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La base subjetiva de la Nueva Religión Mundial. Organizaciones Religiosas en la Nueva Era.

Diciembre de 1919

 

Enunciados de Introducción

 

LAS FORMAS mentales que se materializarán, como la religión de la nueva era, existen ya en el plano mental y están en proceso de precipitarse en el plano físico. Pueden vislumbrarse sus delineamientos. Los sabios Guías de la raza, que trabajan bajo el Cristo, teniendo en vista que el público necesita una forma, tratan en este momento de retener todo lo que pueden de la antigua forma y delineamiento, es decir, hasta donde esté de acuerdo con la evo­lución y el progreso. En Occidente, lo que los Grandes Seres inten­tan destruir no es la forma del cristianismo, sino el aferramiento de las Iglesias sobre las mentes de las masas. Los antiguos modos de pensar y de interpretar son demasiado restringidos y se aferran cada vez más a esa vida aprisionada y luchadora. Esa vida debe liberarse. No puede ser limitada por antiguas restricciones. Sin embargo, en estos momentos no es necesaria una nueva aventura o una presentación enteramente nueva de la verdad. La naturaleza y la evolución avanzan con gradual suavidad y no a saltos, y sus manifestaciones no están correlacionadas en el mundo de las for­mas. En todo desarrollo progresista, pueden observarse los an­tiguos delineamientos –ampliados, purificados y embellecidos, aunque reconocibles como la antigua forma, en una vuelta más elevada de la espiral. No son los cultos extravagantes, ni las sectas ampliamente divergentes, ni los grupos de revolucionarios reli­giosos avanzados, que pueden satisfacer actualmente la necesidad apremiante de muchos investigadores. Es necesaria la revivifica­ción de las antiguas formas e infundirles nueva vida; las antiguas organizaciones oportunamente deben ser despertadas y cambia­das, de organizaciones estáticas, en organismos vivientes. Los an­tiguos rituales deben ser revividos y puestos al día (en el sentido esotérico del término), y los estudiantes religiosos del mundo deben graduarse para ingresar en una escuela superior, dándoseles las interpretaciones esotéricas y enseñándoseles que, después de todo, la verdad siempre ha estado presente, pero oculta y mal interpretada.

 

Con seguridad es más fácil encaminar a las masas y darles la nueva luz de la verdad, si esa luz es vertida en terreno familiar. Debe brindárseles a todos la oportunidad de ver y oír y también de pensar y juzgar la significación de la realidad. No son preci­samente dos o tres personas de suprema importancia o que tienen el valor de dar los pasos adelante necesarios, a quienes debe consi­derárselas primordiales, sino que la verdad debe ser diluida y adaptada de tal manera que a las mentes evolucionadas, a las men­tes inquisidoras y a las masas reaccionarias, pueda ofrecérseles una oportunidad en la medida de su receptividad. El más grande de los Grandes Seres ¿no hizo esto mismo en la sinagoga y con Sus discípulos en los días de Judea?

 

Los aspirantes y discípulos del mundo deben comprender que ha llegado la hora y que las fuerzas del Cristo están siendo dis­puestas para un supremo esfuerzo. Estas fuerzas incluyen las evoluciones humana y angélica. Podría ser útil dar una idea del esquema de preparación para el período de transición entre la vieja y la nueva era, que está en proceso de terminar en la Cá­mara del Concilio del Gran Señor. Su aceptación y comprensión y sus implicancias simbólicas, dependen de la capacidad de asimilar la verdad, emplear la intuición y así ayudar en el trabajo cuando llegue el momento oportuno.

 

Un acontecimiento ya está en proceso de manifestarse. Cristo y Sus discípulos, los Maestros de Sabiduría y los Grandes Compa­ñeros, se están acercando cada vez más al plano físico. El trabajo de preparación mental para ese evento y la construcción de la forma mental del advenimiento, o segunda Venida, han sido com­pletados ahora. Queda la precipitación de dicho acontecimiento, su aparición en los niveles astrales y su materialización en el plano físico. Les pediría a todos los que lean estas palabras acerca de la segunda Venida, que reserven su opinión respecto a la natu­raleza exacta de ese suceso. Mantener el concepto impersonal y no vincular esa aparición con una personalidad o un individuo. Si cometen el error de conectar el significado con un individuo, limitarán su comprensión y no reconocerán debidamente el pro­pósito grupal. El trabajo de verter el principio del amor (el principio crístico) y de elevar la conciencia de las masas al punto en que ellas puedan comprender y aceptar el principio amor, cons­tituye el principal trabajo de la nueva era, e inaugurará la era de la hermandad y moldeará a la humanidad a la semejanza de Cristo. Que los pueblos orientales puedan designar a este gran Funcionario con otro nombre que no sea el de "Cristo", no tiene importancia alguna ni altera la realidad ni el hecho de Su in­fluencia y Su venida esotérica.

Algunos de los Maestros controlan el trabajo y, por inter­medio de Sus agrupados discípulos, están ya activamente dedi­cados al trabajo de preparación. El Maestro Morya, el Maestro K. H. y el Maestro Jesús, trabajan en este momento en la más estrecha colaboración con el Cristo, actuando también el Maestro Hilarión, y Aquel a Quienes ustedes llaman el Maestro D. K. y otro Maestro más, que está especialmente vinculado al trabajo de preparación en la sagrada tierra de la India. Uno de los Maestros ingleses está también excepcionalmente activo, y el Maestro de América prepara Sus planes para una activa participación en el trabajo. Estos trabajadores consagrados forman un núcleo alre­dedor del Cristo y dirigen gran parte del trabajo de preparación. No me es posible indicar las líneas de Su actividad, pero puedo darles un indicio que más tarde se demostrará como verdad. Estos Maestros se están preparando definidamente para la tarea de la actividad externa e intensifican Su trabajo en el plano astral. A este hecho puede atribuirse el interés que muestra ahora la gente por el ocultismo y por el trabajo de los Maestros; se acre­cienta el número de personas que son sensibles y conscientes de Su presencia, y muchas de ellas llegan a los grupos de discípulos.

El Maestro Morya actúa hoy como inspirador de los grandes ejecutivos nacionales, en todo el mundo. Incluso aquellos cuyos ideales no coinciden con los de ustedes, están siendo fusionados dentro del plan mundial y la mayor parte de su trabajo inmediato consiste en organizar a las naciones en forma individual, para su entrada en la gran forma mental internacional. Todos los que trabajan con amplia visión y presentan ante cualquier nación revuelta y desorientada, un ideal para la totalidad, están bajo su amplia inspiración. El internacionalismo es la meta de Su es­fuerzo. Con Él trabaja el gran ángel o deva del plano espiritual, a quien se hace referencia en Tratado sobre Fuego Cósmico, como el Señor Agni, que trata de conmover el centro coronario de todos los estadistas intuitivos, mediante el fuego espiritual oculto. Tres grandes grupos de ángeles (cuyos colores son dorado, flamígero, blanco-áureo) trabajan en niveles mentales con esos ángeles o devas menores, que vitalizan las formas mentales y mantienen vivos los pensamientos de los Guías de la raza, para bien de la humanidad.

 

 

El Maestro K. H., el Chohan en el rayo de la enseñanza, que será el próximo instructor del mundo, está ya activo en su línea de esfuerzo. Trata de trasmutar la forma mental del dogma reli­gioso, de compenetrar a las iglesias con la idea de la Venida y de proporcionar a un mundo afligido la visión del Gran Auxiliador, el Cristo. Trabaja con los devas color rosa y azul, en los niveles astrales, con la sabia ayuda del Gran Ángel guardián de ese plano, llamado (en terminología hindú) el Señor Varuna. Las actividades del plano astral están siendo muy intensificadas y los ángeles de la devoción, en los cuales predomina el aspecto amor divino, tra­bajan con los cuerpos astrales de todos los que están dispuestos a fortalecer y redirigir sus aspiraciones y deseos espirituales. Son los ángeles que vigilan los santuarios de todas las iglesias, cate­drales, templos y mezquitas del mundo. Ahora están acrecen­tando la intensidad de su vibración para la elevación de la con­ciencia de las congregaciones existentes. El Maestro K.H. tra­baja también con los prelados de las grandes Iglesias católicas –Griega, Romana y Anglicana– con los guías de las comuniones protestantes, con los trabajadores más destacados en el campo de la educación y también por intermedio y con los dominantes dema­gogos y organizadores del pueblo. Se interesa por todos aquellos que con intención altruista, luchan por el ideal y viven para ayu­dar a los demás.

 

El Maestro Jesús trabaja especialmente con la masa cris­tiana, que habita países occidentales y se reúne en las iglesias. Él es característicamente un gran guía, un organizador y un sabio ejecutivo general. Un grupo especial de devas trabaja bajo sus órdenes, y Su relación con todos los verdaderos guías y ejecutivos de la iglesia es muy estrecha. Actúa incesantemente en el concilio esotérico interno de las iglesias y con Él colaboran los grupos de ángeles de color violeta. En asuntos eclesiásticos cumple los man­datos de Cristo, ahorrándole mucho trabajo y tiempo, como inter­mediario. Esto les parecerá lógico, porque Su destino está estrechamente entretejido con la Iglesia cristiana y marca la culmi­nación de Su trabajo para Occidente. Nadie conoce o comprende tan plena y sabiamente como Él, los problemas de la cultura occi­dental, ni las necesidades de las personas que llevan adelante el destino del cristianismo.

El Maestro Hilarión está muy activo en América, estimulan­do la percepción intuitiva de sus pueblos. Tiene bajo Su observa­ción a quienes son verdaderos síquicos y desarrollan sus poderes para bien de la comunidad. Controla y trasmuta los grandes movi­mientos activos que se esfuerzan por rasgar el velo del mundo de lo invisible. Impresiona las mentes de aquellos cuya misión justi­ficará Su esfuerzo, y tiene mucho que hacer con varios movimien­tos de investigación síquica en todo el mundo. Trabaja con la ayuda de ciertos grupos de ángeles para abrir al investigador el mundo de las almas que desencarnaron, y de Él ha emanado gran parte de lo que últimamente ha convencido al mundo materia­lista, de que existe vida en el más allá.

 

A Quien llamamos el Maestro D. K., trabaja intensamente con quienes se dedican a curar por puro altruismo, ayuda a quienes están activos en los laboratorios del mundo, a los grandes movi­mientos filantrópicos mundiales como la Cruz Roja, y a los de beneficencia que se desarrollan rápidamente. Su trabajo abarca también la enseñanza y, actualmente, se dedica mucho a instruir a los diversos discípulos del mundo, tomando a su cargo a los dis­cípulos de muchos Maestros, que así se alivian temporariamente de Sus responsabilidades docentes en esta hora de crisis. Muchos ángeles curadores, como los mencionados en La Biblia, colabo­ran con Él.

El Maestro que trabaja en y para la India, actúa con las mentes de los políticos, educadores, soñadores e idealistas religio­sos. Fortalece los esfuerzos de todos aquellos que trabajan por la liberación de las masas sumergidas, siempre que sus métodos sean constructivos y no destructivos, y que las mejoras obtenidas no vayan en detrimento de una parte de la familia humana. No trabaja para elevar a un sector del pueblo a expensas de otro, sino para la hermandad y la correcta comprensión de las nece­sidades de todas las almas que sean muy evolucionadas en el sen­dero, o recién empiecen en su peregrinaje planetario, de acuerdo a la Ley de Renacimiento.

 

Uno de los Maestros ingleses guía definidamente a los pue­blos anglosajones hacia un destino conjunto. El futuro para el anglosajón es grande y la marea de su civilización no ha alcanzado todavía el punto más elevado. La historia encierra mucha gloria para Inglaterra y Norteamérica, cuando trabajen juntas para el bien del mundo, sin suplantarse mutuamente ni intervenir en el imperio de cada uno, sino trabajando al unísono para preservar la paz del mundo y manejar correctamente los problemas mundiales en el campo de la economía y de la educación.

 

Debido a que el séptimo Rayo de Organización y trabajo ceremonial alcanzó su punto culminante de manifestación, el tra­bajo del Maestro de ese rayo consiste en sintetizar, en el plano físico, todas las partes del plan. El Maestro Rackoczi toma del plan general, tal como está delineado en la Cámara interna del Concilio, y trata de llevarlo a cabo lo más aproximadamente posible. Podría decirse que actúa como Director General, para llevar a cabo los planes del concilio ejecutivo de Cristo.

 

Sería de interés señalar aquí, que cuando venga Aquel a Quien ángeles y hombres esperan y cuyo trabajo es inaugurar la nueva era y completar así el trabajo que comenzó en Pa­lestina hace dos mil años, traerá consigo algunos de los grandes Ángeles así como también algunos de los Maestros. Los ángeles han estado siempre activos en la historia bíblica y se introducirán en las vidas de los seres humanos con mayor poder que hasta ahora. Se los ha llamado nuevamente para que se acerquen a la humanidad y, con su elevada vibración y superior conocimiento, unan sus fuerzas con las de Cristo y Sus discípulos, a fin de ayu­dar a la raza. Por ejemplo, tienen mucho que comunicar respecto al color y el sonido, y al efecto que estas dos fuerzas producen en los cuerpos etéricos de hombres, animales y flores. Cuando lo que tienen que impartir sea captado por la raza, se contrarres­tarán los males físicos y las enfermedades. El grupo de ángeles o devas de color violeta que trabaja en los cuatro niveles etéricos, estará especialmente activo y actuará en cualquier momento dado, en los cuatro principales grupos de hombres que están en encar­nación. Cuatro rayos predominan en cualquier período, siendo uno de ellos más poderoso que los otros tres. Esta idea se halla simbo­lizada en las cuatro castas de la India y descubrirán también que estas cuatro castas se encuentran universalmente en todo el planeta.

Estos cuatro grupos de ángeles son un conjunto de servidores consagrados al servicio del Cristo, y su trabajo es entrar en con­tacto con los hombres, e impartirles enseñanza sobre ciertas líneas :

 

  1. Enseñarán a la humanidad a ver etéricamente y lo harán intensificando la vibración humana al establecer inter­acción con la vibración de ellos.

     

  2. Darán instrucción sobre el efecto del color en la cura­ción de la enfermedad y particularmente respecto a la eficacia de la luz color violeta para aliviar los males humanos y curar esas enfermedades del plano físico que se originan en el cuerpo etérico.

     

  3. Demostrarán también a los pensadores materialistas del planeta la realidad de que existe el mundo superconsciente, y que se puede establecer contacto y conocer a los ángeles y hombres que no están en encarnación ni poseen cuerpos físicos.

     

  4. Impartirán a los seres humanos el conocimiento sobre la física superhumana, para trasmutar el peso del cuerpo. El movimiento será más rápido y la velocidad silenciosa y suave, y se eliminará la fatiga. Por el control humano de los niveles etéricos se puede vencer la fatiga y obtener el poder de trascender el tiempo. Hasta que esta profecía no sea una realidad y se reconozca como tal, el signifi­cado de las palabras que anteceden permanecerá oscuro.

     

  5. Enseñarán a la humanidad cómo nutrir correctamente al cuerpo y extraer de los éteres circundantes el alimento necesario. El hombre concentrará su atención en el cuer­po etérico, y el trabajo y la salud del cuerpo físico serán cada vez más automáticos.

     

  6. Enseñarán también a los seres humanos como individuos y como raza, a expandir sus conciencias para incluir lo superfísico. Cuando esto se realice, la trama separadora (el velo del templo), que divide el plano físico del mundo invisible, será reconocida por el científico como una reali­dad en la naturaleza, y se conocerá su propósito. Oportunamente será destruido, pues el hombre descubrirá cómo penetrarlo. La fecha es inminente.

     

    Por la creciente sensibilidad de los hombres y la constante sutilización del velo separador, acrecentadamente, durante los años venideros, se irán desarrollando y manifestando las facultades telepáticas del hombre y su poder de responder a la inspiración interna. Por el desarrollo de la telepatía intuitiva y la creciente comprensión del poder del color y del sonido, se captará y entrará en contacto con el trabajo del Cristo y de los Grandes Seres, los pueblos se liberarán de la esclavitud del pasado y se les permitirá gozar de la libertad que otorga el reino de Dios.

     

     

    Organizaciones Religiosas en la Nueva Era

     

    Volvamos a considerar la difusión de los profundos ideales religiosos y el crecimiento de los nuevos organismos religiosos. En el proceso de transmutación de la antigua forma y la liberación de la vida aprisionada, dos cosas tienen siempre en cuenta los Guías de nuestra evolución :

     

    Primero, que el público sirve a la mente concreta o está dominado por ella y es incapaz de captar abstracciones. La forma es lo que más le interesa, debido a su conservadorismo y aferramiento a lo familiar. La iglesia está destinada a ser­vir a las masas y no tiene valor (excepto como campo de servicio) para los esoteristas del mundo, porque no conside­ran a la forma en ese sentido por haber establecido cierto contacto con la impulsora vida interna.

    Segundo, el movimiento eclesiástico, como cualquier otro, sólo es una conveniencia temporaria y únicamente sirve de lugar transitorio de descanso para la vida evolutiva. Oportu­namente aparecerá la Iglesia Universal y sus contornos defi­nidos se delinearán a fines de este siglo. A este respecto, recuerden la sabia profecía del H.P.B., al referirse a dichos acontecimientos. Cristo y Sus discípulos la impulsarán y nutrirán cuando se haya llevado a cabo la afluencia del principio crístico, el verdadero segundo advenimiento. No establezco fecha para ese acontecimiento, pero no tardará mucho.

     

    La iglesia cristiana en sus numerosas ramas puede servir, como un San Juan Bautista, de voz que clama en el desierto, y como núcleo por el cual puede lograrse la iluminación mundial. Sugiero una esperanza, no afirmo una realidad. Su trabajo está destinado a mantener una amplia plataforma. La iglesia debe mostrar una gran tolerancia y no enseñar doctrinas revolucionarias ni aferrarse a cualquier idea reaccionaria. La iglesia como factor de enseñanza, debería tomar las grandes doctrinas básicas y (destruyendo las antiguas formas donde están expresadas y contenidas) mostrar su verdadero y espiritual significado interno. El trabajo principal de la iglesia enseñar, y enseñar incesantemente, conservando la apariencia externa, a fin de llegar hasta las innúmeras personas acostumbradas a los métodos eclesiásticos. Los instructores deben entrenarse, el conocimiento de La Biblia ser difundido, los sacramentos ser interpretados místicamente y demostrarse el poder de la Iglesia para curar.

     

    Los tres canales principales a través de los cuales está teniendo lugar la preparación para la nueva era, podrían considerarse que son la Iglesia, la Fraternidad Masónica y el campo educativo. Todos están todavía en una condición relativamente estática y ninguna satisface la necesidad ni responde a la presión interna. Pero en estos tres movimientos hay discípulos de los Grandes Seres y van adquiriendo firmemente impulsos, y antes de mucho tiempo emprenderán su tarea designada.

     

     

    El Movimiento Masónico cuando pueda divorciarse de la po­lítica y de los fines sociales y de su actual estado de inercia para­lizante, satisfará la necesidad de quienes pueden y deben manejar el poder. Es el custodio de la ley, el hogar de los misterios y la sede de la iniciación. Encierra en su simbolismo el ritual de la Deidad, estando el camino de la salvación pictóricamente preser­vado en su trabajo. Los métodos de la Deidad demostrados en sus Templos, bajo el Ojo que todo lo ve, permite avanzar el trabajo. Es una organización mucho más esotérica de lo que se cree, y está destinada a ser la escuela de entrenamiento para los futuros ocul­tistas avanzados. En sus ceremoniales se oculta el manejo de las fuerzas, conectado con el crecimiento y la vida de los reinos de la naturaleza y el desarrollo de los aspectos divinos del hombre. Por la comprensión de su simbolismo llegará el poder de colaborar con el plan divino. Ello satisface la necesidad de los que trabajan en el primer Rayo de Voluntad o Poder.

     

     

    La misión de la Iglesia consiste en ayudar al devoto y al público que es innatamente religioso y de buena voluntad. Cobija en su corazón a los que vibran al gran rayo del amor, el segundo Rayo de Amor Sabiduría. Cristo Mismo trabaja a través de ella y por su intermedio, tratando de hacer contacto con el vasto público cristiano. Es la levadura en Sus manos que fermentará a toda la masa en forma que comprenderán todos los pueblos y con­moverán a las grandes masas de almas que buscan.

     

     

    Por medio del trabajo educativo del mundo, el Gran Señor trata de llegar a ese público inteligente que no puede ser alcanzado por el ceremonial y el simbolismo, como en la Masonería, o por los medios y el ritual religioso, como en la Iglesia. Conmueve a las masas y hasta a aquellos en quienes predomina el aspecto inteli­gencia, en desmedro de los otros dos aspectos. Ayuda a esos hom­bres que pertenecen predominantemente al tercer Rayo de Acti­vidad Inteligente.

     

     

    En estas agrupaciones existen grupos esotéricos custodios de la enseñanza interna y cuya aspiración y técnica son uniformes. Estos grupos internos están formados por estudiantes esotéricos, que están en contacto directo u ocasional con los Maestros, y por aquellos cuyas almas lograron el suficiente control para que la voluntad de la Jerarquía pueda ser comunicada e infiltrada gra­dualmente en el canal del cerebro físico. Son muchos los grupos que constituyen el verdadero grupo esotérico interno, pero sus miembros son aún pocos, porque el hecho de que un estudiante pueda pertenecer a cualquiera de los así llamados grupos esotéri­cos externos, no indica su verdadero grado esotérico. Cuando los pocos estudiantes verdaderamente esotéricos del mundo conoz­can la diferencia entre las formas etéricas y las astrales, entre la clariaudiencia y la clarividencia mentales y sus contrapartes astrales, entre los elementales del pensamiento y los de la naturaleza, entonces el Cristo y Su iglesia tendrán un grupo esotérico real en el plano físico y la organización externa recibirá el estímulo necesario. Por ello debe trabajarse ahora con los estudiantes e instruirlos sobre la naturaleza del verdadero ocultismo. Cuando se comprenda mejor el significado del tiempo en la previsión y el de la fuerza en el movimiento, y cuando se conozcan más plena­mente las leyes que controlan los cuerpos sutiles y, por medio de ellas, las leyes que actúan en los planos en que esos cuerpos se expresan, entonces se llevará a cabo un trabajo más inteligente y útil, en colaboración con la Jerarquía oculta.

     

     

    En el grupo esotérico compuesto de verdaderos esoteristas es­pirituales, que se hallan en todos los grupos ocultistas exotéricos de la iglesia, cualquiera sea su denominación, y en la masonería, tenemos los tres senderos que conducen a la iniciación. No se los emplea aún y una de las cosas que traerá como resultado –cuando predomine la nueva religión universal y se comprenda la natura­leza del esoterismo– es la utilización de un agrupado organismo esotérico, teniendo como centro iniciador los organismos masó­nico y eclesiástico. Estos tres grupos convergen a medida que se acercan a sus santuarios internos. No hay ninguna disociación entre la Iglesia Universal Una, la sagrada Logia interna de los verdaderos Masones y los círculos más internos de las sociedades esotéricas. Tres tipos de hombres han satisfecho su necesidad, tres rayos principales se han expresado y son hollados los tres senderos hacia el Maestro, conduciendo los tres al mismo portal y al mismo Hierofante.

     

     

    No debe olvidarse que sólo esas almas que están en el sendero de probación o en el sendero del discipulado, formarán el núcleo de la religión mundial venidera. En los planos internos existe el propósito de extraer, de todas las iglesias, a quienes alcanzaron esa etapa de la evolución en que pueden conscientemente y con propio libre albedrío poner sus pies en ese SENDERO que conduce al centro de paz, y también aquellos que con pleno conocimiento pueden elevar sus ojos al Gran Señor, y trasmutar la vida del esfuerzo mundano en la vida de servicio. El primer conjunto que se reunirá en la Iglesia venidera formará parte del actual gran grupo de servidores, los cuales en el transcurso de las edades estuvieron asociados con el Cristo y Su trabajo. Recuerden siempre el trabajo que Él realizó en relación con el último advenimiento, y además de que con el girar de la rueda cíclica, en la evolución de la espiral, se presentarán condiciones similares, surgirán las mismas necesidades y encarnarán los mismos egos, que estaban presentes en los días de la vieja Palestina. El número de sus asociados aumentará grandemente, porque todos los que Lo conocieron en encarnaciones anteriores en el antiguo Oriente, todos aquellos a quienes Él curó y enseñó, todos los que entraron en contacto con Él o de cualquier manera incurrieron en Su karma y en el del Maestro Jesús, tendrán la oportunidad de colaborar en esta época. Todos los aspirantes sinceros que están estrechamente relacionados con las organizaciones eclesiásticas actuales, que sienten un estrecho vínculo con el Cristo y Lo aman, pueden estar prácticamente seguros de que en Palestina Lo vieron, Lo conocieron y quizá Lo sirvieron y amaron.

     

     

    Los sacramentos, apropiadamente comprendidos, sirven para fortalecer este vínculo y comprensión, y uno de ellos, el Bautismo (cuando se recibe con comprensión), atraerá a menudo una res­puesta del Gran Señor Mismo. Es como si un hilo dorado se exten­diera desde Su corazón al corazón del servidor –hilo irrompible e insondable y que cada vez que es administrado alguno de los ritos sagrados en la sucesión de las vidas, se hace más fuerte, más grueso y más brillante. Estos numerosos hilos serán oportu­namente reabsorbidas en su fuente de origen, cuando el Cuerpo de Cristo –uno de los Siete Hombres Celestiales en el segundo plano o monádico– haya completado su plena expresión, porque cada uno que esté vinculado a Él se convierte, en sentido vital, en una célula de Su Cuerpo. El iniciado Pablo sintió y sabía esto. Por conducto de este hilo llega el poder de fortalecer, estimular, vivificar y bendecir y ésta es la verdadera sucesión apostólica. Todos los verdaderos discípulos son sacerdotes del Señor.

     

    Indudablemente es de suprema importancia en la actualidad que el público se familiarice con la naturaleza de los Misterios. Estos Misterios serán restaurados externamente por medio de la Iglesia y la Fraternidad Masónica, si dichos grupos dejan de ser organizaciones con propósitos materiales y se convierten en orga­nismos con objetivos vivientes. Cuando el Gran Ser venga con Sus discípulos e iniciados, tendremos (después de un período de in­tenso trabajo en el plano físico, comenzado alrededor del año 1940) el restablecimiento de los Misterios y su presentación exo­térica, como consecuencia de la primera iniciación. ¿Por qué será así? Porque Cristo, como bien saben, es el Hierofante de la pri­mera y segunda iniciaciones y, si el trabajo preparatorio es fielmente y bien realizado, Él administrará la primera iniciación en los santuarios internos de esos dos grupos. Durante Su período de trabajo en la tierra, muchos trabajadores fieles recibirán esta primera iniciación y unos pocos la segunda. La raza ha llegado ahora a una etapa donde muchas almas están en el sendero de probación, y sólo necesitan elevar su vibración (posible por Su Presencia) para llegar al portal del Sendero mismo.

     

    Y ¿qué pueden hacer ustedes? ¿Qué condiciones rodean ac­tualmente a los aspirantes del mundo? Tenemos un mundo in­tranquilo; un mundo pleno de dolor, angustia y lucha; un mundo         donde los cuerpos emocionales de la humanidad están en un total estado de perturbación; un mundo en el cual animales, hombres, mujeres y niños, sufren, agonizan y mueren; un mundo en el cual el hombre, el pecado, la enfermedad, la inanición, la rapiña     y el asesinato, acechan libremente; un mundo en que existen las formas de la religión pero no tienen vida, donde la ciencia es prostituida para fines monetarios y de odio, y en el cual el pro­ducto de la tierra no es para el sustento de la raza sino para nutrir las arcas de unos pocos; un mundo en el cual la fe es a me­nudo objeto de mofa, y el altruismo es considerado el atributo de un tonto, y el amor es explotado en su más baja expresión, el sexo. ¿Esta atmósfera es la que respirarán el Cristo y Sus discípulos? ¿En tal ambiente Ellos podrán hallar influencias armo­niosas? ¿Podrá trabajar y vivir en este estado de cosas? ¿Las vibraciones en este planeta son similares a las de Ellos y podrán responder a ellas? Sabemos que no es así y mucho debe realizarse para facilitar Su trabajo. ¿Qué podemos hacer?

    Primero, enseñar la ley de la evolución y su corolario inevitable, los hombres perfectos. Debe enseñarse a los hombres que esas Grandes Almas existen, y están totalmente al servicio de Sus semejantes. El público debe ser familiarizado con Sus nombres y atributos, Su trabajo y propósito, y debe decirse a los hombres que Ellos vienen para la salvación del mundo.

     

    Segundo, los discípulos y aspirantes deben amar y vivir en todas partes armónicamente. Las violentas vibraciones de nuestro medio ambiente deben ser aplacadas por una vibración de amor más fuerte, recordando siempre que al trabajar por la evolución tenemos a nuestra disposición el poder de la Deidad misma. Nada puede resistir a las constantes presiones del amor y de la armonía cuando se las aplica durante un tiempo suficientemente prolongado. No sólo cuentan los esfuerzos esporádicos. La presión invariable, largamente sostenida, derrumbará oportunamente la oposición y los muros de la separatividad.

     

    Tercero, las organizaciones esotéricas deben defender todo    lo que tiende a la unidad. Los tipos de trabajo, y los esfuerzos externos de las numerosas organizaciones, deben obtener ayuda y colaboración amorosas. Estamos en un mundo de esfuerzo, como       puntos focales para el amor. Nuestro objetivo es ayudar a los Grandes Seres y brindarles esa ayuda inteligente que hará que se materialicen Sus planes para la humanidad. Ellos eligieron trabajar por nuestro intermedio para elevar al mundo y, por intermedio de los grupos esotéricos, debe tener lugar el esfuerzo espiritual intensificado que detendrá la marea del mal y evitará las posibles dificultades que acechan en la oscuridad del caos actual. El organismo viviente de aspirantes y discípulos puede proporcionar un centro de paz, poder y amor, de ayuda práctica y elevación espiritual, como el mundo no ha visto hasta ahora. Esa es la esperanza. Procuren que así sea.     

     

    Debe realizarse además un trabajo definido en la curación,       en el exorcismo y curación de las enfermedades mentales y astrales y demostrarse al mundo que el antiguo poder de curar reside aún en las manos de aquellos que consistentemente siguen al Cristo. Aquellos que utilizan este poder sólo en bien de los pequeños, sin recibir ni esperar recompensa personal, pueden demostrar la antigua manera de curar, que no se asemeja a los métodos modernos de las escuelas mentalistas.

     

     

    También deben hacerse los preparativos para desarrollar los poderes síquicos superiores y, mediante la entrenada expresión de esos poderes, probar a los científicos del mundo las fuerzas latentes en el hombre, que pueden ser utilizadas por quienes, sabia y sensatamente, siguen los pasos de Cristo, el síquico más grande de todos los tiempos. Hospitales y escuelas aparecerán bajo la guía directa de los Maestros; vendrán Instructores que pueden curar y aparecerán otros que entrenarán las mentes de sus alumnos para que respondan a la inspiración directa prove­niente de lo alto. Debe desarrollarse, científicamente, la facultad de la intuición.

     

    Finalmente, los miembros de la Iglesia y de las Fraternidades Masónicas se familiarizarán con la significación interna de los distintos ritos, ceremonias, colores y rituales, y con el trabajo efectuado en el piso del templo. Deben saber por qué se hace esto o aquello en su debido orden y la razón de las diferentes pro­cedencias de las palabras, los gestos y los actos.

     

    Si hubiera una real y verdadera respuesta a estas sugeren­cias prácticas, quizá fuera posible que el trabajo avance con mayor rapidez de lo que ahora parece. Mucha dificultad y tensión pueden evitarse si los aspirantes del mundo se ponen a la altura de la oportunidad ofrecida y hacen el debido sacrificio y esfuerzo. Aún queda por realizar gran parte del trabajo preliminar, más el trabajo muy pesado de arar el suelo y destruir lo indeseable.

     

    Quizás esto lleve siete años. En ese período será necesario un trabajo educativo silencioso, más la diligente propaganda que la iglesia y organizaciones análogas pueden hacer. Los esotéricos del mundo deberán dar clases diluyendo la enseñanza para satis­facer la necesidad de los pequeños; la amplia plataforma sobre la cual la Iglesia tiene que permanecer, debería ser proclamada y darse instrucción sobre el significado de sus ceremonias y ense­ñanzas. Luego vendrán siete años donde germinará la simiente sembrada, período de crecimiento y de influencias en desarrollo. Esto nos lleva al período de trece años, contando desde ahora, porque el ciclo de catorce años empezó un año antes de que yo hiciera estas sugerencias. Si el trabajo progresa como es de desear, puede indicar el momento de la cercana aparición del Gran Señor y el cercano sonido de Sus pies.

     

    Estos servidores que observan desde el aspecto interno, los discípulos e iniciados empeñados en este trabajo, vigilan con amorosa atención a todos los que luchan en lo más reñido de la batalla. Se asemejará al Estado Mayor, que sigue el curso de la batalla desde un lugar elevado y sin riesgos. En Su seguridad reside el éxito final, porque tienen en Sus manos la solución de muchos problemas y la dan cuando la batalla sigue un curso contrario. Hay algo que les puedo recordar siempre, porque tiene vital importancia, y es que en la destrucción de la forma reside el secreto de todo crecimiento evolutivo. No es una trivialidad. Lo pueden ver expresándose constantemente. Los Maestros utilizan la forma (una forma de organización eclesiástica, una Fraternidad Masó­nica, un grupo esotérico) lo más posible. Procuran actuar por su intermedio, aprisionando la vida dentro de las paredes confina­doras, mientras sirve al propósito y la raza es instruida por medio de esa forma. Llega el momento en que la forma no cumple ese cometido, la estructura se atrofia y cristaliza y es vulnerable y fácilmente destruida. Desaparece, y una nueva forma ocupa su lugar. Observen y comprueben que esto siempre es así. En la in­fancia de la raza, las formas duraban mucho tiempo. La evolución avanzaba más lentamente. Pero ahora, en esta tendencia ascen­dente, la forma tiene una breve duración. Vive vitalmente sólo por un corto período; avanza rápidamente a través de su ciclo; se desintegra con rapidez y la reemplaza otra. Esta rapidez aumen­tará, y no disminuirá a medida que la conciencia o vida de la raza se expanda internamente y vibre a un ritmo más acelerado. Esto aumentará grandemente durante el ciclo vital y poco común iniciado en 1918, y será grandemente acelerado en 1925 y culmi­nará en un sentido peculiar en 1934. Entonces, entraremos en los tres años de excesivo esfuerzo para apresurar la Venida y pre­parar al género humano para el gran día de la oportunidad. Uste­des, que conocen esta época y pueden interpretarlos correctamente a la luz de la intuición iluminada, deben unirse para prestar Servicio y ayudar a la Hermandad, de la que el Cristo es el guía divino, y los Maestros, los iniciados, discípulos y aspirantes son el organismo activo y viviente en el plano físico. (13/417-430)

     

     

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