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Iniciación Grupal, posibilidades inmediatas

Les recordaré que una de las novedades que se verán en la era futura de experiencia espiritual será el comienzo de algo totalmente nuevo: la Iniciación Grupal. Hasta ahora, uno por uno, los entes de la familia humana se han abierto camino a través del Portal de la Iniciación. (Rayos V, pág. 111, ed. inglesa)

 

En la era que tenemos por delante, después de la reaparición de Cristo, cientos de miles de personas experimentarán algunas de las grandes expansiones de conciencia, pero se reflejará en las masas como renunciación (aunque ésto no significa de ningún modo que las masas recibirán la cuarta iniciación), ellas renunciarán a las normas materialistas que hoy dominan en todos los estratos de la familia humana. Una de las lecciones que hoy debe aprender la humanidad (preludio de la nueva era) es saber que muy pocas cosas materiales son realmente necesarias para la vida y felicidad. La lección no ha sido todavía aprendida. Sin embargo, constituye esencialmente uno de los valores que surgirá de este período de espantosas privaciones por las que están pasando diariamente los hombres. (La Reaparición de Cristo, pág. 127, ed. inglesa)

 

En el pasado, a fin de introducir la idea de la iniciación en la mente del pueblo, la Jerarquía eligió el método (ahora en desuso) de presentar la perspectiva de la iniciación ante el ansioso discípulo; acentúo inmediatamente desde el comienzo su peculiaridad, su naturaleza recompensadora, su ritual y ceremonial y su lugar en la escala de la evolución. Debido a que la realidad de la iniciación ha sido captada por una mayoría y realizada por algunos, es posible revelar ahora lo que estuvo siempre implicado, que la iniciación

 

es un acontecimiento grupal. Si el claro pensar hubiera reemplazado a la egoísta aspiración individual, el hecho de la iniciación grupal habría sido evidente, por las siguientes razones, inherentes o implicadas en toda la situación:

 

l. El alma -en su propia naturaleza- es consciente del grupo y no tiene ambiciones o intereses

individuales ni está en forma alguna interesada en las metas de la personalidad. El alma es el

iniciado. La iniciación es un proceso por el cual el hombre espiritual que mora en la personalidad,

llega a ser consciente de sí mismo como alma, con los poderes, relaciones y propósitos del alma.

Cuando un hombre comprende ésto, aún en pequeña medida, llega a ser consciente del grupo.

 

2. Únicamente el hombre, cuyo sentido de identificación comienza a expandirse y a ser

incluyente, puede "recibir la iniciación" (como se dice erróneamente). Si la iniciación fuera una

realización puramente separatista, que está tratando de evadirse, ello no constituiría un progreso

espiritual. Cada paso en el sendero de iniciación acrecienta el reconocimiento grupal. La iniciación

es esencialmente una serie de reconocimientos incluyentes en expansión.

 

3. La iniciación admite al aspirante como miembro de la Jerarquía. Esto involucra, hablando

esotéricamente, el abandono de todas las reacciones separatistas de la personalidad, en una serie de

renunciamientos progresivos, que culminan en la cuarta iniciación.

(Rayos V, págs. 341-342, inglés)

 

Además debe recordarse que al evolucionar la humanidad, las personas comienzan en

creciente número a actuar como almas; la naturaleza del alma (la relación) va produciendo efecto,

los hombres expanden su punto de vista y visión, desaparece el punto de vista del yo separado y la

relación y el interés grupales reemplazan esa relación personal, interna o intensa, que ha hecho del

hombre, en evolución, lo que es: primeramente una personalidad integrada, y después un discípulo

-aspirante a la iniciación. A1 aumentar el número de discípulos que van alcanzando la comprensión

grupal, se acrecienta la posibilidad de la Jerarquía, de aceptar tales discípulos en formación grupal.

(Rayos V, pág. 111, inglés)

 

El iniciado actúa en grupo (siempre en un grupo) y ha desarrollado o está desarrollando

rápidamente la conciencia grupal; al unísono con su grupo y como parte consciente, integrante del

mismo, debe emitir la Palabra que no es una mezcla de sonidos sino una clara palabra invocadora.

(Rayos V, pág. 137, ed. inglesa)

 

El proceso sigue siendo un procedimiento grupal, llevándose a cabo ante la presencia

protectora de los iniciados de la misma categoría y evolución. Su enfoque unido permite que el

aspirante a la iniciación vea el punto de clara y fría luz, y sus voluntades unidas hacen que se

yerga, sin temor, con ojo alerta, ante Aquel que desde el principio le confirió los dones de la vida y

de la luz y Quien ahora, con el cetro en alto, rodeado por el fuego, le revela la significación de la

vida y el propósito de la luz.

(Rayos V, págs. 174-175, ed. inglesa)

 

El cuadro general y el reconocimiento del lugar que ocupa la iniciación en el esquema

evolutivo, debería ocupar su atención. Anteriormente señalé en estas instrucciones que la

meditación era una técnica planetaria; también puede considerarse que la iniciación indica las

sucesivas culminaciones planetarias que marcan, por ejemplo, el nacimiento de cada uno de los

reinos de la naturaleza; la iniciación es, por excelencia, una serie de pasos o despertares graduados

que permiten al ser humano convertirse oportunamente en un miembro o punto de luz, en el reino

de Dios. Cuando un número suficiente de miembros del cuarto reino hayan pasado por el proceso

de la iniciación (técnicamente entendido), entonces el quinto reino se manifestará exotéricamente.

 

Se acerca rápidamente el momento de aplicar el método que convertirá a este reino, hasta ahora

subjetivo, en una entidad real, y la prueba de ello la tenemos, por primera vez en la historia, en la

iniciación grupal, la cual puede recibirse ahora, y para ello la Jerarquía está trabajando

actualmente, en lo que a aspirantes y discípulos concierne.

(E1 Discipulado en la Nueva Era II, pág. 381, ed. inglesa)

 

En su primera demanda, Shamballa pide que los grupos en preparación para la iniciación se

formen con quienes están en proceso de construir el antakarana, puente entre la Triada y la

personalidad, y en su segunda demanda pide que quienes se están entrenando demuestren signos de

sentido de síntesis.

(Rayos V, pág. 112, ed. inglesa)

 

Esa voluntad centrada o enfocada en Shamballa, constituye una de las grandes energías

básicas; el iniciado debe aprender a trabajar en esa Voluntad y a través de ella. Por lo tanto, si cada

iniciado del grupo es consciente de la siguiente iniciación que recibirá, entonces

subconscientemente eliminará toda percepción de los contactos externos y permanecerá solo,

aunque en formación grupal, ante uno de los dos Iniciadores. La afluencia de energía dinámica que

le llega por la aplicación del cetro de la Iniciación se convierte en herencia grupal y sirve para

energetizar, integrar y fusionar al grupo en una renovada actividad y en una unión subjetiva más

(El Discipulado en la N. E.,II, pág. 384, inglés)

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