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Cualidades A Desarrollar En La Iniciación

Antes de que el hombre individual pueda recibir la iniciación, debe ser plenamente autoconsciente, estar místicamente orientado y esotéricamente desarrollado. Ha de ser consciente de sí mismo tal como esencialmente es -un alma revestida de una forma que a su vez se desarrolla y desenvuelve por medio de la actividad de esa alma, y también un místico desarrollado, capaz de tener una visión pura, motivada por designios espirituales, y de percibir la aplicación de la sensibilidad inherente; además debe ser un ocultista entrenado, mentalmente polarizado y profundamente consciente de las realidades, las fuerzas y las energías de la existencia y estar libre por lo tanto de los espejismos e ilusiones comunes, que coloran las reacciones y la vida del hombre medio. Entonces está gobernado por el Sol físico, motivado por las energías que fluyen del "corazón del Sol" (vía Neptuno) y unificado por medio de las fuerzas que le llegan (vía Urano). (Rayos III, págs. 307-308, ed. inglesa)

 

Únicamente el hombre, cuyo sentido de identificación comienza a expandirse y a ser influyente, puede "recibir la iniciación" (como se dice erróneamente). Si la iniciación fuera una realización puramente personal, arrojaría al hombre nuevamente a la conciencia separatista, que está tratando de evadir. Ello no constituirá un progreso espiritual. Cada paso en el sendero de iniciación acrecienta el reconocimiento grupal. La iniciación es esencialmente una serie de reconocimientos incluyentes en expansión. 

 

La iniciación admite al aspirante como miembro de la Jerarquía. Esto involucra, hablando

esotéricamente, el abandono de todas las reacciones separatistas de la personalidad, en una serie de

renunciamientos progresivos, que culminan misteriosamente en la novena iniciación.

(Rayos V, págs. 342-342, ed. inglesa)

 

La capacidad de trabajar sin ningún reconocimiento compensador, de ver que los demás

exigen recompensa por la actividad emprendida, sin preocuparse de que otros se adjudiquen los

resultados obtenidos del bien que ha iniciado el discípulo individual o el grupo, constituyen los

blasones del trabajador jerárquico. A los maestros, aunque hayan iniciado el impulso original y

proporcionado guía y dirección, no se Les reconoce el trabajo de Sus discípulos; el discípulo lleva

a cabo el Plan, se hace cargo de la responsabilidad, paga el precio de lo bueno o malo de los

efectos kármicos, derivados de la actividad instituida, y es quien recibe el reconocimiento del

vulgo. Pero -mientras no deje de esperar reconocimiento y piense en los resultados, y mientras sea

inconsciente de la reacción del mundo por el trabajo realizado, como discípulo individual- el

discípulo tendrá aún mucho que andar para recibir las iniciaciones superiores.

(Rayos V, págs. 211-212, ed. inglesa)

 

Transformación, (es) el proceso evolutivo llevado a cabo en el sendero del discipulado,

donde el discípulo transforma su triple "apariencia" inferior, o personalidad, y comienza a

desplegar la "cualidad" divina. Su cuerpo físico obedece a los dictados de su mente, la cual

empieza a responder a la mente superior por intermedio del alma; su naturaleza emocional se

convierte en el receptáculo de budi o de la intuición; luego, después de la tercera iniciación,

desaparece por completo, y el vehículo búdico se convierte en el principal instrumento sensorio. La

mente, a su debido tiempo, es transformada en forma similar por la impresión proveniente de la

mente superior a medida que se esfuerza en complementar la naturaleza voluntad de la mónada.

(Rayos V, pág. 278, ed. inglesa)

 

Las mismas palabras (experimento, experiencia y expresión) -en una interpretación más

amplia, acentuando una oportunidad mayor y plena- pueden ser empleadas para describir el

progreso del iniciado en las etapas finales del sendero... El discípulo o iniciado encara la iniciación

animado por el espíritu de experimentación divina de índole científica, porque la iniciación

constituye el momento culminante de realización, y el éxito se obtiene mediante una serie graduada

de experimentos con la energía.

(Rayos V, pág. 337, ed. inglesa)

 

...Hemos considerado en forma sumaria, aunque sugestiva, las cuatro cualidades que debe

desarrollar, considerar y realizar conjuntamente el grupo que se prepara para la iniciación, y son:

 

l. El logro de una interpretación grupal no sentimental.

 

2. Cómo utilizar constructivamente las fuerzas destructoras.

 

3. El logro del poder para actuar como Jerarquía en miniatura y como un grupo, a fin de

ejemplificar la unidad en la diversidad.

 

4 El desarrollo del poder del silencio ocultista.

(Rayos V, pág. 215, ed. inglesa)

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