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La Doctrina de los Avatares

Mayo de 1941

 

 

AL INICIARSE el trascendental mes de mayo de este año, me he preguntado si de alguna manera puedo despertar en los aspirantes del mundo y en mis discípulos, una más verdadera comprensión de la inmanente significación de la oportunidad ofrecida, y también si puedo simplificar y presentarles en forma más real la Doctrina de Aquel que Viene, vinculada como está, con la enseñanza de las grandes religiones, en las cuales descubrimos la idea de un Orden espiritual subjetivo, relacionado con el bienestar en desarrollo de la humanidad.

 

Ésta es una era de culminaciones que aparecen hoy en el campo de la religión, así como en el campo de la ciencia y de la política. Todas las grandes líneas de acercamiento humano a la realidad y a la verdad, están pasando del reino de lo tangible y exotérico al de lo intangible y esotérico. La ciencia común se va convirtiendo rápidamente en la ciencia de lo invisible y lo indemostrable; la religión ha salido del reino de lo místico, entrando en la atmósfera más clara de lo oculto y debe ahora acentuar la realidad de lo invisible como la causa eficiente de lo visible; la política y los gobiernos se ocupan de los procesos de las ideas y de las ideologías.

 

¿Cuál será entonces la verdadera estructura interna de la realidad que proporcionará la fortaleza necesaria a la humanidad en esta época, suficiente para satisfacer la demanda del hombre por la verdad, y adecuada para responder a sus incesantes aunque inteligentes, interrogantes?

 

Aquí afirmaré que las grandes y satisfactorias respuestas para todas las preguntas y necesidades humanas reside en la doctrina de los Avatares y en la continuidad de las Revelaciones divinas. Esta es la persistente creencia -imborrable e inalterable- de que Dios (en los grandes momentos de necesidad mundial) se manifiesta a través de las Apariciones, por medio de Aquel Que Viene. Esta doctrina se encuentra en todas las religiones mundiales básicas, en toda época y era; aparece en la doctrina de los Avatares del credo hindú, en la enseñanza del retorno del Buda Maitreya o el Kalki Avatar y, en el mundo occidental, en la creencia del retorno del Cristo y su advenimiento o segunda Venida, y en el profetizado surgimiento del divino Aventurero del mundo musulmán. Todo esto está ligado a la creencia inmortal de la humanidad, en el amoroso Corazón de Dios, que siempre satisface la necesidad del hombre. El testimonio de la historia es que siempre la necesidad del hombre ha sido satisfecha con una Revelación divina.

 

La razón de esta fe, innata en el corazón humano, reside en la realidad de la naturaleza de la Deidad misma. El enunciado cristiano de que "Dios es amor" está basado en esa realidad más profunda, conocida y espiritual. La expresión de esta característica divina puede ser resumida con las palabras del libro La Voz del Silencio:

 

La compasión no es un atributo. Es la Ley de Leyes, la Armonía eterna, el Yo del Alaya; la ilimitada y universal esencia, la luz de la eterna justicia y aptitud de las cosas, la ley de amor eterno.

 

Los Salvadores del Mundo y los Avatares dan testimonio y son la garantía de esta eterna Compasión -la aparición cíclica de los Dioses Soles en los antiguos mitos.

 

El Festival de Wesak

 

En el momento de este Festival de Wesak, llamaré la atención sobre el hecho de que el retorno anual del Buda para bendecir a los pueblos de todas partes, e impartir el mensaje de sabiduría, luz y amor a la humanidad -viene desde el Corazón de la Deidad Misma-, es la evidencia externa y la garantía de la guía y las revelaciones divinas internas en este ciclo mundial actual de 2.500 años. El Buda retorna año tras año. Durante un breve instante nos recuerda que Dios existe y nos ama siempre; que no se olvida de Su pueblo; que el corazón del universo es compasión inalterable, y que el hombre no está sólo. Para lograr este reconocimiento y hacer posible esta aparición, se crea un viviente Triángulo de Energía, enfocado por medio de los tres grandes personajes espirituales que evocan el reconocimiento en Oriente y Occidente, conocidos por los creyentes de todos los credos y todas las nacionalidades, y son:

 

  1. El Señor del Mundo, el Anciano de los Días, Sanat Kumara, el Logos planetario, Melkisedek, Aquel a quien se refirió el Cristo cuando dijo, "Yo y Mi Padre somos Uno".

  2. El Buda, el Iluminado, el Revelador de la luz y la sabi­duría que nos llega de fuentes superiores a la de nuestra vida planetaria, un Mensajero de los Dioses.

  3. El Cristo, el Hijo del Padre, el Salvador del Mundo, el Redentor, Aquel que ha permanecido con nosotros. Que está reuniendo las ovejas de su redil, el Señor del Amor.

     

    En estos tres, cuya naturaleza es amor y luz radiantes, la humanidad puede comprender en alguna medida la naturaleza de la divinidad. Son más excelsos de lo que se sabe o comprende; la inteligencia y la aspiración humanas apenas pueden sentir Su naturaleza esencial; Su potencia espiritual debe ser aminorada para que el género humano resista la presión del impacto de la energía que Ellos manejan y tratan de trasmitir. Tal proceso de aminorar las energías tiene lugar en el momento de la Luna llena de mayo (Tauro), y es ,llevado a un "enfoque de transmisión" por la intención masiva de la Jerarquía y la demanda masiva de los aspirantes y discípulos del mundo, producido a su vez por la necesidad masiva de los pueblos de todos los países.

     

    Aquí, hermanos míos, hay un simple enunciado de los hechos que deben ser comprendidos por quienes tratan de participar inteligentemente en el Festival de Wesak y ansían actuar como transmisores de la energía espiritual que, en ese momento, se verterá sobre la humanidad sufriente. Este Festival de Wesak de 1941 quizás pueda "cambiar las condiciones" y constituir la encrucijada en la vida del género humano, si toda persona de mente espiritual puede ser suficientemente altruista, poseer una pureza disciplinada y la resultante receptividad.

     

    Hay ciertas verdades fundamentales, subyacentes en todas las religiones reveladas, esenciales para el desarrollo espiritual y para que el hombre comprenda progresivamente la divinidad. Todo lo demás dentro del término "doctrina" y frases afines, no son más que expansiones de estos fundamentos, de naturaleza explicativa, que expresan las interpretaciones humanas y las formulaciones de los reconocimientos evolutivos, siendo principalmente agregados de índole ornamental, especulativa y profética; están constantemente sujetos al cambio, rechazo o desarrollo, a medida que aumenta el intelecto y la percepción espiritual del hombre; no son básicos ni inalterables. Las verdades inalterables deben ser descubiertas y reconocidas a medida que la nueva religión mundial toma forma en la Tierra y condiciona el pensamiento y la conciencia humanas en la nueva era venidera.

     

Las Verdades Básicas hasta la fecha

 

Estas verdades básicas nunca cambian, porque están relacionadas con la naturaleza de la Deidad Misma y se hicieron evidentes en el género humano mediante la revelación, a medida que la ,evolución ha continuado y el hombre ha desarrollado las facultades perceptivas necesarias y la persistencia requerida en la búsqueda, más el desenvolvimiento de la luz interna del alma. Estas verdades inherentes a la naturaleza divina revelan el alma de Dios, y son:

 

1. La Ley de Compasión. Verdad de la recta relación, de la comprensión amorosa, del Amor activamente expresado. Base de la hermandad y la expresión de la unidad interna.

 

2. La Realidad de Dios. Verdad de que el Ser es Dios inmanente y Dios trascendente; involucra el reconocimiento del gran Todo y la parte relacionada; es el conocimiento de la divinidad. Comprobado por medio de la recta relación e idéntico origen. Es la revelación de la vida de Dios que penetra en todo lo que es (Dios inmanente) y de esa misma vida que proporciona relación cósmica aún mayor (Dios Trascendente), la garantía final de todo progreso y la revelación correlativa. "Habiendo compenetrado todo este universo con un fragmento de Mí Mismo, Yo permanezco", es el desafío de la Deidad y la eterna esperanza de la humanidad. Tal es la respuesta de la Vida Misma a las demandas de la humanidad, a las investigaciones de la ciencia y a todo el problema mundial. Dios está aquí, presente entre nosotros y en todas las formas de expresión; incluye, penetra y permanece más allá. Es más grande que toda apariencia. Se revela progresiva y cíclicamente, a medida que el hombre se prepara para adquirir mayor conocimiento.

 

3. La Continuidad de la Revelación. Siempre en el transcurso de las edades y en cada crisis humana, siempre en las horas de necesidad, en la fundación de una nueva raza o en el despertar de una humanidad, preparada ya para una visión nueva y más amplia, el Corazón de Dios -impulsado por la Ley de compasión- envía un Instructor, un Salvador del Mundo, un Iluminador, un Avatar. Da un mensaje que curará, indicará el paso siguiente que debe dar la raza, iluminará un oscuro problema mundial y proporcionará al hombre la expresión de un aspecto de la divinidad, hasta entonces no comprendido. Sobre esta realidad de la continuidad de la revelación y sobre la secuencia de esta manifestación progresiva de la naturaleza divina, está basada la doctrina de los Avatares, de los Mensajeros divinos, Apariciones divinas y Profetas inspirados. La historia da inequívocos testimonios de todos ellos.

 

4. La Respuesta Inevitable de la Humanidad. Con estas palabras he expresado la reacción espiritual instintiva del hombre y del espíritu humano inmortal, a las tres verdades fundamentales citadas. Este espíritu divino en la humanidad debe responder siempre y responde, a la Aparición divina. El testimonio es seguro y probado. Existe en el género humano aquello que es afín

a Dios, reconociéndoselo como propio cuando aparece. Esta es la inquebrantable realidad en el corazón humano y su reconocimiento es la inevitable recompensa y el resultado de la revelación.

 

5. Progreso. La reacción del hombre individual y de las masas, a la continuidad de la revelación -históricamente probada- no puede ser negada. Es el hecho básico de la religión. Los tipos de esa revelación pueden variar, pero cada nueva revelación -dada en respuesta a la necesidad y la demanda humanas- ha conducido siempre a la humanidad adelante hacia una nueva meta cada vez más luminosa y a una mayor gloria. La revelación puede llegar desde diversos niveles de la conciencia humana. Puede ser la revelación de nuevas conquistas terrenas o mentales. Alguien señala el camino. Puede ser el reconocimiento de nuevas leyes y hechos de la naturaleza, científicamente comprendidos y empleados. Puede ser la respuesta del hombre inteligente al creciente conocimiento, trayendo un nuevo tipo de civilización. Algún espíritu liberado señala el camino. Puede ser la respuesta del corazón humano al Corazón de Dios, que conduce a la beatitud mística y al reconocimiento del Ser espiritual. Puede ser la reacción del hombre a alguna nueva enseñanza, algún mejor desarrollo que deriva en un nuevo y enriquecido acercamiento religioso al centro de vida. Algún Mensajero señala el camino. Pero siempre ello ,ha significado progreso, avance, rechazo de alguna limitación existente, repudio de lo indeseable y lo malo. Involucra siempre el reconocimiento de lo posible, lo ideal y lo divino.

 

 

6. Trascendencia. Esto significa la capacidad innata de ir más allá de la así llamada ley natural. Esta superación de la limitación se realiza continuamente, y este proceso de trascendencia evocará un creciente reconocimiento. Marca la siguiente y principal fase en la manifestación de la divinidad en el hombre; significa el dominio sobre la ley física y el inminente triunfo de la humanidad sobre las fuerzas que durante tanto tiempo la han sujetado a la tierra. El dominio actual sobre el aire es el símbolo de esta trascendencia. El hombre va dominando rápidamente a los cuatro elementos. Cultiva la tierra; surca las aguas; controla los fuegos eléctricos del planeta, y vuela triunfante por el aire. Surge ahora la pregunta: ¿Qué vendrá después hermanos míos? Otra trascendencia hay por delante. Es una de las cosas que revelará el Avatar que viene.

 

 

No consideraré los guías menores, a quienes el espíritu humano evoca en su ayuda. Trato de desarrollar algo la Doctrina de los Mensajeros divinos, de los Avatares. ¿De dónde vienen? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Quiénes son y cuál es Su relación con la humanidad, con la Jerarquías y los grandes grupos de Vidas? Estos interrogantes surgen normalmente y necesitan una clara respuesta.

 

Un Avatar es un Ser -que ha desarrollado ante todo Su Propia naturaleza humana y divina y luego la trascendió-, capaz de reflejar algún principio cósmico, o cualidad y energía divina, que producirá el efecto deseado sobre ,la humanidad, evoca una reacción, produce un estímulo necesario y, como se dice esotéricamente, "conduce a desgarrar un velo y a penetrar en la luz". Esta energía puede ser generada dentro de la familia humana y enfocada en un Mensajero responsivo; puede ser generada dentro del planeta mismo y ,producir un Avatar planetario; puede ser la expresión del impulso de la vida y la energía del sistema solar o de fuentes cósmicas, que están fuera del sistema solar. Pero está enfocada siempre por medio de una Entidad que se manifiesta; es evocada por una demanda o llamado masivo, y evoca la respuesta y los consiguientes cambios en la actividad de la vida, la cultura y la civilización del género humano.

 

La respuesta o reacción de la humanidad al Mensajero divino produce a su debido tiempo, el reconocimiento de algo trascendente, algo deseable por lo cual lucha, algo que indica una visión, que es primeramente una posibilidad y luego, una adquisición. Este es un proceso históricamente comprobado, y oportunamente testimonia una realidad. Esta nueva realidad, cuando se agrega a las establecidas por otros y anteriores Avatares, enriquece el contenido espiritual de la conciencia humana, amplía la vida espiritual de la raza y estimula al hombre para dar un paso adelante hacia el mundo de la realidad y fuera del mundo de la ilusión. Cada revelación lo acerca al mundo de las causas.

 

En el momento actual los Avatares más fácilmente reconocidos y conocidos son el Buda y el Cristo, porque ,Sus mensajes, familiares a todos, y ,los frutos de Sus vidas y palabras, condicionaron el pensamiento y las civilizaciones de ambos hemisferios; porque son Avatares humano-divinos representan algo que la humanidad puede comprender con más facilidad, debido a que poseen la misma naturaleza que el género humano, "carne de nuestra carne y espíritu de nuestro espíritu". Por lo tanto, significan para nosotros más que cualquier otro surgimiento divino. Incontables millones de personas Los conocen, aman y siguen. Quisiera que meditaran sobre el potente núcleo de fuerza que han establecido. La constante tarea de un Avatar es el establecimiento de un núcleo de energía, espiritualmente positiva. Enfoca o introduce una verdad dinámica, una poderosa forma mental o un vórtice de energía atrayente en los tres mundos de la vida humana. Entonces a medida que pasan los siglos, esa verdad y el efecto de Sus vidas y palabras, empiezan a condicionar firmemente el pensamiento humano; la forma mental establecida actúa acrecentadamente como transmisor de energía divina, cuando expresa una idea divina, que a su tiempo produce una civilización, con sus correspondientes cultura, religión, política, gobiernos y procedimientos educativos. Así se escribe la historia. La historia no es más que el registro de la reacción cíclica del hombre a alguna energía divina afluyente, a algún Avatar o a algún Guía inspirado.

 

La Intervención Divina

 

 

Al considerar el tema de los Avatares quisiera señalar que (desde el punto de vista de la humanidad en su actual etapa de evolución) los Avatares, como podía esperarse de la conciencia de la humanidad que está sujeta al control de los pares de opuestos, son de dos clases:

 

  1. Los Avatares que personifican al Ángel de la Presencia, sea esta Presencia el alma en el hombre, el Logos planetario, alguna Entidad extraplanetaria, algún Ser cósmico o una Expresión del Bien Cósmico.

  2. Los Avatares que personifican al Morador en el Umbral, ya sea el Morador humano en el Umbral, las Fuerzas planetarias del Materialismo o algún aspecto del Mal cósmico.

     

    Trataré de expresar esta analogía en forma más clara. Así como en el caso del hombre individual llega un momento en su experiencia de la vida en que presiente, conoce, ve y reconoce al Angel de la Presencia, como el Revelador de la divinidad, de igual modo, en la historia de la raza de los hombres, puede llegar la misma gran iluminación. La revelación enfrenta al aspirante. La revelación enfrenta a la humanidad. Dios es conocido dentro del corazón humano. Dios es conocido por el género humano. Este reconocimiento de la divinidad en sus diversos aspectos es lógicamente progresivo -cada etapa y cada vida trae su propia revelación de la belleza de la divinidad y la gloria de la luz en forma más verdadera y clara ante el discípulo. Similarmente, llegan ciclos en que aparece el Morador en el Umbral y enfrenta al aspirante, desafiando sus propósitos y progreso, y bloqueando la puerta que conduce a la expansión de la vida y a la liberación. El Morador desafía a la libertad del alma humana. Lo mismo sucede en la vida de una nación, una raza y de la humanidad como un todo.

     

     

    El Ángel de la Presencia indica la posibilidad divina, señala al discípulo atento el próximo paso hacia la liberación, y arroja luz sobre la etapa inmediata del sendero ,hacia la luz que debe recorrer. Así obra también el Avatar que revela el Camino Iluminado a la humanidad.

     

    El Morador en el Umbral resume en sí las malas tendencias, las limitaciones acumuladas y la suma total de las costumbres y deseos egoístas, características de la naturaleza material del discípulo. El Angel de la Presencia indica la posibilidad futura y la naturaleza divina. Así lo hace también el Avatar. El Morador en el Umbral indica el pasado con sus limitaciones y malos hábitos. Esto también los hacen los Avatares que de tiempo en tiempo aparecen como personificaciones del mal y de la naturaleza inferior de la humanidad. Y, hermano mío, ellos aparecen una era tras otra.

     

    Algunos ciclos en la vida de un discípulo presentan un aspecto del "enfrentamiento" y otros, otro. En una vida puede estar luchando totalmente contra el Morador en el Umbral u orientarse hacia el Angel de la Presencia y permitir así que la energía condicionante divina afluya a él; puede sucumbir a la influencia de la temible totalidad de sus deseos malignos y materiales o acercarse gradualmente al Angel. Pero -y este punto es de importancia- él mismo evoca a una u otra de estas manifestaciones. Lo mismo pasa con la humanidad. El llamado del alma de la humanidad, o de la naturaleza material de la humanidad, debe evocar respuesta, y así puede manifestarse un Avatar. Es el llamado magnético o intención masiva del discípulo o de la humanidad, que produce la manifestación. En otras vidas, el discípulo puede estar simplemente oscilando entre los dos polos de su ser, sin ningún esfuerzo consciente, ningún enfrentamiento directo, ni comprensión clara del propósito de la vida. Así obra también la humanidad.

     

    Sin embargo, oportunamente viene una vida en ,la cual el discípulo es enfrentado simultáneamente con el Morador y el Angel, y tiene lugar el mayor conflicto de su experiencia. Eso sucede hoy en el mundo. Lo espiritual y lo material están en conflicto y la humanidad misma es el campo de batalla.

     

    También puede observarse una analogía de la Doctrina de los Avatares en la vida individual del discípulo. Cuando sus deseos son correctos y ha hecho un verdadero esfuerzo hacia la correcta orientación, entonces -cuando el conflicto entre el bien y el mal está en su punto culminante llega el momento en que pide más luz, más poder, más comprensión y mayor liberación para dar el siguiente paso adelante. Cuando puede elevar esta demanda con firme intención y permanecer inmutable y sin temor, la respuesta Ilegará inevitablemente desde la Presencia Misma. Surgirá una manifestación de luz, amor y poder. El reconocimiento de la necesidad ha evocado entonces la respuesta. El conflicto cesa; el Morador se retira a su propio lugar; el sendero que tiene ante sí está libre; el discípulo puede avanzar con seguridad, y una mejor vida alborea para él.

     

    Lo mismo pasa con la humanidad. Una demanda se eleva hasta los mismos portales del cielo; la intención masiva de la humanidad es poner fin al mal para que sea posible una vida mejor y más verdadera. En el momento de gran tensión y dificultad surge la demanda. La respuesta llega. El Avatar aparece y la luz afluye iluminando el camino. Renace una nueva esperanza y se toman nuevas determinaciones. La fortaleza para establecer rectas relaciones afluye por intermedio del cuerpo de la humanidad, y el género humano surge a una vida más amplia, condicionada por valores más verdaderos. Así se posibilitará la fusión entre el mundo externo de la vida diaria y el mundo interno de las realidades espirituales. Una nueva afluencia de amor y de luz es también posible.

     

    Se ha llegado hoy al adecuado momento de tensión en la vida de la humanidad. El Angel de la Presencia y el Morador en el Umbral, luchan. Evidentemente, la humanidad está en su hora más oscura. Pero surge el clamor en demanda de ayuda, alivio, revelación, luz y fortaleza, a fin de desprenderse de lo maligno. La intención masiva de los aspirantes mundiales es dirigida hacia el mundo de valores más verdaderos, hacia mejores relaciones humanas, vida más iluminada y un mejor entendimiento entre los hombres y los pueblos. Permanecen con intención masiva, y sus filas aumentan constantemente. Con un creciente enfoque de la voluntad para el bien, con una comprensión más clara de la posibilidad futura, con la fija determinación de que el mundo avance de acuerdo al canon divino, y con el urgente clamor en demanda de ayuda, la humanidad espera un alivio. En todos los países se reconoce acrecentadamente que cuando el género humano llegue al punto sicológico en que, habiendo hecho todo, sólo resta esperar, entonces se expresará alguna determinación divina de intervención; se acrecienta la creencia de que el esfuerzo humano hacia la correcta acción será complementado por el surgimiento de una Fuerza, Persona o Acontecimiento divino, que pondrá fin al conflicto.

     

     

    Podría señalarse aquí que, en crisis similares aunque menos graves, esta intervención divina reemplazó en el pasado al esfuerzo humano, pero Quienes tratan de ayudar a la humanidad esperan que ahora tal intervención sólo complemente el esfuerzo humano -algo muy distinto.

     

     

    Por lo tanto, en todas partes, la humanidad espera hoy a Aquel que Viene. Se presiente que el Avatar está en camino; La segunda venida (de acuerdo a la profecía) es inminente, y el clamor sale de los labios de los discípulos, místicos, aspirantes y de todas las personas iluminadas de todos los países: "Que la luz, el amor, el poder y la muerte, cumplan el propósito de Aquel Que Viene". Esas palabras son una demanda, una consagración, un sacrificio, una afirmación de fe y un desafío al Avatar, que espera en Su Lugar Elevado la demanda adecuada y el nítido clamor para justificar Su descenso y Su aparición.

     

    La demanda sin la acción paralela es inútil, así como la fe sin obras es muerta. Es aquí donde se produce una rotura en el eslabón magnético, que para Su venida debería unir al Avatar con la demanda. Su surgimiento debe ser producido por una quíntuple cadena o hilo de energía: la enfocada voluntad de los pueblos, la intención masiva de los discípulos y aspirantes del mundo, más su deseo, su participación activa en la tarea de despejar el camino para Él y un total altruismo. Sólo cuando la humanidad misma haya ,hecho todo lo posible para corregir lo erróneo y poner fin al mal, y este esfuerzo llegue hasta el sacrificio de la vida misma, Él, el Deseo de todas las naciones, podrá aparecer.

     

    Se está tratando ahora de realizar esto. Mediante un pequeño y acrecentado esfuerzo será posible el gran acontecimiento de la aparición del Avatar. La misión del Buda en este Festival de Wesak consiste en agregar un nuevo ímpetu, una renovada iluminación y un poder adicional y propósito ,fijo, que permitirá al género humano superar esta crisis. Desde el aspecto espiritual de las fuerzas del planeta, se habrá hecho todo lo necesario para hacer ,posible la aparición del Avatar. En cuanto a la humanidad, les preguntaría ¿qué hará?

     

     

    La Jerarquía de Amor, el Cristo y Sus discípulos y los Maestros de Sabiduría Se hallan entre la Fuente de donde originan los Avatares y la humanidad. Unidos todos en un grandioso es­fuerzo para ayudar en estos momentos al género humano, a fin de superar al Morador en él Umbral y acercarse al Angel. Necesitará mucha ayuda, la cual llegará cuando la humanidad y la Jerarquía con un solo esfuerzo fusionado y mezclado y con intención masiva, invoquen y esperen esa ayuda.

     

     

La Aparición de los Avatares

 

Desde el año 1400 (fecha a la que me he referido) han aparecido constantemente avatares menores, evocados en respuesta a crisis menores, a dilemas nacionales y necesidades religiosas. Adoptaron la forma de hombres y mujeres que fueron los triunfantes paladines de alguna verdad o causa justa, algún derecho o correcta demanda humanos. Todas estas personas trabajaron activamente en el plano físico y pocas veces fueron reconocidas por lo que realmente eran; sólo la historia acentuó, en fecha posterior, lo que realizaron. Cambiaron la orientación de los pensamientos de los hombres; señalaron el camino hacia una vida mejor; fueron precursores en nuevos campos de la realización humana. Uno de ellos Lutero, otros Cristóbal Colón, Shakespeare y Leonardo da Vinci -para mencionar sólo cuatro- vivieron, pensaron y actuaron de tal modo, que luego condicionaron los eventos en algún campo de la vida humana y siguen siendo reconocidos como almas precursoras, como conductores de hombres. No me ocuparé de estos discípulos. Personificaron ideas e hicieron historia -no la historia de conquista, sino la del progreso. Quisiera considerar esas apariciones mayores que surgen de algún centro oculto, lejos o cerca de la humanidad, que "liberan de las crisis a los hijos de los hombres". Pertenecen principalmente a cuatro grupos relativamente menores:

 

1. Avatares Raciales. Estas apariciones son evocadas por el genio y el destino de una raza; el hombre típico (en cualidad y en conciencia no necesariamente física) influye a la naturaleza de una raza. Un hombre así fue Abraham Lincoln, que surgió de la misma alma del pueblo e introdujo y trasmitió una cualidad racial -cualidad que se desarrolla posteriormente a medida que evoluciona la raza. Análogamente Bismarck, surgió del reino del mal cósmico y es responsable del enfoque del materialismo sobre el planeta actual. Ambos vinieron en el mismo siglo, demostrando así el equilibrio en la naturaleza y la constante interacción de los pares de opuestos. Ambos también pertenecieron al tipo de Avatares más poderosos que la humanidad haya producido hasta ahora. Aparecieron en las líneas de gobierno de primer rayo y en el Departamento del Manu, siendo muy sensibles a la fuerza de Shamballa. Tales Avatares aparecen con frecuencia cuando se funda una nación. Esto atañe tanto a Bismarck como a Lincoln.

 

 

2. Avatares Instructores. Estas apariciones emiten una nueva nota en la esfera del pensamiento y de la conciencia; revelan la siguiente y necesaria verdad, pronuncian palabras y formulan verdades que arrojan luz sobre el desarrollo espiritual de la humanidad. Tales Avatares fueron Platón, el primer Patanjali y Sankaracharya; aparecieron en la línea de energía de segundo rayo, en el sector del Cristo, y constituyen expresiones de la fuerza jerárquica. Al referirme al sector del Cristo, les recordaré que "Cristo" es el nombre de un sector que siempre ha tenido Quien lo dirija. No menciono al Cristo o al Buda entre estos avatares, porque son de otro tipo y de un poder infinitamente mayor.

 

  1. Avatares de Rayo. Estos grandes Seres vienen a intervalos

     

    relativamente largos, cuando un rayo entra en la manifestación. Personifican la cualidad y la fuerza de determinado rayo. En el próximo siglo, cuando el séptimo rayo haya completado su manifestación y la influencia pisceana sea totalmente desplazada, aparecerá el Avatar de séptimo rayo. Su trabajo demostrará la ley, el orden y el ritmo del proceso creador, tal como actúa en el plano físico, mezclando espíritu y materia. Y como a este rayo se lo denomina el Rayo del Orden Ceremonial o Ritual, será mayormente el instrumento para establecer esas condiciones que permitirán la reaparición en la Tierra de los Misterios de la Iniciación, de los cuales la Jerarquía es custodio. Está imprescindiblemente vinculado a la Gran Logia Blanca, en Sirio. Sin embargo, este hecho no nos concierne ahora, porque esperamos la llegada de un Avatar aún mayor.

     

  2. Avatares Transmisores. Estas manifestaciones de la divinidad aparecen en esos grandes momentos cíclicos de revelación, cuando la humanidad necesita la expresión de una nueva verdad o la expansión de otra ya conocida, a fin de progresar en forma ascendente en la escala evolutiva. Estos Avatares vienen en respuesta a la demanda y no tiene mucho que ver con el desarrollo racial -sino más bien con el desenvolvimiento subjetivo de; la conciencia y la estimulación de toda la humanidad. De estos Avatares el Buda y el Cristo son ejemplos sobresalientes. No sólo eran Avatares humano-divinos y, por lo tanto, capaces de vincular a la humanidad con la Jerarquía, sino que fueron algo mayor y más importante. Llegaron a la etapa en que pudieron actuar como transmisores de ciertos principios cósmicos que enfocados en Ellos, en sentido extraplanetario- pudieron estimular el principio correspondiente profundamente oculto y latente en la humanidad. Trasmitieron y trajeron algo desde más allá de la vida planetaria, desde el mismo Corazón de Dios, al corazón del hombre. Debido a que el Buda alcanzó la iluminación, estimuló en el mundo, la luz, en la humanidad y en todas las formas. Sirvió al alma del hombre. Cristo, debido a Su estupenda realización en la línea de la comprensión- y trasmitió a la humanidad, por primera vez en la historia humana, un aspecto y un poder de la naturaleza de Dios Mismo, el principio Amor de la Deidad. Antes del advenimiento del Buda, la luz, la aspiración y el reconocimiento de Dios Trascendente, habían sido la expresión vacilante de la actitud humana hacia Dios. Luego vino el Buda y demostró en Su propia vida la realidad de Dios Inmanente, así como también de Dios Trascendente; evolucionó la idea de Dios en el universo y de Dios en la humanidad. El Deísmo de la Deidad y el Yo en el corazón del hombre individual se convirtieron en un factor en la conciencia humana, la cual fue una verdad relativamente nueva que debía captar la humanidad, conocida por discípulos e iniciados.

     

    Sin embargo, hasta que el Cristo vino y vivió una vida de amor y de servicio, y dio a la humanidad el nuevo mandamiento de amor, muy poco se lo había acentuado a Dios como Amor, en las Escrituras del mundo. Después que Él apareció como el Avatar de Amor, entonces Dios fue "conocido como Amor supremo, amor como meta y objetivo de la creación, amor como principio básico de las relaciones y amor actuando en toda manifestación hacia un plan motivado por el amor". El Cristo reveló esta cualidad divina y alteró toda la vida humana y las metas humanas. En esa época hubo también una gran ímpetu y expansión en el trabajo y desarrollo de la Jerarquía, como lo hubo en menor grado cuando vino el Buda. Muchos iniciados se convirtieron en Maestros; muchos Maestros pasaron a un trabajo mayor; muchos discípulos ocuparon sus lugares en las filas de los iniciados. Hubo numéricamente una gran afluencia de aspirantes en las filas de los discípulos aceptados.

     

    En mis escritos anteriores, consideré a algunos de estos Avatares bajo diferentes nombres y categorías. Me ocupo aquí de ellos simplemente en un esfuerzo por llegar a un sector más amplio del público, la enseñanza sobre la Doctrina de los Avatares o de las Apariciones divinas. En La Biblia abundan tales apariciones, pero en realidad muy poco se las comprende. Las mencionadas son las más familiares.

    En septiembre de 1940, di la interpretación de una nueva estrofa de la Gran Invocación, y me referí a las Personificaciones Divinas como los tipos más elevados de Avatares que la humanidad podía esperar en esa etapa de su evolución; mencioné la actividad de la Jerarquía y de Shamballa, si estos dos agentes divinos decidían intervenir por medio de una catástrofe que abarcaría todos los pueblos, si fuera necesario, y también promovería el surgimiento de una nueva conducción inspirada, como otro aspecto inferior de guía y participación divinas.

    Una guía inspirada de esta naturaleza la están dando hoy a la humanidad, Winston Churchil y Franklin D. Roosevelt, en oposición a la guía enfocada de las fuerzas del materialismo a través de Hitler y otro hombre de su grupo. Aquí no me refiero a que este tipo de conducción es la expresión del principio avatárico, el cual es evocado por elementos que existen en la humanidad misma. Me refiero ahora a un quinto tipo de Avatar, más importante que los otros cuatro. Estos Avatares no han pasado por la experiencia de la vida humana, en este ciclo mundial.

     

    5. Personificaciones Divinas. Estos Avatares aparecen raras veces, y, cuando lo hacen, la efectividad y los resultados de Su trabajo son enormes. Vienen a la manifestación por intermedio del centro de Shamballa, porque son expresión de la voluntad de la Deidad; personifican el propósito divino; la energía que llega y transmiten se enfoca por intermedio del Señor del Mundo; sólo puede llegarse a Ellas por el clamor unísono de la Jerarquía y de la humanidad; sólo se puede evocar Su servicio cuando se conoce la necesidad y únicamente después que quienes la demandaron, sumaron a su fe una ardua actividad e hicieron lo máximo posible para vencer al mal, solo y sin ayuda.

     

    Esas Personificaciones nunca descienden más allá del plano mental, y el énfasis y la atención principal de Su trabajo está dirigido a la Jerarquía; la Jerarquía es Su agente transmisor; ocasionalmente llegan hasta esas personas reflexivas, enfocadas en el plano mental, que son muy resueltas y voluntariosas, poseen clara visión, mente abierta y, lógicamente, la esencial pureza de la forma. Estos Avatares expresan la Voluntad de Dios, la energía de Shamballa y el impulso que subyace en el propósito divino. Cuando vienen, expresan el aspecto destructor del primer rayo de poder; producen la muerte de todas las formas antiguas y limitadoras y todo lo que alberga el mal. Por lo tanto, Su trabajo se clasifica en dos categorías:

     

    a.         La destrucción de las fuerzas del mal, por intermedio de las Fuerzas de la Luz.

    b.         La revelación de esa parte del propósito divino que la humanidad es capaz de captar, por medio de sus mejores mentalidades y aspirantes más dedicados; Ellos aclararán la visión de los discípulos del mundo y de todos los que poseen una disciplinada voluntad de conocer y están dedicados a expresar la voluntad al bien. Este conocimiento y la voluntad, serán necesarios en el venidero período de reajuste.

     

    No puedo revelar cómo Ellos pondrán fin a las malas condiciones y cómo destruirán el actual y maligno estado agresor y materialista. Aún no es seguro de que el desarrollo y la comprensión hu­manos y la intención masiva de la humanidad sean adecuados a la demanda necesaria y suficientemente fuerte para evocar a los Avatares. Sólo el tiempo lo determinará. Dios quiera que los aspirantes y discípulos del mundo despierten a la oportunidad y a la inminente y esperada posibilidad. El aprieto en que se encuentran vastos grupos de personas en el planeta, aflige intensamente el corazón de la Jerarquía. Pero para traer alivio y que aparezca la Potestad que puede liberar, se requiere la cooperación humana. En ninguna parte esto es más desesperadamente necesario que en el pueblo alemán, en su desdichado país. Dios quiera, por lo tanto, que los alemanes que poseen visión se unan a las fuerzas de quienes tratan de liberar a Alemania y a su pueblo, de la tiranía impuesta por la Logia del mal, actuando por intermedio de sus siete representantes en Alemania. Cuando los alemanes que gozan de libertad en otros países, puedan pensar en términos de humanidad como un todo y no en términos de espejismos nacionales, venganza o autoconmiseración, sus voces se sumarán a las de otros pueblos libres y a las de los aspirantes y discípulos de las demás naciones.

     

    Cuando aparezca el Avatar, impartirá a la humanidad algo para lo cual no tenemos aún nombre. No será amor ni voluntad tal como lo entendemos. Sólo una frase de varias ,palabras puede impartir muy débilmente algo de lo que significa. La frase es "el principio del propósito dirigido", el cual involucra tres factores:

     

    1.       Comprensión (intuitiva e instintiva, pero inteligentemente interpretada) del plan, tal como puede ser llevado a cabo en el futuro inmediato.

    2.       Intención enfocada, basada en lo antedicho, poniendo el énfasis sobre un aspecto de la voluntad, aún no desarrollado en el hombre.

    3.       Capacidad de dirigir la energía (por medio de la comprensión y la intención) hacia un fin reconocido y deseado, venciendo todos los obstáculos y destruyendo todo lo que impide su camino. No significa la destrucción de las formas por la fuerza tal como se impone hoy en el mundo, sino la destrucción producida por la vida grandemente fortalecida dentro de la forma. Sólo los próximos cien años revelarán la significación de esta afirmación, y entonces sí, y únicamente la intención masiva de los pueblos evocará al Avatar de Síntesis durante los próximos doce meses. He denominado así a este Ser, porque expresa la cualidad y el objetivo de la fuerza que trae y maneja.

     

    Otro Avatar menor también espera el llamado de la humanidad. Está esotéricamente relacionado con el Avatar de Síntesis, e influido por Él. Este Avatar puede descender al plano físico y expresarse externamente y así aminorar y trasmitir el estímulo y la cualidad de la fuerza del Avatar mayor, que sólo puede acercarse hasta el plano mental. No se ha revelado aún quién puede ser este Ser que Viene. Puede ser el Cristo, si Su otro trabajo lo permite; puede ser uno elegido por Él, para que surja, influido por el Avatar de Síntesis y dirigido en Sus actividades por el Cristo, el Señor del Amor. De esta manera las energías de Shamballa y de la Jerarquía serán enfocadas por intermedio del excelso Ser que viene. Así se creará un Triángulo de energía amorosa, plena de propósito, que puede resultar un método más eficaz de liberar energía y una forma menos peligrosa que el impacto enfocado de una sola fuerza seleccionada.

     

    Comprendo lo difícil de este tema y quizás pueda simplificar el asunto por medio de un breve resumen:

    1.       Un gran Avatar cósmico puede venir si la Jerarquía y la humanidad se mantienen unidas con intención masiva.

     

    1. Descenderá en los tres mundos del esfuerzo humano, pero no pasará del plano mental.

     

    b.       Trasmitirá una energía cósmica cuya cualidad es síntesis, la cual se expresará por medio de la armonía y la unidad, produciendo lógicamente comprensión, promoviendo buena voluntad y oportunamente terminará con las tendencias separatistas y el aislamiento del género humano.

     

    c.       Su nota y vibración pueden ser sentidas sólo por aquellos cuya nota individual es también síntesis y cuyo objetivo en la vida es la voluntad al bien. Por lo tanto son: los Miembros de la Jerarquía, los discípulos y aspirantes del mundo y unos pocos hombres de buena voluntad.

     

    2.       Un Mensajero o Avatar de igual rango del Cristo en la Jerarquía (o posiblemente el Cristo Mismo) puede venir como representante del Avatar de Síntesis y como Su agente transmisor.

     

    1. Este Avatar menor trabaja hoy como uno de los Miembros avanzados de la Gran Logia Blanca y está en estrecha relación con el Cristo, el Manu y el Señor de la Civilización, es el Maestro R.; actuará como coordinador entre la Jerarquía y Shamballa. Fusionará y mezclará en Sí Mismo, por medio de la cualidad de Su propia vida, las tres grandes energías:

     

    La voluntad de poder espiritual.

    La voluntad de amar en su acepción espiritual.

    La voluntad de manifestarse espiritualmente.

     

    b.       La antigüedad de la función de Aquel que Viene reside en el nombre dado en las numerosas escrituras del mundo: El Jinete del Caballo Blanco. Se refiere al momento anterior a la tan conocida frase del cristianismo "El Cordero sacrificado desde la fundación del mundo". En el ciclo anterior, los iniciados de entonces hablaban del "caballo sacrificado, inmolado para toda la eternidad", frase que imparte la misma idea básica.

    1. Este Avatar puede descender al plano físico y aparecer allí para guiar a Su pueblo como el Príncipe Que conduce a la paz por medio de la guerra.
    2. Actualmente todo el problema ante la Jerarquía y la humanidad, en relación con el futuro Avatar, puede ser resumido en cuatro preguntas:

    ¿Traerá consigo la energía de síntesis, produciendo así cambios rápidos?

    Esto depende de la influencia que ejerza sobre el Avatar de Síntesis y el Avatarique sea evocado, debido a la demanda e intención masiva de la humanidad, con la ayuda de la Jerarquía.

    ¿ La demanda de los pueblos será suficientemente fuerte para evocar el poder superior, o será demasiado débil porque los discípulos y aspirantes mundiales no han enfocado esta intención masiva en todo el planeta?

    ¿No tendrá lugar una influencia superior y sólo aparecerá el Avatar menor para instituir un método más lento de reforma gradual?

    Este método más lento será únicamente necesario, siempre y cuando la humanidad demuestre su incapacidad de evocar y recibir una vibración superior y más poderosa de la energía divina. Depende totalmente de la decisión de los discípulos y aspirantes del mundo; no de la decisión de la pobre humanidad desorientada e ilusionada. ¿Apreciarán los discípulos y aspirantes mundiales, la crisis y la oportunidad? Esto aún no lo han hecho.

     

  1. La Jerarquía permanece hoy con intención masiva. El clamor de las masas se eleva hasta las mismas puertas de Shamballa, el cual es mas fuerte que la demanda de las personas espiritualmente orientadas -los discípulos, los aspirantes y los hombres de buena voluntad. Éstos -desde el punto de vista de la Jerarquía- parecen estar dominados por la inercia, absorbidos por sus teorías e idealismos, y ciegos a las cosas que están en juego. ¿Podrán ser despertados? ¿Podrán permanecer con intención enfocada prestando un fervoroso servicio y desarrollando una actividad física, realizando un esfuerzo determinado para luchar, aún hasta la muerte, por la derrota del mal? ¿Podrán mantener esa actitud interna de amor y no separatividad? ¿Podrán abandonar todo por amor a la humanidad? ¿Podrán sacrificarlo todo por la causa de la libertad y la justicia? Éste es el problema que enfrentan Aquellos Que trabajan para la aparición de los Avatares Mayores y Menores, que en este momento pueden salvar a la humanidad, si la humanidad desea la salvación y da los pasos necesarios.

     

    Los Pasos Necesarios

     

    Estos pasos difieren, pero tienen una sola intención. El primer paso es comprender con claridad mediante qué métodos el Avatar puede venir y llegar así a la humanidad. Los métodos son los mismos para el Avatar de Síntesis que trabaja por intermedio de la Jerarquía, o el Avatar de Coordinación (como podría denominárselo), que trabaja por intermedio de la humanidad y representa al Avatar mayor en el plano físico.

     

    Los métodos que aplican los Avatares para llegar a influir a Sus agentes o a quienes responden a Su nota, vibración y mensaje, son tres:

     

    1. Influencia. Donde hay afinidad, en cualidad, objetivo y naturaleza, es posible para un Avatar influir sobre algún Miembro de la Jerarquía (como sucede con el Avatar de Síntesis), o algún discípulo o aspirante, en lo que a la humanidad se refiere (en el caso de un Avatar menor). Esto se realiza por la meditación, la corriente dirigida de energía mental, la presentación de una forma mental y la evocación de la voluntad enfocada, de aquel a quien se está influyendo. Todo esto sucede rápidamente donde hay una estrecha colaboración entre este último (el discípulo sensible que responde) y el Avatar. Ahora el Cristo está en muy estrecha armonía con el Avatar de Síntesis y continuará en forma cada vez más estrecha hasta la Luna llena de junio o Géminis. Él presta toda la ayuda posible como lo hace Su Hermano, el Buda, de allí la suprema importancia de la Luna llena de mayo o Tauro.

     

    Un grupo de Maestros e iniciados, especialmente relacionados con el sector del Cristo, así como también otro que trabaja regido por el Maestro M., se esfuerzan por responder a esta influencia, que hasta para Ellos sólo es posible cuando Se la trasmite el Cristo (aquí hablo de misterios). Esto evidencia que cuando Ellos llegan a ser sensibles, y lo son cada vez más, y también conscientes de esta influyente energía del gran Avatar, Sus discípulos en la tierra pueden también -en forma confusa y vaga- responder a las ideas formuladas en la mente de su particular Maestro, en res­puesta a la impresión avatárica. Reflexionen sobre esto.

     

    2. Inspiración. Esta es más directa que la influencia y más poderosa en resultados. Ciertos Miembros de la Jerarquía, y sobre todo los Avatares menores, están inspirados desde "lo alto" por el Avatar cósmico, y en ciertos momentos son expresión directa de Su mente, Su energía y Sus planes, siendo esto la analogía espiritual de la obsesión. En el caso de la obsesión, un hombre es ,poseído e inspirado por una entidad maligna; en el caso de la inspiración, no existe posesión alguna, sino sólo lo que se llama "respuesta idéntica", algo muy distinto. En un caso, el libre albedrío y la comprensión inteligente del Maestro o del discípulo, está de parte del Agente espiritual; el hombre espiritual, actuando como alma, se convierte en canal para las fuerzas, ideas y actividades, que no son las propias, pero a las cuales otorga su plena asentimiento intuitivo. Todo se lleva adelante con plena comprensión y conciencia de método, proceso y resultados. Es un acto de libre colaboración espiritual, por el bien de la humanidad, en el trabajo de una gran Fuerza o Ser espiritual. La colaboración del Maestro Jesús con el Cristo es un ejemplo. En relación con el futuro Avatar, puede involucrar la colaboración del Cristo o de un "alma afín", con un Ser o una Presencia cósmica, teniendo lugar en niveles superiores de la conciencia espiritual, produciendo así un increíble y centralizado poder.

     

    En el caso de la obsesión, las fuerzas malignas esclavizan a la personalidad que, en la mayoría de los casos, no es más que un cascarón. De esto, Hitler es un ejemplo definido. La obsesión produce un mayor poder en el plano físico y en el plano astral; es más rápida e inmediata en los resultados, pero el poder de duración es menor y los efectos son relativamente momentáneos.

     

    En el proceso de la inspiración, el Avatar menor -por medio de Su vida y contactos en los tres mundos- influirá lógicamente sobre los discípulos y aspirantes que son sensibles y que están espiritualmente orientados, entonces la inspiración proveniente del Avatar cósmico se convierte con el tiempo en inspiración grupal y, en consecuencia, puede ser manejada con mayor seguridad. Tal inspiración grupal puede tener lugar hoy. Si se produce, aparecerá simultáneamente el Avatar cósmico, el Salvador del Mundo en la persona del Avatar menor, y también un salvador grupal, que estará compuesto de los responsivos discípulos y servidores del mundo, reflexionen sobre esto.

     

    Si observan cuidadosamente, percibirán que de esa manera se establece una cadena directa entre la humanidad y Shamballa, por intermedio de la Jerarquía. La Jerarquía trabaja para establecer esta cadena, con la ayuda de Sus discípulos. Se pide ahora la colaboración de todos los aspirantes, debido a la urgencia del momento, Si esta relación se establece (y si no se logra será un aciago día para la humanidad), entonces será posible la aplicación del tercer método de expresión avatárica.

     

    3. Aparición o Manifestación. La Jerarquía ha dado todos los pasos necesarios para que aparezca el Avatar, Aquel Que Viene No se puede decir cuáles son esos pasos. Sólo podrán hacerse algunas preguntas que sugieran una posibilidad. ¿Les parece que Su cuerpo de manifestación está ya en la tierra, esperando ser inspirado, influido y utilizado, en el momento oportuno, como lo fue el vehículo del Maestro Jesús por el Cristo? Se dice que está esperando desde hace veintidós años. ¿Sería posible un repentino descenso del Príncipe de la Luz y de la Paz, para cambiar las condiciones actuales mediante la eficacia de Su radiación y mensaje? Muchos esperan que aparezca repentinamente y éstos suman millones de personas expectantes. Algunos dicen que ya está en camino. ¿Sería posible que en este Festival de Wesak Se acerque más a la Jerarquía y haga contacto con Ella? Otros afirman que ello tendrá lugar. ¿Puede la "intención masiva" de la humanidad evocar respuesta y conducir la aparición del Avatar menor en la Tierra? Hay quienes dicen que nada puede detenerla. La profecía, la expectativa y el ciclo actual, testimonian la oportunidad. Este posible y dual evento -la llegada del Avatar de ,Síntesis a la Jerarquía y la llegada del Avatar menor, Su Representante, a la Humanidad- puede ser probable si los discípulos y los aspirantes del mundo están a la altura de la oportunidad.

     

    La Tarea Inmediata

     

    Al hacer mis últimas declaraciones, me pregunto si lo que pueda decir despertará en los discípulos la necesidad de hacer un esfuerzo espiritual, el cual debe expresarse como decisiones y actividades en el plano físico. Un aspecto del esfuerzo en el plano físico ya lo han emprendido por la misma fuerza de la circunstancia: la actividad de la Cruz Roja en todos los países, la respuesta urgente y circundante a la necesidad física y la movilización del tiempo y los recursos por los conductores de todos los países, constituyen la tónica de la época. Pero es necesario actividad y orientación espirituales internas (paralelas a la actividad externa). Ésta es una actividad precedida por la decisión y reflexión clara y efectiva. ¿Los discípulos y aspirantes del mundo pueden evidenciar esta vida plena en todos los niveles? ¿Son capaces de una intensa vida interna, así como de una atención indesviable para los deberes y las demandas externas? Tal es el problema. ¿Son capaces de dejar de lado sus preciadas teorías y mezquinos ideales (mezquinos ante la abrumadora situación mundial) y enfocar todo esfuerzo posible para luchar contra el mal en el plano físico, y también en otros niveles, empleando todo medio disponible? ¿Pueden vivir al mismo tiempo esa vida dinámica de pensamiento y comprensión incluyentes, que se expresará como el llamado para invocar al Avatar? El sentimiento y la fanática adhesión a un caro ideal se interponen frecuentemente entre un discípulo y el servicio efectivo en el plano físico. Los antiguos hábitos mentales y el decidido esfuerzo para interponer algún sueño místico entre las condiciones, tal como son y podrían ser, si los discípulos hubieran emprendido una acción correcta, han impedido prestar un servicio efectivo.

     

    Pero, hermano mío, todas las cosas tienen que ser hechas nuevas y ello significa una nueva visión, un nuevo idealismo y una nueva técnica de la vida. Los antiguos ideales, sueños y esfuerzos, para hollar el sendero y expresar la hermandad, produjeron ciertos exitosos cambios en la actitud de la raza, una nueva orientación hacia la vida del espíritu y la intención enfocada de seguir adelante. Tal era la meta deseada, y esa meta fue ya alcanzada.

     

    Muchas personas en cada raza, han adoptado esa correcta actitud y su reconocimiento ha evocado ahora la actividad de los Hermanos de la Oscuridad. Se dan cuenta que se acorta el tiempo de su poder. El aferramiento del hombre sobre los valores materialistas se va debilitando constantemente. Tanto ha progresado la humanidad que ya hay suficientes personas para cambiar la marea, si se los puede arrancar de su apatía.

     

    Durante los años 1932‑1938 traté de arrancarlos para apresurarlos a reflexionar con claridad, y aunque algo logré, no fue suficiente. La ceguera, la ilusión, la separatividad y la inercia de los aspirantes del mundo, constituyen hoy uno de los factores con los cuales la Jerarquía tiene que bregar. Los aspirantes se preocupan de sus propios y pequeños asuntos y de sus insignificantes esfuerzos, en vez de abandonar todo a fin de unirse en la evocación y en la actividad necesarias. Bregan para que se acepte su propia interpretación de la verdad, sus ideales favoritos de paz, vida o trabajo, y -como Nerón- "pulsan la lira mientras Roma arde". Durante vidas lucharon por un ideal y un sueño, a los cuales aman más que a la humanidad. Sin embargo, todo lo que se necesita es amar tan profundamente a la humanidad, que sea aplicable en todos los niveles de la actividad y el esfuerzo de la vida Si los idealistas del mundo comprendieran la situación tal como es, abandonarían todo lo que aprecian, rescatando a la humanidad y, de esta manera, arrancando de la esclavitud y de la muerte a las masas indefensas. Lucharían por la libertad del alma humana con todas las armas del arsenal del género humano. Detendrían las fuerzas de la agresión, por la fuerza misma si fuera necesario. Tenderían a pensar con claridad, y despejarían el canal para la afluencia de la fuerza espiritual. Los principales requisitos actuales para el verdadero servicio mundial son el irresistible amor a la humanidad y el sentido de proporción. Los únicos requisitos actuales para discípulos y aspirantes pueden ser resumidos como:

    1. Hacer todo lo posible para poner fin a la guerra. Debe emplearse cualquier método del plano físico para hacer retroceder a su lugar de tinieblas a las fuerzas del mal y de la crueldad. Cuando los métodos del plano físico están motivados por el invariable amor a la humanidad y dirigidos por un alma iluminada, se convierten en agentes de justicia. Hay cosas peores que la muerte del cuerpo físico: la esclavitud del alma humana.

     

    2. El enfoque de la vida interna hacia la Jerarquía con radiante fe. Debe despejarse el camino de Aquel que Viene y dedicar la fuerza vital a una vida externa compasiva.

     

    3. El esclarecimiento de la vida mental en la pura luz del alma. Los discípulos viven demasiado en el mundo de la sensación; de allí su ofuscada visión. Cuando hayan aclarado sus mentes y visto la situación en su totalidad, podrán evocar al Avatar para que aparezca. Este llamado debe ser hecho por medio del Cristo.

     

    4. Los discípulos deben esforzarse por comprender los objetivos del Avatar y capacitarse para colaborar.

     

    El segundo paso es comprender con claridad la tarea que deben emprender en preparación para Aquel que Viene. Esto implica cuatro cosas:

     

    1. El esfuerzo de permanecer con todos los demás discípulos y aspirantes en un intento de invocar al Avatar, llegar a Él por el intenso y enfocado pensamiento y evocar Su respuesta. Tal es el propósito de la nueva Invocación. Expresa la intención, hace la demanda y ofrece colaboración.

     

    2. La provisión de un núcleo o grupo, por intermedio del cual el Avatar de Síntesis pueda actuar, cuando el Avatar menor venga al plano físico. Esto involucra la actividad individual, la emisión de una nota clara, basada en la límpida percepción mental, el reconocimiento de los que están aliados en el trabajo y el desarrollo del trabajo grupal consciente. En este trabajo grupal la personalidad está subordinada, y sólo predominan las siguientes determinaciones:

     

     

    Ofrecer servicio grupal, como grupo, al grupo mundial.

    Establecer rectas relaciones humanas en el planeta.

    Desarrollar en todas partes el espíritu de buena voluntad.

    Oponerse al mal, mediante la actividad grupal planificada.

     

3. Construir una red de luz y de servicio en cada país. Esto comienza en el medio ambiente individual del servidor y se extiende gradualmente en todo el mundo. Con esta idea en vista sugerí la formación de triángulos, compuestos de personas consagradas a emplear la Invocación y difundir su empleo por todo el mundo. Mi plan específico consiste en ayudar a reunir masivamente el pensamiento del mundo y evocar así al Avatar y también proporcionar un grupo mundial por el cual puedan actuar las nuevas fuerzas y energías, diseminarse las nuevas ideas y encontrar adherentes para el futuro orden mundial.

 

4. Preparar al público para la llegada de Aquel Que Viene, interiorizándolo del testimonio del pasado, reconociendo la necesidad universal de la intervención divina y ofreciendo una esperanza a los angustiados, a los incrédulos y los torturados. En Su aparición reside la esperanza, y la historia testimonia que eso ha sucedido frecuentemente en los momentos de crisis mundial.

Tales son las posibilidades que presento a la comprensión de ustedes. Mucho expuse y enseñé en los últimos años. A menudo pedí colaboración y ayuda en el servicio ,mundial. Algunos respondieron y ayudaron. Otros anhelaron ayudar. La mayoría poco o nada ha hecho. En este momento de crisis (dentro de la crisis mundial) vuelvo a pedir la colaboración de ustedes, dejando que lo decidan por sí mismos.

Que el amor de Dios y de sus semejantes los inspire, la luz de sus almas los dirija y la fortaleza del grupo les permita ayudar a extraer el bien del actual mal, por la correcta acción y el claro pensar.

 

EL TRABAJO DE RECONSTRUCCIÓN

 

Agosto de 1941

 

Al observar a los discípulos del mundo durante la actual crisis mundial, he visto que están abatidos por la inercia -no la que proviene del egoísmo y autocentrismo, o de la incomprensión de la naturaleza de la crisis, o la de la pura haraganería, sino esa inercia basada en una profunda depresión interna, en un sentimiento de fracaso humano y en la introspectividad, lo cual es natural, pero inútil en este momento. Algunos discípulos (tanto en el sendero de probación como en el sendero del discipulado) se refugian en la perpetuación de las actividades que desempeñaban cuando se inició la guerra; otros se amparan en la determinación de esperar hasta que termine la crisis, y creen aparentemente que ningún trabajo en las antiguas líneas del esfuerzo espiritual tiene real valor; algunos más se amparan en una febril ocupación externa en cosas que el hombre común, sin orientación espiritual, puede realizar igual o mejor. Algunos discípulos y aspirantes pasan su tiempo luchando contra la sensibilidad psíquica evocada por las condiciones mundiales; muchos están simplemente abrumados y aturdidos por el dolor y la agonía de la humanidad, el horror del momento, la ansiedad del futuro y la premonición de acontecimientos peores. Su imaginación trabaja en forma excesiva e inútilmente. Todos ustedes son susceptibles a algunas de estas actitudes.

 

Escribo hoy para exhortar a todos los discípulos y aspirantes del mundo a iniciar un periodo intenso de preparación para la actividad y el trabajo futuros. Desde ahora, hasta que el Sol se desplace hacia el norte, les pediría a cada uno hacer tres cosas:

 

Primero, fortalecer por medio de la meditación, la plegaria y el claro pensar, su fe, confianza y gozo y, sobre todo, profundizar su amor a la humanidad, llevando el amor del alma al plano físico y a sus relaciones humanas.

Segundo, eliminar de la vida de la personalidad, hasta donde puedan o deban, cualquier cosa (mental, síquica, emocional o física) que pudiera obstaculizar su utilidad futura.

Tercero, planear juntos el trabajo del futuro, que puede ser inaugurado en breve e iniciarse lenta y cuidadosamente y en colaboración mutua e incondicional conmigo. Debe ser llevado a cabo firme e indesviablemente, en forma conjunta y sin movimientos inútiles una vez determinados los delineamientos.

 

La principal necesidad de cada uno y de todos los que deben apoyar el trabajo futuro que estoy tratando de realizar con colaboración y comprensión de ustedes, consiste en fomentar el desa­rrollo de la voluntad de amar y en ponerse a trabajar. Este es­fuerzo se expresará como un mutuo constante y profundo amor por la humanidad. Se demostrará en el perseverante esfuerzo por invocar la voluntad espiritual mediante la persistencia y la autodisciplina; se manifestará en el inteligente cumplimento del plan, tal como lo delinearé progresivamente.

 

Este trabajo sólo puede ser llevado a cabo por personas que lo aman a sus semejantes y poseen la suficiente iluminación que les permita trabajar conmigo en forma efectiva durante un período de cinco años, enfrentando cualquier cosa que pueda suceder; deben ser personas que se esfuerzan por que ninguna mala interpretación de la personalidad obstaculice su utilidad e interrelación grupales y que -por amor- subordinarán incesantemente todo a la tarea que deba realizarse. En segundo término les pido extraer de mis folletos y últimos escritos, los planes e instrucciones sobre el servicio, aplicables a los cambios de condiciones y al futuro inmediato. Estudien esto cuidadosamente, junto con los requerimientos y las sugerencias de esta carta, de modo que puedan saber lo que yo, su instructor, el Tibetano, cree que podría y debería ser realizado por ustedes al prestar el servicio del futuro inmediato. Les pediría a quienes tienen interés en hacerlo, reunirse en el momento de la Luna llena de octubre, en un acto de compañerismo, meditación, unida consagración y consulta. Pediría también a quienes viven y trabajan en lugares muy distantes, exponer brevemente cuáles son sus reacciones al esfuerzo sugerido, indicando cómo creen que pueden ayudar mejor en la tarea. Les pediría a todos que se asocien conmigo en el trabajo del futuro, empleando cada día la breve meditación que delinearé más adelante. Es dinámica, afirmativa y -si es correctamente empleada- debería vincular la cabeza y el corazón, conduciéndolos a servir inteligente y amorosamente y a unirse en la más estrecha unidad espiritual. Esto ayudará a vitalizar los cuerpos etéricos de todos los trabajadores y, por lo tanto, a obtener una vitalidad grupal irresistible.

 

Meditación Sugerida

 

Cada mañana, antes de iniciar las actividades del día deben lograr la quietud interna, ver al yo como alma, ponerse a disposición del alma, de la humanidad y del grupo.

 

1.         En silencio y con plena intención dinámica decir:

 

En el centro de todo amor yo permanezco; desde ese centro? yo, el alma, me exteriorizaré; desde ese centro yo, el que sirve, trabajaré. Que el amor del yo divino se difunda en mi corazón, a través de mi grupo y por todo el mundo.

 

  2.       Enfocar la atención y dedicación, ver el grupo al cual pertenece como un gran centro de amor y de luz, irradiando al mundo de los hombres, trayendo acrecentadamente alivio, luz, amor y curación.

 

  1. Reflexionar sobre el Plan que debe llevarse a cabo y el servicio a prestar durante el día. Hacerlo como alma, manteniendo al yo inferior personal en una actitud expectante, como atento servidor que espera instrucciones.
  2. Entonces decir:

 

La alegría del yo divino es mi fortaleza. El poder del espíritu del hombre triunfará. Las Fuerzas de la Luz controlan a las fuerzas del mal. El trabajo de los Grandes Seres debe continuar. Aquel Que Viene está en camino. El Avatar se acerca. Para ello debemos prepararnos.

 

5.         Finalmente, guardar un minuto de silencio dinámico. Quisiera pedirles que hagan esta meditación cada día hasta el primero de enero de 1942, en que les daré otra etapa de esta Meditación para la Preparación de Aquel Que Viene. Su finalidad es preparar internamente a todos ustedes. Quisiera también que leyeran y releyeran la instrucción dada sobre los Avatares, páginas 254‑261.

 

Ustedes constituirán el primer grupo al cual le pido colaborar conmigo en el trabajo de reconstrucción de la nueva era. A medida que transcurre el tiempo, surgirán grupos subsidiarios que pueden trabajar en distintos países, como puntos focales en la gran red de luz que se va formando en todas partes, inspirados por los discípulos y aspirantes del mundo en todos los países, al trabajar bajo la instrucción de la Jerarquía. A algunos de ustedes ya los conocen, a otros no. Representan los grupos activos de los Maestros, y sobre ellos descansa el trabajo de reconstrucción, ayudados por millares de hombres y mujeres de buena voluntad de todos los países.

 

La reunión de dos discípulos y conductores mundiales que tuvo lugar en medio del Océano Atlántico, marcó un crisis en los asuntos del mundo. Los ocho puntos (pág. 265) que ambos formularon constituyen la base del futuro orden mundial. Lógicamente se delinearon en forma general sin dar detalles de su aplicación, y a la humanidad emancipada le corresponderá desarrollar los detalles, hacer los reajustes necesarios y reordenar la vida humana, de manera que puedan prevalecer los valores espirituales superiores, instituirse un modo de vida más simple, establecerse una mayor libertad y hacerse cargo cada hombre de una más amplia responsabilidad. Esto tomará tiempo. Quizás algunos de ustedes no lleguen a ver el total esclarecimiento del camino que la humanidad debe recorrer (el "Camino Iluminado" del futuro), pero todos pueden ayudar materialmente en la importante tarea de preparación, indicando los principios mundiales necesarios, diseminando el evangelio de la buena voluntad y estableciendo rectas relaciones humanas. El trabajo realizado mentalmente con amor y dedicada actividad, durante los próximos tres años, es de primordial importancia y producirá la estabilización que deberá tener lugar en los últimos dos años, de los cinco que he mencionado como el momento inmediato de colaboración.

 

Los que trabajan en medio del caos y del conflicto, no pueden ni podrán ser capaces de juzgar con exactitud la medida de lo realizado. Sólo los Miembros de la Jerarquía (Maestros, iniciados y discípulos que no están hoy encarnados) pueden tener una verdadera perspectiva. Los discípulos activos en el frente de batalla, tienen que llevar adelante su trabajo en medio del caos, el desorden, la duda, el dolor y la angustia. Por lo tanto, no pueden ver el cuadro en toda su perspectiva. Algunos, muy pocos de los discípulos más avanzados que simultáneamente pueden "vivir en las alturas, en el valle y en las profundidades" ven realmente, resultando verídicas las palabras del Cristo a Su discípulo desorientado, cuando dijo: "Bienaventurados los que no han visto y sin embargo han creído". Practicar la meditación, atenerse a las instrucciones dadas, persistir ante la dificultad y la firme creencia en la belleza del espíritu humano, en el amor de Dios, en la victoria de las Fuerzas de la Luz y en el acercamiento de Aquel que Viene, son las actitudes que nosotros, los trabajadores del aspecto interno, pedimos que adopten a quienes hemos elegido para llevar a cabo nuestro trabajo en el plano externo.

 

Esta carta se refiere a la formación del grupo que llevará a cabo los planes para 1942-1945, el cual se está formando en el momento más oscuro del año, en el nadir de la angustia humana, en el punto de crisis y -en el caso de muchos de ustedes como individuos- en el momento de más grave dificultad personal. Les digo que todos unidos estén a la altura de la tarea.

 

Volveré a escribir e indicaré los aspectos prácticos del trabajo. En el ínterin, mediten y reflexionen sobre lo dicho; comiencen la meditación y esfuércense por fortalecer el vínculo con su alma y entre sí. Que el amor, no la emoción y el sentimiento, controle sus pensamientos, palabras y actos. Les pediría también que estudiaran cuidadosamente las indicaciones que he dado en el pasado sobre el trabajo que debe realizarse y además que analizaran detenidamente los Ocho Puntos delineados en alta mar y las Cuatro Libertades tan a menudo discutidas en todo el mundo.

 

Que el silencio y la profundidad caractericen sus vidas internas.

 

Exteriorización pags. 239/265

 

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