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Algunas Leyes Básicas del Universo: La Ley de Causa y Efecto, o Karma: su funcionamiento y Karma trascendido

La Ley de Causa y Efecto... es la que rige la materia. (Tratado sobre Magia Blanca, p. 470 – ed. inglesa)

 

El funcionamiento del Karma

 

El pasado y el presente existen en realidad. La forma asumida dentro del concepto temporal del presente es el resultado del desarrollo de ciertas características y contiene en ella las semillas latentes de la cualidad futura. (La Luz del Alma, p. 251)

 La gran Ley del Karma... determina la sucesión de la evolución, del progreso evolutivo, el período de reconocimiento kármico y la conclusión de un ciclo kármico...

 

Siempre es difícil trasmitir el verdadero concepto del karma porque concierne principalmente a los ciclos y a la sucesión de los acontecimientos mundiales. (El Discipulado en la Nueva Era, Tomo II, p. 298)

 

La Ley del Karma es la más prodigiosa del sistema, imposible de ser comprendida por el hombre medio, porque si se la considera retrospectivamente hacia su raíz central y sus numerosas ramificaciones, se llega finalmente a que las causas son anteriores al sistema solar; sólo un iniciado muy avanzado puede comprender, en forma práctica, este punto de vista.

Esta gran ley, en realidad, tiene su fundamento en las causas inherentes a la constitución de la materia misma y a la interacción entre unidades atómicas, si empleamos esta expresión en relación con un átomo de sustancia, un ser humano, un átomo planetario o un átomo solar.

 

 

También podríamos explicarlo diciendo que el aspecto voluntad o impulso inicial es

el que origina la causa y es la causa misma. Debería recordarse que esa causa involucra la

idea de dualidad, es decir, la iniciación de la causa y su efecto simultáneo. Las dos ideas son

inseparables, sin embargo la segunda, en su más abstracto significado, no debe considerarse

literalmente como un efecto; el verdadero efecto involucra una tercera idea. La comprensión

del problema podrá obtenerse considerando el fenómeno que siempre encierra esta doble

causa inicial y su efecto objetivo:

 

a. El espíritu-materia en actividad dual produce el universo objetivo.

 

b. El fuego eléctrico y el fuego por fricción, al entrar en contacto, producen el fuego

solar; surgen de la oscuridad, pero una oscuridad cargada de energía.

 

c. La voluntad-deseo es la causa de la encarnación; la voluntad de ser reacciona

sobre la sustancia (cuya cualidad principal es deseo o respuesta a la sensación) y

produce las formas por las cuales la Vida o Existencia central trata de expresarse.

 

d. Las ideas y la materia del pensamiento unidas producen las formas mentales.

 

Si el estudiante considera estos puntos, es evidente que sólo podrá estudiar los efectos

producidos por la yuxtaposición de los pares de opuestos; no puede disociarlos mentalmente

ni considerar el Espíritu o la materia en sí mismos; tampoco puede -el átomo de sustancia de

ese cuerpo- disociarse del cuerpo físico del hombre y considerarse libre de las influencias de

la forma. Todos los átomos están siempre controlados por los mismos factores, así como un

hombre en el cuerpo de un Logos planetario y un Logos planetario dentro de su Todo mayor

son igualmente controlados por los siguientes principios básicos:

 

La influencia y la cualidad del órgano o unidad en la cual encuentra su lugar. En el

átomo humano esto significa su fuerza o influencia grupal.

 

La influencia vital de todo el cuerpo físico del que cualquier átomo es parte

integrante. En el átomo humano esto significa la influencia del centro particular en el

cual su grupo egoico tiene un lugar y el tipo de energía que personifica.

 

La influencia vital del cuerpo de deseo o cuerpo astral, el agente kármico más fuerte

que debe tenerse en cuenta. En el átomo humano esto involucra la influencia que

ejercen los tres centros del cuerpo del Hombre Celestial que forman una “fuerza

triangular” específica y que desempeñan un papel importante para que los grupos de

Egos se liberen de la manifestación.

 

Las influencias vitales del cuerpo mental o de ese principio que introduce en el

átomo la cualidad activa de la forma, que rige la reacción del átomo hacia su vida

grupal y permite que se manifieste la cualidad de su vía. En cuanto al átomo humano,

esto concierne a las causas que dependen del Rayo del hombre o, literalmente, a la

influencia de la vida del Logos planetario cuando actúa como Vida autoconsciente

en su propio plano, a medida que desarrolla sus propios proyectos y, en

consecuencia, impele a la actividad a las células de su cuerpo, como un simple

incidente, en lo que le atañe a Él (la vida central básica).

 

El impulso vital del Pensador que actúa en el cuerpo causal, el cual –bien se refiera a

la vida celular, a una gran abstracción o al Absoluto- es, sin embargo, un poderoso y

activo factor en la implantación del ritmo sobre el átomo de cada cuerpo. En cuanto

al átomo humano, esto atrae la influencia de la vida del Logos solar, pues esa Vida

impone el ritmo sobre cada átomo humano en el sistema, haciéndolo por intermedio

de la sustancia y su cualidad inherente, la sensación.

 

Con estos conceptos sólo hemos estudiado el karma desde un nuevo ángulo,

procurando demostrar los orígenes de las “influencias” que actúan sobre todas las vidas

atómicas.

 

El átomo está similarmente controlado por su propio “ser” o por su propia naturaleza

inherente o vibración, que era la cualidad de la materia misma antes de ser agregada a un

sistema solar, y que era la actividad vibratoria producida por la vida rítmica de un sistema

solar anterior. Lo mismo puede decirse de todos los tipos de átomos, pero sólo en relación

con el átomo de sustancia, y en cierta medida con el átomo humano, es posible conocer, de

alguna forma, las causas que predisponen a ello.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 637-639)

 

Únicamente en la familia humana, y sólo entre aquellos que utilizan conscientemente

el poder mental, se generan causas de cualquier clase. Todas las causas iniciadas por alguna

mente que actúa conscientemente y que piensa con claridad, presuponen un Pensador...

 

Nuestro sistema solar es una forma mental que tiene existencia real mientras persiste el

pensamiento. Todo lo que existe forma parte de la corriente de ideas que emana del divino

Pensador. Todos los pensamientos son parte de la corriente divina.

(Tratado sobre Magia Blanca, p. 464 – ed. inglesa)

 

Debido al efecto que produce la forma mental, ésta queda sujeta a la Ley del Karma...

 

Sólo los Señores cósmicos y los Señores solares formulan pensamientos. Ningún Señor lunar

ni inteligencias menores lo hacen. Por consiguiente, los dos grupos ya mencionados quedan

sujetos a la Ley del Karma. Son los únicos autoconscientes y, por lo tanto, responsables.

Donde no existe autoconciencia no hay responsabilidad.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 461)

 

La doctrina de la Evolución Emergente y las teorías modernas acerca de la actuación

de un catalizador sobre dos sustancias encierra una gran parte de la verdad con respecto al

karma (cuando esas sustancias son puestas en mutua relación bajo el efecto de un catalizador

produce una tercera sustancia diferente)... La Ley del Karma, correctamente interpretada y

manejada, puede traer los elementos de la felicidad, el bien y la liberación del sufrimiento

más fácilmente que el dolor con su corolario de consecuencias.

(La Curación Esotérica, p. 25)

 

Detrás de todo lo que acontece en el mundo de los fenómenos (...los tres mundos de

la evolución humana) existe el mundo de las energías, las cuales son de la mayor diversidad

y complejidad, pero todas se mueven y actúan bajo la ley de Causa y Efecto... Las energías

espirituales experimentales tratan constantemente de hacer impacto o contacto con el mundo

de los fenómenos. Esto lo hacen bajo dirección espiritual a fin de complementar el Plan.

(La Educación en la Nueva Era, p. 73)

 

El Karma trascendido

 

Liberarse del karma... es, después de todo, liberar al átomo de su propio problema

personal (el problema de responder a la sensación unitaria) y aceptar conscientemente la

respuesta y el trabajo de grupo. Consiste en disociar al átomo humano del ritmo impuesto

por las “influencias” inferiores que le llegan a través de sus vehículos o cuerpos lunares, y su

consiguiente y voluntario reconocimiento del impulso volitivo proveniente de su todo más

grande o la vida del grupo egoico, es decir, un centro del cuerpo planetario. No sólo significa

ser controlado atómicamente, sino someterse conscientemente al karma del Hombre

celestial. El hombre ya no está esclavizado por el ritmo de la materia en sí, sino que la

controla en los tres mundos de su esfuerzo; sin embargo, aún está controlado por el karma de

grupo del centro planetario, por su influencia, su vida y su impulso vibratorio. Lo mismo

puede afirmarse respecto a un Hombre celestial y a un Logos solar.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 640)

 

Cuando se haya obtenido una verdadera perspectiva y un punto de vista equilibrado,

y cuando la conciencia del Eterno Ahora empiece a penetrar..., entonces el pasado, el

presente y el futuro se perderán de vista en la conciencia de la inclusividad del momento que

ES. Así terminarán las limitaciones del tiempo, y la Ley del Karma será neutralizada.

(Los Rayos y las Iniciaciones, p.361)

 

La manifestación y la Ley de Causa y Efecto están relacionadas; donde hay

manifestación, esta gran Ley –que rige la sustancia y está innata en la materia- debe

controlar y condicionar la forma. Pero el Maestro permanece libre, dotado de conciencia

crística. Entonces maneja esta Ley, pero no es manejado por ella.

(El Discipulado en la Nueva Era, Tomo II, p. 299)

 

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