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La Naturaleza de la Realidad : La Evolución

La simple verdad del Dios Inmanente... es la clave para el proceso evolutivo y la eterna esperanza de todas las formas en todos los reinos de la naturaleza.

(La Exteriorización de la Jerarquía, p. 488)

 Todo el proceso evolutivo... es, en último análisis, la actuación de la interrelación entre Dios y su mundo, entre causa y efecto, entre Vida y forma.

(Astrología Esotérica, p. 464)

 Toda la historia de la evolución es la historia de la conciencia y de la creciente expansión del principio de “llegar a ser consciente”, de manera que, desde el microcósmico interés del hombre consciente de sí mismo... tenemos una inclusividad que se desarrolla lentamente, y que lo llevará finalmente a la conciencia del Cristo cósmico.

(Psicología Esotérica, Tomo I, p. 35)

 El desenvolvimiento de la conciencia o la revelación del alma constituye el objetivo por el cual la vida adquiere forma y también el propósito por el cual se manifiesta el ser.

 Esto puede ser denominado la Teoría de la Evolución de la Luz. Si se tiene en cuenta que el científico moderno sostiene que la luz y la materia son términos sinónimos,

 

haciéndose eco de las enseñanza de Oriente, es evidente que, mediante la interacción de los polos y la fricción de los pares de opuestos, surge la luz. La meta de la evolución consiste en una serie graduada de manifestaciones de luz. Esta se halla velada y oculta en todas las formas. A medida que la evolución avanza, la materia se convierte en un buen conductor de luz, demostrando así la exactitud de la afirmación de Cristo “Yo soy la Luz del Mundo”.

(Tratado sobre Magia Blanca, p. 19-20)

 

Cada forma tiene su propia zona de percepción, y la evolución es el proceso por el

cual las formas responden al contacto, reaccionan al impacto y obtienen un mayor desarrollo,

utilidad y actividad.

(Telepatía y el Vehículo Etérico, p, 54)

 

Siete grandes energías... se manifiestan como dualidades y producen, cuando se

anclan dentro de un cuerpo (sea un planeta, un hombre o un átomo), una zona o ciclo de

dificultades, tal como se la denomina; estas dificultades producen el anhelo evolutivo, siendo

también la causa de la manifestación, mientras su efecto (que es karma) constituye la

liberación final de lo perfecto y de lo bueno. (La Curación Esotérica, p. 221)

 

El proceso evolutivo –desde el punto de vista del ser humano común- consiste en

hacer que el planeta no sagrado, nuestra Tierra, responda a los impactos cósmicos,

produciendo una integración interna más interrelacionada dentro del cuerpo logoico de

expresión. (Astrología Esotérica, p. 369)

 

El impulso evolutivo hacia delante en el Camino Iluminado, de la oscuridad a la luz,

de lo irreal a lo real, de la muerte a la inmortalidad, es un anhelo innato en todas las formas.

Constituye una de las más sutiles y menos comprendidas leyes del universo, relacionada con

el principio Vida... subyace en la Ley de la Evolución al igual que en la Ley del Karma,

siendo en realidad la Ley del Propósito de la Vida del Logos planetario; es una expresión de

su intención dinámica, pues obliga a toda sustancia en manifestación en tiempo y espacio, a

accionar y reaccionar de acuerdo a su voluntad. De esta manera permite que su forma –el

planeta compuesto por los siete reinos de la naturaleza- exprese la intención logoica mientras

“dura el Gran Aliento”, del cual son dos aspectos el tiempo y el espacio.

(Los Rayos y las Iniciaciones, p. 427-428)

 

La idea de unión y de fusión subyace en todo el plan evolutivo; el Hombre, los

Hombres celestiales y el Hombre cósmico (el Hijo del Padre y de la Madre) deben:

 

a. Irradiar calor más allá de su propio círculo infranqueable individual.

 

b. Resplandecer esotéricamente y manifestar luz u objetividad ígnea.

 

c. Expandirse hasta abarcar lo que está más allá de sus propias esferas

 

d. Fusionar y mezclar los dos fuegos para producir perfectamente el fuego

central, fuego solar.

 

e. Fusionar Espíritu y materia para producir un cuerpo que exprese

adecuadamente el espíritu.

 

f. Fusionar la esencia de la forma, esotéricamente cualificada durante la

evolución, con la esencia de todas las formas.

 

g. Alcanzar la madurez humana, sistemática y cósmica.

 

h. Dominar los tres planos del sistema solar, hablando en sentido humano.

 

i. Dominar los cinco planos del sistema solar, en lo que respecta al Hombre

 

j. Dominar los tres planos cósmicos, en lo que respecta al Cristo cósmico, el

Hijo o el Logos al manifestarse objetivamente.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 210)

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