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Charlas a los Discípulos, Observaciones de Introducción, Enero 1940

Enero de 1940

Hermano mío:

 

Quisiera decir que si mis instrucciones para este Nuevo Grupo Simiente, comienzan con las palabras "hermanos míos", es porque se ha obtenido una medida adecuada de integración grupal y que el verdadero trabajo grupal puede comenzar. Anteriormente definí los más amplios e importantes objetivos * que, como vieron, son totalmente impersonales. Someto este objetivo particular a la inteligente consideración de ustedes y quisiera que comenzaran su nuevo trabajo con este objetivo y meta bien definidos en su conciencia. Por eso lo expuse con toda claridad a fin de que sus mentes se sintonizaran con la mía - hasta donde sea prácticamente posible. Hermano mío, amplíe su horizonte y acreciente su humildad. Hablo en forma individual, porque usted (y también la mayoría) está aún polarizado individualmente, y tiene ante sí la polarización grupal. 

 

He recapacitado mucho sobre lo que le recomendé en las instrucciones personales. Traté de valorarlo a usted y a su necesidad desde el ángulo de la lección a aprender y del próximo paso a dar, que lo liberará a usted y a todos para que presten un servicio espiritual más pleno y profundo. No traté de valorarlos de acuerdo a la realización en el Sendero, sino que en estas instrucciones procuro ayudarlos más como grupo que como individuos, por lo tanto pido a cada uno que lea con mucho cuidado las instrucciones impartidas a los demás, pues se mencionan sus nombres y quizás se hagan sugerencias en los escritos dirigidos a otros. Trabajen como grupo y sigan adelante como tal.

 

En el grupo va desapareciendo rápidamente el sentido de crítica y la errónea y mutua reacción hacia el conocimiento que poseen los demás, y eso es bueno. El acrecentamiento de la impersonalidad debe ser constante y seguro. Los defectos evidenciados en cada uno y en todos, existen en la

 

* El Discipulado en la Nueva Era, T. 1, págs. 87-88.

superficie de sus vidas, pero la profunda integración interna y la actividad de la naturaleza divina es más definidamente vital que antes. No digo que tengan una expresión externa plena y correcta. A veces puede producir y produce una perturbación en la superficie, pero si se la maneja correctamente no causará grandes trastornos.

 

Debe existir, en el futuro, mutuo amor entre ustedes, pues constituye el elemento fusionador e iluminador en la vida del discípulo. Tal amor no debe ser teórico sino la manifestación de la comprensión, que ignora los errores cometidos, no conoce barreras, ni tiene ideas separatistas, circunda a cada uno, cuando es posible, con esa protectora barrera de amor que resuelve las necesidades - físicas, emocionales y mentales. Fusiona al grupo en un todo organizado, que los Maestros de Sabiduría pueden utilizar a fin de servir al Plan. En la actualidad la presión ejercida sobre Ellos es muy grande, llegando hasta sus oídos con mayor fuerza el urgente llamado de la humanidad. A ustedes les dediqué mucho tiempo y pensamiento y ansiosamente traté de ayudarlos a recorrer el Camino. Tendrán siempre mi amor y fuerza pero no mi tiempo ni mi atención. Que la Luz los inunde y el Amor de Dios trasmute sus vidas, es mi ferviente plegaria.

 

Durante muchos años he considerado, planificado y dedicado definida atención a las futuras proyecciones del trabajo iniciado a fines del verano de 1936. He procurado prepararlos como grupo -a sabiendas de algunos de ustedes- para que participen activamente en este futuro trabajo. Al iniciar la tarea de prepararlos para una creciente utilidad y una más estrecha colaboración futuras, forzosamente correré ciertos riesgos, debiendo establecerse entre nosotros una confianza basada en la verdad y la comprensión, no en el secreto ni en la reserva.

 

La formación de este Nuevo Grupo Simiente constituye mi segunda tentativa de ayudar a la Jerarquía a inaugurar los métodos y técnicas de la nueva era y a entrenar grupos, por ser una era grupal, que expresen el modo de trabajar en la nueva era. En mi primer intento, ciertas limitaciones grupales originaron dificultades y condujeron a clausurar diversos grupos individuales. Habrán observado que el mayor fracaso lo asigné a la inactividad del centro cardíaco de la mayoría de los miembros, lo cual imprescindiblemente lleva a una inadecuada integración. Menciono esto ahora porque quiero advertir a esos miembros que fueron elegidos para trabajar en este nuevo grupo, que es muy fácil introducir en él las primitivas tendencias. Sólo una nueva consagración y renovada aspiración hacia la inspiración, evitará que vuelva a producirse cierta tendencia estática; únicamente la clara visión acerca de la naturaleza del espejismo y sus efectos en la vida del individuo y del grupo, eliminará el peligro de ser contaminados por esa tendencia; solamente un espíritu humilde que no se preocupe por los defectos y fracasos de los demás, impedirá inyectar una actitud de censura y juicio, y sólo una estricta vigilancia por parte de unos pocos miembros puede proteger a este nuevo vehículo del desastre basado en la inexperta confianza en sí mismo.

 

Consideré seriamente qué actividad correcta debería emprender. Se presentaban varias alternativas, todas concernientes al trabajo grupal en sí, pero ninguna a ustedes como individuos. Podría seguir con los grupos tal como existen pero, hermano mío, ¿qué más podría decir, hacer o enseñar? La constante inculcación de la enseñanza e información, la continua indicación de los fracasos y el incesante entrenamiento individual, no constituye parte de la técnica de la Jerarquía -pues ciertamente no lo es en lo que al aspirante individual concierne. Cuando están involucrados los valores mundiales y la conciencia grupal, la Jerarquía emplea la técnica definida y ordenada de indicar la necesidad de establecer cambios, presentar cíclicamente al alma la Sabiduría Eterna y entrenar a los discípulos mundiales. Pero ése no es el método que Ella aplica a las personalidades, o a quienes están principalmente orientados hacia los tres mundos del esfuerzo humano.

Su método y procedimiento consiste en poner a prueba a las personalidades de los discípulos propuestos o designados, y si su aptitud está a la misma altura, entonces comienza el trabajo de entrenamiento esotérico. Lo mismo sucede con los grupos puestos a prueba en lo que a la personalidad grupal se refiere, dependiendo de su respuesta la actividad futura del grupo y de su Maestro e Instructor. Pero, como se habrá observado, es el grupo quien decide cuál será el procedimiento.

 

He procurado eliminar del grupo a esos elementos que por ventura podrían obstaculizarlo, y a aquellos miembros del grupo que - dado su actual formación y móvil - no son capaces de absorber. La unidad grupal no depende de la simpatía, preferencia y comprensión personales, tal como pueden existir entre los miembros del grupo, sino de la capacidad de absorber y asimilar, elevar, cambiar y trasmutar, esas unidades que al principio no congenian o parecen inapropiadas desde el limitado punto de vista del miembro del grupo. Esto frecuentemente se pasa por alto, pero gran parte del éxito del grupo depende de la capacidad de realizarlo. Cuando no se puede confiar en que un grupo realice la absorción necesaria, no podrá acusarse a algunas personas de rechazar a otras, sino al grupo por no estar suficientemente integrado o unificado, para asimilar algunos caracteres y tendencias. Este reconocimiento debería ser fructífero para mantener la tan necesaria humildad. Se les ofrece otra oportunidad y les pido recordarlo y hacer el esfuerzo relacionado con este nuevo experimento, a fin de cultivar desde el comienzo, el espíritu de humildad y el impagable don de guardar silencio.

Como ya he dicho, la característica de un grupo de discípulos debe ser la razón pura, la cual constantemente reemplaza al móvil, el cual se fusiona oportunamente con el aspecto voluntad de la Mónada, su aspecto principal. Técnicamente hablando, Shamballa está en relación directa con la Humanidad. Por lo tanto ¿cuál es la voluntad del grupo en algún ashrama o grupo de un Maestro? ¿Existe en forma suficientemente vital como para condicionar las relaciones grupales y unir a todos en un conjunto de hermanos que van adelante hacia la luz? La voluntad espiritual de las personalidades individuales ¿posee tal fuerza que niega la relación personal y conduce al reconocimiento, interacción y relación espirituales? Debido a que únicamente se tienen en consideración estos efectos fundamentales de permanecer como grupo en la "clara luz de la cabeza", se le permite al discípulo introducir sensibilidades mentales personales, a causa de las temporarias limitaciones grupales.

He puntualizado en qué líneas fracasaron, no porque trate de destacar el fracaso o explayarme sobre el mismo, sino porque son necesarias la claridad de la mente y de la visión si el trabajo debe ir adelante en forma reorganizada y más vital. Si este nuevo grupo simiente quiere estar a la altura de los requerimientos, entonces pueden surgir las analogías de los grupos originales, tal como fueron planeadas, y surgirán como resultado espiritual de la manifestación esotérica de la potencia vital existente en el grupo simiente.

El trabajo que debemos realizar en mutua colaboración (en lo que respecta al entrenamiento de ustedes) lo organicé en siete unidades educativas:

            I.        Meditación definidamente Planificada.

           II.        Enseñanza sobre el tema de la Iniciación.

          III.        Entrenamiento Telepático.

         IV.        Consideración de los Problemas de la Humanidad.

          V.        Enseñanza acerca del Cuerpo Etérico.

         VI.        Ayuda e Instrucción Individual, que prestaré a cada uno, agregado a lo anterior.

        VII.        Información, a medida que trascurra el tiempo, concerniente al trabajo: Los Ashramas de los Maestros y su Planificada Exteriorización.

 

Les pido que dediquen cada día dos breves períodos a la meditación precisa y definida. Un período (el más importante) deben dedicarlo a la meditación grupal general, y el otro a esa meditación que creo les permitirá actuar como personalidad integrada, fusionada y mezclada en la conciencia, con el alma. Esto llevará a todo el grupo a la correcta actuación, porque las unidades individuales del grupo están alineadas y correctamente adaptadas.

 

En consecuencia ¿por qué es necesario que el discípulo intensifique el vínculo interno con su instructor? Es necesario porque si la mente del estudiante está realmente armonizada con el instructor, entonces el estudiante puede trasformarse en fuente de inspiración para sus condiscípulos, no porque el instructor sea su Maestro ni porque el discípulo esté sujeto a la imposición del Maestro, ni por algún privilegio especial, sino porque cuando el estudiante piensa con claridad sobre el tema elegido (observen la palabra "elegido") entonces él también puede enseñar. Un Maestro considera a cada miembro de Su grupo desde el ángulo de su utilidad en el servicio que presta en forma grupal y general. La contribución individual puede diferir; quizás uno de los discípulos ha alcanzado mucha claridad mental y una actitud impersonal, que serán de utilidad para el grupo, y entonces el Maestro tratará de darle mayor entrenamiento en ambas líneas de desarrollo.

 

Por lo tanto, ¿qué impide al discípulo, como individuo, establecer un acercamiento y contacto directos con el Maestro, sin depender de la mediación de un discípulo avanzado? ¿Qué les impide a ustedes tener tal relación directa conmigo? Hay en este grupo uno o dos miembros que la tienen y otro también la posee pero la ignora; otros son bien intencionados y trabajan arduamente, pero ni por un instante se olvidan de sí mismos; algunos aspirantes están condicionados por el problema del espejismo y les preocupa la ambición espiritual, que actúa a través de una personalidad insignificante; algunos podrían progresar rápidamente, pero tienden a la inercia - probablemente no tienen mayor interés. Todos quieren avanzar, poseen una fuerte vida espiritual interna, pero el antakarana grupal no está completo, pues la razón pura, que es un aspecto del corazón, no ejerce control. En consecuencia, el poder evocador de la Tríada espiritual no es adecuado para mantener firme a la personalidad, ni ésta posee el poder invocador, hablando desde el ángulo de las personalidades del grupo, que constituye el aspecto personalidad del ashrama. Este factor llegará a ser poderoso sólo cuando ciertas relaciones de la personalidad se adapten y cuando se venza la inercia. Recién entonces el “grupo permanecerá".

 

Me propongo darles instrucciones personales sólo una vez al año, durante el período de la Luna llena de mayo (Tauro), indicándoles los cambios necesarios en la meditación individual o en la grupal. Ahora daré a este nuevo grupo simiente una meditación destinada a lograr una coherente relación y consciente interacción grupal. A cada miembro le proporcionaré una meditación que servirá para integrar su personalidad en forma más completa, y sobre todo para fusionarla con su alma. Posteriormente me explayaré más cuando dé a cada uno instrucciones personales. Como en lo sucesivo sólo los instruiré individualmente una vez al año, los manejaré en forma directa sin prestar atención alguna a sus reacciones personales, que esencialmente es un asunto de ustedes, no mío. (6/15-20)

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