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La Liberación De La Ilusión

El camino del iniciado no es complicado, cuando ha captado el hecho de que debe liberarse del mundo de lo visible y de la ilusión y permanecer libre en el mundo de la luz, donde todo queda claramente revelado. Luego puede recibir las lecciones y el entrenamiento que le permitirán manejar energías y -habiéndose liberado del control ejercido por las fuerzas comenzar a dirigirlas de acuerdo con el gran Plan. (Rayos V, pág. 149, ed. inglesa)

 

Debe observarse también que el iniciado proyecta las energías al mundo de maya, las dirige desde varios centros existentes en su cuerpo y desde el punto central de energía correspondiente a cada centro empleado. El iniciado actúa desde la "joya central en el loto", y estos siete centros focales, las denominadas siete joyas, son la analogía de la joya en el loto egoico. Por consiguiente, ésto significa que el trabajo exitoso "dentro de los velos de maya" involucra siempre el empleo del aspecto voluntad y el consciente uso de esa porción de fuerza shambálica que el iniciado es capaz de apropiarse y usar, porque ya ha comenzado a actuar como agente de enfoque para la Tríada espiritual, y no actúa como alma o como personalidad controlada por el alma. Esto es algo importante para recordar... 

 

Maya no es algo que debe ser destruido, disipado, disuelto o rechazado. En realidad es un

aspecto del tiempo, y constituye para el iniciado el conjunto de fuerzas creadoras con las que debe

trabajar; éstas son impelidas a la generación y activación de las formas y en el momento actual

transitorio y efímero personifican la etapa fenoménica de evolución alcanzada por la vida de Dios.

 

El trabajo del iniciado, actuando bajo la inspiración jerárquica, consiste en cambiar las formas

actuales por otras más adecuadas, que la vida descendente y su actividad dinámica demandan. Se

refieren, en consecuencia, al aspecto del divino proceso evolutivo, que se ha precipitado.

(Rayos V, págs. 182-183, ed. inglesa)

 

Cuando el trabajo del Buda (encarnación del principio sabiduría) se haya consumado en el

discípulo aspirante y en su personalidad integrada, entonces podrá también expresarse plenamente

el trabajo del Cristo (encarnación del principio amor), y ambas potencias, Luz y Amor, hallarán

brillante expresión en el discípulo transfigurado. Lo que es verdad del individuo lo es de la

humanidad, la cual hoy (habiendo alcanzado la madurez) puede "comenzar a comprender" y tomar

parte conscientemente en el trabajo de iluminación y de amorosa actividad espirituales. Los efectos

prácticos de este proceso serán la disipación del espejismo y la liberación del espíritu humano de la

esclavitud de la materia; además disolverá la ilusión y traerá el reconocimiento de la verdad, tal

como existe en la conciencia de quienes están polarizados en la conciencia crística.

 

Este no es un proceso rápido, sino un procedimiento regulado y ordenado, que tiene

asegurado su éxito final, aunque sea relativamente lento en su establecimiento y proceso

secuencial, el cual fue iniciado en el plano astral por el Buda, y en el plano mental por el Cristo

cuando se manifestó en la tierra. Esto indicó que la madurez de la humanidad estaba cercana. El

proceso ha ido adquiriendo impulso lentamente a medida que estos dos Grandes Seres fueron

reuniendo a su alrededor a Sus discípulos e iniciados durante los últimos dos mil años. Como canal

de comunicación, entre "el Centro donde la Voluntad de Dios se manifiesta, ha alcanzado tal grado

de utilidad que se ha ido abriendo y expandiendo, y el contacto entre dos grandes centros y la

humanidad se ha establecido con mayor firmeza.

(La Reaparición de Cristo, págs. 134-135, ed. inglesa)

 

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