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ADAPTACIÓN ASHRÁMICA A LA VIDA ESOTÉRICA, UN PROBLEMA EXCEPCIONAL PARA EL CRISTO

Octubre de 1949

 

Llegamos ahora a otro punto del estudio de este tema: concierne a uno de los problemas más difíciles que enfrentan los Maestros en este momento; presenta también un problema excepcional para el Cristo. La vida física diaria de los Maestros, del Cristo y de esos Miembros de la Jerarquía (iniciados y discípulos aceptados) que actúan en cuerpo físico, ha sido orientada en los niveles subjetivos de la vida; la mayoría de Ellos, y particularmente los miembros avanzados de la Jerarquía, por regla general no se mezclan con el público ni deambulan por las calles de nuestras grandes ciudades. Trabajan como yo, en mi retiro de los Himalayas, desde donde he influido y ayudado a muchas más personas de lo que hubiera podido, si hubiese andado diariamente en medio del ruido y del caos de los asuntos humanos. Llevo una vida normal y creo que útil, como principal ejecutivo en un gran Monasterio Lamásico, pero mi trabajo principal, ampliamente diseminado en el mundo de los hombres, está en otra parte, lle­gando a este vasto número de seres humanos por intermedio de los libros, de los grupos que he iniciado e impulsado, tales como los Hombres de Buena Voluntad y el movimiento de Triángulos y de mis discípulos que hablan y difunden la verdad tal como he tratado de presentarla.

 

 

Lo mismo sucedió con el trabajo de todos los Maestros, ex­cepto dos o tres, que recibieron un entrenamiento especial a fin de hacer algún trabajo preparatorio específico para la exteriori­zación de la Jerarquía. El Maestro inglés es uno de ellos; otro trabaja en Norteamérica, siendo relativamente desconocido. Lo he mencionado anteriormente como el Maestro P., aunque en reali­dad esa no es Su inicial.

 

 

Esta norma de soledad o retiro, se aplica a todos los Maes­tros y al Cristo, porque desde los días atlantes las distintas ramas de la Gran Logia Blanca prefirieron trabajar en la soledad de la mente y, hasta donde es posible, en la soledad del lugar físico. No es la soledad de un espíritu separatista, sino la que proviene de la capacidad de no ser separatista y de la facultad de identificarse con el alma de todos los seres y de todas las formas. Esto puede ser mejor logrado en la intensa quietud de las zonas "protegidas", donde los Maestros, en las distintas ramas de la Hermandad, han elegido morar. Esta soledad y aislamiento físicos les permite trabajar casi totalmente desde el nivel del plano búdico o intui­tivo, perfeccionando la Ciencia de Impresión, influyendo y traba­jando por intermedio de esas mentes que son susceptibles a Su impresión mental. Esto se aplica igualmente a los Maestros con cuerpos físicos y a Quienes no tienen "ningún arraigo" en los tres mundos; se aplica también a los discípulos que están en encarna­ción o fuera de ella, de acuerdo a su destino, karma inmediato o forma de servicio. San Pablo, por ejemplo, estaba en la etapa iniciática de aprender a retirarse y trabajar correctamente en lo que Patanjali llamaunidad aislada, cuando dijo que Él había sido ascendido al tercer cielo y aprendido allí las inefables bellezas de la vida divina.

 

Por lo tanto, el problema ante los Maestros y Sus discípulos consiste en trabajar (cuando la exteriorización tenga lugar) en medio de la existencia del plano físico, sin estar ya apartados, aislados ni protegidos, sino actuando abiertamente en medio de los acontecimientos y realidades físicas y en la diversidad de con­tactos que presentan los tres mundos. Quizá sería útil recordar que, cuando el Cristo estuvo en presencia física en la tierra hace dos mil años, la población del mundo era relativamente pequeña, comparada con la de hoy; el contacto entre los pueblos era prác­ticamente nulo, y donde existía, era por lo general de naturaleza estrictamente militar o comercial, con un intercambio de ideas exclusivamente personales y escolásticas, entre los raros centros de enseñanza. En esos días era fácil retirarse al desierto, desapa­recer en un lugar poco frecuentado y recargar y revitalizar al espíritu, volver a estar estrechamente en contacto con las Fuentes de inspiración en los niveles superiores de conciencia y, de esta manera, reorientar al instrumento activo en los tres mundos ha­cia el campo de contacto e inspiración superior. Mucho de esto puede observarse en la historia del Evangelio y de la vida del Cristo y del Maestro Jesús.

 

 

Cuando el Cristo reaparezca y la Jerarquía se exteriorice en la Tierra, las condiciones diferirán totalmente; en la actualidad no hay lugares vacíos, la población del mundo aumentó grande­mente y lo hace año tras año; ninguna localidad está aislada o es inalcanzable; las selvas son territorios abiertos al explorador y al sinnúmero de agentes comerciales; grandes ciudades cubren el planeta; multitudes de barcos cruzan los océanos; en las rutas aéreas viajan anualmente millones de pasajeros; la tierra está dividida en pequeños sectores, por ferrocarriles, carreteras, au­torrutas y miríadas de caminos secundarios y calles. De hecho, cada unidad viviente del mundo está en contacto con miles de uni­dades y puede –a través de los numerosos medios de informa­ción– ponerse en contacto con millones de personas; los grandes rotativos publican noticias hora tras hora, y los ojos de millones de personas están incesantemente puestos sobre las páginas im­presas, en toda hora del día o de la noche; los oídos de millones de personas están diaria y horariamente sintonizados con la voz de la radio. Sólo el sentido perceptivo interno permanece inac­tivo, porque únicamente la humanidad evolucionada vive conti­nuamente en contacto con el mundo de la percepción y la intención espirituales.

 

 

Por lo tanto, las condiciones que enfrenta la Jerarquía cons­tituyen un problema serio y drástico. Hasta donde sea posible, trataremos de considerar estas condiciones, porque es necesario tener alguna comprensión del problema si se quiere realizar un trabajo correcto.

 

 

Lógicamente el problema reside en cambiar la orientación de la percepción, y no necesariamente el modo de vivir, o cual­quier reajuste definido en el plano físico. Durante algunos siglos la orientación jerárquica fue de una consolidación interna muy estricta, para que el aura magnética de la Jerarquía pudiera res­ponder infaliblemente a la impresión desde Shamballa, y también debía obtenerse una naturaleza tan poderosa que pudiera consti­tuir una pantalla protectora alrededor de la familia humana. Re­cuerden que los Maestros prestan un servicio protector y lo han asumido en bien del género humano, permaneciendo entre la humanidad y las emanaciones, influencias y aura magnética de la Logia Negra.

 

La consolidación interna ha sido grandemente fortalecida du­rante los últimos cien años. A causa de esto y debido a la resul­tante claridad de impresión y a la potente influencia saliente, el Plan para la humanidad –como un todo– fue enfáticamente im­partido a los discípulos de los ashramas y ellos lo formularon y presentaron con claridad a la humanidad.

 

H.P.B. (uno de los primeros discípulos activos que surgió por el impulso de la exteriorización y la energía de primer rayo que la impulsaba) proporcionó el trasfondo del Plan bajo mi im­presión; la estructura más detallada y el alcance de la intención jerárquica las expresé en mis libros, que A.A.B. presentó al  pú­blico con su propio nombre (haciéndolo de acuerdo a mis instruc­ciones). Por primera vez en la historia humana, el propósito de los acontecimientos pasados –históricos y sicológicos– puede observarse nítidamente, como que constituye la base de todos los acontecimientos actuales, llamando fácilmente la atención del pú­blico sobre la misteriosa Ley del Karma. Puede considerarse que el presente indica el camino del futuro, revelando claramente que la Voluntad de Dios anima todo el proceso evolutivo –un proceso en el cual la humanidad (también por primera vez) participa y colabora inteligentemente. Esta participación cooperativa, aunque inconscientemente prestada, hizo posible que la Jerarquía apro­vechara la oportunidad de poner fin al largo silencio que ha persistido desde los días atlantes; ahora los Maestros pueden em­pezar a renovar la antigua "participación en los secretos", y preparar a la humanidad para una civilización que se caracteri­zará por la constante percepción intelectual de la verdad y que colaborará con los ashramas, exteriorizados en distintas partes del mundo.

 

La consolidación interna ahora ha aflojado, si puedo emplear una expresión tan inadecuada, y la mayoría de los Miembros de la Jerarquía no ponen mucha atención a la recepción de la impre­sión desde Shamballa, y Se orientan ahora en forma dirigida y totalmente nueva, al cuarto reino de la naturaleza. Al mismo tiempo, una poderosa minoría de Maestros va entrando en más estrecha asociación con el Concilio de Sanat Kumara.

 

 

 

De este modo la potente y dinámica influencia de Shamballa será fortalecida, en vez de disminuida, por la reorientación de la mayoría de los Maestros e iniciados. Lógicamente, estos enuncia­dos tienen implicancias que no serán comprendidas por ustedes y que necesariamente pasarán inadvertidas; sin embargo, respon­derán cuando comprendan que la minoría –en renovado y más estrecho contacto con Shamballa– tiene que dominar la técnica de la relación, lo cual significa que deberá utilizar la voluntad de sacrificio en gran medida. La razón es que (en una vuelta más elevada de la espiral) está sometiéndose a un proceso forzado, que exigirá mucho de Ellos, pero que servirá para liberar a la mayoría a fin de prestar un inmediato servicio en la tierra en forma nueva y más poderosa. En otras palabras, algunos de los Maestros y altos iniciados están recibiendo un estímulo especialmente aplicado y emprendiendo un trabajo del que los Ashramas unidos, en sus estratos más elevados, fueron hasta ahora responsables. Esto Los somete a un gran esfuerzo y Los obliga a emplear el aspecto vo­luntad de Su naturaleza divina en forma totalmente nueva y desconocida. Abandonan muchas cosas a fin de capacitar a toda la Jerarquía para proporcionar mayor irradiación, guía y fortaleza magnética e invocadora, como no ha sucedido nunca.

 

La mayoría de los Maestros y altos iniciados, a Su vez se des­prenden también de muchas cosas para trabajar exotéricamente entre los hombres. Se someten voluntariamente al estímulo activo proveniente de la evolucionada "minoría de contacto", pero re­nuncian al "gozo del contacto shambállico". Temporariamente abandonan el entrenamiento que la mayoría estuvo recibiendo sobre "orientación cósmica", y la "bienaventuranza de la receptividad de la voluntad al bien de Sanat Kumara", por el empleo de la voluntad de ser (una frase sin sentido para ustedes). Toda la actitud del grupo de Maestros, iniciados y discípulos, que deben ser responsables de la exteriorización de la Jerarquía y de la preparación para la reaparición de Cristo, está enfocada en el uso experto de la Ciencia de Contacto. Ahora la ciencia se aplica en escala amplia y telepática, con las almas de los hombres y con         la técnica de expresar espiritualmente la naturaleza de la "unidad aislada"; en las ciudades, las selvas y las zonas densamente habitadas de la Tierra. Como bien pueden imaginarse, involucra la experta capacidad de permanecer incólume ante el mal prevaleciente en el plano físico y, sin embargo, permanecer en total contacto afín y comprensivo con toda la humanidad y los acontecimientos que la afectan. Lo que impulsó a Cristo a decir cuando por última vez apareció públicamente entre los hombres, que Sus discípulos estaban "en el mundo y sin embargo no eran del mundo", fue profético; Cristo describió en términos simples, aunque profundamente reveladores, la vida de los Miembros de Sus Ashramas (la entera Jerarquía), cuando Él vuelva a caminar con Ellos ante los ojos de la humanidad. Los describió como uno con el Padre (el Concilio de la Vida en Shamballa) y también uno con Él (co­mo Guía jerárquico) y, además, como uno con todo lo que alienta y habita la forma. A todos los discípulos que tratan de colaborar con la inminente actividad de la Jerarquía, les sugiero estudiar con cuidado el capítulo XVII del Evangelio de San Juan, escrito por ese amoroso discípulo regido por la influencia de la energía emanante del vehículo búdico del Cristo, que es también, como dije, idéntico al vehículo búdico del Buda. La similitud de los dos vehículos, está simbolizada en toda la enseñanza sobre la "unidad aislada" y la divina participación que los Maestros en Sus Ashra­mas enseñan ahora a Sus discípulos de todos los grados, como primer paso, para la exteriorización de Sus actividades.

 

En consecuencia, un intenso proceso de entrenamiento se lle­va a cabo en cada ashrama, en análogas líneas, dando por resul­tado el "aislamiento" ocultamente comprendido, de ciertos Maes­tros e iniciados. Fueron aislados así a fin de poder trabajar con Shamballa con mayor facilidad y disposición; de este modo, pue­den forjar un depósito de energía, dinámico y energético (la ener­gía de la Voluntad divina), disponible para que los demás Miem­bros de la Jerarquía la empleen cuando en "unidad aislada" per­manezcan en los caminos elevados de la tierra y así "estar en el mundo y, sin embargo, no ser del mundo". Cuando se aprende esta lección, ambos grupos jerárquicos ponen en actividad su vo­luntad de sacrificio lo cual constituye el hilo vinculador entre Ellos y ese aspecto del antakarana por el que puede afluir la energía en forma nueva y eléctrica desde Shamballa, por conducto de la mi­noría jerárquica mencionada y un gran grupo de Maestros, inicia­dos y discípulos, a quienes se le ha encomendado la tarea de con­solidación. Todo esto constituye –para los miembros de la Jerarquía– un proceso definido de pruebas y ensayos, previo a al­guna de las iniciaciones superiores y preparatorio para las mismas.

 

Los Miembros de la Jerarquía no sólo son sensibles a la im­presión proveniente de otros dos centros planetarios (Shamballa y la Humanidad), sino agudamente conscientes de las Fuerzas del Mal que luchan violentamente contra la exteriorización del trabajo espiritual. La energía que el mal cósmico genera llega activamente desde tres canales principales:

 

 

  1. Desde el centro del mal cósmico en el plano astral cós­mico. Respecto a este centro ustedes nada pueden saber, sólo los Maestros y los iniciados de grado superior comprenden, reconocen e interpretan sus emanaciones y aura magnética. Cuando se de­bilite el poder del plano astral (tan familiar para todos nosotros) y la humanidad en rápida espiritualización, rechace el espejismo y la ilusión, el poder del mal cósmico se debilitará en la forma correspondiente, y las Fuerzas del Mal no podrán llegar al planeta con tanta facilidad como ahora. La Jerarquía permanece prote­giendo a la humanidad contra el impacto de este mal emanante. Hasta ahora fue tarea de Shamballa, actuando por intermedio de la Jerarquía, proteger a la humanidad de la "intención de des­truir" de las cósmicas Fuerzas del Mal, pero –en el ciclo venidero y como resultado del triunfo de las Fuerzas de la Luz en la guerra mundial– la potencia de Shamballa puede combinarse con los "protectores Agentes de la Luz".

 

 

  1. Desde la Logia Negra que es la exteriorización del cen­tro del mal cósmico en la Tierra. Así como la Logia Blanca es el representante o la analogía del centro cósmico de la Luz en Sirio (la verdadera Gran Logia Blanca), del mismo modo la Logia Negra es también el representante del antiguo mal cósmico. La Logia Negra está también mucho más avanzada en la exteriori­zación que la Logia Blanca, porque el materialismo y la materia son para ella la línea de menor resistencia. Por lo tanto, la Logia Negra está mucho más firmemente arraigada en el plano físico que la Jerarquía. Se necesita un esfuerzo mucho mayor de parte de la Logia Blanca para "revestirse de materia, trabajar y mo­verse en los niveles materiales", que para la Logia Negra. Sin embargo, debido al crecimiento espiritual de la humanidad y a la firme, aunque lenta, orientación del género humano hacia la Je­rarquía espiritual, ha llegado el momento en que la Jerarquía podrá materializarse y luchar en pie de igualdad contra el enemigo del bien. La Jerarquía no se verá ya obstaculizada cuando trabaje con la sustancia, mientras que las Fuerzas del Mal trabajan tanto con la sustancia como con la materia. Cuando la reaparición del Cristo y de la Jerarquía sea un hecho, estas Fuerzas del Mal en­frentarán una segura derrota. La razón de ello reside en que la tendencia de la vida y del pensamiento humano se dirigen firme­mente hacia los valores espirituales subjetivos, aunque esos valo­res se interpreten en la actualidad en términos de bienestar ma­terial y de mejores condiciones de vida para todos, trayendo paz y seguridad también para todos. La Logia Negra o el centro del mal planetario actúa casi enteramente en el plano astral, impresio­nado directamente y guiado en forma detallada, desde el plano astral cósmico.

 

 

  1. Desde las fuerzas negativas o puramente materiales del planeta, las cuales no son ni buenas ni malas, pero fueron utili­zadas instintivamente y a menudo inconscientemente por la huma­nidad, con fines puramente materialistas, son básicamente anties­pirituales y están sujetas a la influencia del deseo humano –deseo orientado hacia el egoísmo y, por lo tanto, la separatividad. Este tipo de mal es combatido actualmente por el nuevo grupo de ser­vidores del mundo. De esta lucha ustedes ya conocen algo, porque todo hombre y mujer reflexivos están inmediatamente implicados.

 

He hablado del mal actual en el planeta en términos muy sim­ples, y existen fases del mismo a las cuales no me he referido; el entrelazamiento y la interpenetración de los grados del mal son mucho más numerosos e intrincados de lo que suponen.

 

En resumen diré que la reorientación actual de la Jerarquía, en relación con Shamballa y la humanidad, inicia el ciclo de la completa derrota del mal cósmico sobre nuestro planeta, quedando únicamente la Logia Negra aislada y debilitada para morir len­tamente, lo cual permitirá la purificación del deseo humano, a tal punto, que la "materia será redimida por la voluntad de sacrificio de Quienes conocen, por la voluntad al bien de Quienes son, y por la buena voluntad de los hijos de los hombres que dirigieron sus rostros hacia la luz y a su vez reflejan esa luz".

 

Como bien saben todos los discípulos, uno de los problemas que enfrentan constantemente, es la extrema sensibilidad hacia las corrientes mentales de aquellos con quienes están en inmedia­to contacto. Cuanto más avanzado es el discípulo, tanto mayor es su problema. La teoría de que por vivir y trabajar en un elevado nivel de conciencia, se inmuniza contra lo que emana del nivel inferior, ya no rige en la práctica. La ley oculta proclama que lo mayor puede incluir siempre lo menor, y así como esto es verdad para el Logos planetario (la totalidad de todas las formas meno­res dentro de Su universo manifestado), la misma ley es aplica­ble a los seres humanos. En consecuencia, el discípulo puede siem­pre incluir a lo que emana de quienes están en peldaños inferiores a los suyos, en la escala de evolución. Cuanto más influye al dis­cípulo la Ley del Amor, más fácilmente sintonizará y absorberá los pensamientos y registrará los deseos de quienes están a su alre­dedor y, particularmente, de los que están ligados a él por lazos afectivos y relación kármica. A medida que los discípulos pasan una iniciación tras otra, el aspecto voluntad fortifica el intelecto y dirige la expresión de la energía del amor, y así el problema dis­minuye porque el iniciado aprende ciertas reglas protectoras que no están a disposición del neófito, el cual debe aprender, ante todo, a identificarse con los demás, como base para una identificación superior, que condiciona a los iniciados avanzados en la escala del ser.

La preparación de los Miembros de los Ashramas pertene­cientes a la Jerarquía, que deben abandonar Su retiro y vivir entre los hombres en el trajín común de la vida diaria, hizo necesario considerar intensamente e instituir un drástico sistema de entrenamiento en los Ashramas. No puedo divulgar la naturaleza del entrenamiento porque difiere según los rayos a que pertenecen los discípulos, siendo el tema demasiado vasto para nuestro pro­pósito. El problema fue mantener una relación afín y sensible y sentar las bases para la identificación superior incluyente y, sin embargo, mantener al mismo tiempo un desapego espiritual que permitiera al discípulo llevar a cabo su necesario trabajo sin los obstáculos e impedimentos de la angustia, de la ansiedad o la actividad mental, inducida por las mentes y los deseos de aque­llos con quienes él trabaja.

 

El imprescindible desapego no puede basarse en el instinto innato de la autoconservación, aunque se lo practique desde el reino del alma; debe tener como móvil la absorción esotérica en la tarea y estar complementada por la voluntad, que mantiene abier­to el canal de contacto entre el discípulo y el ashrama y entre el discípulo y su esfera de actividad; dicho canal no debe identifi­carse con nada inferior. Podría decirse que es un método para eliminar la tendencia a registrar cualquier cosa, en vez de captar inteligentemente la etapa de evolución de aquellos con quienes se entra en contacto; apreciar con sensatez el problema que por ellos debe enfrentarse, constituyendo también el proceso para dirigir la necesaria energía del amor, de manera que la corriente de amor proyectada no sólo ayude al receptor, sino que proteja al discípulo de un erróneo contacto; entonces no evocará, en la persona o gru­po a ayudar, una recíproca expresión de la personalidad, pero en cambio elevará la cualidad de la vida de la personalidad o del gru­po en el camino de purificación hasta los niveles superiores de la percepción.

 

Gran parte del trabajo que deben realizar los discípulos que egresan de los ashramas, y que seguirán egresando, es en este momento de naturaleza purificadora y seguirá así acrecentada­mente durante el resto de este siglo. En el sendero de probación se enseña al aspirante a purificarse a sí mismo y a sus tres vehí­culos de contacto; al ser aceptado en un ashrama, ha logrado en gran medida la necesaria purificación. De allí en adelante el discípulo 'no debe poner el énfasis sobre la purificación de la pro­pia naturaleza, porque produciría una autocentralización muy es­trecha e íntima, y tendería a sobreestimular los vehículos de la personalidad. Pero descubrirá que las lecciones aprendidas en el sendero de probación son simplemente la base para la Ciencia de Purificación –o si puedo emplear una palabra que se ha hecho familiar debido a la experiencia de la guerra–, de la inmuni­zación que será llevada a una plena expresión por los discípulos activos, responsables de la preparación del mundo para la reaparición.

 

 

Este proceso de purificación se divide en las siguientes etapas:

 

  1. La etapa en que la zona contaminada, el mal oculto o los factores enfermizos, son reconocidos y debidamente cons­tatados a fin de cerciorarse de la amplitud de las medidas purificadoras requeridas. Esta etapa es peligrosa para el discípulo.

     

  2. El proceso de descubrimiento de las zonas magnéticas, magnetizadas en siglos pasados, incluso eones, por los Miembros de la Jerarquía. Esto se hace para facilitar la transmisión de energías allí acumuladas. En el ciclo ya inmediato, estos centros magnéticos serán mayormen­te decantados, o utilizados por los discípulos mundiales, responsables del trabajo de purificación.

     

  3. La etapa en la que el discípulo aparta su atención del origen de la dificultad y se concentra en ciertos mántram y fórmulas jerárquicas; libera así las energías necesarias para destruir los gérmenes del mal, latentes o acti­vos, elimina ciertas tendencias materialistas y fortalece el alma de todo lo que debe ser purificado y la vida que existe en cada forma. Es conveniente recordar, por ejem­plo, que a medida que el Maestro trabaja con Sus dis­cípulos, fortalece la vida dentro de ellos y evoca la po­tencia de su alma desde lo que está latente, siendo cada forma y átomo de sus diversos cuerpos, igualmente ener­getizado y ayudado. Este proceso fundamental guiará a los discípulos e iniciados en el futuro trabajo de puri­ficación del mundo.

     

  4. La etapa en que el discípulo retira las energías purifica­doras, a la cual debe seguirle un período de estabiliza­ción de la forma purificada e iniciar para la vida y el alma dentro de la misma, un nuevo ciclo de crecimiento espiritual.

     

    He expresado esto para evidenciar que el trabajo que debe realizarse no está limitado únicamente a la humanidad, sino tam­bién a las formas de vida en los otros reinos de la naturaleza.

    El estudio de la Ciencia de la Purificación Aplicada está absorbiendo hoy la atención de todos los ashramas; los discípulos en los ashramas de primero, segundo y séptimo rayos, están par­ticularmente activos en estas líneas, porque la destrucción del mal es el trabajo del primer rayo y, destruyendo así sus efectos, se logra la pureza. Entonces podrá fomentarse el bien, que es el trabajo del segundo rayo, el de los Constructores; poner la energía espiritual en contacto con la sustancia, en consecuencia con la materia, es el excepcional trabajo del séptimo rayo, por estar ahora en manifestación. Los rayos activos y en manifesta­ción en este momento y ciclo, lo están de acuerdo al Plan y en preparación para la exteriorización de la Jerarquía y la reapari­ción de Cristo. Estos rayos se hallan particularmente involucra­dos y, por lo tanto, los iniciados y discípulos en los ashramas de los Maestros también están particularmente implicados.

     

    La Ciencia de la Purificación Aplicada es también la Ciencia de la Energía Aplicada con el objeto específico de "eliminar lo indeseable y lo que obstaculiza la entrada de la Luz, proporcio­nando así el espacio y la entrada a lo deseado, lo bueno, lo bello y lo verdadero". En la aplicación de esta ciencia no hay lógica­mente ningún infringimiento a la prerrogativa humana del libre albedrío. Esta antigua ciencia concierne principalmente a la puri­ficación y redención de la materia y está enteramente en manos de los seres humanos dirigidos por la Jerarquía. Esta dirección puede, consciente o inconscientemente, ser registrada. La Ciencia de la Redención (a la cual me he referido varias veces con ante­rioridad) es en realidad el arte aplicado del esoterismo y del vivir espiritual que ya se le está enseñando al género humano, que aprende constantemente a redimir los cuerpos a través de los cua­tes actúa. En realidad es el arte o la ciencia de la relación entre la Vida y las vidas, como H.P.B. lo expresa.

     

     

    Respecto a los demás reinos de la naturaleza, la Jerarquía aplica la purificación por intermedio de los seres humanos, y hoy puede verse su proceso. Esta actividad realizada hoy en forma ampliamente inconsciente, será redoblada y llevada adelante cons­cientemente por iniciados y discípulos entrenados que trabajan por intermedio de aspirantes y con ellos. Esto se está estudiando ahora en los diversos ashramas jerárquicos y, cuando se aplique –después de 1975–, traerá grandes e importantes cambios en la vida del mundo.

     

    Otra cosa de la cual la Jerarquía se ocupa en este momento, en vista de los ajustes venideros requeridos, es descubrir a los aspi­rantes y a aquellos que se acercan al discipulado aceptado en todos los países, a fin de que el problema del idioma ofrezca poca difi­cultad. Habiendo descubierto a estas personas, Su próximo paso es someterlas a un proceso de entrenamiento de su sensibilidad telepática, para que sean sensibles a la impresión jerárquica. Al mismo tiempo su intuición requerirá ser estimulada, pero –debido a que la intuición es inútil e inalcanzable si no se posee un alto grado de inteligencia– estas personas deben ser buscadas en los niveles mentales. Poseer una mente abstracta no es suficiente. Es útil, porque garantiza la habilidad del aspirante para construir el antakarana; pero no obstante es posible poseer una muy bien desarrollada conciencia abstracta y sin embargo carecer totalmen­te de percepción intuitiva.

     

    Por ejemplo, esta es la principal limitación de Z... Es un sensato pensador abstracto y esto es algo raro, pues generalmente son idealistas imprácticos. Sin embargo, aún no es nada intuitivo. Podría serlo con facilidad si se desprendiera de ciertas cosas.

     

    Básicamente hablando, la intuición no es la reveladora de las verdades esotéricas. Llegan por otra línea de percepción espiri­tual. La intuición es esencialmente el órgano de la percepción grupal, y aquello que oportunamente eleva a la personalidad a su correcta posición como agente del alma en el grupo. Z . . . tiene una sólida teoría respecto a actitudes y trabajos grupales y les sorprenderá excesivamente mis comentarios. Pero mientras se aísle de los cálidos contactos grupales y no busque (en nombre del servicio) el amor del grupo, mientras deje de reconocer el error y la parte que le corresponde en cualquier error cuando ocu­rre, y mientras transfiera la responsabilidad a otros cuando él mis­mo es el culpable, no registrará la información intuitiva porque intervendrán las reacciones de su personalidad. No debe dejarse engañar por el hecho de que la gente lo aprecia en la tribuna; eso es trabajo grupal, pero no es esencialmente trabajar con el grupo. Debe aprender que, en la actualidad, es el observador en el grupo y no una parte del mismo, y que se dedica principalmente a "cum­plir" (si puedo emplear esta palabra común) con su personalidad y sus pretensiones y no con el grupo. Difícilmente lo comprenderá, pero hay que darle tiempo. Quiere cumplir espiritual y esotérica­mente, pero necesita comprender que ello se realiza por medio del amor y de la comprensión y no por medio del intelecto. Está aisla­do por su propio fuerte deseo de cumplir de acuerdo con sus pro­pias teorías y su personalidad, comprobando por sí mismo el afe­rramiento que su alma tiene sobre su personalidad. Esto crea barreras, pero el muro separador y aislador entre él y sus colabo­radores es muy delgado y podría ser fácilmente "rasgado en dos" si su orgullo se lo permitiera y se rebajara a reconocer su igualdad con el grupo, al que está asociado y con los miembros más insigni­ficantes de ese grupo, lo cual aún no hace, a pesar de lo que dice de sí mismo.

     

    El faro de la Jerarquía escudriña hoy el planeta y entre las masas selecciona a hombres y mujeres que dan señales de su posi­bilidad esotérica, y tienen como factor fundamental básico en sus vidas el amor a la humanidad y al Cristo.

     

    La persona devota común que constantemente se consagra y dedica al Cristo o a los Maestros con espíritu de adoración, no será seleccionada para este entrenamiento específico. Su acti­tud y desarrollo se interponen violentamente entre ella y su objetivo. Se busca al hombre que se olvida de sí mismo y le interesa más ayudar a los seres humanos afligidos, pero no obstante está firmemente convencido de la realidad de los mundos invisibles.

     

    Cuando hayan sido descubiertos estos hombres y mujeres, la tarea del iniciado que los descubra es procurar que de alguna ma­nera llegue al aspirante la información acerca del Plan jerárquico respecto a la reaparición de Cristo (con el nombre familiar corres­pondiente al trasfondo religioso del aspirante) y también de las verdades ocultas fundamentales y necesarias, acentuando particu­larmente la Ley de Causa y Efecto y, en forma secundaria, la Ley del Renacimiento. La Ley de Causa y Efecto tiene mayor importancia que la Ley de Renacimiento, porque necesita acción, por parte del aspirante, que inevitablemente condiciona el futuro. Nada puede hacerse respecto a la Ley de Renacimiento, excepto someterse a ella y agradecer que la oportunidad se presente cons­tantemente.

     

    Referente a los numerosos ajustes que los Miembros de la Jerarquía en Sus diversos grados deberán hacer, en lo que podría denominarse Sus vidas y hábitos personales, nada tengo que decir. Sé muy bien cuáles son las preguntas que surgirán en sus mentes y quisiera ocuparme de una o dos de ellas. Por ejemplo, algunos preguntan:

     

  1. ¿En qué forma aparecerán en la Tierra los Miembros de la Jerarquía en sus diferentes grados? ¿Vendrán por los medios comunes de nacimiento, niñez y madurez? Algu­nos iniciados quizás adopten este método común, otros ya están pasando por él y se hallan en las etapas de la infancia y la adolescencia; a ellos se les encargará una gran parte del trabajo preparatorio. Otros no pasarán por estas fases relativamente limitadoras, sino que irán y vendrán del mundo externo al mundo del esfuerzo je­rárquico; unas veces lo harán en cuerpo físico y otras no. Dicho método no será posible mientras las autoridades exijan el cumplimiento de las actuales leyes de identifi­cación nacional y civil, de pasaportes e inspecciones en puertos aéreos y de mar; a estas personas "iniciados en tránsito", no se las podría identificar. Por lo tanto, esta forma de aparición queda postergada por algún tiempo.. Algunos Maestros crearán lo que en lenguaje oriental se denomina "mayavirupa", vehículo de expresión cons­truido con sustancia física atómica y astral y también mental concreta, el cual pueden crear, utilizar y hacer desaparecer a voluntad; Su problema por lo tanto no es tan agudo en lo que se refiere a aparecer y reaparecer, como el del iniciado que no puede crear un instrumento adaptado a su propósito y servicio.

     

  2. ¿Aparecerán al mismo tiempo los Miembros de la Jerar­quía? Ciertamente no. La aparición de estos iniciados y Maestros comenzará con miembros aislados que vivirán entre los hombres; vendrá uno por vez y llevarán a cabo el trabajo requerido; volverán al ashrama subjetivo in­terno a través de los portales de la muerte aparente y, luego, aparecerán nuevamente por uno de los métodos mencionados. Dicho proceso ha tenido lugar durante al­gún tiempo y comenzó alrededor del año 1860. El trabajo realizado por estos discípulos en la conciencia humana está siendo reconocido y lograron cambiar la conciencia y el pensamiento de muchos millones de personas. Sus ideas van compenetrando el pensamiento del mundo. Re­cordaré también (a fin de alentarlos) que yo mismo me cuento entre estos iniciados activos (pues en último aná­lisis todo Maestro es eso), y yo, desde mi arraigo físico, es decir, mi cuerpo físico, mi ubicación en el norte de la India, en colaboración con el discípulo A. A. B. y tam­bién con F. B., he realizado mucho para introducir cier­tos conceptos (antiguos, sin embargo nuevos en su pre­sentación) en la conciencia de la humanidad. También mucho he hecho para estimular, de la latencia a la po­tencia, la buena voluntad instintiva de los hombres. Men­ciono esto porque no es una excepcional realización; mu­chos otros Maestros –con sus discípulos– se dedican activamente a los asuntos humanos y luchan en condi­ciones adversas, para cambiar el curso del pensamiento humano, de un franco materialismo a una genuina aspi­ración espiritual.

     

    Muchas otras preguntas surgen en la mente de mis lectores, y cuanto menos evolucionados están más preguntas hacen sin im­portancia alguna y ponen mayor énfasis sobre los aspectos mate­rialistas del tema; no tengo la intención de responderlas, aunque sé cuáles son, como también lo sabe A. A. B. No son vitales y la respuesta vendrá por sí misma a su debido tiempo.

     

    Cuando esté más avanzada la tarea de preparación de las mentes de los hombres; cuando se conozca la existencia de los Maestros y Su esfuerzo jerárquico, y con la Jerarquía unida de nuestro planeta lleguen a ser verdades comúnmente reconocidas, y la buena voluntad activa se reconozca como un verdadero acerbo nacional en todos los países, entonces se acelerará grandemente la exteriorización de la Jerarquía; luego comenzarán a tomar for­ma definida los cinco centros espirituales y evocarán también el reconocimiento; se conocerán los grupos que allí trabajan, y esta­rán en estrecho y mutuo contacto. Desde ese momento la red de iniciados y discípulos dirigidos por los Maestros será mundial y en todos los campos de la expresión humana la opinión de estos hombres y mujeres y la de los Maestros que presiden los cinco centros con Sus grupos afiliados, será considerada de inmenso valor por todas las organizaciones gubernamentales, económicas y sociales.

     

    Entonces, debido a una gran ola de inspiración espiritual, el divino espíritu de expectativa por la reaparición de Cristo se extenderá por el mundo; recién entonces, se considerará creíble y digna de crédito, y Su venida proporcionará el germen de toda esperanza mundial; la razón de ello estriba en que las personas más respetables, iluminadas y cultas del planeta Lo esperan. Ven­drá, hermanos míos, trayendo nuevas energías de amor y compa­sión, complementando el espíritu de una nueva iluminación; a estos importantes acontecimientos debe agregarse la nueva reve­lación que todos los hombres esperan, a la cual podrán responder, debido al necesario y nuevo estímulo.

     

     

    Muchos de los que leen esta parte de mis instrucciones se de­cepcionarán (pues en la mayoría de los casos la mente humana es fútil y tonta), porque no doy explicaciones sobre los medios que emplearán los Miembros de la Jerarquía para adaptarse a las modernas condiciones de vida, cuál será su alimento y si se casarán o no. Sólo diré que vivirán la vida moderna y lo que ella significa, y demostrarán que esa vida (producto normal del pro­ceso evolutivo) puede ser vivida divinamente; expresarán el ideal más elevado del matrimonio (les recordaré que muchos de los Maestros están casados y tienen familia), y demostrarán el principio que subyace en la perpetuación de la raza de los hombres, y también que toda vida es una sola vida; que la forma es siempre una unidad sacrificada en el vasto esquema de la manifestación divina; enseñarán que todo lo que hagamos, comamos y bebamos, debe hacerse de acuerdo a una ley correcta, moderada y natural; con espíritu de amorosa comprensión y siempre para gloria de Dios. Llevarán una vida de orden y moderación en todas las cosas, y probarán de que en la Tierra pueden existir personas sin inclina­ciones erróneas ni malas cualidades. Serán ejemplos vivientes de buena voluntad, de verdadero amor y de inteligente y aplicable sabiduría; de rectitud de carácter, de normal buen carácter y de humor normal. En fin, serán tan normales que probablemente no se los reconozca por lo que son.

     

     

    Finalmente, manifestarán a los que están a su alrededor, el significado del correcto móvil, la belleza del servicio altruista y una vívida percepción intelectual. Ésta es, hermanos míos, una afirmación muy común, desde el punto de vista de la persona buena y bien intencionada, que el valor de la misma escapará a su atención. No obstante, es una afirmación que, como diría un ini­ciado, merece su más dedicada atención y consideración –consideración que debe ser seguida en un esfuerzo por expresar las mis­mas cualidades en el camino hacia el Portal de la Iniciación.

     

    El Trabajo de los Ashramas Exteriorizados

     

    Aquí será suficiente un breve delineamiento. En las páginas precedentes me ocupé algo extensamente del trabajo propuesto para los ashramas exteriorizados y también en varios otros de mis libros,* y no será posible dar una presentación más detallada en este momento. La exteriorización que se avecina traerá una acrecentada estimulación que afectará lógicamente a los discípulos y aspirantes e involucrará un período de adaptación a esta vibración superior.

    La adaptación a la acrecentada vivencia será posible por la enunciación de ciertas afirmaciones básicas que guiarán a los dis­cípulos, aspirantes y personas de buena voluntad.

     

    Específicamente, los ashramas exteriorizados estarán activos en cuatro líneas principales:

  1. La creación y vitalización de la nueva religión mundial.

  2. La reorganización gradual del orden social –orden libre de toda opresión y persecución de las minorías, del ma­terialismo y del orgullo.

  3. La inauguración pública de un sistema iniciático, que in­volucrará el desarrollo y la comprensión del simbolismo.

  4. El entrenamiento exotérico de los discípulos y de la hu­manidad en este nuevo ciclo.

     

    Mientras tanto, hermanos míos ¿qué deben hacer durante este período intermedio?; ¿cuál es su trabajo y su meta? Permí­tanme acentuar uno o dos puntos:

     

    La meta material que todos los que aman a sus semejantes y sirven a la Jerarquía, deben tener siempre presente en la mente y en el corazón, es la derrota del totalitarismo. No digo la derrota del comunismo, sino la derrota de ese :proceso maligno que invo­lucra la imposición de ideas, que tanto puede ser el método de las naciones democráticas y de las iglesias de todas partes, como el método que emplea la U.R.S.S. A esto le llamamos totalitarismo.

    Les pediría que hicieran esta diferencia con claridad en sus men­tes. La meta material es derrotar todo lo que infringe el libre albedrío humano y mantiene a la humanidad en la ignorancia. Esto es aplicable equitativamente a cualquier sistema establecido –católico o protestante– que impone sus conceptos y su voluntad sobre sus adherentes. Actualmente, el totalitarismo es la base del mal; se encuentra en todos los sistemas de gobierno, de educación, en el hogar y en la comunidad. Aquí no me refiero a las leyes que hacen sólidas, posibles y correctas las relaciones grupales, esas leyes son esenciales para la comunidad y el bienestar nacional, y no implican una naturaleza totalitaria. Me refiero a la imposición de la voluntad de unos pocos sobre la totalidad de la masa de los pueblos. La derrota de esta tendencia indeseable en todas partes constituye para ustedes la meta definidamente material.

     

    La meta espiritual es establecer el reino de Dios. Uno de los primeros pasos hacia esto es preparar las mentes de los hombres para aceptar el hecho de que la reaparición de Cristo es inminente. Deben decir a los hombres de todas partes que los Maestros y Sus grupos de discípulos trabajan activamente para poner orden en el caos. Deben decir que existe un Plan y que nada puede detener el cumplimiento de ese Plan. Deben decir también que la Jerarquía permanece y ha permanecido durante miles de años y es la expre­sión de la sabiduría acumulada de las edades. Deben decir ante todo que Dios es amor, que la Jerarquía es amor y que el Cristo viene porque ama a la humanidad.

     

    Éste es el mensaje que deben trasmitir ahora, y con esta res­ponsabilidad los dejo. Trabajen hermanos míos. (13/560-576)

     

     

     

 

* Cartas sobre Meditación Ocultista. Cartas VIII y IX. Tratado Sobre Fuego Cósmico, págs. 600-609. Tratado Sobre los Siete Rayos (Los Rayos y las Iniciaciones), T. V., págs. 269-624.

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