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La Distribución De Los Recursos

Las naciones industrialmente desarrolladas del mundo no pueden mantener sus islotes seguros de prosperidad en el mar efervescente de la pobreza. La tempestad está en vías de levantarse contra la minoría privilegiada de la tierra, y contra esto no hay ningún abrigo de aislamiento o de armamento. La tempestad no disminuirá antes de que una justa distribución de los frutos de la tierra lleve al hombre a la medida de vivir por todo el mundo en la dignidad y la decencia humanas. Martin Luther King, Jr.

 

La Trompeta de la Consciencia

 

Cuando la distribución de la riqueza del mundo no es equitativa y existe el problema de que unas minorías lo acaparan todo mientras otras carecen de lo más elemental, es evidente que hay un factor que fomenta dificultades, por lo tanto, es necesario hacer algo para evitarlo. Ahora me ocuparé de la unidad y de la paz del mundo, principalmente desde el punto de vista económico. (Los Problemas de la Humanidad, p. 165)

 

Las masas comienzan a comprender que son víctimas y exponentes de fuerzas que no controlan ni comprenden. Quisieran controlarlas y están determinadas a hacerlo, siempre que sea posible. Esto constituye el problema más serio en los campos económico y gubernamental y en la vida diaria. (Espejismo: Un Problema Mundial, p. 79)

 

 

La situación económica hará necesaria la imposición de ciertas restricciones físicas, porque es evidente que hoy, más allá de cierto punto, el planeta no puede sostener a la humanidad...

 

Este hecho es en gran parte responsable de la mayoría de las dificultades económicas

del presente y del moderno dilema planetario. La situación económica y la necesidad de

mantener indebidamente esta enorme población del planeta, es la causa de la agresión y la

codicia imperantes en las naciones, a través de todas las épocas, y del esfuerzo que hoy,

como nunca, se está haciendo para proporcionar mejores y más adecuadas condiciones de

vida. (La Educación en la Nueva Era, p. 143-144)

 

Hay recursos adecuados para el mantenimiento de la vida humana, y la ciencia puede

acrecentarlos y desarrollarlos. Los bienes minerales del mundo, el petróleo, el producto del

campo, la contribución del reino animal, las riquezas del mar y los frutos y las flores, se

ofrecen a la humanidad. El hombre controla todo y pertenece a todos; no es propiedad de un

grupo, nación o raza. Se debe exclusivamente al egoísmo del hombre que (en estos días de

rápida movilidad) millares de personas perezcan de hambre mientras que los alimentos se

pudren o se los destruye; debido a los planes codiciosos y a las injusticias financieras de los

hombres, los recursos del planeta no están universalmente disponibles de acuerdo a un

inteligente sistema de distribución. No existe excusa que justifique que en alguna parte del

mundo se carezca de las cosas esenciales para vivir. Tal carencia acusa una política miope y

el bloqueo del libre traslado de los artículos de primera necesidad, por una u otra razón.

 

Todas estas condiciones deplorables se basan en algún egoísmo nacional o grupal, y a que no

se ha preparado un proyecto imparcial inteligente para satisfacer la necesidad humana en

todo el mundo.

 

¿Qué otra cosa puede hacerse además de educar a las generaciones venideras sobre la

necesidad de compartir, y para que circulen libremente los artículos esenciales de primera

necesidad? ... Tres cosas terminarán con esta condición de gran riqueza y extrema pobreza,

la superabundante alimentación de unos pocos y el hambre de los muchos, además de la

centralización del producto del mundo controlado por un puñado de personas en cada país.

 

Estas son: primero, el reconocimiento de que hay suficientes alimentos, combustibles,

petróleo y minerales en el mundo, para satisfacer la necesidad de toda la población. En

consecuencia, el problema es básicamente de distribución. Segundo, esta premisa de

provisión adecuada, manipulada por la correcta distribución, debe ser aceptada y las

provisiones esenciales para la salud, la seguridad y la felicidad del género humano, deben

estar disponibles. Tercero, que todo el problema económico y la institución de reglas

necesarias y agencias distribuidoras, deberían ser manejadas por una liga económica de

naciones, en la cual todas las naciones tendrán cabida; conocerán sus necesidades nacionales

(basados en la población y los recursos internos, etc.) y sabrán también con qué pueden

contribuir a la familia de naciones; todas estarán animadas por la voluntad al bien general –

voluntad al bien que probablemente se basará, ante todo, en la conveniencia y la necesidad

nacionales, pero será constructiva en su acción...

 

El periodo de reajuste ofrece la oportunidad de efectuar cambios drásticos y

profundamente necesarios y establecer un nuevo orden económico basado en la contribución

de cada nación al todo, en la participación de los artículos de primera necesidad y en el

inteligente acopio de todos los recursos para beneficio de la totalidad, más un sensato

sistema de distribución. Un plan así es factible.

 

La solución ofrecida aquí es tan sencilla que, por esa misma razón, quizá no llame la

atención. La cualidad que deben poseer quienes preparan el cambio del enfoque económico

es tan simple, que hasta la voluntad al bien puede ser pasada por alto, pero si no hay

sencillez y buena voluntad, poco podrá efectuarse ... Se necesitarán hombres de visión, bien

conceptuados, con conocimiento técnico e interés cosmopolita, los cuales deben tener

también la confianza del pueblo, reunirse y establecer las reglas por las cuales el mundo se

alimente adecuadamente; determinar la naturaleza y la extensión de la contribución que cada

nación debe hacer; establecer la naturaleza y la extensión de las provisiones que deberán

entregarse a cada nación; así se crearán esas condiciones que mantendrán circulando

equitativamente los recursos del mundo y prepararán esas medidas preventivas que

contrarrestarán el egoísmo y la codicia humanos...

 

La nueva era de simplicidad debe llegar. El nuevo orden mundial inaugurará esta

vida más simple, basada en una alimentación adecuada, un recto pensar, una actividad

creadora y felicidad. Estas cosas esenciales son posibles sólo bajo un correcto gobierno

económico. Está simplificación y sabia distribución de los recursos del mundo, debe abarcar

tanto al que está arriba como al que está abajo, y al rico como al pobre, sirviendo por igual a

todos los hombres. (Exteriorización de la Jerarquía, p. 165-168)

 

Lo que resta de este siglo debe ser dedicado a la reconstrucción del santuario de la

vida del hombre y de la forma de vida de la humanidad, a la reconstitución de la nueva

civilización sobre los cimientos de la antigua y a la reorganización de la estructura del

pensamiento, de la política mundiales, más la redistribución de los recursos mundiales, de

acuerdo con el propósito divino. (El Destino de las Naciones, p. 80)

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