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La Vestidura De Dios, La substancia como entidad

ENUNCIADOS - CLAVE:

Las siete planos de nuestro sistema solar constituyen los siete subplanos del plano físico cósmico y que por lo tanto el espíritu es materia en su más elevado punto de expresión, y la materia es espíritu en el más inferior. (Rayos IV, pág. 589, ed, inglesa).

Espacio y sustancia son términos sinónimos; sustancia es el conjunto de vidas atómicas con las cuales están construidas todas las formas... Constituye una verdad científica y ocultista. Sin embargo, sustancia es un concepto del alma y sólo es conocida realmente por el alma (Rayos V, págs. 105-106, ed. inglesa).

Las Leyes de la Naturaleza y los factores básicos controladores que determinan toda vida y circunstancia, y son para nosotros fijos e inalterables, constituyen la expresión -hasta donde el hombre puede comprenderla- de la voluntad de Dios...

Las Leyes de la Naturaleza, o las llamadas leyes físicas, expresan la etapa de manifestación, o el punto alcanzado en la expresión divina. Se refieren a la multiplicidad o aspecto cualidad. Rigen o expresan lo que el Espíritu divino (la voluntad actuando con el amor) ha podido realizar en conjunción con la materia, a fin de producir la forma. Esta emergente revelación permitirá el reconocimiento de la belleza.

 

(Rayos II, págs. 226-227, ed. inglesa).

 

LA SUBSTANCIA COMO ENTIDAD

 

Resta ahora a la ciencia reconocer la naturaleza "entificada" de la sustancia y así

explicar la vida que energetiza la sustancia de los tres subplanos inferiores. Este

reconocimiento, por parte de la ciencia, de que todas las formas están construidas de vidas

inteligentes, tendrá lugar cuando la ciencia de la magia está nuevamente en auge y las leyes

del ser sean mejor comprendidas. Es magia cuando una vida mayor maneja las vidas

inferiores; cuando el científico comience a trabajar con la conciencia que anima a la

sustancia (atómica o electrónica) y cuando controle conscientemente las formas construidas

con dicha sustancia, conocerá gradualmente el hecho de que entes de todas graduaciones y

distintas constituciones son utilizados para construir lo visible. Esto no sucederá hasta que la

ciencia haya admitido definitivamente la existencia de la materia etérica tal como la

comprende el ocultista y establecido la hipótesis de que el éter posee distintas vibraciones.

 

Cuando a la contraparte etérica de todo lo que existe se le adjudique el lugar que le

corresponde y se le considere de mayor importancia en la escala del ser que el vehículo

denso y que es esencialmente el cuerpo de la vida o vitalidad, la función del científico y del

ocultista se fusionarán. (Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 637-639, ed. inglesa).

 

Cuando los científicos estén dispuestos a reconocer y a colaborar con las fuerzas

inteligentes que se hallan en los niveles etéricos y cuando se convenzan de la naturaleza

hilozoísta de todo lo que existe, sus descubrimientos y trabajos tendrán una exacta analogía

con las cosas tal como son en realidad.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 919, ed. inglesa).

 

Los devas son la suma total de la sustancia.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 671, ed. inglesa).

 

Con el tiempo se descubrirá que el electrón es una minúscula vida elemental.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 478, ed. inglesa).

 

Cundo nos ocupamos de los devas; tratemos con aquello que constituye la sustancia

básica de la manifestación o Espíritu-materia, el aspecto madre o negativo de la dualidad

divina y la suma total de todo lo que existe. Estamos tratando con la forma tangible,

empleando la palabra "tangible" como aquello que puede ser captado por la conciencia en

cualquiera de sus muchos estados.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 649-650, ed. inglesa).

 

Se habla de la evolución dévica como "evolución paralela" a la del hombre. En los

tres mundos las dos líneas de evolución son paralelas, pero conscientemente no deben ser

una sola. En los planos de la Tríada se las conoce como unidad que produce al divino

Hermafrodita u Hombre Celestial - los entes humanos autoconscientes personifican los tres

aspectos de la divinidad, mientras que las unidades dévicas conscientes personifican los

atributos divinos. Ambos, fusionados, forman el cuerpo de manifestación, los centros y la

sustancia del Hombre celestial. (Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 663, ed. inglesa).

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