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Algunas Proposiciones Fundamentales De La Psicología Esotérica

 

El alejamiento del reino del mundo hacia el reino del alma, se convierte en un hábito esotérico; en este pensamiento se halla oculto el secreto de la psicología esotérica. (TMB, p. 117)

 

Las diez proposiciones fundamentales sobre las cuales se basa toda la enseñanza [son]…

 

Uno: Existe una vida que se expresa a sí misma, primero, mediante siete cualidades o aspectos básicos y, segundo, por medio de una infinita diversidad de formas.

 

Dos: Estas siete cualidades radiantes son los siete Rayos, las siete Vidas, que dan Su vida a las formas, y al mundo de las formas le dan su significado, sus leyes y su anhelo de

 

Tres: Vida, cualidad y apariencia, o espíritu, alma y cuerpo, constituyen todo lo que existe. Son la existencia misma, con su capacidad de crecer, actuar y manifestar la belleza y estar en completo acuerdo con el Plan, el cual está arraigado en la consciencia de las siete Vidas de rayo. 

 

Cuatro: Estas siete Vidas, cuya naturaleza es consciencia y cuya expresión es

sensibilidad y cualidad específica, producen cíclicamente el mundo manifestado; trabajan

juntos en [el Plan, del que], son los custodios. Son los siete constructores, Quienes erigen el

radiante Templo del Señor, guiados por la mente del Gran Arquitecto del Universo.

 

Cinco: Cada vida de rayo se expresa predominantemente a Sí misma por medio de

los siete planetas sagrados, pero la vida de los siete rayos fluye a través de cada planeta,

incluso la Tierra, y cualifica todas las formas, En cada planeta existe una pequeña réplica

del esquema general y cada uno está de acuerdo con la intención y propósito del todo.

 

Seis: La humanidad… es una expresión de la vida de Dios, y todo ser humano

proviene de una de las siete fuerzas de rayo. La naturaleza del alma es cualificada o está

determinada por la Vida de rayo que la exhaló, y la naturaleza de la forma es coloreada por

la Vida de rayo que –según su apariencia cíclica, en el plano físico, en un momento

determinado– establece la cualidad de la vida racial y de la forma en los reinos de la

naturaleza. La naturaleza del alma o su cualidad, es la misma durante un período mundial; la

naturaleza y la vida de su forma cambian de una vida a otra, según su necesidad cíclica y las

condiciones grupales del medio ambiente. Esto último lo determina el rayo o rayos, que

prevalecen en ese momento.

 

Siete: La Mónada es la Vida vivida al unísono con las siete Vidas de rayo. Una

Mónada, siete rayos e infinidad de formas, estructuran los mundos manifestados.

 

Ocho: Las Leyes que rigen el surgimiento de la cualidad o el alma, por intermedio de

las formas, son sencillamente el propósito mental y la orientación de vida de los Señores de

rayo; Su propósito es inmutable, Su visión es perfecta y Su justicia es suprema.

 

Nueve: El modo o método para el desarrollo de la humanidad es la propia expresión o

auto comprensión. Cuando esto se logra, el yo que se expresa es el verdadero Yo o Vida de

rayo, y la comprensión obtenida revela a Dios como la cualidad del mundo manifestado y la

Vida que anima la apariencia y la cualidad. Las siete Vidas de rayo, o los siete tipos de

almas, se observan como expresión de la Vida una, y la diversidad se pierde en la visión del

Uno y en la identificación con el Uno.

Diez: El método empleado para obtener esta comprensión es la experiencia,

comenzando con la individualización y terminando con la iniciación, produciendo así la

perfecta fusión y expresión de vida, cualidad y apariencia.

 

Esta es una breve definición del Plan. La Jerarquía de Maestros y Sus siete divisiones

(que equivalen a los siete rayos) son Su custodio y tienen la responsabilidad, en determinada

centuria, de llevar a cabo la próxima etapa de ese Plan. (Rayos I, pp. 129-30)

 

Al empezar el estudio sobre el rayo del Ego o Alma, podrían exponerse brevemente

ciertas premisas principales y agruparlas en la serie de catorce proposiciones que daré a

continuación:

 

1. Los Egos de todos los seres humanos pertenecen a uno de los siete rayos.

 

2. Todos los egos que pertenecen al cuarto, quinto, sexto y séptimo rayos, eventualmente,

después de la tercera iniciación, tienen que fusionarse con los tres rayos principales o

monádicos.

 

3. El rayo monádico de cada ego es uno de los tres rayos de aspecto, y los hijos de los

hombres son mónadas de poder, de amor o de inteligencia.

 

4. Para nuestro propósito específico concentraremos la atención sobre los siete grupos de

almas que pertenecen a uno de los siete rayos o corrientes de energía divina.

 

5. Durante la mayor parte de nuestra experiencia racial y de la vida, estamos regidos

correlativamente y después simultáneamente por:

 

a. El cuerpo físico, dominado por el rayo que rige a la totalidad de átomos de ese

cuerpo

 

b. La naturaleza del deseo emocional influido y controlado por el rayo que colora

la totalidad de los átomos astrales.

 

c. El cuerpo o naturaleza mental, cuya calidad y cualidad de rayo determinan su

valor atómico

 

d. Posteriormente, en el plano físico, el rayo del alma comienza a actuar en y con la

suma total de los tres cuerpos, lo cual constituye –cuando están delineados y

actuando al unísono– la personalidad. El efecto de esta integración general

produce la encarnación y las encarnaciones, en donde el rayo de la personalidad

emerge con claridad, y los tres cuerpos o yoes, constituyen los tres aspectos o

rayos del yo inferior personal

 

6. Cuando el rayo de la personalidad se destaca y predomina y los tres rayos del cuerpo

están subordinados a él, entonces tiene lugar la gran lucha entre el rayo egóico o del

alma, y el rayo de la personalidad. La diferencia se hace más notable y el sentido de

dualidad se establece más definidamente. Las experiencias detalladas en El Bhagavad

Gita se convierten en experiencias en el sendero del discipulado; Arjuna se halla en el

"punto intermedio" en el campo del Kurukshetra, entre las dos fuerzas opuestas y,

debido al humo de la batalla, es incapaz de ver con claridad.

 

7. Oportunamente el rayo o influencia del alma llega a ser el factor dominante y los rayos

de los cuerpos inferiores se transforman en subrayos de este rayo controlador. Esta

última frase es de fundamental importancia, porque indica la verdadera relación que

existe entre la personalidad y el ego o alma. El discípulo que comprende esta relación

y se ajusta a ella está preparado para hollar el sendero de iniciación.

 

8. Cada uno de los siete grupos de almas responde a uno de los siete tipos de fuerza, y

todos responden al rayo del Logos planetario de nuestro planeta, el tercer Rayo de

Inteligencia Activa. Por lo tanto todos pertenecen a un subrayo de este rayo, pero

nunca debe olvidarse que el Logos planetario también pertenece a un rayo, subrayo del

segundo rayo de Amor-Sabiduría. (Rayos I, pp. 313-4)

 

Las energías que animan a las personalidades y constituyen la naturaleza del ser

humano se dividen lógicamente en tres grupos:

 

1. Las energías denominadas "los espíritus de los hombres". Obsérvese la absoluta

superficialidad de esta frase. Conduce a error y no tiene sentido. El espíritu es Uno,

pero dentro de esa esencial unidad se ven y observan "los puntos de fuego" o "las

chispas divinas". Estas unidades, dentro de la unidad, están matizadas por tres tipos de

energía y reaccionan a ellas en forma cualitativa, porque es una verdad científica y una

realidad espiritual de la naturaleza que Dios es Tres en Uno y Uno en Tres…

 

2. Estas corrientes de energía se dividen en tres corrientes principales, no obstante ser una

sola corriente. Esto es un hecho oculto, que merece la más profunda reflexión. A su

vez se diferencian en siete corrientes que "conducen hacia la luz" a los siete tipos de

almas…

 

3. Las energías dentro de las cuales se distribuyen las tres corrientes se convierten en

siete, que a su vez producen los cuarenta y nueve tipos de fuerza que se expresan a

través de todas las formas, en los tres mundos y en los cuatro reinos de la naturaleza.

Por lo tanto tenemos:

 

a. Tres grupos monádicos de energías. La Unidad esencial expresa, mediante estos

tres, las cualidades de Voluntad, Amor e Inteligencia

 

b. Siete grupos de energías, por cuyo intermedio los tres grupos expresan las

cualidades divinas

 

c. Cuarenta y nueve grupos de fuerzas, a las cuales todas las formas responden,

constituyendo el cuerpo de expresión de los siete, que a su vez son reflejo de las

tres cualidades divinas

 

Por lo tanto, en cierta forma misteriosa, las diferenciaciones que se manifiestan en la

naturaleza se encuentran en el reino de la cualidad y no en el reino de la realidad.

(Rayos I, pp. 29-30)

 

Solo cuando al hombre ya no le engañan las apariencias y se ha liberado del velo de

la ilusión, llega a conocer la cualidad de la consciencia de Dios y el propósito que ella

revela, y esto en forma triple:

 

a. Descubre su propia alma, el producto de la unión de su Padre en el cielo con la Madre,

o naturaleza material, la personalidad. Después de haber descubierto la personalidad,

descubre la cualidad de la propia vida egóica, y el propósito para el cual ha

"aparecido"

 

b. Encuentra que esta cualidad se expresa mediante siete aspectos o diferenciaciones

fundamentales, y que este septenario de cualidades colora esotéricamente las formas de

todos los reinos de la naturaleza, constituyendo la totalidad de las revelaciones del

divino propósito. Se da cuenta de que esto es esencialmente un conjunto septenario de

energías, y que cada energía produce diferentes efectos y apariencias. Hace este

descubrimiento cuando halla que su propia alma está coloreada por una de las

cualidades de los siete rayos y que él se identifica con el propósito de su rayo –

cualquiera que sea– y expresa un tipo particular de energía divina

 

c. Desde ese punto reconoce entonces a todo el septenario y en el Sendero de Iniciación

logra obtener una vislumbre de la Unidad, hasta ahora desconocida, y ni siquiera

presentida

 

Así, de ser consciente de sí mismo, el hombre llega a percibir la interrelación que

existe entre las siete energías fundamentales o rayos; de allí avanza hasta llegar a

comprender la triple Deidad, hasta que en la última iniciación (la quinta) se fusiona

conscientemente con el intento divino unificado, el cual reside detrás de todas las apariencias

y cualidades. (Rayos I, p. 52)

 

[A medida que cada unidad humana encuentra su lugar en uno de estos rayos] debe

tener siempre en cuenta que… el cuerpo físico podrá responder a un tipo de fuerza de rayo,

mientras que la personalidad, como un todo, puede vibrar al unísono con otro. El ego o alma

puede pertenecer también a un tercer tipo de rayo, respondiendo así a otro tipo de energía de

rayo. La cuestión del rayo monádico en muchos casos introduce un nuevo factor, pero esto

sólo puede insinuarse y no dilucidarse. (Rayos I, p. 22)

 

El rayo de la Personalidad tiene su principal campo de actividad y expresión en el

cuerpo físico. Determina la tendencia, el propósito, la apariencia y la vocación de su vida.

Selecciona la cualidad, cuando está influido por el rayo egóico.

 

El rayo Egóico tiene acción directa y específica sobre el cuerpo astral. Por eso el

campo de batalla de la vida siempre se encuentra en el plano de la ilusión; a medida que el

alma trata de dispersar la ilusión astral el aspirante podrá caminar en la luz.

 

El rayo Monádico ejerce su influencia sobre el cuerpo mental después de lograrse la

integración de la personalidad. Esto hace que la mente obtenga la clara visión que culmina

en la cuarta iniciación y que el hombre se libere de la limitación de la forma.

(Rayos I, pp. 316-7)

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