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EL TRABAJO DE LAS DÉCADAS VENIDERAS, ULTIMO MENSAJE QUE PIENSO DARLES DADO QUE HABRE COMPLETADO LOS 30 AÑOS DE TRABAJO METICULOSAMENTE DELINEADO.

Abril de 1948

 

Éste es el último Mensaje de Wesak que pienso darles. En 1949, habré completado treinta años de trabajo cuidadosamente planeado y meticulosamente delineado; emprendí esta tarea de acuerdo a la ley cíclica (relacionada con la periódica divulgación de la enseñanza esotérica) a fin de ayudar a la humanidad y al trabajo de la Jerarquía, pues pertenezco a ambas.

El 19 de noviembre de 1919, hice mi primer contacto con A.A.B. (a pesar de su preocupación y consternación) y, desde entonces trabajé con ella firmemente. Los libros proyectados casi los hemos terminado; los diferentes aspectos del trabajo que eran parte de la preparación para la reaparición de Cristo, han tomado forma y deben seguir adelante con acrecentado impulso, durante los próximos veinte años.

Las dos ideas principales que constituía mi tarea llevar a la atención de la humanidad de todas partes del mundo, estuvieron bien arraigadas (si se me permite emplear tal término) y consti­tuyen el aspecto más importante del trabajo que realicé. Estas ideas son:

 

  1. La notificación de la existencia (hasta ahora no recono­cida) del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, grupo efectivo de trabajadores, intermediario entre la Humani­dad y la Jerarquía espiritual del planeta.

     

  2. La afirmación hecha, últimamente, en relación con la Reaparición de Cristo y para la inmediata consolidación del trabajo de preparación.

     

    Todo lo que hice para la Jerarquía es de importancia secundaria ante estas dos enunciaciones de realidad espiritual.

     

    El Tomo V del Tratado sobre los Siete Rayos queda por ter­minar, así como el Tomo 11 de Discipulado en la Nueva Era, es to­do lo que hay; por lo tanto lo que queda puede ser fácilmente realizado antes de que llegue a su fin mi plazo de treinta años­. Otro trabajo me espera según la reorganización de los esfuerzos jerárquicos incidentales a la reaparición de Cristo y una más estrecha relación que será entonces establecida entre la humani­dad y la Jerarquía. El trabajo de reorganización jerárquica es en la actualidad mayormente interno, y no concierne actualmente a la humanidad.

    He aclarado a todos ustedes el trabajo que deben hacer y no tengo la intención en este mensaje final, de rogarles para que lo realicen –fuera de pedirles que continúen donde yo dejo. Lógi­camente me refiero a mi trabajo exotérico.

     

    A. A. B. desconocía totalmente que el trabajo que estoy ha­ciendo ahora debía terminar definitivamente en 1949, y nada tiene que ver con su salud precaria. Sin embargo, tiene alguna relación con el hecho de que ella haya reasumido un trabajo más activo como discípulo en el Ashrama de su propio Maestro, después de veintiocho años de servicio en el mío. Antes de que comenzara el trabajo de las últimas tres décadas, sabía exactamente el tiempo de que disponía para obtener los resultados deseados por la Je­rarquía, y todo fue meticulosamente llevado a cabo bajo un plan muy claramente visualizado.

     

    Primero, fue necesario encontrar el núcleo de personas por intermedio de las cuales yo debía trabajar; por lo tanto, el primer paso era escribir ciertos libros que contuvieran la nueva ense­ñanza y actuaran, en consecuencia, como agentes selectivos para descubrir a quienes trabajarían en el nuevo y emergente ciclo.

     

    El comienzo de la Escuela Arcana por A.A.B. fue solo inci­dental a este objetivo; su meta consiste en entrenar a esos discí­pulos que pueden complementar el Plan y prepararse para la reaparición de Cristo y, por lo tanto, la Escuela Arcana puede proporcionar un grupo entrenado de trabajadores.

     

    Diez años después, empecé a expandir la serie de contactos; la enseñanza comenzó a llegar hasta los pensadores, en otros con­tinentes. Como resultado empecé a formar mi propio ashrama y a buscar personas calificadas como discípulos en todos los países, pero que necesitaban el impacto de la influencia de un ashrama de segundo rayo. Cuando lo logré, fue posible la parte principal de la segunda década de mi trabajo y, por lo tanto, escribí un folleto titulado El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, donde llamaba la atención sobre el hecho de que existían en la Tierra y en cada nación, hombres y mujeres que (de alguna manera) reconocían a la Jerarquía espiritual del planeta, poseían o estaban desarrollando rápidamente la cualidad de no separatividad, y no se hallaban limitados por una organización, sino principalmente por la misma tendencia de sus ideas y por sus actividades comu­nes. Constituían un grupo que creaban subjetiva, espiritual, prác­tica y abiertamente, una nueva forma de relación humana. Esta nueva relación dio por resultado mutua comprensión y colabo­ración mental, que no reconocen barrera ni limitaciones nacionales. En el aspecto interno del incentivo y del esfuerzo espirituales, actualmente trabajan como un solo grupo; en el aspecto externo de los asuntos mundiales, quizá no se conozcan entre sí física­-mente, ni lleguen abiertamente a hacer contacto, sin .embargo están animados por los mismos principios y llevan adelante –en todas las naciones y en cada gran sector del pensamiento y del planeamiento humano– un trabajo similar.

     

    En esta década de mi trabajo, se inauguraron dos actividades principales: la creación del movimiento de Triángulos y la for­mación de Hombres de Buena Voluntad*, que están en víspera de una mayor actividad creadora. Constituyen un esfuerzo para ener­getizar y relacionar a los miembros y adherentes del nuevo grupo de servidores del mundo (particularmente organizar a las per­sonas de buena voluntad), descubrir y movilizar a los grupos for­mados por el nuevo grupo de servidores del mundo en todo el mundo, a fin de fortalecerlos, iniciando un esfuerzo masivo de quienes oran, tienen buenas intenciones y creen en la divina vo­luntad al bien, más aquellos que la complementan por medio del amor –sin importarles lo que significa ese vago término. Así se creó el núcleo de una gran síntesis en esta segunda década y ten­drá efectos duraderos en la vida y designios humanos. Debido a la frustración planetaria y a la acrecentada actividad de las Fuerzas del Mal, el trabajo de Triángulos y de los hombres de buena vo­luntad ha sido formulado con más lentitud de lo que se esperaba originalmente, pero no fue por culpa de ellos; este período de frustración termina dentro de poco tiempo y el resultado será un impulso grandemente acrecentado. Deberían ahora hacer sus pla­nes para una creciente respuesta, en lo que al público respecta.

     

    En la tercera y última década de mi trabajo, llegó el momento y la oportunidad de anunciar, en forma nueva y más enfática, lo que todas las religiones mundiales han proclamado, que –con la debida preparación y el establecimiento de una pronunciada tendencia hacia las rectas relaciones humanas– llegó el momento en que Cristo podría reaparecer y ocupar el lugar que le corresponde como Instructor del Mundo. Nunca antes había puesto el énfasis sobre el necesario trabajo de preparación. Los resultados de este pronunciamiento no han tenido tiempo todavía de hacerse sentir, pero los primeros diez años revelarán toda la importancia de lo realizado.

     

    Con el mencionado pronunciamiento terminó mi trabajo de­signado; el libro* que indicará la proximidad de este aconteci­miento y las líneas por las que se promoverá la nueva religión mundial, está ahora en prensa. Llamaré la atención sobre el hecho de que el concepto general de un Salvador del Mundo (siempre ligado a la función del Cristo, no importa el nombre con que se designe al excelso Hijo de Dios, en cualquier ciclo mundial) está en realidad estrechamente relacionado con la función mucho más importante como Instructor del Mundo. Las personas quieren ser salvadas, porque ignoran su propia responsabilidad inmediata, destacada definidamente por la enseñanza. Debe recordarse que la muerte simbólica en la cruz, no trae la salvación sino la ense­ñanza dada por Cristo. Los hombres deben salvarse a sí mis­mos, reaccionando y respondiendo a la enseñanza dada en toda su pureza por Cristo, algo que ustedes deberían inculcar enérgica­mente; no son las interpretaciones humanas lo que salvan al hom­bre, sino la forma con que inicia y aplica lo que él comprende de la enseñanza. Los seguidores de Cristo deben llevar lo antedicho a la conciencia de todos los seres humanos con quienes estable­cen contacto.

     

    Ésta es una breve reseña del trabajo que emprendí en nom­bre de la Jerarquía y del Cristo, a Quien muy reverentemente considero mi Maestro. El trabajo fue llevado a cabo con éxito; muchos de los que leen estas palabras hicieron lo posible para ayudar y esto yo no lo olvido ni la Jerarquía es desagradecida. Quizás –poseyendo una visión mental más clara– descubran que aún pueden hacer mucho más.

     

    Pienso indicar (también brevemente) lo que deberá realizarse en las próximas dos décadas, pero primero me referiré a la situa­ción del mundo y su condición, porque ambas obstaculizaron el esfuerzo jerárquico y particularmente lo que yo traté de hacer (llevar a cabo una gran empresa jerárquica), allanando al mismo tiempo, en forma extraordinaria, el camino para la reaparición de Cristo.

     

    Cuando comencé el trabajo exotérico en 1919, no creí verme frustrado por la segunda guerra mundial, o más bien por la fase final de la Primera Guerra Mundial. La Jerarquía abrigaba la esperanza de que la lección fuera suficientemente severa como para forzar los cambios esenciales para el futuro del género hu­mano. Pero la humanidad no aprendió las necesarias lecciones. Como he dicho a menudo, la Jerarquía –debido al divino princi­pio del libre albedrío en la humanidad– no puede predecir cómo actuarán los hombres en momentos de crisis, ni puede obligar a seguir la buena senda de la vida contra el deseo normal hu­mano, porque las buenas acciones deben llegar desde lo más pro­fundo del pensamiento y sentimientos humanos y surgir como un esfuerzo libre y no dirigido; la Jerarquía no puede dar los pasos que impidan a los hombres cometer errores, pues los hombres por los errores cometidos se dan cuenta "a través del mal, que es mejor el bien", según lo expresó un gran poeta iniciado. Todo lo que la Jerarquía puede hacer es presentar la enseñanza necesaria que dirigirá el pensamiento del hombre por líneas correctas; tam­bién señalar el camino hacia las verdaderas relaciones y, al mismo tiempo, demostrar objetivamente la índole del mal camino. La Jerarquía siempre Lo hizo. Como grupo espiritual, Sus miembros pueden estar y están contra el egoísmo, la codicia y todo lo que trata de aprisionar al espíritu humano y coartar su libertad. Para ilustrar diré que la Jerarquía se declaró en contra del tota­litarismo, que expresaron las dos grandes potencias, Alemania y Japón, cuando precipitaron la segunda guerra mundial. La Je­rarquía es y seguirá siendo contraria a todo aspecto de codicia y agresividad totalitarias, de cualquier tipo (sutil, no declarado o abierto), que limite la libertad del individuo, del hombre espiritual libre, cualquiera sea su etapa en la evolución.

     

    Hacia el final de la segunda década de mi trabajo, el tota­litarismo alzó nuevamente su maligna cabeza, y la Jerarquía for­zosamente se opuso a este primordial principio del mal, pero nunca en contra de un grupo de seres humanos. Observen esta frase. El punto que trata de señalar es que la Jerarquía está in­flexiblemente en contra de cualquier demostración del principio de no libertad, sin tener en cuenta la forma que adopte, pero está siempre de parte de la humanidad. El espíritu del mal que animaba a las acciones alemanas evocó toda posible oposición de las Fuerzas de la Luz y de su fuente, la Jerarquía. Actualmente este mal totalitario se está expresando por intermedio de la plani­ficación de la oligarquía rusa, por intermedio del movimiento sio­nista y de todos los grupos que tratan de encadenar y aprisionar al espíritu del hombre; pero a los pueblos dominados por esta mala influencia y a los proyectos de estos malignos grupos nunca se los considera bajó una luz distinta del resto del género humano, sino como afectados por el espejismo, o como débiles e ignorantes (que indudablemente lo son), pero jamás se los separa, en los pen­samientos y planes de la Jerarquía, del resto de la humanidad. Al mal no se lo debe permitir ni consentir que triunfe, sino que debe amarse a estos desdichados e ilusos exponentes del mal, al igual que al resto de la humanidad. Esto es algo difícil de comprender para el pensador ilógico, pero expresa más verdaderamente la actitud del Cristo y de todos los que sirven Su causa.

     

    Al introducirse la codicia y el despiadado totalitarismo en la palestra mundial, se frustró mucho de lo que yo había planeado y de lo que todos trataron de realizar; fue grandemente impedido y obstaculizado de muchas maneras el trabajo de los discípulos, pero no por la visión de largo alcance sino por la acción de corto alcance. Les pediría que no olviden esto. La visión persiste aun­que esté bloqueada la acción inmediata.

     

    Es evidente que por las indicaciones dadas y las predomi­nantes tendencias mundiales, la codicia prevalece innegablemente en algunas de las más poderosas naciones, por lo tanto, enfrenta­mos otro período de frustración y de mayor dificultad mundial. El sentimiento contra Rusia es muy fuerte entre las potencias oc­cidentales y es mayormente por su culpa, aunque se base primor­dialmente en dos factores principales –uno de ellos malo y el otro bueno.

     

    La errónea reacción se basa en la misma antigua triplicidad de temor, codicia y envidia, y desde el ángulo de esas tres fases del egoísmo, es totalmente justificable. El hecho en sí constituye una dificultad mayor. Reflexionen sobre esto.

     

    La correcta reacción se basa en la frustración de la idea o del concepto de desarrollar un mundo pacífico y unificado –un mundo en el cual no habría guerra y donde los hombres pudieran vivir mutuamente en paz y seguridad y trabajar en todas partes sin oposición alguna para establecer rectas relaciones humanas. Este supermundo y esta humanidad unificada es un verdadero ideal, pero no un proyecto factible.

    *-Los trabajadores espirituales deberán enfrentar diversas al­ternativas mundiales:

     

    1.         Un total predominio de Rusia, cuyo régimen abarcaría el planeta, imponiendo su interpretación totalitaria de la doctrina comunista (porque tiene una interpretación correcta y verdadera) negando la libertad al individuo en interés del estado y –debido a la baja opinión que se tienen de las masas humanas– regimen­tando en todas partes su interpretación de la democracia.

     

    1. Un mundo en donde todas las naciones vivan en un ar­misticio armado, prevalezca eternamente la desconfianza, y la ciencia se dedique al arte de la destrucción. En un mundo así deberá y se producirá oportunamente una explosión, que destruirá a la humanidad, tal como fue destruida anteriormente, según La Biblia y otras Escrituras mundiales y los registros jerárquicos.

     

    3.         Un mundo en el que los Estados Unidos lleguen a ser factor controlador, después de haber arrasado a Rusia, lo cual puede hacerlo si actúa ahora. Será un mundo predominantemente capitalista, regido por varias naciones, pero encabezadas por Es­tados Unidos. Una nación capitalista no es necesariamente mala; el capital tiene su lugar, y Rusia (el enemigo del capitalismo) de ninguna manera está libre de la tendencia capitalista. Los móviles de Estados Unidos están muy mezclados; avidez de dinero o su equivalente, tal como el petróleo y, al mismo tiempo, sinceras bue­nas intenciones de establecer la libertad humana en un mundo democrático –modelado, lógicamente, de acuerdo a la democracia americana. Otro de los móviles son el respeto al puño armado y al mismo tiempo el anhelo de compartir los recursos económicos, y la bondad esencial que es una fuerte característica americana –característica masiva. Esta mezcolanza de móviles producirán oportunamente un mundo muy confuso, en el cual se verá que la humanidad ha aprendido muy poco como resultado de la Guerra Mundial (1914-1945), favoreciendo el ciclo del control monetario bien intencionado.

     

    1. Un mundo dividido en "bloques" para la ayuda mutua y la participación económica. El tratado propuesto entre Gran Breta­ña, Francia y los países del Benelux, es un ensayo, aunque conta­minado por móviles objetables, desde el ángulo de la Jerarquía. El principal factor que ha inducido a este tratado, es el temor, no obstante contener las simientes de la esperanza. Nada hay intrínsecamente erróneo en el hecho de que las naciones se agrupen para ayuda mutua y colaboración económica. El factor erró­neo se introduce cuando se unen contra cualquier otro grupo de naciones y, por lo tanto, contra cualquier grupo de seres huma­nos. Esta actitud, ideada y sostenida por Rusia, ha conducido al concepto relativamente nuevo de bloques opositores. En esta línea y con esta actitud de agrupaciones antagónicas, sólo puede pro­ducirse un desastre.

     

     

    Los bloques en sí pueden ser buenos y apropiados si siguen líneas de separaciones naturales, de diferencias de idioma y de distintas culturas. Pueden ser esencialmente correctos si se for­maron para alcanzar metas económicas, educativas, religiosas y sociales y, por consiguiente, no deben causar alarma. Tales bloques podrían ser culturales y no militaristas, económicos y no codicio­sos, y proporcionarían un movimiento normal y progresivo, lejos del nacionalismo separatista del pasado, que lleve hacia la lejana creación del Mundo Uno y de la Humanidad Una. Esto se verá algún día, después que la creación y el funcionamiento de los blo­ques está preparado para un supergobierno, ni puede proporcionar todavía los estadistas altruistas y entrenados que tal gobierno requeriría. Hasta ahora este concepto contiene más simientes pe­ligrosas que útiles. No obstante, es un sueño que se materializará algún día, después que la creación y el funcionamiento de los blo­ques hayan probado cómo los hombres deberían trabajar y vivir juntos.

     

     

    Las Naciones Unidas siguen siendo la esperanza del mundo y pueden continuar siéndolo; es un gran campo de experimen­tación, pero hoy están sufriendo las consecuencias de un error inicial. Ese error consistió en admitir una potencia totalitaria en su seno. Durante siete largos y terribles años las Fuerzas de la Luz combatieron al totalitarismo. En los primeros días del pe­ríodo de posguerra las naciones llegaron a una componenda de principios y admitieron a Rusia en las Naciones Unidas. Si hubie­ran tratado de unir a las otras naciones del mundo sobre la sólida base de una reforma económica, de la necesaria reorganización nacional y de los grupos regionales (término más apropiado que "bloques"), Rusia se habría visto obligada a adaptarse, porque hubiera estado en juego su propia existencia. Un error inicial puede conducir a muchas dificultades y esto es lo que enfrentan actualmente las Naciones Unidas.

     

    He expuesto aquí las posibilidades que pueden desafiar y en­frentar el trabajo y nuevamente me niego a predecir lo que suce­derá. No se me permite hacerlo. He juzgado necesario resumir la situación, porque en este mundo ustedes y todos los hombres de buena voluntad tendrán que trabajar durante los próximos veinte años; este período de estabilización, en el cual los discípulos del Cristo deben prepararse para Su reaparición, no será fácil. Du­rante las dos décadas venideras ustedes deberán hacer fructificar las simientes que he sembrado. Aunque no estaré trabajando ac­tiva ni externamente con ustedes y tampoco me comunicaré como lo he hecho durante los últimos treinta años, tendrán mis libros (que entonces estarán terminados) y la relación que ahora man­tengo con ustedes y con todas las actividades que he ayudado a inaugurar, permanecerán básicamente las mismas; eso será más subjetivo, pero hay muchas personas en el mundo que conocen los medios para llegar hasta mí.

     

    En Cristo, a Quien yo sirvo como discípulo, y la Jerarquía espiritual, de la cual soy miembro, se están acercando más firme­mente a la humanidad; en el pasado he afirmado para alentarlos, que "la Jerarquía permanece"; hoy les digo "la Jerarquía está cerca".

     

    El trabajo que debe realizarse en las dos décadas venideras es el siguiente, y no me extenderé sobre el mismo porque han sido entrenados para realizarlo; saben lo que debe hacerse y la res­ponsabilidad es de ustedes –como lo será mi infalible ayuda:

     

  1. Preparar a los hombres para la reaparición de Cristo. Éste es el primer y mayor deber. La parte más impor­tante de ese trabajo es enseñar a los hombres –en amplia escala– a emplear la Invocación para que llegue a ser una plegaria mundial, y a enfocar la demanda in­vocadora de la humanidad.

  2. Ampliar el trabajo de Triángulos, de manera que, subje­tiva y etéricamente, la luz y la buena voluntad puedan abarcar la Tierra.

  3. Promover incesantemente el trabajo de Buena Voluntad Mundial, para que cada nación pueda tener su grupo de hombres y, mujeres dedicados al establecimiento de rec­tas relaciones humanas. El núcleo lo poseen, deben por lo tanto iniciar la expansión. Tienen el principio de la buena voluntad presente en todo el mundo; la tarea será realmente pesada, pero está lejos de ser imposible.

  4. Emprender la constante distribución de mis libros, que contienen mucha enseñanza para la nueva era. En último análisis, los libros son para ustedes las herramientas de trabajo y los instrumentos por los cuales entrenarán a sus trabajadores. Traten de que circulen constantemente.

  5. Esfuércense por hacer del Festival de Wesak (en el mo­mento de la Luna llena de Tauro) un festival universal, que sea reconocido como de valor para todos los credos. En este Festival dos Guías divinos, de Oriente y de Occi­dente, colaboran juntos y trabajan en la más estrecha unión espiritual; el Cristo y el Buda emplean este festival cada año como punto de inspiración para el trabajo del año próximo. Traten de hacer lo mismo. Entonces, las energías espirituales estarán excepcionalmente dispo­nibles.

  6. Descubran a los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo donde sea posible, y fortalezcan sus manos. Búsquenlos en todas las naciones y en todas las expre­siones de las distintas líneas de pensamiento y puntos de vista. Recuerden siempre que en doctrina y dogma y en técnicas y métodos, podrán diferir ampliamente de us­tedes, pero en el amor a sus semejantes, en la buena vo­luntad práctica y en la devoción para el establecimiento de rectas relaciones humanas, están con ustedes, son sus iguales y probablemente puedan enseñarles mucho.

     

    Y ahora, ¿qué les diré para terminar, compañeros, hermanos y condiscípulos míos? Les he dicho tanto durante los últimos años que poco queda por decir; tienen todo lo que necesitan para llevar adelante el trabajo y recibir el impulso de la Jerarquía, a través de lo que he intentado hacer. Sólo puedo decir que confío en uste­des y espero que no disminuyan sus esfuerzos. Se han dedicado y consagrado y seguirán haciéndolo, porque el acercamiento de la Jerarquía y la proximidad del Cristo demostraron ser crecientes fuentes de fortaleza.

     

    Que la bendición de Aquel a Quien todos servimos se derra­me sobre ustedes y los discípulos de todas partes, y que se dedi­quen plenamente a ayudar a los hombres a pasar de la oscuridad a la luz y de la muerte a la inmortalidad. (13/520-528)

     

     

     

 

*Desde 1951 este trabajo se llevó a cabo bajo el título de Buena Vo­luntad Mundial.

* La reaparición de Cristo.

 

*La Reaparición de Cristo.

 

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