• 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13

Las Catorce Reglas Para Discipulos E Iniciados

(Las catorce reglas para la Iniciación Grupal son) Reglas o Fórmulas de Acercamiento, conciernen principalmente al aspecto vida o shambálico... la expresión del aspecto voluntad… conciernen al desenvolvimiento de la conciencia grupal, porque únicamente en forma grupal se puede extraer por ahora, fuerza volitiva de Shamballa... sólo el grupo, guiado por el nuevo sistema de actuación y de iniciación grupales propuestos, es capaz de invocar a Shamballa. (Rayos V, pág. 35, ed. inglesa).

 

Regla Uno.

Que el grupo permanezca dentro del fuego de la mente, enfocado en la clara luz de la cabeza. La tierra ardiente ha realizado su trabajo. La clara y fría luz resplandece y, siendo fría, sin embargo el calor -evocado por el amor grupal- permite una cálida exteriorización energética. Detrás del grupo queda el Portal. Ante él se abre el Camino. Que el grupo de hermanos siga adelante unido. Que salga del fuego, penetre en el frío y vaya hacia una nueva tensión. 

 

Regla Dos.

La Palabra ha sido pronunciada desde el gran punto de tensión: Aceptado como grupo. Que

no retire su solicitud. No podría hacerlo aunque quisiera, pero debe presentar tres grandes

demandas y seguir adelante. Que no guarde recuerdos, sin embargo, que rija la memoria. Que actúe

desde el centro de todo lo que está dentro del contenido de la vida unida del grupo.

 

Regla Tres.

Dual es el movimiento hacia adelante. El Portal queda atrás. Esto es un acontecimiento

pretérito. Que surja el grito invocador desde el profundo centro de la clara y fría luz del grupo. Que

evoque respuesta del lejano y brillante centro. Cuando la demanda y la respuesta se pierde en un

gran SONIDO, que salga del desierto, abandone los mares y sepa que Dios es Fuego.

 

Regla Cuatro.

Que el grupo se ocupe de apagar los dieciocho fuegos y que las vidas menores retornen al

depósito de la vida. Debe realizarlo evocando la Voluntad. Las ruedas menores nunca deben girar

en el tiempo ni en el espacio. Sólo la Rueda mayor debe girar y avanzar.

 

Regla Cinco.

Que el grupo perciba al unísono el fulgor de la Tríada, que atenúa la luz del alma y apaga

la luz de la forma. El Todo macrocósmico es lo único que existe. Que el grupo perciba el Todo y

después no piense más en "tu alma y mi alma".

 

Regla Seis.

Que el grupo sepa que la vida es una y nada puede tocar ni quitar esa vida. Que el grupo

conozca la vívida, flamígera y saturante Vida que anega al cuarto, cuando se conoce el quinto. El

quinto se nutre del cuarto. Que el grupo -fusionado en el quinto- sea nutrido entonces por el sexto y

el séptimo, y que comprenda que las reglas menores son reglas en tiempo y espacio y no pueden

retener al grupo. Este sigue adelante en la vida.

 

Regla Siete.

Que la vida grupal emita la Palabra de invocación y así evoque respuesta de los ashramas

distantes donde actúan los Chohanes de la raza humana. Ya no son hombres como los Maestros,

sino que han pasado más allá de esa etapa menor y se han vinculado con el Gran Concilio en el

lugar Secreto más elevado. Que el grupo entone un doble acorde; que resuene en las aulas donde

actúan los Maestros; que en él haya pausas y prolongaciones dentro de esas fulgurantes aulas

donde actúan las Luces que cumplen la Voluntad de Dios.

 

Regla Ocho.

Que el grupo evoque dentro de sí mismo respuesta a los siete grupos mayores que, con

amor y comprensión, llevan a cabo la voluntad jerárquica. El grupo contiene a los siete, siendo el

grupo perfecto. Los siete menores, los siete mayores y los siete planetarios, forman un gran todo, y

el grupo debe conocerlos. Cuando ésto se conozca y se entienda la Ley de los Siete

Complementarios, que el grupo comprenda a los tres y luego al UNO. Pueden hacerlo por el

aliento unido y el ritmo unificado.

 

Regla Nueve.

Que el grupo sepa que no existen otros yoes. Que el grupo sepa que no existe color sino

luz, entonces que la oscuridad ocupe el lugar de la luz, ocultando todas las diferencias, eliminando

todas las formas. Luego -en el lugar de tensión y en ese punto más oscuro- que el grupo vea un

punto de fuego claro y frío y que en ese fuego (exactamente en su mismo corazón) aparezca el

Iniciador Uno, Cuya estrella brilló cuando fue transpuesto el primer Portal.

 

Regla Diez.

Ya han conocido y aplicado las reglas para trabajar dentro de los velos de maya. Que el

grupo amplíe las rasgaduras de esos velos y permita así entrar la luz. Que la Hueste de la Voz no se

haga oír y que los hermanos sigan adelante dentro del Sonido. Que entonces conozcan el

significado del OM y oigan ese OM tal como lo emite Aquel que permanece y espera en el centro

mismo de Cámara del Concilio del Señor.

 

Regla Once.

Que el grupo en conjunto translade a la Tríada el fuego que se halla dentro de la Joya en el

Loto, y que luego descubra la Palabra que llevará a cabo esa tarea. Que, mediante su Voluntad

dinámica, destruya lo que ha sido creado en el punto medio. Cuando los hermanos, en el cuarto

gran ciclo de realización, hayan logrado el punto de tensión, entonces el trabajo será realizado.

 

Regla Doce.

Que el grupo sirva como indica Acuario; que Mercurio apure al grupo en el Camino

ascendente; que Tauro traiga la iluminación y la obtención de la visión; que la marca del Salvador,

a medida que el grupo se afana en Piscis, sea vista por encima del aura del grupo.

 

Regla Trece.

Que el grupo esté dispuesto a revelar el misterio oculto: Que el grupo demuestre el

significado superior de las lecciones aprendidas, aunque cuatro, es una sola. Que el grupo

comprenda la Ley de Síntesis, de unidad y de fusión; que el triple método para trabajar con lo

dinámico, lleve al grupo hacia los Tres Superiores donde reina la Voluntad de Dios; que la

Transfiguración siga a la Transformación y que desaparezca la Transmutación. Que el OM sea oído

en el centro mismo del grupo, proclamando que Dios es Todo.

 

Regla Catorce.

Conozcan, expresan, revelen, destruyan y resuciten.

(Rayos V, págs. 19-23, ed. inglesa)

 

Les recordaré que en estas catorce reglas debemos encarar el tema desde el ángulo de la

conciencia iniciática y no del de la conciencia fusionada, alma-personalidad. Las reglas se refieren

al acercamiento superior, problema del grupo iniciático, no del individuo dentro del grupo.

(Rayos V, pág. 278 ed. inglesa)

 

A1 estudiar las reglas para iniciados debemos recordar siempre que conciernen

primordialmente al empleo de la voluntad o primer aspecto. Es la energía de la mónada utilizada

por medio de la Tríada espiritual y relacionada con la personalidad a través del antakarana. Las

interpretaciones secundarias y las analogías terciarias son siempre posibles, pero el principal

significado de estas reglas se relaciona con el primer aspecto divino. Por lo tanto, cuando

reflexionan, piensan, estudian y correlacionan, deben siempre tener presente:

 

1. Los siete tipos de rayo.

 

2. La mónada, la Tríada espiritual y la triple personalidad, las cuales constituyen otro

 

3. Los siete grupos de Maestros.

 

4. Los siete centros y sus siete puntos centrales o joyas.

 

5. Los cuatro velos de maya.

 

Podrán relacionarse otros septenarios pero no son necesarios para el iniciado que ha

desechado conscientemente todos los septenarios inferiores y trabaja ya con las siete energías

mayores, con el séptuple campo de su actividad y el séptuple aspecto del instrumento

complementario, ya sea planetario o individual.

(Rayos V, pág. 184-185, ed. inglesa)

 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Reproductor Música

Casino Bonus at bet365 uk