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ACTITUD DIFERENTE PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LA VISION, PREVIAMENTE AL PROCESO DE LA INICACION

Antes de obtener los beneficios de una mayor información y acumular así una creciente responsabilidad, es vitalmente necesario que la mayoría de los aspirantes y discípulos adopten una actitud diferente ante la oportunidad de prepararse para la iniciación que todos enfrentan. Los más evolucionados son conscientes de las posibilidades inminentes. La significación del entrenamiento ofrecido, ha ejercido justa atracción. Otros se hallan tan sumergidos en las pruebas y dificultades incidentales al esclarecimiento de la visión, previamente al proceso de la iniciación, que apenas tienen tiempo y fuerza para pasar el período de prue­ba y simultáneamente servir como mejor pueden. La visión y el servicio que prestan son menoscabados porque no han obtenido esa divina indiferencia, característica del verdadero iniciado. Además de todo esto tenemos la situación mundial, con su inevitable atmósfera síquica omnienvolvente, su resultante tensión y su constante ansiedad agotadora, más la simpatía que despiertan en todos los corazones quienes sufren por la guerra. La mayoría de los aspirantes y discípulos creen que ya soportaron bastante y que fue probada su capacidad al límite. Esto no es verdad. La profunda fuente de fortaleza que en ellos reside no ha sido todavía evocada y la tensión bajo la cual deberían actuar y vivir día tras día es todavía muy débil y no ha sido suficientemente intensa. Reflexionen sobre esta última frase. 

 

Las demandas objetivas hechas a todos los discípulos y, por lo tanto, a todos ustedes, no son simplemente para permitirles pasar el actual período lo mejor posible -emocional, mental y espiritualmente. Es más profundo que eso o debería serlo. Aparte de las demandas a sus recursos espirituales (incidentales a la iniciación particular que se desea que reciban) tenemos también la demanda a losdiscípulos para que participen en el esfuerzo de la humanidad como un todo y reciban la primera iniciación con todos los desprendimientos físicos y la agonía que precede siempre al nacimiento del Cristo en el corazón del individuo -sólo que actualmente concierne a los corazones de toda la humanidad. Preliminar a la primera iniciación, siempre debe haber -individualmente, y ahora colectivamente, por primera vez- el rechazo del yo inferior y la fervorosa conformidad de la personalidad ante la pérdida de los factores materiales que mantuvieron al alma prisionera en la matriz del tiempo.

 

De allí, hermanos míos, la amplia destrucción material que se ve en todas partes, las profundidades de la miseria física hasta donde los hombres han penetrado y están siendo precipitados, la obligada carencia de los artículos de primera necesidad y la imprescindible reconstrucción de la vida humana sobre valores más sólidos que los físicos. Actualmente los discípulos e iniciados participan en todo esto y (cuando la comprensión y la correcta orientación prevalecen) la ayuda que pueden prestar, los que ya pasaron por la primera iniciación, es grande. Ustedes son llamados a esto y de su respuesta comprensiva a la necesidad colectiva dependerá la rapidez con que podrán alcanzar la siguiente y posible expansión de conciencia, o iniciación, como individuos. Por lo tanto, deben tener en cuenta la respuesta individual a las demandas de su propia alma y la respuesta colectiva a la necesidad colectiva. Para este servicio colectivo se exhorta al iniciado que está en ustedes, el Cristo; la radiación actual del espíritu crístico, activamente presente en los corazones de todos los discípulos, es lo único que puede salvar al género humano, permitir a la humanidad avanzar en el sendero del discipulado y evocar así ese nuevo espíritu que puede construir y construirá el nuevo mundo.

 

Quisiera abordar en parte el tema sobre la actitud que adopta el discípulo aceptado hacia su Maestro y hacia el tema general de la iniciación, y luego considerar los pasos inmediatos que debe dar el discípulo, dondequiera resida y con el equipo que posea. Éste es el primer paso necesario. Los discípulos deben aclarar su posición y seguir aprendiendo de su Maestro, a pesar de las crisis de la iniciación. Mientras no actúen de acuerdo a la instrucción impartida y con confianza en Su intención oculta, todo lo que ese Maestro pueda decir o hacer, es de muy poca utilidad. Sólo sirve para aumentar la grave responsabilidad y los correspondientes compromisos; si no se aplica el conocimiento y la presión de la energía espiritual se convertirán en un peligro. Este enunciado es básico e importante.

Hermanos míos, dos son los requisitos principales que todos deben poseer respecto a la integración grupal, que les siguen a los que poseían anteriormente, cuando traté de ayudarlos a integrarse con sus hermanos. Recuerden que les di como parte de la meditación grupal, la siguiente y simple fórmula integradora:

     "Soy uno con mis hermanos de grupo, todo lo que tengo es de ellos. Que el amor de mi alma afluya a ellos. Que la fortaleza que en mí reside los eleve y ayude. Que los pensamientos que mi alma crea, lleguen a ellos y los alienten".

De los dos requisitos a los que hago alusión, necesarios para todos, uno se refiere a la integración de ustedes en mi grupo de "discípulos practicantes" y el otro se relaciona con la capacidad para entrar en contacto conmigo a voluntad -algo que les es permitido ahora únicamente a tres de ustedes y esto porque pocas veces se valen de dicho privilegio. Por consiguiente, nuestra primera tarea es atender tales requisitos, los cuales exigen una recta actitud de su parte y el empleo de la primera de las antiguas fórmulas que tengo la intención de dar para su profunda consideración y eventual uso experimental. Sin embargo quisiera antes de darla, ocuparme de una pregunta que inevitablemente surgirá en las mentes de los más evolucionados de este grupo.

 

La pregunta sería: "¿Si estoy en preparación para la segunda o la tercera iniciación, debo haber estado en un grupo de discípulos -presumiblemente en el del Tibetano- por lo menos durante algunas vidas? y entonces ¿por qué se necesita una fórmula integradora?" Porque discípulo mío, aunque haya estado anteriormente en un grupo de discípulos, no fue en mi grupo sino en el de uno de los Maestros, M. o H.K.. Debido a la urgencia mundial y al inmenso trabajo que deben realizar y también a que Se están preparando para recibir una de las más altas iniciaciones, ambos Maestros han transferido a mi grupo y al grupo de otros dos de Sus discípulos iniciados, que son también Adeptos o Maestros, unos cuantos de Sus discípulos avanzados. También retuvieron en Sus grupos de discípulos a quienes iniciaron un trabajo específico bajo Su dirección en una vida anterior, y algunos discípulos que vinieron a la encarnación en este período mundial, siendo su cerebro y su mente conscientes de su relación con estos Maestros. Estas condiciones no existen en este grupo en relación conmigo -el Maestro elegido para llevarlos adelante. Sin embargo (aunque no lo recuerden) todos me conocieron bien cuando trabajaba con los dos Chohanes y por eso se decidió que ustedes trabajaran bajo mi instrucción y guía. Esto dio buenos resultados y no produjo hasta ahora demora alguna.

 

Otra razón para el empleo de esta fórmula de integración por quienes tienen experiencia en el trabajo grupal es que hay en el grupo quienes están todavía lejos de la verdadera integración, y la experiencia de los discípulos de más edad puede ser de inestimable ayuda si de esta manera quieren servir al grupo y a mí. Mucho de lo que he dicho en las instrucciones anteriores, en el tomo primero, sobre la relación de los discípulos con su Maestro, podría bien aplicarse aquí con buen resultado.

(6/217-220)

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