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Método de Acercamiento Hacia la Exteriorización. Los Pasos en el Proceso de la Exteriorización. El Acercamiento , por conducto de ciertos Ashramas. Modo de Encararlo en la Conciencia del Discípulo. La Divulgación de Información de Indole Preparatoria

Agosto de 1946

 

Una de las cosas más importantes que emergen del tema de este extraordinario e inminente acontecimiento (la reaparición de la Jerarquía en el plano físico), es el factor de los desarrollos y las adaptaciones que están teniendo lugar dentro de la Jerarquía Misma, en preparación para ello. Incidentalmente, señalaré aquí que lo que tendrá lugar y lo tiene experimentalmente, es la exte­riorización de los ashramas. Los tres sectores oficiales, tales como el sector de la enseñanza o el de las civilizaciones emergentes, no reaparecerán en este momento. Sus actividades continuarán du­rante un largo tiempo, dentro de la Jerarquía en Su propio plano. El primer paso es la aparición de ciertos ashramas, controlados por algunos Maestros en el plano físico, evocando el reconocimiento general y garantizando al público la realidad de la Jerarquía y el restablecimiento de los Misterios. Más tarde, si estos pasos tienen éxito, otras y más importantes reapariciones serán posibles, co­menzando con el retorno del Cristo.

 

Pero mientras tanto, grandes e importantes eventos están teniendo lugar dentro de la Jerarquía y en relación con Sus miem­bros. Los discípulos, en la periferia de cualquier ashrama, tienden a no tener en cuenta el entrenamiento y las actitudes de Aquellos que están más avanzados que ellos en un ashrama; con frecuencia pasan por alto el hecho de que Ella también –desde el Cristo hasta el más humilde iniciado– están en un proceso de constante y creciente disciplina jerárquica, entrenamiento e instrucción. Cuan­do los discípulos avanzados e iniciados alcanzan la meta que, du­rante mucho tiempo el aspirante común creyó inalcanzable, supo­nen que lograron la realización, pero, en realidad olvidan que sólo han pasado un jalón en el Infinito Camino de la Beatitud. Debido al impulso de la vida misma, el progreso continúa siempre; el conocimiento debe ser trasmutado en sabiduría; el amor debe ir acompañado de la voluntad divina; la planificación debe ceder su lugar al propósito divino; la luz debe ser reemplazada por la vida; desde la Jerarquía, el iniciado debe pasar a Shamballa y desde Shamballa seguirá uno de los siete senderos; el Sendero de la Evolución cede el lugar al Camino de la Evolución Superior; los reconocimientos planetarios se expanden oportunamente en con­tactos solares; la conciencia erística se desarrolla oportunamente en algo tan omnincluyente que no tenemos aún palabra, ni la nece­sitamos; el reconocimiento del Padre y del ser monádico hacen desaparecer los reconocimientos menores, y la conciencia del alma y la vida progresiva en la forma ya no constituyen metas, pues quedan muy atrás.

 

A pesar de todo esto, es conveniente recordar que lo que se adquiere por experiencia, persiste siempre y nada se pierde; lo que la vida en la forma ha conferido, sigue estando en posesión de la entidad espiritual inmortal; lo que la conciencia del alma ha abarcado e incluido, sigue siendo el rico don del Ser, centrado ahora en la mónada; la experiencia jerárquica es fusionada en los propósitos de la Cámara del Concilio de Shamballa, pero la capacidad de trabajar de la Jerarquía continúa siempre, porque la constitución e institución jerárquica condiciona a toda la ma­nifestación –la razón de ello nadie la conoce, como tampoco se conoce la Voluntad divina.

 

Como síntesis y como percepción omnincluyente de la Gran Vida que abarca todo lo que es, todo (excepto lo que conocemos como mal) persiste y dura eternamente.

 

Habrán observado (si estudiaron verdaderamente lo que he dado al mundo) que la información respecto a la Jerarquía se clasifica en tres categorías:

 

  1. El trabajo de la Jerarquía en relación con el hombre y los tres mundos de la evolución humana.

  2. La constitución interna de la Jerarquía y Su actividad interna.

  3. Su relación superior con Shamballa y con la vivencia extraplanetaria.

     

    Gran parte de lo expuesto en las dos últimas categorías, fue fusionado por ustedes en un interesante pero totalmente impráctico conocimiento, de que aparentemente la Jerarquía posee vida propia y actúa independientemente de la humanidad, y que tam­bién tiene sus metas y objetivos propios que no les conciernen a ustedes. Estas deducciones dependen hasta donde los domine la mente separatista, porque, en realidad, el trabajo y la actividad que se lleva a cabo en los tres centros –Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad– están mezclados, fusionados y son interdepen­dientes y mutuamente evocadores e invocadores.

     

    Por ejemplo, el hecho de que la Jerarquía esté acercándose más a la humanidad y haga oportunamente Su aparición en el plano físico, no sólo se debe a la intención jerárquica, sino tam­bién a la demanda del género humano y a la fuerte vibración y nota que la humanidad ha establecido. En esa medida, la huma­nidad controla alguna de las actividades de la Jerarquía y así pre­cipita la acción. Al mismo tiempo, todo lo que está sucediendo puede ser atribuido a Shamballa, es inherente al propósito divino e impulsado e impelido por la energía shambállica, distribuida en todo el planeta por conducto de la Jerarquía, en la mayoría de los casos. Ambas, la Jerarquía y la Humanidad, están bajo la influen­cia de fuerzas extraplanetarias que hacen su impacto en el pla­neta por intermedio de Shamballa. Por consiguiente, surge una gran interdependencia, de la cual los centros coronario, cardíaco y plexo solar, son símbolos, en el cuerpo etérico del individuo, cuya relación unificada mantiene al hombre activo, manifestán­dose como un todo coherente en determinado nivel de conciencia. Es esencial que los estudiantes se esfuercen por captar esto y desarrollar en sí mismos, por lo menos, los rudimentos de esta captación, sintética y unificada, de las condiciones de la vida y de la situación vital.

     

    Estas instrucciones podrán ayudar a todos los aspirantes y discípulos sensatos a desarrollar este tipo de comprensión con la mayor rapidez y exactitud posible. Es característico del tipo men­tal jerárquico: interesado en sí mismo como grupo divino, consciente del tirón y del poder evocador del centro más elevado, Sham­balla, que responde a las demandas de la humanidad y es sensible al "llamado" de ese tercer centro mayor por el cual puede expresar­se la vida del Logos planetario. La conciencia del Maestro se ocupa, por lo tanto, de tres líneas principales de responsabilidad, pero sólo una de ellas permanece innata en el organismo viviente del cual Él es parte; ese aspecto de Su vida invoca en dos direcciones; hacia Shamballa y hacia la Humanidad; para Él, los otros dos centros son evocadores.

     

     

    Actualmente, todos los seres humanos son tan clamorosamen­te invocadores que la tendencia de la vida de la Jerarquía y Sus planes, hasta la fecha, :han estado sujetos a cambios, posterga­ciones, en lo que respecta a ciertas determinaciones internas y puramente jerárquicas, y al apresuramiento de ciertos planes de­signados (si puedo emplear esta palabra) que deben desarrollarse siglos después, y lo serán –debido a la inesperada preparación de la humanidad– no prematuramente en realidad, sino con toda seguridad en la plenitud del tiempo; esta plenitud del tiempo, en lo que se refiere a la planificación particular en consideración, es desde ahora hasta el año 2025 –en realidad un breve período de tiempo para la consumación del propósito mayor del Logos pla­netario, actuando por intermedio de los tres centros mayores den­tro de Su cuerpo de manifestación. Este propósito fue triple:

     

     

    1.         Involucró la capacidad de Aquellos Que pertenecían a la Cámara del Concilio de Shamballa para reaccionar a ciertas energías extraplanetarias y absorberlas y emplearlas en un sentido interplanetario. Los Agentes Rectores de estas fuerzas no habían anticipado que nuestro Logos planetario alcanzaría tan pronto cierta meta, en tiempo y espacio, como Lo ha hecho.

     

    1. Involucró numéricamente una gran expansión, y también en la conciencia de la Jerarquía. Esto afirma una gran afluencia de iniciados y discípulos y una enorme afluencia de lo que exoté­ricamente se llama "esencia angélica", desde el reino dévico, bajo la dirección de ciertos grandes Devas que durante los doscientos últimos años estuvieron afiliados a la Jerarquía. Esto tampoco se había esperado tan pronto. El resultado fue que el portal de la iniciación, por el cual pasa el género humano; está más amplia­mente abierto (hablando simbólicamente) que nunca y, al mismo tiempo, los Maestros pasan más rápidamente al Camino de la Evolución Superior, lo cual se debe a que los iniciados se están capacitando tan velozmente para ocupar Sus lugares, y los discí­pulos avanzan con tanta rapidez al estado de iniciado, que justi­fica un gran progreso.

     

    3.         Involucró, finalmente, un gran despertar en la familia humana y una reorientación espiritual importante. 'También se creyó posible realizar esto cuando el sol entre en Capricornio den­tro de 2.300 años. Pero ya ha tenido lugar y necesariamente ha traído un gran reajuste básico en los planes de la Jerarquía y un renovado énfasis del propósito, tal como está registrado en Sham­balla.

     

     

    Siendo esto real, y estando el tiempo maduro para la deci­sión, ha causado un fermento interplanetario y una gran activi­dad en los tres centros principales. En último análisis (y éste es el factor de suprema importancia) tal desarrollo –la inesperada y correcta absorción de su energía espiritual y este aprovechamiento de la oportunidad espiritual– se debe a la humanidad misma; sobre todo, la disposición del género humano hacia lo nuevo y la determinación de la humanidad de crear un mundo nuevo y mejor, adaptado más adecuadamente a su "renovada" na­turaleza espiritual, es responsable de toda esta actividad.

     

    En esta parte que se ocupa sobre temas de entrenamiento (si puede denominarlos así), consideraremos principalmente la res­puesta y la consiguiente actividad de la Jerarquía, en relación con la humanidad. Adoptará la forma de un nuevo acercamiento y exotéricamente una reaparición.

     

    Por lo tanto, sería inteligente mantener siempre en la mente las siguientes ideas; las enumeraré secuencialmente y en aras de la claridad:

     

  1. El trabajo de la Jerarquía, en todas las épocas, fue fun­damentalmente triple

     

    1. Un esfuerzo constante para establecer una relación más estrecha y comprensiva con Shamballa, lo cual involucra :

      Desarrollar el aspecto voluntad conjuntamente con el total empleo del amor inteligente.

      Adaptar constantemente el Plan en desarrollo, al energetizante Propósito emergente.

      Acrecentar la capacidad para trasmitir energía des­de Shamballa a los tres mundos, desde los niveles etéricos cósmicos hasta los planos físicos cósmicos densos.

       

    2. Desarrollar –dentro de la periferia del centro je­rárquico– una vida, un plan y una técnica que en­trenarán a todos los que hallan su camino hacia un ashrama, que en sí mismo es un aspecto de la vida de la Jerarquía. Este antiguo e inteligente esfuerzo ha creado y condicionado lo que ustedes conocen co­mo la Jerarquía. Sin embargo, tal esfuerzo está su­jeto a constantes cambios, en respuesta a nuevas situaciones y desarrollos.

       

    3. Representar, finalmente, dentro de la Jerarquía, las cualidades de los siete rayos, por intermedio de los siete Ashramas mayores y sus Ashramas afiliados y subsidiarios.

       

      Hay muchos otros aspectos en la constitución y objetivos Je­rárquicos, pero estos tres son los que hoy nos conciernen:

       

  1. En la actualidad la relación de Shamballa con la Jerar­quía es más estrecha que en cualquier otro momento, debido a los factores siguientes­:

     

  1. El trabajo y plan centralizados, llevados a cabo por los tres grandes sectores de la Jerarquía (el del Manu, el del Cristo, el del Señor de la Civilización) –donde los tres Guías han actuado conjuntamente como Triángulo trasmisor entre la Cámara del Con­cilio del. Señor del Mundo y la Jerarquía. Los tres son Miembros del Concilio, aunque ninguno de Ellos actúa desde el propio centro de las cosas; para pres­tar un mayor servicio en su propia esfera se han ubicado en la periferia de influencia del Concilio.

     

  2. El trabajo invocador realizado, tanto consciente co­mo inconscientemente, por la misma humanidad, ha sido de tal potencia que ha penetrado más allá del círculo infranqueable (simbólicamente comprendi­do) de la Jerarquía con Shamballa Misma, y ha evo­cado respuesta. Este trabajo invocador alcanzó un punto elevado de poder como resultado de la guerra mundial 1914-1945, y su nota y llamado aún per­sisten.

     

  3. El rápido desarrollo de la integración entre las per­sonas evolucionadas, lo cual ha obligado a muchos a pasar al sendero del discipulado y, por lo tanto, a algunos de los ashramas, y permitió también a mu­chos discípulos recibir la iniciación.

     

  1. El reconocimiento, por un número aún mayor de perso­nas, de la Realidad de la existencia de la Jerarquía, ha establecido un nuevo tipo de relación entre la Jerarquía y la humanidad. Hasta ahora la relación dependía del reconocimiento, por los aspirantes avanzados, de la índole de su posición en relación con la Jerarquía; ac­tualmente, el reconocimiento de millares de personas que no son aspirantes avanzados ni están preparados para afiliarse a la Jerarquía, ha creado un nuevo tipo de pro­blema; esto significa para la Jerarquía un prometedor desarrollo, aunque al mismo tiempo perturbador; requie­re, por lo tanto, un método de adaptación a las demandas humanas, distinto del implicado en la aceptación de discí­pulos en sus Ashramas; requiere la atención de ciertos discípulos e iniciados de todos los ashramas y la capa­cidad de la Jerarquía para penetrar y disipar la espesa nube de formas mentales incipientes, que el público desorientado, interesado y curioso creó acerca de Ella.

     

  2. El empleo por parte de la Jerarquía, del aspecto destructor de la divinidad, el primer rayo, en tal forma que en realidad es el factor creador y, en último análisis, no sólo libera la vida de sus anteriores limitaciones, sino también atrae –de acuerdo a la Ley de Equilibrio– la actividad constructora de segundo rayo. El trabajo de destrucción está ahora prácticamente cumplido y termi­nado, y ha comenzado el trabajo de los Constructores.

     

  3. El nuevo grupo de servidores del mundo fue creado co­mo un cuerpo intermedio entre la Jerarquía y el público en general. Este grupo está dividido en dos grupos me­nores:

  1. Los discípulos y trabajadores que ya se han inte­grado en alguno de los ashramas.

     

  2. Los aspirantes y trabajadores inteligentes y huma­nitarios, en los asuntos mundiales y en todos los sectores.

     

     

    Ambos grupos forman conjuntamente una agencia trasmisora por intermedio de la cual la Jerarquía puede llevar a las masas nuevos conceptos, las técnicas de la nueva civilización y las proposiciones básicas de acuerdo a las cuales la humanidad avanzará hacia la luz mayor.

     

     

  1. El reconocimiento por la humanidad, de sus problemas principales y la creciente capacidad del público para considerar estos problemas en términos de Una humanidad, la totalidad. Esta capacidad indica a la Jerarquía el lugar que ocupa la humanidad en el sendero, actual­mente, y la preparación del género humano para una nueva revelación, a la cual seguirá la restauración de los Misterios.

     

  2. La nueva orientación de la familia humana hacia el con­cepto HUMANIDAD UNA y la demanda espiritual intensamente despierta que actualmente caracteriza a todo el género humano y ha obligado a la Jerarquía a tomar ciertas decisiones básicas y a adaptarse a una colabora­ción más estrecha con el centro humano de vida y pro­pósito.

     

     

    Es interesante observar (aunque no sea de importancia inmediata) que el trabajo de destrucción iniciado por la Jerarquía durante los últimos ciento setenta y cinco años (por lo tanto, des­de el año 1775) contiene en sí las simientes –muy lejos aún de germinar– del acto final de destrucción que tendrá lugar cuando la Jerarquía esté totalmente fusionada y mezclada con la huma­nidad, de modo que ya no sea necesaria la forma jerárquica. Los tres centros mayores se convertirán en dos y la Jerarquía desapa­recerá, y sólo quedará Shamballa y la Humanidad; únicamente permanecerá el espíritu o vida, y la sustancia como expresión del amor inteligente.

     

    Ésta es la analogía de la experiencia del iniciado individual en la cuarta iniciación, cuando el cuerpo causal, el del alma, des­aparece y sólo queda la mónada y su expresión, la personalidad (la fusión del alma y de la forma). Esta disolución final sólo tendrá lugar al finalizar nuestra existencia planetaria, cuando la puerta para la individualización esté finalmente cerrada por un período praláyico y el Camino de la Evolución Superior sea más intensamente hollado que el Sendero de la Iniciación.

     

    Por lo tanto, hermanos míos, la relación más estrecha de la Jerarquía con Shamballa, la estimulación de su propia vida in­terna y la preparación de la humanidad para la revelación, más cierto desarrollo inesperado, condicionarán el ciclo en que estamos entrando ahora. Por consiguiente, éste es el período más extraor­dinario en la historia de la. humanidad. Además, debe tenerse pre­sente que estamos entrando en una ronda mayor del zodíaco y esto coincide con la actividad zodiacal menor, porque Acuario rige al ciclo inmediato mayor de 25.000 años, y es también el signo en que entrará el sol para un período de 2.300 años –evento muy extraordinario y pleno de importancia en nuestra historia plane­taria; nuestro Logos planetario está al tanto de esta coincidencia y la aplica plena e inteligentemente. Es también un ciclo en el cual, por primera vez, los tres centros planetarios mayores –Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad– están en relación directa e ininterrumpida, porque actualmente el alineamiento es correcto y se ajusta, por primera vez, a la historia planetaria. Aunque sólo sea temporariamente, se ha iniciado algo cuyos efec­tos nunca se perderán. Es también un ciclo en el cual el Logos planetario, habiendo recibido exitosamente la iniciación y afec­tando así a toda Su vida planetaria, ha establecido también cier­tas relaciones extraplanetarias que lógicamente son incompren­sibles para ustedes y de ninguna importancia para el ser humano individual, pero que creará oportunamente una situación en la cual nuestro planeta se convertirá en planeta sagrado. Este pro­ceso, a medida que se desarrolle, tendrá un poderoso efecto sub­jetivo y profundamente espiritual sobre todos los reinos de la naturaleza, y también sobre el reino de lo sobrenatural.

     

    Continuaremos considerando nuestro tema, después de haber estudiado estas premisas básicas.

     

     

     

     

    Los Pasos en el Proceso de la Exteriorización.

               

     

    Hace tiempo, desde el año 1425 de nuestra era (fecha a la que me referí), la Jerarquía sabía que llegaría el momento en que tendría lugar este movimiento proyectado. Continuaron constantemente los preparativos. Aquí se debe recordar que esta intención impulsada (que emana en primer lugar desde Shamballa) llegó como una gran perturbación del ritmo de muchas decenas de miles de años, y es el factor condicionante básico. Sin embargo, los Maestros que Se exteriorizarán para hacer contacto con el mundo no son los que registraron el impulso inicial proveniente de Shamballa, tampoco los tres Guías de los grandes departamentos son los Mismos. Los primitivos Maestros dieron los pasos de preparación necesarios y desde entonces el trabajo avanzó firmemente.

     

     

    Podrían muy bien preguntar ¿ cuáles fueron estos pasos y en qué líneas de preparación se dieron? Los primeros pasos se relacionaron con la preparación interna. Aunque los Maestros de Sabiduría hayan pasado todos por la experiencia humana y sean simplemente hombres que realizaron una relativa medida de perfección, hay aspectos del contacto físico que trascendieron totalmente y anularon definitivamente. Nada en los tres mundos tiene afinidad con Ellos, excepto la afinidad de la vida y el impulso de amar a todos los seres. La recuperación de cierta facilidad para actuar fue considerada necesaria. Por ejemplo, los cinco sentidos, en lo que a un Maestro concierne, existen y son empleados según la necesidad, pero el contacto establecido y mantenido con discípulos y aspirantes avanzados del mundo (por cuyo intermedio trabajan principalmente) es mayormente telepático; el oído y la vista, como ustedes entienden su aplicación, no están involucrados. La ciencia de impresión, con su acrecentada eficacia en el contacto individual por medio de los sentidos, ha reemplazado al método más estrictamente humano. Excepto en el caso de los Maestros que trabajan en el plano físico y en cuerpo físico, los sentidos físicos externos están pasivos; para la mayoría de los Maestros que aún emplean estos sentidos, el uso es estrictamente limitado; Su trabajo sigue siendo casi totalmente subjetivo y el método de interacción telepática y de impresión, es prácticamente el único medio que utilizan para llegar hasta Sus agentes activos. Por lo tanto, uno de los movimientos preparatorios ha sido la recuperación de los antiguos sistemas de naturaleza física.

     

     

    Otro de los pasos ha sido el logro de una amplia cultura y comprensión de la actual civilización, que entrará en actividad y controlará cuando se lleve a cabo, el proyecto propuesto. Se les ha dicho –y dicho correctamente– que los Maestros no se preocu­pan por alcanzar eficiencia en todos los temas educativos –en la historia moderna, por ejemplo, en los más nuevos procedimientos científicos, o en el empleo de idiomas extranjeros. En todos Sus Ashramas hay quienes pueden proporcionarles cualquier conoci­miento específico que puedan necesitar en un momento dado, o para cualquier propósito determinado. Lo mismo les sucede a quienes alcanzaron la categoría de Maestro, pero no a los iniciados avanzados, muchos de los cuales, al pasar a grados más elevados y          recibir instrucción de un Maestro, retuvieron sus conocimientos mundanos, además de especializarse en ciertos acercamientos estrictamente terrenales, a los asuntos mundanos. Hay adeptos, por ejemplo, que son autoridades en asuntos financieros modernos, y estos iniciados de cuarto grado se están preparando competentemente para instituir más tarde esas técnicas nuevas y métodos de interacción financiera que reemplazarán a los desastrosos mé­todos actuales; inaugurarán un sistema de trueque e intercambio, de los cuales el dinero moderno es el símbolo tergiversado. Este método nuevo de relaciones financieras será comprensivamente humano y reemplazará a las grandes finanzas y a la empresa pri­vada. Sin embargo, al mismo tiempo, retendrán esas fases de la empresa moderna que serán extraídas de la iniciativa y los re­cursos del individuo. Otros iniciados se especializaron en los diferentes idiomas, dos de ellos son autoridades en el inglés básico; esta forma del idioma oportunamente tomará el lugar de otros idiomas en todo tipo de intercambio internacional y comercial, sin anular los idiomas nacionales que usan diariamente los países.

     

     

    Dos cosas debe comprender el estudiante interesado, al con­siderar el acontecimiento de la exteriorización:

     

    1. Los Miembros mayores de la Jerarquía no serán los que establezcan al principio el acercamiento necesario. En las prime­ras etapas este acercamiento lo harán bajo Su dirección y Su es­trecha supervisión los iniciados que recibieron la tercera iniciación y otras menores y también los discípulos elegidos y designados para complementar Sus esfuerzos, trabajando bajo Su dirección. Cuando llegue el momento para el retorno de Cristo a la expre­sión física, lo cual traerá la restauración definida de los Misterios, sólo entonces algunos de los Miembros mayores de la Jerarquía aparecerán y controlarán en forma reconocible, física y externa­mente, los asuntos mundiales. Ese momento dependerá lógicamente del éxito de los pasos dados por los miembros menos avanzados de la Jerarquía.

     

     

    1. Los Miembros de la Jerarquía, ya sea que trabajen en las primeras etapas, o más adelante cuando tenga lugar la verdadera exteriorización, lo harán como miembros de la familia humana y no como miembros proclamados del reino de Dios o de las almas, que conocemos como la Jerarquía; desempeñarán todo tipo de fun­ciones; serán los políticos, hombres de negocios, financistas, instructores religiosos o eclesiásticos; los científicos y filósofos, pro­fesores y educadores; los intendentes de ciudades y custodios de todos los movimientos éticos públicos. La fortitud espiritual de sus vidas, su clara y pura sabiduría, la sensatez y la moderna acepta­ción de las medidas propuestas en cualquier sector en que deciden actuar, serán tan convincentes que encontrarán pocos obstáculos en el camino de lo que emprendan.

     

     

    En la actual etapa de preparación, la tarea del discípulo en­cargado de sentar las bases para los métodos de la nueva era y el trabajo de preparación para el primer grupo de miembros del ashrama, es realmente arduo. Representa tantas cosas, que se consideran visionarias e imposibles; las dificultades que enfrenta parecen insuperables; enseña verdades cuyo primer efecto es ne­cesariamente destructivo, porque se esfuerza en liberar a la humanidad de las viejas formas de doctrina religiosa, económica y política; su impersonalidad –que reconoce defectos así como también virtudes– irrita a muchos de quienes, con frecuencia, esperaban comprensión y verdadera imparcialidad; su negativa a dejarse impresionar y prestar atención a los antiguos ritos y ceremonias, a las ideas antiguas y caducas, pero apreciadas, y su constante militancia en contra de los espejismos e ilusiones condi­cionantes, recibirá en estas primeras etapas, poco aliciente. Tra­baja frecuentemente solo y por lo general con poco reconoci­miento; carece de tiempo para sus propios contactos jerárquicos personales; no está necesariamente relacionado con alguno de los así llamados grupos esotéricos y, si lo está, su tarea se dificulta; sólo discípulos avanzados, con un pleno y consciente contacto constante con su Ashrama particular, pueden trabajar de esta manera. Actualmente los grupos esotéricos y las ocupaciones ocultistas padecen de más espejismo que cualquier grupo mun­dial; el trabajo de un discípulo en tales grupos, inevitablemente es destructor en las primeras etapas. Los grupos ocultistas actuales que se formaron antes del año 1919 desaparecerán oportunamen­te; los miembros verdaderos y sensatos, de mente abierta, sanos y correctamente orientados y dedicados, hallarán su camino hacia los grupos esotéricos que están libres de dogmatismo y doctrinas y son receptores de la vida jerárquica.

     

     

    Por lo tanto, el trabajo preparatorio de la exteriorización se divide en tres fases o etapas, en lo que concierne a la relación con el género humano.

     

     

    Primero.           La etapa actual donde unos pocos discípulos e ini­ciados aislados, diseminados por el mundo, llevan a cabo la impor­tante tarea de destrucción, más la enunciación de principios. Pre­paran el camino para el primer grupo organizado de discípulos e iniciados que –provenientes de ciertos ashramas– continuarán con la siguiente fase del trabajo.

     

    Segundo.          La etapa de la primera exteriorización real en am­plia y organizada escala sucederá a los esfuerzos precedentes. Es­tos discípulos e iniciados serán los verdaderos Constructores del nuevo mundo, la nueva civilización; asumirán la conducción en la mayoría de los países y tendrán cargos elevados en todos los sectores de la vida humana. Harán esto por libre elección del pueblo y en virtud de su mérito progresivo y probado. Por este medio, la Jerarquía se hará cargo gradualmente en el plano físi­co, subjetiva y objetivamente, de la dirección de los asuntos hu­manos, y lo hará en virtud de su capacidad conocida y aprobada, no involucrando la imposición de ningún control o autoridad je­rárquica; significará simplemente que los pueblos libres recono­cerán ciertas cualidades espirituales y actividades efectivas que, según ellos, significa que dichos hombres son adecuados para la tarea exigida, y los eligen, por lo tanto, como agentes rectores en el nuevo y venidero mundo. La libertad de elegir bajo la autoridad de una vivencia espiritual competente, caracterizará la actitud del público. Los hombres asumirán altos cargos y posiciones de poder, no porque sean discípulos o iniciados, sino por ser sabios e inteli­gentes servidores del público, con una percepción interna, una conciencia profundamente religiosa e incluyente, una mente bien entrenada y un cerebro obediente.

     

    Esta etapa de aparición jerárquica depende del servicio efec­tivo del primer grupo de discípulos aislados que trabajan ardua­mente y son los miembros mayores del nuevo grupo de servidores del mundo que hoy actúan entre los hijos de los hombres. El segundo grupo continuará el trabajo de ellos y su tarea consistirá en iniciar una preparación más unificada para el retorno del Cristo. El primer grupo prepara a la humanidad para la posibili­dad y el segundo definidamente para el retorno, los cuales cons­truirán para un futuro que surgirá de la ruina del pasado y remo­verá los escombros; infiltrarán en las mentes de los hombres ciertos conceptos básicos sobre las rectas relaciones humanas. Su trabajo grupal inmediato, cuando suban al poder y sean recono­cidos, consistirá en suavizar y clarificar la situación política y la presentación de esas ideas que conducirán oportunamente a una fusión de esos principios que rigen a una democracia y condicionan también el método jerárquico –lo cual es algo distinto; este esfuerzo producirá una tercera situación política que no de­penderá totalmente de la elección de un público ignorante o del control que la técnica jerárquica evidentemente involucra. Más tarde aparecerá el método de este nuevo tipo de guía política.

     

    Este segundo grupo complementará la nueva religión; en cuanto éste controle, las viejas actividades teológicas habrán sido completamente disueltas; el judaísmo irá desapareciendo rápida­mente; el budismo se irá divulgando y será cara vez más dogmá­tico; el cristianismo estará dividido, y en situación caótica y revolucionaria. Cuando esto tenga lugar y la situación sea sufi­cientemente aguda, el Maestro Jesús dará ciertos pasos iniciales para reasumir el control de Su Iglesia; el Buda enviará dos discí­pulos entrenados para reformar el budismo; se darán también otros pasos en los sectores de la religión y la educación, regidos por el Cristo, que Se dispondrá a restablecer los antiguos jalones espirituales, eliminar lo no esencial y reorganizar todo el campo religioso, también en preparación para la restauración de los Misterios, que una vez restaurados, unificarán a todos los credos.

     

    Grupos de financistas de mente espiritual, miembros cons­cientes de un ashrama, se harán cargo de la situación económica mundial y traerán grandes y necesarios cambios. Todas estas actividades, construidas sobre el trabajo preparatorio del primer grupo, son también de naturaleza preliminar.

     

    Tercero.            La etapa en que el Cristo y los Maestros de Sabidu­ría pueden aparecer públicamente y empezar a trabajar pública, abierta y externamente en el mundo de los hombres. El momento de Su llegada dependerá del éxito del trabajo emprendido por los primeros dos grupos; no me es posible profetizar sobre este asunto. Muchos factores están involucrados: el trabajo serio de los dos grupos, la preparación y la disposición del género humano para aprender, la rapidez con la cual las fuerzas de restauración y de la resurrección pueden rehabilitar al mundo y la respuesta de los humanitarios e intelectuales avanzados, a la oportunidad de reconstruir, recrear y reorganizar los factores que exigirán la nueva cultura y la nueva civilización. Aun la Jerarquía Misma, con todas Sus fuentes de información, no sabe cuánto tiempo to­mará, pero está preparada para actuar en cualquier momento.

     

    En el ínterin, mientras el primer grupo lucha con el pro­blema inmediato en el mundo externo, y el segundo –aún dentro de los confines de la Jerarquía Misma– hace la debida prepa­ración interna y aplica a sus miembros elegidos el entrenamiento necesario y la reorientación deseada, el Cristo y los Maestros se ocuparán en la tarea de prepararse para la restauración de los Misterios, la cual se hará en tres fases y cubrirá e influirá en su simbolismo todos los aspectos del desenvolvimiento humano. La historia del género humano será ilustrada. Estas tres fases corres­ponden en un sentido amplio y general, a los tres grados de la Logia Azul, en la Masonería. La analogía no es totalmente exacta, debido a la inevitable degeneración de la masonería, pero con la restauración de los Misterios también ella volverá a sus fueros; estas fases son:

     

    1.         La etapa del reconocimiento general de la luz en todos los sectores de la vida humana. Esto se infiere de la primera es­trofa de la nueva Invocación. Si se estudia el ritual de la E.A. a la luz de esta información, surgirá el significado. El candidato pobre y desamparado surgirá a la luz.

     

    1. La etapa de la total reorientación económica, donde se aliviará a la humanidad de toda ansiedad económica y estará libre para recibir el debido salario y la correcta recompensa por todo el servicio prestado en la construcción del Templo del Señor, la cual prosigue aceleradamente.

     

    1. La etapa en que se reciben las recompensas de la luz y del servicio prestado, donde el estado espiritual es reconocido por medio de lo que se considera una iniciación mayor, para la cual los primeros dos grados iniciáticos son sólo preparatorios. Esta primera gran iniciación se llevará a cabo objetivamente y el pú­blico la reconocerá como el principal rito y ritual de la nueva institución religiosa de la época. En esta etapa las fuerzas de la resurrección se hallarán activas, el Señor estará con Su pueblo y el Cristo habrá vuelto a la Tierra. La religión será entonces reconocida como una actitud que rige todas las fases de la expe­riencia humana.

     

     

    El Acercamiento, por conducto de ciertos Ashramas

     

    Los estudiantes no deben suponer que durante el proceso de exteriorización, la entera Jerarquía pasará al plano físico. No será así. Todo el esfuerzo es aún experimental, y lo será por al­gún tiempo, y al principio estarán involucrados unos pocos ash­ramas y cierto número de discípulos entrenados e iniciados. Queda por probarse cuán preparada está la humanidad para esta tenta­tiva. El concepto cristiano del retorno de un Cristo triunfante, que bajará a Jerusalén desde las nubes del cielo, para reinar allí por mil años, es veraz en un sentido y sumamente falso respecto al designio, ubicación y método. El Cristo retornará; la Jerusalén a la que se hace referencia (literalmente "el lugar de la paz") no es la ciudad capital de un pequeño país llamado Palestina o Tierra Santa; la palabra simplemente simboliza un mundo pacífico –mundo que por propio esfuerzo autoiniciado, alcanzó una quie­tud general y adquirió cierta medida de rectas relaciones humanas. Su llegada por aire podría ser interpretada como significando literalmente que en el momento propicio vendrá en avión desde el lugar, en la Tierra, donde ha permanecido durante muchas generaciones, observando a los hijos de los hombres; las palabras "todos los ojos lo verán" podrían significar que en el momento en que llegue, la televisión habrá sido perfeccionada y entonces será visto por dicho medio, aun desde el rincón más distante de la Tierra. Al cristiano ortodoxo esto le parecerá la más cruda blasfemia, pero surge inmediatamente la pregunta ¿por qué sería una blasfemia que Él empleara métodos modernos? Cuando es­tuvo en la Tierra se adaptó a las costumbres de Su época. "Cabal­gar sobre las nubes del Cielo" puede parecer más pintoresco, y aparentemente exige una mayor expresión de la divinidad ¿pero por qué emplear tal medio, cuando un avión cumplirá igualmente el propósito y la profecía? Deberá eliminarse gran parte de la reaccionaria estupidez antes de que Él pueda venir, y eso será cuando la nueva generación asegure su influencia en el pensa­miento humano. Pero no es el evento o la etapa de la aparición del Cristo que consideramos ahora, sino las etapas preparatorias y la tarea de adecuar al mundo (que, en este caso, significa la preparación de la conciencia humana) para la presencia de la Jerarquía en la actividad y Su manifestación física –en pleno, y todo su equipo esotérico.

     

    En las primeras etapas, la tarea de preparación es ardua y difícil. Las cosas serán relativamente fáciles para los Miembros avanzados de la Jerarquía, cuando hallen el momento propicio para aparecer. Mientras tanto, los discípulos mundiales deben aceptar al mundo tal como es en este momento, y lenta y laborio­samente introducir las nuevas ideas; incitar a que se empleen mejores métodos de relaciones humanas; ayudar a disipar el corolario de la guerra; mantener ante la humanidad ofuscada la nueva visión de esperanza e iluminación espiritual; contrarrestar los proyectos de los políticos y eclesiásticos reaccionarios y conserva­dores, y enseñar a la juventud de la época los nuevos métodos de vivir, indicándoles los mejores valores y trayendo así lenta y gra­dualmente el nuevo orden.

     

    Entre los siete Ashramas mayores y sus ashramas subsidia­rios y afiliados, sólo unos pocos comenzaron a enviar ahora a sus discípulos e iniciados para llevar a cabo esta tarea iniciática. Los tres Ashramas mayores que lo han hecho, son:

     

  1. El Ashrama del Maestro K. H. Este Ashrama es de se­gundo rayo y –con el del Maestro M.– es el más pode­roso de la Jerarquía; controla a las fuerzas constructoras.

     

  2. El Ashrama de primer rayo, el del Maestro M. es el custodio del principio de síntesis, cuyo trabajo es la fu­sión orgánica y ésta es siempre necesaria para comple­mentar la de los agentes constructores.

     

  3. El Ashrama de un Maestro de quinto rayo, el custodio, entre otras cosas, de la ciencia y de lo que relaciona y trae a la. expresión la dualidad espíritu-materia. Es­te Ashrama tiene que desempeñar una parte importante en el trabajo de preparación, pues por medio del empleo científico de la energía, el mundo será reconstruido, y probada la naturaleza real de la Jerarquía.

     

    Por el impulso de la educación (energía de segundo rayo), del creciente concepto de síntesis (energía de primer rayo) y del correcto empleo de la energía (energía de quinto rayo), este mun­do puede ser llevado a un estado de preparación para la exterio­rización de la Jerarquía.

     

    Los esfuerzos de los discípulos egresados del Ashrama de K. H. serán dirigidos mayormente hacia el público en general, pero trabajarán principalmente por intermedio de los educadores de todos los países y de los que se ocupan en enseñar religión. Los educadores hacen contacto con quienes se prepararán para todo tipo de actividad. La tarea será necesariamente lenta, particular­mente al principio, pero el segundo rayo de estos discípulos (como el de todos los discípulos de este rayo) los dota de una firme per­sistencia que no admite ningún desaliento, aunque lo sientan. Se niegan a interrumpir su esfuerzo o a cambiar los planes espiri­tualmente ordenados, aún cuando los obstáculos parezcan insupe­rables. Los discípulos vendrán deliberadamente a la encarnación y asumirán su función en instituciones de estudios superiores y en las iglesias, y ejercerán tal presión, que los métodos viejos y caducos, las antiguas teologías fuera de uso, y las técnicas egoístas y competitivas terminarán, y las ciencias de la colaboración, de las rectas relaciones humanas y del correcto reajuste a la vida, por medio de la meditación y la correcta visión, reemplazarán a los métodos actuales de estudio; esto no perjudicará la adquisi­ción del conocimiento académico o de la correcta comprensión de la verdad espiritual. La visión será diferente y las metas de un orden superior, pero lo mejor que ahora se enseña en las líneas del arte, de la religión y de la ciencia, seguirá estando disponible; sin embargo, será presentado con mayor iluminación y mejor énfasis. Satisfará las necesidades del pueblo. Las iglesias, que se encaminan hoy hacia el fracaso y carecen de visión, oportuna e inevitablemente se destruirán contra las rocas de la autoridad, de la que se ha abusado injustificadamente, sin embargo, del nau­fragio surgirán esos eclesiásticos verdaderos y espiritualmente iluminados que –con visión y sólido conocimiento, libres de dogmatismo y rechazando la autoridad eclesiástica– desarrollarán la nueva religión mundial.

     

    Paralelamente a estas actividades (y los discípulos de este rayo dan ya los pasos necesarios) vendrá la de los discípulos e iniciados que trabajan dirigidos por el Maestro M. Su trabajo reside en el campo de las rectas relaciones humanas y en sinteti­zar el esfuerzo que creará una nueva conciencia intuitiva y, por lo tanto, una conciencia y una política mutable en las cuales la familia de naciones permanecerá unida para expresar ciertos va­lores básicos. Fundamentalmente, son tres:

     

  1. La libertad del individuo. Estas libertades fueron expre­sadas con palabras de ese gran discípulo de primer rayo, Franklin D. Roosevelt. Las cuatro libertades esenciales.

  2. Correcta interacción internacional, que requerirá final­mente la abolición de la guerra.

  3. Regímenes políticos limpios, libres de sobornos, de am­biciones egoístas y de sucias maquinaciones políticas.

     

    En la realización de estos fines (y sólo se considerarán los resultados principales, dejando los efectos menores y sin impor­tancia para más adelante) los discípulos dedicados a la síntesis y los instigadores de las rectas relaciones políticas, trabajarán en estrecha colaboración con los discípulos de segundo rayo, cuya tarea es educar al público en los valores más verdaderos. Un pú­blico entrenado e iluminado, que asuma la correcta responsabili­dad, elegirá sólo a esos hombres cuya visión está de acuerdo con la nueva ética y la nueva ciencia de rectas relaciones humanas, y que reconocen como principio político básico la igualdad de todos los hombres –igualdad fundada en una divinidad universal y básica.

     

    Aliados a los esfuerzos de estos dos grupos de discípulos e iniciados se hallan esos discípulos de quinto rayo cuya tarea será conducir al género humano a que aproveche los beneficios de la era atómica. El esoterista ha proclamado siempre que la Jerar­quía trabaja en el campo de la energía; ha enseñado que no hay en existencia más que energía en una forma u otra, y que todo lo que vemos, todo con lo que trabajamos diariamente (incluyendo nuestra propia naturaleza material, mental, emocional y física) y todo lo que produce fenómenos, es energía en relación con la fuerza, o fuerzas dirigidas por la energía.

    Esto lo demostrará incontrovertiblemente el grupo de discí­pulos emergentes; por sus esfuerzos se creará la nueva civilización, en la cual la humanidad tendrá tiempo para ejercer su libertad, las consideraciones educativas más profundas y la actividad polí­tica de tipo espiritual; la ciencia producirá un mundo donde el trabajo (tal como lo conocemos hoy) será abolido, y todas las fa­ses de la vida del hombre serán complementadas por la ciencia –no con el objeto de hacerlo más cómodo o similar a un robot o más egoísta, sino como un aspecto y un derivado de la verdadera libertad; los hombres estarán libres para pensar, establecer nuevos sistemas de intereses culturales y también para desarrollar la mente abstracta superior e interpretar sus conclusiones me­diante la mente concreta inferior entrenada.

     

    El trabajo conjunto de estos tres grupos de discípulos inicia y prepara el camino para la exteriorización de la Jerarquía; esta preparación ya se halla en camino y adquiere una forma definida, aunque los esfuerzos sean aún embrionarios y los trabajadores muy pocos. No obstante, se ha hecho ya un comienzo y grandes cambios tendrán lugar durante los próximos veinticinco años, que indicarán la estructura general de la cultura del nuevo mundo, se considerarán normales los conceptos superiores del así llamado "vi­sionario" planificador mundial y sentarán la base para el trabajo de los otros ashramas, cuando llegue el momento de ampliar es­fuerzos.

     

     

    Cuando los tres Ashramas mayores hayan realizado su tra­bajo, que no obstante la diferencia de rayo será mayormente edu­cativo, entonces los demás ashramas lentamente enviarán sus re­presentantes para colaborar y continuar la tarea. El primer Ashra­ma en hacerlo será el de tercer rayo; en el momento en que apa­rezcan los discípulos de ese Ashrama, el mundo estará preparado para un reajuste financiero total; el "principio de participación" será el concepto motivador reconocido por la nueva civilización. Esto no significa que prevalecerán actitudes bellas, suaves y huma­nitarias. El mundo seguirá lleno de personas egoístas, que buscan su propio interés, pero la opinión pública será tal que ciertos ideales fundamentales motivarán el comercio y los impondrá el público; el hecho de que las nuevas y generales ideas estén regidas en muchos casos por la conveniencia de la interacción, no tendrá básicamente importancia. Lo importante es la participación. Cuan­do el "ajustador de las finanzas" (como denomina la Jerarquía a un discípulo de este Ashrama) aparezca, hallará que las condicio­nes serán muy distintas de las que ahora prevalecen y dentro de las medidas siguientes:

     

     

  1. Controlará el principio de trueque e intercambio (en be­neficio de todos los interesados).

     

  2. Debido al desarrollo de la energía atómica para el bienes­tar humano, los valores monetarios nacionales habrán sido mayormente reemplazados, no sólo por un sistema de trueque sino por el intercambio monetario universal que representará los bienes intercambiados cuando sean relativamente pequeños y sin importancia –y por una planificada escala de valores relacionados. Los haberes nacionales materiales y los artículos de primera nece­sidad serán provistos por un sistema enteramente nuevo.

     

  3. Seguirá existiendo la empresa privada, pero estará re­gulada, las grandes utilidades públicas, los recursos materiales principales y las fuentes de riqueza planetarias –hierro, acero, petróleo, trigo, por ejemplo– serán poseídas en primer lugar por un grupo internacional de gobierno y control; sin embargo, serán preparados para el consumo internacional por grupos nacionales elegidos  ­por el pueblo y dirigidos internacionalmente.

     

    No dispongo de tiempo para este tema y además cualquier cosa que dijera sería considerada visionaria e impráctica, en un mundo que no ha sido sometido todavía a los procesos educativos de los discípulos e iniciados que pertenecen al primero, segundo y quinto rayos, o a los cambios fundamentales que inaugurará en breve la nueva generación joven (ahora en crecimiento).

     

    Sobre esta triple condición del control básico de los produc­tos del planeta, tales discípulos de tercer rayo, que trabajan re­gidos por los iniciados mayores, ya mencionados, erigirán la nueva estructura de las relaciones materiales –una tarea muy difícil, debido al maligno "tirón" de los haberes sustanciales y al continuo control, aunque grandemente disminuido, del egoísmo humano. Este "tirón" es considerado esotéricamente como maligno, porque personifica el principio de aprisionamiento y, durante incontables eones, ha absorbido la atención del ser humano, excluyendo los verdaderos valores.

     

    Más tarde, los discípulos e iniciados de séptimo y sexto rayos, vendrán a la encarnación física. El único ashrama que no estará representado entonces –y esto por largo tiempo– será el cuarto. Sin embargo, como el cuarto rayo es el rayo constante de la familia humana, su influencia está continuamente presente, y este ashrama influye constantemente en los asuntos humanos y también es cons­ciente de ellos; vendrá a la plena expresión cuando la intuición del ser humano, que emana como energía del cuarto plano o búdico, haya sido evocada por el alma humana y sea un acervo reconocido en la conciencia humana. El cuarto rayo vendrá a la manifestación antes que hayan pasado muchas generaciones, pero sólo desde el ángulo de su mónada encarnante y no desde el án­gulo de su ashrama activo.

     

    Una vez que se haya establecido el contacto –en la manifestación física y reconocido físicamente– será instituido por la Je­rarquía un sistema de "apariciones y abstracciones", produciendo lo que podría considerarse la circulación de Su vida y de Sus re­presentantes, entre los dos centros planetarios principales, la Je­rarquía y la Humanidad. De acuerdo a la necesidad en el planeta físico y a la aceptación de ciertos designios, será un ashrama preeminentemente activo, o estará relativamente inactivo.

     

    Las antiguas actividades de la Jerarquía persistirán –las acti­vidades de preparación de discípulos e iniciados para la iniciación y la participación consciente en el esfuerzo jerárquico; las Escuelas de los Misterios (tal como las delineé en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista) vendrán a la existencia y serán llevadas a la práctica, pero constituirá temporariamente una actividad secundaria; la plena expresión de la energía ashrámica será diri­gida a los asuntos mundiales prácticos y a la educación del pú­blico en general, y en las primeras etapas no se dedicarán a los asuntos esotéricos. En último análisis, para el Maestro y Sus discípulos no hay tal cosa como esoterismo, excepto en lo que a Shamballa concierne. Sólo hay trabajo definido y planificado con la conciencia de las formas y –en lo que involucra a la humani­dad– lo considera como un proceso de educación que conduce a una expansión de la percepción y a cambiar el conocimiento aca­démico adquirido por una sabiduría influyente y condicionante. La complementación de los asuntos humanos para producir este desarrollo en la conciencia, está en manos de los discípulos que están pasando por este proceso y no en manos de los Maestros, Cuya conciencia se ha expandido plenamente –conciencia que penetra en una fase superior y muy diferente, relacionada con el Ser, la Vida y los propósitos de Shamballa.

     

     

    Modo de encarar la Exteriorización en la Conciencia del Discípulo

     

    Me veo en la necesidad de aclarar un punto. Los discípulos enviados desde los distintos ashramas no llegan a la tierra cons­cientes de una misión elevada o conociendo bien la naturaleza de la tarea que les ha sido subjetivamente asignada. En el caso de algunos discípulos que tendrán especial preeminencia en el mundo y tienen grado de iniciados, podrán llegar a conocer la misión (si puedo denominarla así) desde muy jóvenes y orientar de esta manera la tarea de su vida desde el comienzo; este conocimiento aumentará y se profundizará y clarificará a medida que pasen los años. Pero debe recordarse que la mayoría de los discípulos no reaccionarán así. Vendrán a la encarnación con ciertos dones y talentos innatos y con ideas firmemente arraigadas, dotados de ideales irrevocables y con un cerebro que responderá a una mente bien desarrollada. Normalmente y por medio de tendencias y predilecciones naturales hallarán el camino hacia el campo de la actividad humana en que están destinados a trabajar y dónde deben producir ciertos cambios básicos de acuerdo a la intención jerárquica, la cual les será generalmente desconocida (aunque no siempre), pero el trabajo a realizar les parecerá impulsivo y nece­sario y algo que deben hacer a cualquier precio. Hallarán su camino hacia la política, los movimientos educativos y la ciencia; trabajarán como humanistas, trabajadores sociales y también en el campo de las finanzas, pero seguirán estas líneas de actividad por inclinación natural y no por obediencia a la instrucción de algún Maestro. Tendrán éxito en sus esfuerzos porque detrás de ellos estará el poder de la Jerarquía, y el Ashrama interno podrá realizar mucho para los discípulos que actúan externamente, abriendo puertas, complementando esfuerzos y haciendo contactos y otras cosas más; sin embargo, todo esto se realizará sin que se evidencie ninguna compulsión interna. El reconocimiento del es­fuerzo interno dependerá de la posición del discípulo en el ashra­ma. Cuando el discípulo es muy avanzado, puede ser consciente de su elevada misión y sabe que no es una tarea fanática ni auto­iniciadora, sino definidamente emprendida en respuesta al planea­miento ashrámico. Tales casos serán generalmente la excepción y no la regla, especialmente en las primeras etapas. Esos traba­jadores jerárquicos reunirán a su alrededor discípulos menores que trabajarán en las mismas líneas por medio de la comunidad de intereses, pero no por el reconocimiento de instrucciones simi­lares –algo muy distinto. En el primer caso desarrollarán la con­ciencia de la misión por medio de períodos definidos de planifi­cación con el Ashrama y en consulta con el Maestro, o Sus traba­jadores avanzados. En el caso más común, el discípulo reacciona y trabaja en respuesta a la impresión, ignorando totalmente en esta etapa de dónde viene la impresión; la considerará como acti­vidad de su propia mente, actuando como agente directriz en todas las actividades planificadas y como tema y propósito de la vida, que constituye la dinámica del servicio que presta.

     

    Sin embargo, una característica principal está presente en estos discípulos y aspirantes activos; es el amplio humanitarismo y la determinación de ayudar en la causa del bienestar humano. Más tarde emergerá una característica interesante que condicio­nará a la nueva era, en contraposición a los métodos pasados y presentes. Los discípulos y aspirantes no se dedicarán puramente al trabajo humanitario y de beneficencia, lo cual será un móvil y no un objetivo del trabajo; tampoco dedicarán sus días y es­fuerzos exclusivamente al alivio de la necesidad humana. Todas las fases del vivir humano –política, financiera y científica, así como la religiosa– serán reconocidas como su tarea inmediata y espectacular, pero la motivación en el futuro no será principal­mente el éxito en los negocios o la ambición de la personalidad, sino el impulso de subordinarlos al esfuerzo general y ayudar a toda la humanidad, con visión de largo alcance.

     

    Este creciente espíritu humanitario, subyacerá en todos los movimientos dedicados a la socialización mundial en distintas naciones. Este movimiento es sintomático del cambio producido en la orientación del pensamiento del hombre y en ello reside su ma­yor valor. En realidad, no indica una nueva técnica de gobierno, siendo efímera esta fase particular del mismo y al mismo tiempo la base del nuevo orden mundial que surgirá de todos estos expe­rimentos, que el pensamiento humano está llevando a cabo en la actualidad.

     

    Estas cosas estarán plasmadas en la conciencia de esos dis­cípulos a quienes la Jerarquía encomendó establecer los cambios necesarios y dar la nueva orientación, y no que reconozcan a los Maestros, obedezcan Sus órdenes ni tampoco que reconozcan ante­cedentes jerárquicos y ashrámicos.

     

    Mientras están en encarnación, estos discípulos son libres de servir exclusivamente y de todo corazón a ese sector, o fase del esfuerzo humano, donde su destino y tendencia de la vida parecen haberlos colocado. Pueden ser completamente inconscientes de cualquier objetivo espiritual, según se lo denomina, excepto el reconocimiento de que aman a sus semejantes; este amor condi­cionará todo lo que hacen y motivará cada uno de sus esfuerzos.

     

    Desde el punto de vista del Maestro, pueden llegar hasta esos discípulos, impresionarlos, dirigirlos y así hacer contacto; éste es precisamente el método que se emplea. Desde el punto de vista de los discípulos, son simplemente personas energéticas, muy ocupadas, dotadas de una mente buena, profundamente interesadas en la tarea que eligieron en su vida, demostrándose a sí mismos que son capaces de trabajar eficazmente en determinada línea, ejercer influencia y dirigir a otros en una actividad similar, pro­duciendo definitivos cambios en ese campo del esfuerzo humano del cual se ocupan, elevando así los principios subyacentes a nive­les superiores. Éste es un trabajo jerárquico directo, y afecta en líneas generales a la conciencia de la humanidad. Tales discípulos pueden ser conscientes de que su esfuerzo y pensamiento forman parte de una empresa progresista y evolutiva; en esa medida son conscientes de la misión, pero el valor de esta actitud es que los relaciona en el nivel de la conciencia, con otros discípulos simi­larmente motivados y conscientes de una visión análoga. Lógica­mente sería bueno recordar que estos discípulos tienen marcados tipos de rayo y personalidades integradas, en el sentido más elevado de la palabra. Trabajarán en el mundo como personalida­des de gran categoría, regidos por el impacto de fuertes móviles que emanan del alma en respuesta a la impresión proveniente del Ashrama, pero sus cerebros físicos nada saben de ello ni les inte­resa. Parte de su eficiencia en el servicio se debe a que no se preo­cupan del contacto con el alma ni de la idea de servir en forma académica. Sus ojos están fijos sobre el trabajo que deben realizar, sus corazones acompañan a sus semejantes y sus cabezas ocupadas con métodos, técnicas y prácticas, que elevarán todo el nivel del esfuerzo en el campo elegido. De allí su inevitable éxito.

     

    A los discípulos que se interesan intensamente por responder personalmente al alma, que trabajan diligentemente en el problema del contacto con el alma y se ocupan en el arte de servir cons­cientemente, que hacen del servicio una meta, que perciben aguda­mente la realidad del Ashrama y del Maestro, no se les pedirá que hagan este trabajo de preparación para la exteriorización de la Jerarquía. A los discípulos avanzados que se estabilizaron en el Ashrama y están tan acostumbrados al Maestro el Cual no ocupa un lugar prominente en su conciencia, puede confiárseles el trabajo en las líneas que les corresponden y lo llevarán a cabo como preparación. Su atención no puede ser apartada ni desviada de la tarea que tienen entre manos por ningún llamado o urgencia del alma, por eso pueden libremente llevar a cabo el trabajo de­signado.

     

    Por lo tanto, la situación en relación con la conciencia de los discípulos, en el intensamente difícil aunque interesante período que enfrenta la humanidad, podría ser resumida en los siguientes enunciados:

     

    1. Al discípulo no lo impulsa ningún deseo de exteriorizar la Jerarquía o ver actuar físicamente, en el plano externo, al Ashrama al que está afiliado. Puede ser totalmente inconsciente de esta intención jerárquica. Si es consciente de este propósito subyacente, es totalmente secundario en su conciencia. Sus incen­tivos principales de la vida son el bien de la humanidad y un fu­turo espiritual estable para el género humano.

     

    2. El discípulo es estrictamente humanitario en su punto de vista. Trabaja para la Humanidad Una, y aunque posiblemente sea consciente de su afiliación con la Jerarquía, su lealtad, su ser­vicio y su intención de la vida, están dirigidos totalmente a la causa del mejoramiento humano. Por tal actitud se va asemejando a los Maestros, Cuya directiva en la vida no son las posibilidades jerárquicas sino la adhesión a los propósitos de Shamballa en la acción, en las relaciones y en el Plan, para las unidades vivientes en los tres mundos.

     

    1. La intuición del discípulo está alerta y activa; las nuevas ideas y los nuevos conceptos vitales tienen preferencia en su mente. Casi automáticamente repudia el pensamiento reaccionario y con­servador del pasado y –sin fanatismo ni indebido énfasis– vive, habla e instruye de acuerdo a las nuevas líneas de rectas rela­ciones humanas.

     

    1. El discípulo que se ocupa de los planes jerárquicos para el futuro, posee una mente totalmente abierta respecto al desa­rrollo de los verdaderos poderes síquicos. Deplora y reprime todas las condiciones mentales negativas cuando entra en contacto con ellas en su medio ambiente, pero alienta el desarrollo de todas las formas de percepción sensoria superior, que expanden la conciencia humana y enriquecen su contenido.

     

    1. De acuerdo a su estado jerárquico, será acrecentadamen­te un canal de poder en el mundo. Su propia vida ashrámica se pro­fundizará a medida que su servicio mundial se desarrolle. El man­dato bíblico (o más bien la orden) de "echar raíces hacia abajo y dar fruto hacia arriba" tiene para él una significación profun­damente oculta.

     

    Aquí no me refiero al crecimiento de un discípulo como dis­cípulo, o al progreso individual en el sendero; considero el tipo de conciencia con el cual él encara la tarea que tiene por delante. Si no cumple los requisitos enumerados en esta parte de nuestro estudio, no trabajará en este intervalo entre lo viejo y lo nuevo.

     

    La Divulgación de Información de Índole Preparatoria

     

    Quienes realizan el trabajo de llevar a la humanidad la infor­mación necesaria, se dividen en dos grupos principales:

  1. Los discípulos y aspirantes convencidos, que actualmente trabajan en el campo del ocultismo.

  2. Los discípulos e iniciados que surgirán de los tres Ashra­mas y cuyo trabajo es mayormente actuar como vanguar­dia de la Jerarquía y precederla en la manifestación externa. Esto comenzará en el año 1975, si los discípulos hoy activos realizan adecuadamente su trabajo.

     

    Mucho se ha realizado ya en la familiarización del público acerca del concepto de la Jerarquía. Gran parte se ha realizado de tal manera que, como bien saben, ha desacreditado el tema. Los grupos que se ocupan ahora de divulgar la enseñanza ocultista harían bien en cambiar sus métodos si –detrás de su pronunciada ignorancia y su amor a lo espectacular– existe una verdadera creencia y un real deseo humanitario. La información sobre la Jerarquía debería seguir las siguientes líneas:

    1.         Poner el énfasis sobre la evolución de la humanidad y particular atención a su meta, la perfección. No es la perfección idealista del místico visionario, sino el control del instrumento, el hombre en encarnación, por el alma interna e influyente. De­bería acrecentarse más el conocimiento de la constitución del hombre.

     

    2.         Enseñar la relación del alma individual con todas las almas y al mismo tiempo reconocer que el tan esperado reino de Dios es simplemente la aparición en la Tierra de hombres con­trolados por el alma, que en la vida cotidiana pasan por sus diver­sas etapas.

     

    3.         Por el reconocimiento de esta relación puede deducirse la realidad de la Jerarquía espiritual y acentuarse la normalidad de Su existencia. Será evidente el hecho de que el reino siempre ha estado presente, pero no reconocido, debido a que relativamente pocas personas pueden expresar aún su cualidad.

     

    1. Cuando este reconocimiento se haya generalizado, la idea (permanentemente presente en este momento en la conciencia humana en todas partes) y el buen sentido, testimoniarán la reali­dad de la Presencia de Quienes alcanzaron la meta; la demostra­ción de Su divinidad será considerada normal, constituyendo un objetivo universal y es la garantía de la realización futura de la humanidad; entonces podrán ser demostrados los distintos gra­dos de la divina expresión, abarcando desde el discípulo en pro­bación, a través de los discípulos, hasta Quienes lograron la maes­tría y ascendieron hasta el Cristo, incluyéndolo.

     

    5.         Así, gradualmente, la idea o el concepto sobre la exis­tencia corpórea de los Maestros, será inculcado y paulatinamente será aceptado; se desarrollará una nueva actitud hacia el Cristo que incluirá todo lo mejor que el pasado nos ha dado, pero que integrará a los hombres para que consideren en forma más sen­sata y aceptable todo el problema.

     

    1. Llegará el momento en que se aceptará la presencia en la Tierra del Cristo como Guía de la Jerarquía y Regente del reino de Dios; los hombres comprenderán también la verdad de la actual afirmación revolucionaria de que en ningún momento Él la ha dejado.

     

    1. Se pondrá también acrecentadamente el énfasis sobre el Plan en desarrollo, y los hombres tendrán que reconocerlo por el estudio de la evolución de la familia humana, la detenida conside­ración de los procesos históricos y el análisis comparativo de antiguas y modernas civilizaciones y culturas. El hilo del propó­sito será observado y seguido siglo tras siglo, integrando no sólo la historia en un solo y completo relato de la revelación de las cualidades divinas por intermedio de la humanidad, sino integran­do con ella y en ella, todas las filosofías mundiales, el tema central de todo arte creador y el simbolismo de la. arquitectura y de las conclusiones de la ciencia.

     

    Este modo de encarar el hecho central de la evolución humana –el constante desarrollo de la divinidad y la revelación de los poderes divinos a través del hombre– anulará la ilusa y fanta­siosa manera de presentar a la Jerarquía, matizando todos los movimientos ocultistas y las distintas presentaciones teosóficas y rosacruces. El tema será presentado en forma aceptable y razo­nable. Este proceso ya no será lento, sino rápido. Los resultados del antiguo y tonto método de introducir el tema ha demorado grandemente el trabajo proyectado. Sin embargo, los hombres del futuro aceptarán con rapidez y agradecimiento lo razonable y lo que tiene sus raíces en el pasado, que la historia puede pro­bar, y ofrece una verdadera y posible esperanza para el futuro.

     

    Es de esperar que el cristiano ortodoxo rechace al principio las teorías acerca del Cristo que presenta el ocultismo y al mismo tiempo halle cada vez más difícil inducir a las masas inteligentes a aceptar a la Deidad imposible y al débil Cristo que el cristianis­mo histórico ha fomentado. Las ideas que el público inteligente puede aceptar y aceptará son: un Cristo presente y viviente, co­nocido por quienes Lo siguen, que es un fuerte y hábil ejecutivo y no un dulce y sentimental sufriente; Que nunca nos abandonó sino que durante dos mil años trabajó por intermedio de Sus discípulos, hombres y mujeres inspirados de todos los credos, religiones y convicciones religiosas; Que no acepta fanatismo ni devoción his­térica, sino Que ama a todos los hombres persistentemente con inteligencia y optimismo; Que ve en todos la divinidad y Que comprende las técnicas del desarrollo evolutivo de la conciencia humana (mental, emocional y física, que producirá civilizaciones y culturas apropiadas en una determinada etapa de la evolución) –el público inteligente puede aceptar y aceptará estas ideas.

     

    Ese público se preparará y trabajará para establecer esas condiciones en el mundo, en las que el Cristo podrá actuar libre­mente entre los hombres, en Presencia corpórea; entonces, no necesitará permanecer en Su actual retiro, en Asia Central. Tam­bién puede aceptar y aceptará fácilmente la unidad de todos los credos, cuando sea presentada correctamente la relación que existe entre el Buda y el Cristo; entonces la imagen de un Cristo que exige una posición excepcional, excluyendo a los demás hijos de Dios, desaparecerá en la maravilla de la verdadera sucesión apostólica, en la que a muchos hijos de Dios, de distintos rayos, diferentes nacionalidades y variadas misiones, se los verá históricamente conduciendo a la humanidad por el sendero del desa­rrollo divino y acercándola a Dios, la Fuente.

     

    Temporariamente, la realidad del Dios Inmanente absorberá la atención de los verdaderos instructores espirituales y la reali­dad de la divina inmanencia que se hará sentir con toda perfec­ción a través del Cristo y otros Representantes divinos, relegará momentáneamente a segundo plano la enseñanza del Dios Tras­cendente. Se ha puesto indebido énfasis sobre esta verdad princi­pal, excluyendo la más cercana y práctica verdad del Dios en cada hombre, en cada forma y reino de la naturaleza; mucho daño ha producido la carencia de énfasis sobre Dios Inmanente. Más ade­lante, cuando se haya aceptado la verdad del Cristo que mora en cada hombre y se revela en forma perfecta por medio del Cristo histórico y Sus grandes Hermanos en el transcurso de las épocas, la enseñanza del Dios Trascendente, que es el misterioso secreto que custodia Shamballa, será revelado y acentuado. Entonces la humanidad reconocerá las dos mitades de un Todo perfecto.

     

    La simple verdad del Dios Inmanente es la clave para la Jerarquía y Su reaparición en la Tierra en forma física y la consiguiente materialización del reino de Dios entre los hombres. Ésta es la clave para el proceso evolutivo y la eterna esperanza de todas las formas en todos los reinos de la naturaleza. Ésta es la verdad central, la verdad convincente y la verdad reveladora, que subyacerá en toda información acerca de la Jerarquía y será divulgada por la generación venidera de discípulos. Si esta verdad es real y posible de demostrar, entonces se probará la realidad de la Jerarquía, y será establecida la autenticidad de la eterna existencia del reino de Dios en la Tierra. (13/462-488)

     

     

 

Comentarios  

0 #1 Monique 17-05-2018 17:14
¡Genial! A pesar de tener muchas palabras lo he leído de un tirón y he bajado a la
zona de comentarios directamente para agradecerte esta entrada, impresionante !
Saludos

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