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EL TRABAJO QUE CRISTO DEBE REALIZAR ANTES Y DESPUES DE SU RETORNO

Hemos visto que la doctrina referente a las grandes Apari­ciones y a la Venida de los Avatares, o Instructores, o Salvado­res del Mundo, fundamenta todas las religiones mundiales. Por intermedio de Ellos es posible complementar la continuidad de la revelación, permitiendo a la humanidad dar, sucesivamente en cada era, el siguiente paso en el Sendero de la Evolución, que la acercará a Dios, a ese divino Centro donde es conocida, enfocada y dirigida la voluntad de Aquel "en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser" (como lo expresa San Pa­blo en Hs. 17,28). Hemos explicado algo respecto a la misión de dos de estos Avatares, el Buddha, Mensajero de Luz de Orien­te, y el Cristo, Mensajero de Amor de Occidente, y el trabajo que han realizado para todo el mundo. Hemos considerado tam­bién la excepcional oportunidad que Cristo enfrenta hoy y su respuesta a ella en 1945, cuando manifestó su intención de re­aparecer y nos dio la Gran Invocación para ayudar en el tra­bajo preparatorio que debemos realizar de inmediato. A esta altura de lo expuesto sería conveniente considerar la naturaleza del trabajo que Él realizará, y también la enseñanza que pro­bablemente impartirá. El mero hecho de la continuidad de la revelación y la enseñanza dada a través de las épocas, justifica que se lo considere inteligentemente y se hagan conjeturas espi­rituales sobre la probable orientación de Su trabajo.

Cristo como el Precursor de la Era de Acuario

La gente es muy propensa a pasar por alto el hecho de que a pesar de haber reconocido Cristo su función como Instructor y Guía espiritual de la humanidad, durante la era que está llegan­do rápidamente a su fin, también reconoció el trabajo que debe­ría realizar cuando finalizara esa era, y el nuevo ciclo astronó­mico viniera a la existencia.

 

El cristiano común ignora las épocas y ciclos por los cuales atraviesa nuestro planeta, influenciado por la progresión solar. La actual ambigua ciencia de la astrología ha desviado hacia los estudios astronómicos el legítimo interés de la humanidad y la interpretación espiritual del paso del sol a través de los signos del zodíaco. Sin embargo, El Nuevo Testamento revela con toda claridad este reconocimiento, matizando la presentación de todo el Evangelio y expresado también por El Antiguo Testamento. El pecado de los hijos de Israel en el desierto, sólo fue una reversión de la antigua adoración mitraica que caracterizaba la época en que el Sol estaba "en el signo de Tauro, el Toro", como se lo denomina académicamente. Se postraron ante el becerro de oro y le adoraron, olvidando la nueva enseñanza de la Era de Aries, el Carnero, en la cual estaban entrando, es decir, la enseñanza de la víctima propiciatoria que matiza la historia judía. 

El Cristo y la Nueva Religión Mundial: Realidad de Dios, de la Inmortalidad, Continuidad de la Revelación

 La Realidad de Dios

La Relación del Hombre con Dios

La Realidad de la Inmortalidad

La Continuidad de la Revelación

 

Hoy, más que nunca el mundo se inclina hacia lo espiritual. Se ha dicho esto con el pleno conocimiento de la idea general­mente aceptada de que el mundo de los hombres está naufragan­do espiritualmente y que en ningún momento la vida espiritual de la raza humana ha alcanzado un nivel tan bajo. Dicho concepto se debe en gran parte a que la humanidad no está mayormente interesada en la presentación ortodoxa de la verdad, a que las iglesias se hallan casi vacías y se las acusa públicamente de que no han enseñado a la humanidad a vivir correctamente. Estas afirmaciones son lamentablemente verídicas, pero la realidad es que los seres humanos buscan en todas partes la liberación espi­ritual y la verdad, y que el verdadero espíritu religioso está fundamentalmente más vivo que nunca. Esto es especialmente verdad respecto a esos países que más han sufrido durante la última guerra mundial (1914‑1945). Los Estados Unidos y los países neutrales no muestran todavía señales de un verdadero re­nacimiento espiritual. Los demás países se han vivificado espi­ritualmente ‑no en sentido ortodoxo sino en la verdadera bús­queda y vital demanda de luz.

Llamado para la Salvación del Mundo y para la Reaparición de Cristo

Ya se ha pronunciado el llamado de preparación para la reapa­rición de Cristo, se ha hecho el llamado para la salvación del mundo, y en todas partes hoy se reúnen hombres espiritualmente orientados y discípulos del Cristo. No es una reunión en el plano físico, sino un acontecimiento profundamente espiritual y subjeti­vo. Incluso aquellos que sólo han tenido una ínfima vislumbre comprensiva respecto a lo que verdaderamente significa el llamado, responden y piden una oportunidad para ayudar y que se les instruya respecto a lo que deben hacer.

 

De allí que hoy esperamos la nueva aparición. El Cristo es esperado universalmente, y conjuntamente con este espíritu de expectativa viene el antídoto contra el espíritu del temor y horror que ha descendido sobre nuestro desgraciado planeta. La huma­nidad mira hoy en dos direcciones: hacia la tierra devastada y el agonizante corazón de los hombres y hacia el lugar de donde ven­drá el Cristo, denominado simbólicamente Cielo. Cuando existe la misma expectativa, los mismos testimonios, predicciones e indicios del "fin de la Era", ¿no es razonable creer que se acerca un gran acontecimiento? ‑Si en medio de la muerte y la destrucción se pue­de hallar una fe viviente (y existe en todas partes) y un ardiente fervor que orada las tinieblas hasta llegar al centro de luz, no justifica esto la suposición de que dicha fe y fervor se fundan en un profundo conocimiento intuitivo. ¿No podría ser una realidad divina aquello de que: "la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven"? (Hch. 11,1). 

PREPARACIÓN PARA EL RETORNO DE CRISTO

Junio de 1947

 

Mucho tengo que decir aquí en correlación con mi comunica­ción anterior y me dirijo a todos los aspirantes y discípulos. La oportunidad es tan grande en este momento que quiero enfren­tarlos con la alternativa de llegar libremente a una decisión, Sin embargo, lo que decidan afectará definitivamente la actividad de sus vidas. Éste es el desafío. Mis palabras son relativamente sen­cillas, tan sencillas que pueden parecer un contrasentido. Sin em­bargo, por sencillo que pueda ser el problema, es muy difícil de solucionar. La forma en que reaccionarán a lo que debo decir de­penderá de su sentido de los valores, no de la capacidad de razo­nar en forma abstracta. El aspirante común y el ser humano inte­ligente tienden a acentuar la complejidad actual de los asuntos y acontecimientos humanos y creen que éstos engolfan a los hombres de todos los países. De este modo presentan una excusa aceptable para sí mismos.

 

La importancia de lo que voy a decir está relacionado con el mensaje que trasmití recientemente respecto al Retorno de Cris­to, el cual contiene su propio desafío y los interrogantes que hizo surgir en todo corazón humano y sincero: 

Oportunidad Inminente y excepcional para la Venida de Cristo. El Mundo Actual.

Una de las dificultades que hoy se presentan para aceptar la enseñanza de la venida de Cristo, se debe a que ha sido dada durante siglos y nada ha sucedido. Esto es verdad y aquí reside gran parte de nuestra dificultad. La expectativa de su venida no es nueva; nada hay en ella de excepcional o diferente. A quie­nes aún sostienen esta idea se los mira con tolerancia y condes­cendencia y hasta son objeto de burla. Un análisis de los tiempos y las épocas, de las significaciones, de la intención divina o la voluntad de Dios, más la consideración de la situación mun­dial, puede conducirnos, sin embargo, a creer que el momento actual es excepcional en más de un sentido, y que una oportu­nidad extraordinaria enfrenta al Cristo, producida por ciertas condiciones mundiales, que en sí son únicas, Existen hoy de­terminados factores en el mundo y tuvieron lugar ciertos acon­tecimientos en el siglo pasado que nunca habían ocurrido, y se­ría de valor considerarlos a fin de adquirir una mejor pers­pectiva.

 

El mundo al que vendrá Cristo es un mundo nuevo, aunque no mejor; nuevas ideas ocupan la mente de la gente y nuevos problemas aguardan solución. Consideremos esta excepcionali­dad y adquiramos algún conocimiento de la situación a la que se precipitará el Cristo. Abordemos este tema en forma realista y evitemos los pensamientos místicos y vagos. Si es verdad que Él planea reaparecer, si será un hecho que traerá consigo a sus discípulos, los Maestros de Sabiduría, y si esta venida es inminente, ¿cuáles son algunos de los factores que Él y ellos deben tener en cuenta? 

Las Enseñanzas del Cristo: Ley de Renacimiento; Misterio de la Iniciación; Correctas Relaciones Humanas y la Disipación del Espejismo

El Establecimiento de las Correctas Relaciones Humanas.

Cristo enseñará la Ley de Renacimiento.

La Revelación del Misterio de la Iniciación.

La Disipación del Espejismo (Glamour).

 

Podría ser de utilidad hacer algunas observaciones prelimi­nares sobre el tema general de la enseñanza que en el transcurso de las edades impartieron los Hijos de Dios que aparecieron en la hora de necesidad de la humanidad, para exponer ante la con­ciencia de los hombres de Su época ciertas ideas y conceptos acer­ca de la verdad. Su aparición tiene, como objetivo, enfrentar las necesidades inmediatas, de tal manera que las ideas presentadas puedan convertirse en ideales, y la vida del género humano se adapte eventualmente a ellos, trayendo una civilización mejor. Es­tas enseñanzas a través de las épocas se han dado sin solución de continuidad. 

Las Crisis de Cristo para lograr el Punto de Reaparición

En la vida de todo discípulo, particularmente en la de quie­nes deben enfrentar ciertas grandes expansiones de conciencia, sobrevendrá una crisis. En el punto de crisis se adoptan deci­siones, voluntaria o involuntariamente, y una vez adoptadas, el discípulo se encuentra en un punto de tensión, y olvidando la de­cisión percibe y ve mentalmente con mayor claridad el paso a dar, influenciando su actitud respecto al futuro. Realizado el trabajo durante el período de tensión, sobreviene lo que podría denominarse el punto de surgimiento, lo cual significa salir de un campo de experiencia para entrar en otro.

 

Ni Cristo mismo puede evadir esta triple experiencia y, a fin de poder comprender esto mejor, apliquemos las tres fra­ses, inapropiadas por cierto, a las acciones y reacciones de Cristo.

 

Las crisis no existen para Él en el mismo sentido que para nosotros; no hay esfuerzo o tirantez en su punto de tensión; sin embargo la analogía es apropiada para impartirles algo de lo que ha sucedido en ese estado de percepción que caracteriza a la Jerarquía espiritual; a este estado de conciencia podemos apli­carle el nombre de "percepción espiritual", en oposición a la percepción mental que constituye la contraparte humana. Debe recordarse que el punto de crisis que produce el punto de ten­sión, al que Cristo se sometió voluntariamente, es una cuestión o acontecimiento jerárquico, porque toda la Jerarquía está im­plicada en la crisis. La razón es simple: Cristo y sus colabora­dores conocen únicamente la experiencia de la conciencia grupal. Desconocen la participación unilateral y la actitud separatista, porque su estado de conciencia es incluyente y no excluyente. 

La Reaparición de Cristo. La Expectativa Mundial

Dios trascendente, más grande, más vasto y más concluyente que el mundo de Su Creación, ha sido reconocido universalmente y se ha aceptado generalmente el énfasis puesto sobre él; todos los credos pueden afirmar con Shri Khrisna ‑cuando habla como Dios, el Creador ‑ que, "habiendo compenetrado el entero universo con un fragmento de Mí Mismo, Yo permanezco". Este Dios trascendente ha dominado el pensamiento religioso de mi­llones de personas sencillas y espirituales en el transcurso de los siglos, desde que la humanidad inició su camino hacia la divi­nidad.

 

Lentamente va despertando la incipiente conciencia de la hu­manidad a la gran verdad paralela de Dios Inmanente ‑compe­netrando divinamente todas las formas, condicionando desde aden­tro todos los reinos de la naturaleza, expresando la divinidad innata a través de los seres humanos y (hace dos mil años) perso­nificando la naturaleza de esa divina inmanencia en la persona de Cristo. Hoy, como consecuencia de esta Presencia divina en ma­nifestación, está penetrando un nuevo concepto en la mente de los hombres de todas partes: el del "Cristo en nosotros esperanza es de gloria" (Col. 1‑27). Existe una creciente y progresiva creencia de que el Cristo está en nosotros, como lo estuvo en el Maestro Jesús, creencia que alterará los asuntos del mundo y la actitud del género humano hacia la vida. 

La Preparación Necesaria para la Reaparición de Cristo, El Trabajo del Nuevo Grupo de Servidores

Si la premisa y el tema general de todo lo que aquí se expone son aceptados, surge lógicamente el interrogante: ¿Qué podría hacerse para apresurar la reaparición de Cristo? y además: ¿Qué puede hacer el individuo en el lugar en que se encuentra, con el equipo, las oportunidades y los haberes que posee? La oportuni­dad es tan grande y la necesidad de una ayuda espiritual definida y explícita es tan urgente que, quiérase o no, estamos ante un desafío, enfrentando a la vez el problema de aceptarlo con la consiguiente responsabilidad, o de rechazar la idea, dando a entender que no nos interesa. Sin embargo, lo que decidamos en esta época y período, afectará definitivamente al resto de nuestra actividad en la vida, pues podremos apoyar y respaldar en todo lo posible, la invocación del Cristo en la preparación para Su retorno, o sino engrosaremos las filas de aquellos que consideran todo el asunto como un llamado a los ingenuos y a los crédulos y, probablemente, trabajaremos para impedir que los hombres sean engañados y embaucados por lo que consideramos un fraude. Ahí reside nuestro desafío. Exigirá todo nuestro sentido de los valores y toda nuestra capacidad investigadora, intuitiva y espe­cializada. Así nos daremos cuenta de que la reaparición prometi­da está de acuerdo con la creencia religiosa general, siendo la gran esperanza que queda en la mente de los hombres, lo que podrá traer el verdadero alivio a la sufriente humanidad. 

La Doctrina de Aquel que viene, o Doctrina de los Avatares. Enseñanza Oriental y Occidental

En todas las épocas, en muchos ciclos mundiales, en muchos países (y hoy en todos), han habido grandes momentos de tensión que se caracterizaron por un sentimiento de esperanzada expec­tativa. Se espera a Alguien y Su venida es presentida. En el pasado, los instructores religiosos fueron siempre los que han fomentado y proclamado esta expectativa en su época, y lo han hecho en los momentos de caos y dificultades al acercarse el fin de una civilización o cultura, y cuando los recursos de las anti­guas religiones parecían ser inadecuados para solucionar las di­ficultades o resolver los problemas de los hombres.

 

La venida del Avatar, el advenimiento de Aquel que viene y, en términos actuales, la reaparición de Cristo, constituyen las notas clave de la preponderante expectativa. Cuando los tiempos están maduros, la invocación de las masas es suficientemente clamorosa y muy vehemente la fe de quienes saben, entonces Él ha venido, y esta antigua regla o ley universal no será hoy excep­tuada. La reaparición de Cristo, el Avatar, ha sido, durante déca­das, anticipada por los creyentes de ambos hemisferios ‑no sólo por los cristianos, sino también por quienes esperan a Maitreya, al Boddhisattva y al Iman Mahdi. 

La Divinidad Inherente Del Hombre, Dios Inmanente Y Dios Trascendente

"La relación de la familia humana con el esquema divino, tal cual existe, pone en íntima armonía los tres reinos superiores de nuestro planeta y los tres reinos inferiores de la naturaleza, sirviendo así como centro de distribución de la energía divina. El servicio que la humanidad debe prestar consiste en producir la unidad, la armonía y la belleza de la naturaleza, amalgamándolas en una unidad funcionante, relacionada con el alma de  todas las formas. Al principio se logra individualmente, luego se hace en forma grupal y, finalmente, se expresa por medio de un reino de la naturaleza". (Psicología Esotérica II, p. 278)

 

DIOS INMANENTE Y DIOS TRASCENDENTE

 

"¿Cuál será la tarea de las iglesias en el futuro? ¿Cuál será el objetivo principal de la nueva y venidera religión? Será, principalmente, abrir los pétalos del amor, inaugurando así una era de verdadera colaboración, comprensión amorosa y amor grupal. Esto se logra enseñando a los pueblos y a los individuos las reglas del Correcto Acercamiento. La tónica de la nueva religión debe y tiene que ser el correcto acercamiento a Dios transcendente en la naturaleza, e inmanente en el hombre". (Educación en la Nueva Era, p. 69-71) 

LA POLITICA Y CRISTO

Enunciados concernientes a la reaparición de Cristo

 

La venida del Cristo depende hoy de la constancia de Sus discípulos en el mundo y de Sus colaboradores iniciados que actúan en los numerosos grupos religiosos, políticos y económicos. (La Reaparición de Cristo, p. 16)

 

Quizás reaparezca bajo un aspecto completamente inesperado; ¿quién podrá decir si vendrá como un político, un economista, un conductor del pueblo que surgirá del seno del mismo, un científico o un artista? (La Reaparición de Cristo, p. 19)

 

En la actualidad Su interés y atención están puestos sobre... complementar inteligentemente esas actividades que corresponden al sector gubernamental en sus tres aspectos: estadístico, político y legislativo. (La Reaparición de Cristo, p. 20)

 

Si la vida de estos dos grandes Instructores (el Buddha y el Cristo) es hoy comprendida y Sus enseñanzas aplicadas nuevamente a la vida de los hombres, al mundo de los asuntos humanos, al reino del pensamiento humano, a la palestra política y al intercambio económico, entonces el actual orden mundial (que en su mayor parte es desorden) podrá ser modificado y cambiado para que surja gradualmente un nuevo orden mundial y una nueva raza de hombres. (La Reaparición de Cristo, p. 116) 

Las Fiestas De Luna Llena

"Verdaderamente el libro ilustrado del cielo contiene la eterna verdad para los que tienen ojos para ver e intuición lo bastante desarrollada para interpretar. La profecía no está confinada a La Biblia solamente, sino que aparece ante los ojos de los hombres en la bóveda celeste". (De Belén al Calvario, p. 70)

 

"Una de las nuevas verdades de la que soy responsable en tanto que agente de transmisión a los estudiantes de ocultismo, es la enseñanza sobre la nueva religión mundial, con su énfasis puesto sobre los tres principales períodos de Luna llena (Aries, Tauro y Géminis, que por lo general caen en Abril, Mayo y Junio, respectivamente), y los nueve (ocasionalmente diez) períodos menores de plenilunio de cada año, lo cual conduce a que se establezca la consiguiente relación entre el trabajo del Cristo y del Buda, en las mentes de las personas de tendencia espiritual de todas partes, dando por resultado una gran expansión de la aspiración humana. Este trabajo está aún en su aspecto embrionario y debería recibir una acrecentada atención.

 

Eventualmente demostrará ser la principal unidad vinculadora de Oriente y Occidente especialmente si se presenta Shri Krishna como una encarnación anterior del Señor de Amor, el Cristo. De esta manera tres grandes religiones mundiales, cristiana, hinduista y budista, se relacionarán íntimamente, mientras tanto se descubrirá que la fe mahometana está vinculada a la cristiana, porque personifica el trabajo hecho por Jesús, cuando influyó sobre uno de sus discípulos avanzados, un iniciado muy avanzado, Mahoma". (Los Rayos y las Iniciaciones, p. 211)

Invocación - Evocación: Necesidad Evolutiva fundamental

Estas dos palabras describen ese algo misterioso -emanación, demanda silenciosa, impulso innato hacia la luz- innato en todas las formas, que produce interacción y relación, siendo la causa de la penetración en la luz y de todo progreso o avance, en el sendero de la conciencia en expansión. Lo mismo sucede en la planta que se abre camino de la oscuridad del suelo a la luz del sol; en el niño que se desprende, por impulso de la vida, de la matriz de la madre; en el ser humano que se esfuerza por ir hacia los reinos de mayor conocimiento y hacia una vida física efectiva; en el aspirante que pasa del Aula del Aprendizaje al Aula de la Sabiduría; en el discípulo que penetra en el reino de la luz y vida del alma; en el iniciado que pasa de un grado a otro en la Jerarquía de la Liberación; en el Cristo que pasa a la Cámara del Concilio de Shamballa, y en el Señor del Mundo que emprende esos procesos que Lo conducirán a los reinos de la vida divina -sobre la cual el iniciado más elevado de nuestro planeta no tiene el menor concepto. Todo se produce como parte de un gran sistema de invocación y evocación, de demanda y respuesta, y todos son característicos del "método de vida" que rige a la graduada Jerarquía del Ser en nuestro planeta. 

HECHOS BASICOS, EN LA NUEVA RELIGION MUNDIAL

"La nueva religión mundial debe estar basada en esas verdades que resistieron las pruebas de las edades.

1. La Realidad de Dios.

2. La Relación del hombre con Dios.

3. La Realidad de la Inmortalidad y la Persistencia Eterna.

4. La Continuidad de la Revelación y los Acercamientos Divinos.

Estas cuatro realidades y verdades son básicas, y han condicionado a las masas durante eones. La infelicidad humana se funda principalmente en la incapacidad del hombre de vivir plena y conscientemente estos cuatro conocimientos fundamentales. Pero ya están tomando forma firmemente en el pensamiento humano.

Otras dos grandes realidades fundamentales son también parte del estado de conciencia humana.

La Doctrina De Los Avatares

"El advenimiento del Avatar, quien fusionará en Sí Mismo los tres principios de la divinidad, es un acontecimiento futuro inevitable y, cuando aparezca, "será vista la luz que siempre ha existido, se realizará el amor que nunca cesa y vendrá al ser la luz recónditamente oculta".  Entonces tendremos un mundo nuevo, un mundo que expresará la luz, el amor y el conocimiento de Dios". (Psicología Esotérica, II. p. 218)

 

"Un Avatar es un Ser, que ha desarrollado ante todo Su Propia naturaleza humana y divina y luego la trascendió, capaz de reflejar algún principio cósmico, o cualidad y energía divina, que producirá el efecto deseado sobre la humanidad, evoca una reacción, produce un estímulo necesario y, como se dice esotéricamente, "conduce a desgarrar un velo y a penetrar en la luz". Esta energía puede ser generada dentro de la familia humana y enfocada en un Mensajero responsivo; puede ser generada dentro del planeta mismo y producir un Avatar planetario; puede ser la expresión del impulso de la vida y la energía del sistema solar o de fuentes cósmicas, que están fuera del sistema solar. Pero está enfocada siempre por medio de una Entidad que se manifiesta; es evocada por una demanda o llamado masivo, y evoca la respuesta y los consiguientes cambios en la actividad de la vida, la cultura y la civilización del género humano. 

Cristo como Liberador de Energía y corrientes de Fuerza

En los primeros tres meses del período de crisis por el que pasó Cristo y la Jerarquía, y que terminó con Su anunciada deci­sión, fueron puestas a disposición de Cristo y Sus discípulos grandes energías o corrientes fundamentales de fuerza. Hoy, el hecho de que la energía constituya la sustancia básica del univer­so, y que todas las formas de vida sean formas de energía que viven dentro de otras formas mayores de energía, y que todas ellas, grandes o pequeñas, utilizan energía y actúan como distri­buidoras de la misma, es algo muy conocido y generalmente aceptado por las personas inteligentes y reflexivas. La palabra hablada o escrita y la actividad motivada, son todas expresiones de energía que conducen a la iniciación y a la actuación, siendo expresiones de la misma y la causa de su distribución. Los gobier­nos, las iglesias, las organizaciones y los grupos, son todos dis­tribuidores y depósitos de energía. La humanidad misma es un gran centro de energía que afecta a todos los reinos subhuma­nos, y forma, análogamente dentro de sí misma, un gran sistema de energías interrelacionadas. Lo mismo ocurre con el indivi­duo que por sus actos y palabras emplea energía y produce resultados que son efectos de la energía y actúa como distribui­dor. El individuo subdesarrollado no comprende nada de esto, y la energía que manipula es relativamente de poca importan­cia. A medida que la evolución prosigue y las personas adquie­ren poder y expresión, el uso que hacen de la energía es con frecuencia de gran importancia; se convierten en centros dinámi­cos de distribución de energía, y sus palabras, orales o escritas, además de sus actividades, producen grandes efectos e importan­tes resultados. La Jerarquía es un gran centro de energía que llega a la humanidad a través del Cristo. El significado de Sus palabras: 

La Realización De Cristo

Finalmente con el triunfo de la Crucifixión o gran Renunciación (como se la denomina con más exactitud en Oriente), Cristo introdujo por primera vez en la Tierra un tenue hilo de la Voluntad divina proveniente del Hogar del Padre (Shamballa), que pasó a la comprensiva custodia del Reino de Dios y, por intermedio del Cristo, fue presentado a la humanidad. Mediante la complementación de ciertos grandes Hijos de Dios, los tres aspectos divinos o característicos de la divina Trinidad -voluntad, amor e inteligencia, se convierten en parte de los pensamientos y aspiraciones humanos. Los cristianos son propensos a olvidar que el Cristo no pasó sobre la cruz la agonía de las últimas horas, sino en el Huerto de Getsemaní. Entonces en agonía y casi sin esperanzas, Su voluntad se sumergió en la voluntad del Padre, exclamando: "Padre, hágase Tu voluntad, no la mía" (Lc. 22,42).

 

Algo nuevo, planeado desde las mismas profundidades del tiempo, ocurrió entonces en aquel tranquilo huerto; Cristo, representando al género humano, estableció en la Tierra la voluntad del Padre e hizo posible que la humanidad inteligente la cumpliera. Hasta entonces esa Voluntad sólo era conocida en el Hogar del Padre; la Jerarquía Espiritual la reconoció y adaptó a las necesidades del mundo, actuando bajo la guía del Cristo, y así tomó forma como Plan divino. Hoy, debido a lo que realizó Cristo en Su momento de crisis siglos atrás, la humanidad puede agregar sus esfuerzos para llevar a cabo ese Plan. La voluntad al bien del Hogar del Padre puede convertirse en buena voluntad en el

El Cristo Y El Iniciador Uno

La revelación es la progresiva penetración: primero en la Mente, luego en el Corazón y, finalmente, en el Propósito de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

 

En las primeras dos iniciaciones el alma es el agente de la revelación, razón por la cual se dice que la primera iniciación es, en verdad, la expresión de la propia divinidad interna del hombre.

 

Por eso se las considera a las dos primeras iniciaciones como las "iniciaciones en el umbral". Aquí debe tenerse en cuenta el trabajo que realiza el Cristo o Quien sea el Guía cíclico de la Jerarquía, en colaboración con el alma del iniciado en el plano del alma, el mental; el Hijo de la Mente es liberado y entonces son posibles las iniciaciones superiores. Después de ello, puede enfrentar o afrontar paso a paso al Iniciador Uno y se le revela al alma mundial, la conciencia planetaria -de la cual el Alma o conciencia individual es parte integrante... Todo el tema de la revelación se refiere a la revelación de la luz e implica muchas y variadas interpretaciones de la palabra "luz", concierne al descubrimiento de las zonas iluminadas del ser, que de otra manera permanecen desconocidas y, por lo tanto, ocultas. Creamos luz; empleamos luz; descubrimos luces mayores que sirven para revelarnos al Dios Desconocido. Es la luz guiadora en nosotros que oportunamente revela esas luces más brillantes que introducen el proceso de la revelación. (El Discipulado en la Nueva Era II, págs. 435-436, ed. inglesa) 

El Trabajo Y La Enseñanza Del Cristo

"Dos descollantes Individualidades, el Buda y el Cristo, estamparon Su impronta en ambos hemisferios, siendo el Buda el Instructor de Oriente y el Cristo, el Salvador de Occidente... Ambos encarnaron en Sí Mismos ciertos principios cósmicos, y por Sus obras y sacrificios, ciertos poderes divinos se derramaron a través de la humanidad y sobre ella...

 

 Revelaron entre Sí la divinidad a sus respectivas civilizaciones y, de una manera... significativa, trabajaron juntos para el beneficio eventual de la raza. Sus dos sistemas son interdependíentes, y Buda preparó al mundo para el mensaje y la misión de Cristo". (De Belén al Calvario, p. 22)

 

 "La Iglesia Cristiana ha puesto tanto énfasis sobre la excepcional posición del Cristo como único Hijo de Dios, que un gran error se ha deslizado y fomentado durante siglos; el Cristo Mismo previó la posibilidad de este error y trató de contrarrestarlo, señalando que todos somos "Hijos de Dios" y que "mayores cosas que Yo haréis", enunciado que ningún comentarista jamás comprendió ni explicó adecuadamente.

EL PERIODO DE PREPARACION PARA LA EXTERIORIZACION DE LA JERARQUIA

"La exteriorización que se avecina traerá una acrecentada estimulación que afectará lógicamente a los discípulos y aspirantes e involucrará un período de adaptación a esta vibración superior. La adaptación a la acrecentada vivencia será posible por la enunciación de ciertas afirmaciones básicas que guiarán a los discípulos, aspirantes y personas de buena voluntad.

 Específicamente, los ashramas exteriorizados estarán activos en cuatro líneas principales:

 1. La creación y vitalización de la nueva religión mundial.

 2. La reorganización gradual del orden social, orden libre de toda opresión y persecución de las

minorías, del materialismo y del orgullo.

3. La inauguración pública de un sistema iniciático, que involucrará el desarrollo y la

comprensión del simbolismo.

 4. El entrenamiento exotérico de los discípulos y de la humanidad en este nuevo ciclo.

Verdades Subyacentes A La Nueva Religion Mundial

"El Cristo y la Jerarquía espiritual no vendrán a destruir todo lo que la humanidad consideró hasta ahora "necesario para la salvación", ni lo que satisfizo su demanda espiritual.Con la reaparición de Cristo, seguramente desaparecerá lo no esencial; quedaran los fundamentos de la fe sobre los cuales El podrá erigir la nueva religión mundial que todos los hombres esperan. Esta nueva religión debe estar basada sobre las verdades que soportaron la prueba del tiempo y trajeron bienestar y seguridad a los hombres de todas partes. Estas son:

 

1. La Realidad de Dios. Ante todo debe reconocerse la Realidad de Dios. Esa Realidad central puede ser denominada como el hombre quiera, de acuerdo a su inclinación mental o emocional y a su tradición racial y hereditaria, pues no hay nombre que pueda definirla ni condicionarla. Los seres humanos se ven obligados a denominarla de alguna manera a fin de expresar lo que sienten, perciben y conocen, tanto en el orden fenoménico como en lo tangible. Consciente o inconscientemente, todos los hombres reconocen a Dios Transcendente y a Dios Inmanente. Sienten a Dios como el Creador y el Inspirador de todo lo que existe. 

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