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La relación con el Ashrama interno.

Doce frases simiente le proporcionarán tema para su medita­ción periódica por el resto de su vida -sea durante doce meses del ano o durante doce años. Cuanto más extensa y seriamente refle­xione sobre las mismas, más rica será la expresión de su vida, y sé que lo desea. estas son:

 

        1.         La relación con el Ashrama interno.

        2.         La amistad del Cristo.

        3.         El camino de la intuición.

        4.         El origen de la expresión de su vida.

        5.         La sabiduría fusionada con el Amor.

        6.         La respuesta a la conciencia de la Jerarquía.

        7.         El “Ashrama de Intención Amorosa”.

        8.         La conciencia exteriorizada, esotéricamente comprendido.

 

        9.         El Camino Iluminado del Buda y del Cristo.

      10.         10 El pináculo donde se conquista la corona de espinas.

      11.         El momento en que se obtiene la comprensión perceptora.

      12.         La cualidad perceptora de la raza de los hombres.

(Esto se refiere a la raza futura.)

 

 

Estas frases tienen una significación que no se evidencia inmediatamente. Son lo que se podría denominar conceptos “rutilantes”, y pueden tener efectos revolucionarios si reflexiona sobre ellos correcta y persistentemente. Están destinados a capacitarlo para responder a las distintas corrientes de energía, a las cuales deberán someterse quienes reciban un entrenamiento especial, que los capacitará para formar el grupo especial de “los amigos de Cristo”. Usted ha adquirido este derecho. Mi tarea actual es ayu­darlo en este sistema peculiar de entrenamiento.

 

¿Ha pensado alguna vez, hermano mío, que así como hay una disciplina de dolor y de tristeza, puede haber también una disci­plina de gozo y de realización? Esta idea merece ser considerada. En la actualidad los hombres necesitan aprender esta nueva ver­dad, y si la perciben cambiará grandemente la conciencia humana. La bienaventuranza está hoy aquí o en camino, y a los discípulos y aspirantes de esta época debe enseñárseles cómo reconocerla y complementarla. También ha merecido definitivamente este de­recho.

Me mantendré en contacto con usted, hermano mío. Esta instrucciónno es extensa, pero -junto con la que le di últimamente- le proporcionará la perspectiva de una posibilidad que le alegrará el camino. Podría considerar todo lo dicho como recompensa de una vida de paciente resistencia, superación y aceptación. También le permitirá obtener una mayor comprensión amorosa. Así acrecentará su utilidad.

 

 

Agosto de 1946

Hermano mío:

 

Me acerco a usted con una comprensión tan completa que in­mediatamente se dará cuenta de tal realidad. Las implicaciones en mi última instrucción le parecen remotas y tan lejanas que hoy se pregunta si dije en serio lo que allí afirmé y si su grado espiritual es el que anuncié. Ciertamente, lo es, y quisiera que se respaldara en ello. ¿Me comprendería si le digo que una de las co­sas que garantizará la verdad expuesta en mi última instrucción, es la relativa brevedad de ésta? La última fue importante y en ella acentué dos cosas:

 

1.     Que usted se hallaba en una etapa evolutiva donde era po­sible establecer una relación definida con el Cristo.

2.     Que estaba en proceso de preparación para recibir cierta iniciación importante (como varios de este grupo, hermano mío).

 

Su reacción fue normal -en lo que a su naturaleza humana con­cierne- aunque de carácter indeseable. Evocó un conocimiento falso en muchos sentidos, pero usted fue siempre susceptible al espejismo; creyó que había alcanzado un grado más avanzado que el de la mayoría de sus hermanos y (debido a ello) tenía que llevar a cabo para mí un trabajo especializado. Adoptó la posición de que usted estaba destinado a ocupar en este grupo el lugar de A.A.B., en la eventualidad de que ella pasara al más allá. Esto es lo que dio a entender a algunos de los miembros del grupo que conoció el año pasado. Le preocupó profundamente a A.A.B.,porque siente un gran amor y comprensión por usted y tiene también una clara percepción de su graduación como discípulo.

 

Desde ese momento usted se ha sentido internamente pertur­bado debido a que sus reacciones son fundamentalmente sensatas y correctas; por esa razón, le pido que olvide lo pasado, cualquier anterior reacción al espejismo y considere el presente como el único factor de importancia.

 

El nuevo grupo simiente se ha disuelto. Exotéricamente, mi contacto con usted y con otros miembros del grupo no se ha inte­rrumpido, por lo tanto (mientras A.A.B. viva físicamente), en for­ma esporádica tendrá noticias mías. Subjetivamente está siempre en contacto, como también lo están F.B. y otros tres o cuatro miem­bros del grupo. Los restantes están vinculados al Ashrama y, en consecuencia, conmigo, y debido a que esotéricamente el tiempo no cuenta, su relación permanece ininterrumpida y se mantendrá in­tacta cualquiera sea el número de años para restablecer la obe­diencia oculta o su verdadero interés.

 

Debe tener presente, hermano mío, que el segundo rayo acen­túa en usted la sabiduría y no el amor. Por lo tanto, la cualidad del amor no es muy fuerte, y esto le acarrea dificultades, de las cuales curiosamente no es consciente. Su tarea consiste en des­arrollar, a cualquier precio, la cualidad del amor. La actitud eru­dita que adopta lo endurece y no ha logrado equilibrarlo -en inten­sidad- mediante la cualidad del amor. Debe trasmutar esa dureza en forma amplia y general. Puede trasmutarla en bien de los que ama o de aquellos de quienes se siente responsable. Tiene que des­arrollar esta cualidad del amor antes de que pueda ver al Cristo, no simplemente como iniciado que recibe la iniciación, sino como discípulo que merece Su atención. ¿Percibe ahora el propósito de mis ob­servaciones en mi instrucción anterior? Actualmente, pocos discípu­los se dan cuenta de que el Cristo tiene dos relaciones con ellos, una la de la iniciación y la otra -mucho más rara-, la de Aquel a Quien ellos pueden consultar respecto a su trabajo. Este permiso para llegar a Él sólo se concede cuando el amor y la sabiduría están equilibrados y son iguales. Esto no sucede aún en su caso, y quisiera que lo tuviera presente. El rayo de su personalidad le pre­senta un serio obstáculo, no por haber desarrollado su aspecto, sino por el aspecto de la cristalizada convicción La personalidad de sexto rayo está siempre Convencida de que reconoce la verdad y, en consecuencia tiende fácilmente al espejismo, y cuando va a la par (como en su caso) de un cuerpo astral de primer rayo, la dificultad que lo enfrenta como discípulo es muy grande.

Por lo tanto, hermano mío, su problema inmediato es el espe­jismo y la angustia que siente, porque sabe que A.A.B. y yo hemos reconocido este espejismo. Así es, pero puedo asegurarle que no afecta en manera alguna nuestra comprensión, amor y aprecio. Hace mucho tiempo que personalmente me vi envuelto por el espe­jismo, y A.A.B. sucumbió hace poco, pero ninguno olvidó las difi­cultades enfrentadas ni el terror al espejismo; por lo tanto, no lo censuramos, y en eso puede estar tranquilo.

 

¿Recuerda la instrucción que le di en 1938 sobre la indiferencia? Le pido que reflexione nuevamente sobre ella.

 

Siga adelante, hermano mío, a nuestro servicio. Cada contacto tiene su importancia incomprendida, por lo tanto, dé de sí mismo y no sólo por medio de otros. Podrá inducir a otros a trabajar, pero dé de sí mismo y con amor y comprensiva disposición, vea y trate (hasta donde sea posible y el sentido común le dicte) a todos los que ansían ponerse en contacto con usted. Esto le resultará difícil, pero es esencial para desarrollar la comprensión amorosa, comple­mento de la sabiduría. También F.C.D. debe desarrollar la sabidu­ría como complemento del amor.

Respecto a la meditación para los futuros años, erija usted mismo su estructura acentuando tres cosas: El Cristo, la nece­sidad del factor equilibrador del amor y el servicio exteriorizado. No le doy delineamiento alguno. Superó esa técnica y puede, como alma, formular su propio delineamiento.

Ante todo, sujete su mente censuradora y absténgase de juz­gar con dureza. Cuando tenga alguna dificultad, vea o escriba a A.A.B.. Debido a su amplia experiencia ella sabe y comprende.

Volverá a tener noticias mías, ya sea por intermedio de A.A.B., o por medio de su propia alma.

 

 

Noviembre de 1948

Mi hermano y colaborador:

 

Tengo sumo interés en decirle algo en esta comunicación, que le será de gran utilidad en la actual crisis que enfrenta en su vida del discipulado Discípulos de todos los grados están siendo proba­dos y experimentados en la preparación para el trabajo que deberán efectuar antes de la reaparición de Cristo. En realidad, toda su vida fue una preparación para el trabajo que se espera llevará a cabo. Esta vida fue para usted lo que en la Jerarquía denomina­mos - “una vida de posibilidades duales”. Cuando sucede esto, se le presenta al discípulo una situación muy difícil en el plano físico y enfrenta dos posibles líneas de acción:

1.     Puede decidir adaptarse a las circunstancias y dedicar toda su atención a superarlas (en este caso significa cambiar­las), sometiéndose, por lo tanto, al deterioro y desgaste de la vida y a considerar constantemente los acontecimien­tos kármicos al alcance de la personalidad. No tiene tiempo para prestar un servicio destacado, pero considera que el período de encarnación es un intervalo destinado a agotar el karma.

 

2.     Puede aceptar la situación aparentemente imposible y deter­minar que nada en su personalidad o en las circunstancias, le impedirá prestar un activo servicio a la humanidad. Por consiguiente, maneja las situaciones y la oportunidad desde un punto de vista interno de iluminación y una soste­nida posición pacífica en el Ashrama.

 

En lo antedicho me refiero únicamente a un discípulo aceptado, tal como usted.

Eligió y siguió fielmente el segundo método para encarar la actual encarnación. Aunque tiene un cuerpo físico frágil y seria­mente dañado y una compañera que siempre le trajo preocupacio­nes (pero a pesar de todo, usted le debe mucho), siguió adelante realizando la tarea de un discípulo activo, haciendo mucho bien y ayudando grandemente a nuestro trabajo, y -como dijo el Maes­tro- la Jerarquía nunca es desagradecida, porque la gratitud es el distintivo de un alma iluminada y un básico agente liberador desde el aspecto ocultista y científico. No soy desagradecido, her­mano mío; espero acercarlo a una relación más estrecha conmigo, siempre que logre manejar la tan difícil situación que ahora en­frenta y que domine un aspecto de su naturaleza, la cual debe estar controlada antes de emprender la acción que tengo pensado asig­narle.

Mi responsabilidad actual es saber si cumplirá lo antedicho y si se dedicará a cambiar ciertas actitudes, o se negará a reconocer­las, siguiendo su propio camino, lo cual le impedirá que le ofrezca una posibilidad esotérica y que en la próxima vida lo orientará de tal manera que, al enfrentar la Iniciación de la Decisión, verá con toda claridad el Sendero que debe seguir.

Me pregunto si alguna vez analizó las razones por las cuales varios miembros de los grupos de nueve dejaron de trabajarconmigo y no son participantes en el trabajo de mi Ashrama en este breve período. Observe que no empleo la frase “participantes en el trabajo espiritual”. Muchos están todavía espiritualmente moti­vados. Un ashrama existe para trabajar y no principalmente para entrenar discípulos. El entrenamiento se da, lógicamente, pero el objetivo principal de un ashrama es llevar a cabo una fase deter­minada del trabajo. Le pido que se detenga sobre esta última frase y reflexione, lo cual es de primordial importancia para usted en este momento.

 

El trabajo de la Jerarquía es un todo integrado; cada Ashra­ma dentro de la Jerarquía, está dedicado a ese todo y a ese aspecto particular del mismo que puede ser mejor llevado a cabo mediante los miembros de todos los grados -discípulos que están en entre­namiento para alguna iniciación. Para asegurarse que el trabajo sigue adelante como se desea, es necesario (como dije) que el dis­cípulo individual o iniciado reciba entrenamiento y directivas so­bre el desarrollo del carácter y las actitudes de la personalidad. Un cuidadoso estudio del primer tomo de El Discipulado en la Nueva Era, le demostrará que cuando se trató de corregir la per­sonalidad -si puedo aplicar una palabra tan burda a las insinua­ciones que hice y las sugerencias que di- se produjo la deserción. No obstante la sinceridad, la dedicación y el amplio conocimiento, y también el subjetivo reconocimiento de que era exacto lo que les dije, no lo aceptaron; primó la rebeldía; tuvo lugar la autojusti­ficación mediante el razonamiento, quedando momentáneamente -muy momentáneamente inactivos, aunque todavía son discípu­los en la periferia de mi Ashrama.

 

Si hiciera ciertos comentarios respecto a su actitud de los últi­mos tres años, hacia el trabajo que tiene su punto focal espiritual en Nueva York, ¿correría el riesgo de perderlo después de todos estos años? ¿Seguirá usted su propio camino el resto de su vida? No lo creo.

Como bien sabe, mi trabajo en el mundo externo tiene tres acti­vidades principales... Ha ayudado mucho en este trabajo y la puerta de la oportunidad está ampliamente abierta para usted, siempre que mantenga el trabajo fiel al cuadro original presen­tado antes de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, tiende a olvidar fácilmente una o dos cosas:

 

1.     El centro desde el cual se difunde el trabajo de Buena Vo­luntad y la fuente de su poder espiritual reside actualmente en Nueva York, aunque más adelante -si se considera conveniente puede ser trasladado a Londres. Mencioné esto hace varios días y le recordaré que ambas ciudades son dos de los cinco puntos focales de energía espiritual por cuyo medio las actividades jerárquicas pueden ser puestas en movimiento. Su ciudad no lo es.

 

2.     La tarea principal del trabajo de Buena Voluntad es triple:

 

  1. Movilizar la buena voluntad mundial.
  2. Responsabilizarse de la distribución del mensaje de La Reaparición de Cristo y de gran parte del trabajo pre­paratorio para Su venida.
  3. Ayudar a llamar la atención de las masas, hasta donde sea posible, sobre los problemas de la humanidad, y de esta manera ayudar a crear la forma mental de su solución.

 

A.A.B. y F.B. han comprendido esto y están forjando los planes de acuerdo a lo antedicho. En todo el mundo, dentro de poco tiempo(y ya en distintos países) muchas cosas están haciendo los estu­diantes y otras personas, siempre de acuerdo a las instrucciones de Nueva York, a fin de que su trabajo se adapte al cuadro general.

3.     Existen tres cosas, mi amado hermano, vinculadas a su re­lación con el trabajo, y sobre ellas le llamaré la atención:

 

  1. Cree fervientemente que el trabajo de Buena Voluntad debería estar completamente divorciado de lo que usted denomina ocultismo. ¿Quiere decir divorciado del cen­tro espiritual, la Jerarquía? Si así se hiciera, ¿en que diferiría el trabajo de buena voluntad que se propone realizar, de los millares de movimientos de buena vo­luntad que tan ardua y activamente trabajan hoy en el mundo? A.A.B.      le dijo esto, y desde entonces usted no volvió a hablarle y tampoco se despidió de ella por teléfono ni por carta. A ella no le interesan los detalles de la per­sonalidad ni les da importancia, excepto cuando indi­can una fuerte reacción y un desacuerdo casi violento en lo que a usted concierne. A.A.B. y F.B. hicieron todo lo posible para absorberlo en el trabajo del nuevo ciclo, pero hasta ahora no lo lograron.
  2. Tiende a desvirtuar el trabajo y a quitarle toda fuerza, eliminando sin miramientos cualquier palabra, frase o párrafo, que pudiera tener un significado o una impli­cancia oculta. Sin embargo, hermano mío, en los años 1932-1936 la literatura de buena voluntad se distribuyó prácticamente tal como la dicté y tuvo un éxito enorme y abrumador. Estaba respaldada por el espíritu y el ritmo de la Jerarquía. Actualmente es mayor aún la de­manda por las cosas esotéricas y ocultas y también porlas de la nueva era, y la Buena Voluntad tiene algo ex­cepcional que ofrecer: el Plan para la humanidad, que la Jerarquía está tratando de complementar.
  3. Además, mi condiscípulo últimamente ha sucumbido ados defectos o debilidades de la personalidad, que obs­taculizan seriamente el trabajo que lleva a cabo para mí, y el que realiza en el Ashrama y para la humanidad.

 

         Ahora vuelve a criticar intensamente a los que no ven las cosas a su manera y -cuando sus ideas no coin­ciden con su concepto de cómo debería realizarse el tra­bajo.- se niega a colaborar. Le recordaré que los Miembros de la Jerarquía son muy individualistas aunque estén relativamente libres de las reacciones de la personalidad. Cada ashrama tiene su parte que desempeñar en la materialización del Plan y algún proyecto que llevar a cabo, relacionado con el Plan, pero a veces requiere la colaboración conjunta de dos o tres ashramas Los prin­cipales trabajadores llamados a ayudar, quizás no estén en completo acuerdo con el Maestro responsable de determinado aspecto del Plan, pero (cuando están uni­dos en una tarea colaboradora) trabajan dirigidos por el Maestro responsable. Ahí reside gran parte de su dificultad.

 

Usted quiere trabajar a su manera y a miles de kilómetros de la Sede, en la cual he establecido mi tra­bajo, en vez de llevar a cabo los planes como le fueron propuestos.

 

Por lo tanto, llegamos no sólo al terreno de sus crí­ticas, en el que está encerrado, sino a esa latente ambición que según ha admitido frecuentemente en el transcurso de los años, constituye su más arraigado defecto... Ansía que los miembros del nuevo grupo simiente controlen la situación organizadora en caso de que algo le suceda a A.A.B., olvidando que el trabajo de ese grupo es principalmente crear un canal subjetivo de amor, luz y poder espirituales -algo en lo que muy pocos miembros pusieron atención. Usted quiere dirigir el trabajo, pero con el grupo de trabajadores que usted eli­gió. No trabaja con amor ni colabora con los trabajadores de la Sede. Parece olvidar que si un plan, como el trabajo de Buena Voluntad, no está fundado por un grupo de dis­cípulos, dirigido por ellos y trabajando en la más estre­cha armonía y (como en el caso de buena voluntad mun­dial) con la Jerarquía (por conducto de mi Ashrama y los Ashramas de los Maestros M., K.H. y R.), no irá adelante como se desea.

 

Hermano mío, claramente tiene para elegir uno de los dos senderos abiertos ante usted. Puede trabajar en colaboración amorosa con F.B. y los otros trabajadores de buena voluntad, a fin de lograr un acercamiento unido y una técnica uniforme o, si no, crear, or­ganizar y regir su propio movimiento de buena voluntad que, numéricamente, llegará a ser grande, pero específicamente una insignificancia, porque usted no ocupa el lugar que le corresponde ni lleva a cabo el trabajo en mi Ashrama en la forma que lo deci­dió su alma. La decisión, en último término, no es la que quisiera que tomara, pero en la actualidad está aislado y es relativamente inútil entre ambas alternativas.

 

El nuevo ciclo se halla sobre nosotros, hermano mío; no hay tiempo para proyectos personales, críticas y desacuerdos. Le pedí colaborar con las personas a quienes les encaré la tarea de iniciar el movimiento de Buena Voluntad en el mundo.

Una era de frustración se ha extendido por el mundo debido a ciertas influencias planetarias, en consecuencia, el trabajo que traté de realizar se resintió. Este período no durará. A usted lo necesito en el nuevo ciclo y para la nueva expansión del trabajo. Actualmente no tienen cabida la ambición y las críticas personales, los rencores o la autoconmiseración.

Profundice su vida espiritual, hermano mío. Muchas de las cosas que le interesan no son constructivas. La tarea de limpiar su país mediante la afanosa búsqueda de ciudadanos indeseables, puede llevarla a cabo otras personas. Su trabajo es y debe ser para la Jerarquía y el desarrollo de Sus planes. Ocupe nuevamen­te su lugar como vanguardia de mi conciencia en las actividades de mis organizaciones. Sea humilde, F.B. lo necesita, pero él sabe que Buena Voluntad no es un movimiento americano sino inter­nacional; ha viajado mucho y ha visto qué este es necesario. En realidad usted no puede saberlo, porque las circunstancias de su vida y su karma lo confinaron mayormente en una sola y distante localidad. Amplíe su horizonte e incluya a Europa, Australia y la lejana Asia y -a medida que se vivifica su visión- le llegará la comprensión. Contribuya con sus ideas y sugerencias al cúmulo de planes que existe en la Sede y aprenda a considerar y a tomar parte en los proyectos de otras personas, además de los suyos.

¿Qué más puedo decirle, hermano mío? Somos antiguos com­pañeros de trabajo y aquellos con quienes está asociado en Nueva York son verdaderos compañeros, más que los aspirantes bien intencionados que trata de dominar en su medio ambiente. Tra­baje en unión más estrecha con sus condiscípulos y con los miembros del Ashrama. Todos los aprecian y necesitan su colaboración. A.A.B. quiere ver cumplidas ciertas cosas en el relativamente breve intervalo que le resta. ¿Quiere usted prestar ayuda? F.B. necesitará de usted y de muchos otros a medida que el trabajo se expanda en el nuevo ciclo. ¿Quiere permanecer al lado de él, de mi trabajo y mío? Reciba mi amor. Muchas cosas de su situación actual y dilema espiritual me recuerdan mi propia situa­ción cuando me preparaba para la tercera iniciación, por lo tanto lo comprendo y lo dejo con este pensamiento, no le fallaré. (6/573-582)

 

 

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