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Este discípulo continuó sirviendo fielmente como un constante centro de luz y pasó a una luz y vida más claras, en el Ashrama interno.

Agosto de 1946

Mi querido hermano:

 

Ésta es una nueva manera de dirigirme a usted, porque le he tomado cariño por su paciente persistencia y su indesviable adhe­sión al servicio de la Jerarquía. Durante muchos años llevó a cabo nuestro trabajo en una esfera muy difícil. Digo esto porque no quiero que dedique tiempo (¿o debería decir que lo pierda, hermano mío?) pensando que podía haber hecho el trabajo mejor o en forma diferente, o en la inútil tarea del autodesprecio. Le diría simplemente que no somos desagradecidos ni estamos desconfor­mes. El campo latino -con ello quiero significar la esfera en la cual predomina la raza latina, italiana, española y portuguesa-, es una de las más difíciles con la cual trabajar. La estrechez del pensamiento inducido por el control de la Iglesia Católica Romana, la cristalización proveniente de un desarrollo muy antiguo y (en Sudamérica) la amplia mezcla de razas, dificulta grandemente la tarea de la liberación espiritual.

 

¿Se da cuenta, hermano mío, que ha estado arando el terreno en preparación para la enseñanza de la nueva era por primera vez, y que ese terreno es muy duro, muy pedregoso y, en la actua­lidad, relativamente improductivo?

Por lo tanto, no se desaliente. Su trabajo es más fructí­fero de lo que cree, y en alguna vida verá los resultados del apa­rentemente inútil trabajo de años de esfuerzo espiritual.

 

Tengo pocas instrucciones que darle. Prosiga como hasta aho­ra, pero profundice persistentemente su propia vida interna, dedique más tiempo a la reflexión y al estudio que a los tecnicismos de la tarea, deje que otros se ocupen de la mecánica del trabajo, mientras usted actúa como reserva espiritual de la que pueden extraer fortaleza, sabiduría y comprensión. El reconocimiento de esta fase de su trabajo es quizás la lección más importante que puede aprender en este momento. Experimentará un nuevo poder, el surgimiento del nuevo fervor espiritual, el placer de ver a otros manipulando competentemente la mecánica del trabajo, mientras los instruye y ayuda en sus asuntos espirituales. Sobre todo esfuércese por llegar e interesar a las personas jóvenes. Son la esperanza del futuro y vienen a la encarnación subjetivamente conscientes de su tan predestinada tarea de reconstruir el mun­do; hallará que responden agudamente a los contactos espiritua­les, particularmente si son presentados en términos eclécticos. Por lo tanto, cuente con esto y trate de llegar hasta ellas.

Le daré un ejercicio de meditación algo breve, que debe prac­ticar dos veces al día -al levantarse y al acostarse, antes de re­tirarse a dormir. No debería tomarle mucho tiempo, pero si lo practica correctamente y pone en él todo lo que puede invocar de su alma integrada de primer rayo, lo ayudará grandemente.

 

1.     Entone el OM inaudiblemente tres veces.

 

2.     Habiendo alcanzado la quietud interna y el enfoque men­tal, esté conscientemente alerta y trate de entrar en con­tacto con

 

  1. su alma,
  2. mi Ashrama,
  3. yo, su Maestro,

 

Por medio de la imaginación cree un triángulo de ener­gías.

 

 

A medida que se familiarice con esta meditación, deberá establecer oportunamente un contacto y registrar un sen­tido de poder espiritual (expresado por su personalidad de segundo rayo), aumentando el amor y la luz de tal ma­nera que lo reconocerá su esfera de servicio, aunque al principio no lo reconozca a usted.

 

3.     Después de una tranquila aceptación y un período de si­lenciosa reflexión, envíe deliberadamente el poder espi­ritual que afluye,

 

  1. a su medio ambiente inmediato,
  2. a la Escuela Arcana, de la cual su trabajo en Sudamé­rica es parte integrante,
  3. al Movimiento de Buena Voluntad que ayudó a iniciar en Sudamérica.

 

Este tipo de meditación constituye un acto definido de ser­vicio y debería ser pronunciadamente ardua si se practica por la mañana. Involucra la práctica de la visualización y (en lo que a mí y al Ashrama se refiere) el empleo de su imaginación creadora y confiada.

4.     Luego pronuncie la Gran Invocación, lentamente y con gran intención mental, haciendo una pausa después de cada una de las cuatro estrofas, a fin de reflexionar y pen­sar con tranquilidad.

5.     Vincúlese mentalmente conmigo, su Maestro. Entone tam­bién el OM inaudiblemente tres veces, y luego prosiga con su trabajo diario.

 

Mi bendición llegue hasta usted.

 

 

Noviembre de 1948

Hermano mío de antaño:

 

No tenía la intención de comunicarme con usted, ya que las comunicaciones personales fueron mayormente interrumpidas. Sin embargo, me veo impelido a hacerlo hoy, porque esta mañana hice contacto con usted en mi vida mental y decidí que una pa­labra y el toque de mi mano (hablando simbólicamente) le daría fortaleza y consuelo.

 

En el entrenamiento de todo discípulo llega un momento en que debe permanecer solo y sentir a veces que ha sido abando­nado por su Maestro y por los demás miembros del Ashrama. Ésa es la analogía superior y oculta de la experiencia mística del verdadero místico, denominada “la oscura noche del alma”. No obstante, todo esto es sólo parte de la gran ilusión y debe ser superada y disipada. Cuando se ha logrado esta victoria y se puso de manifiesto la disposición de trabajar solo y sin dirección ashrámica aparente -excepto un conocimiento general del Plan-, el discípulo entonces ha demostrado que se puede confiar en él; entonces queda disponible para alcanzar un grado superior y se le puede dar mayor responsabilidad en esta vida o en la próxima.

 

No es joven, hermano mío, pero puede tener la rara satisfac­ción de echar una mirada retrospectiva (cuando llegue el mo­mento de atravesar el Portal hacia una luz, vida y conocimiento más claros), sabiendo que sirvió y ayudó a miles de personas por medio de la radio y la traducción del material de enseñanza que traté de dar. Lo que ha sembrado no ha caído en terreno estéril. Esto es verdad, aunque no se dé cuenta. Desde que respondió por primera vez a mi vibración no retrocedió; esto lo hemos regis­trado y reconocido.

No acostumbro hacer elogios ni alabanzas, pero un discípulo debe aprender a responder correctamente a ellas como también a la amonestación. Merece usted un elogio y a cada uno damos lo que le corresponde.

 

Siga adelante, hermano mío: son momentos difíciles y se ne­cesitan urgentemente centros constantes de luz en todos los países.

 

Que la fortaleza de su propia alma y el conocimiento de que su lugar en el Ashrama está seguro, le permitan completar el trabajo que inició.

 

NOTA: Este discípulo continuó sirviendo fielmente como un constante centro de luz y en agosto de 1951, pasó a una luz y vida más claras, en el Ashrama interno. (6/437-440)

 

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