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La Urgencia Actual, la gran importancia de lograr un punto de contacto, de intercambio espiritual entre la Jerarquía y los discípulos.

10 de octubre de 1934

 

Tengo algo que decir a quienes conocen las palabras que con­tienen mis libros y folletos y que, con interés y devoción mentales, siguen en lo posible mi línea de pensamiento.

 

Durante años, desde 1919, he tratado de ayudarlos lo mejor que he podido. La Jerarquía (nombre que abarca a los discípulos activos de todos los grados), durante centenares de generaciones, ha tratado de ayudar a la humanidad y, desde el siglo xv, se ha ido acercando constantemente al plano físico y ha procurado hacer un impacto más profundo en la conciencia humana. Esto ha dado como resultado un reconocimiento que en sí contiene, en la actua­lidad, las simientes de la salvación del mundo. Hasta el siglo XV la atracción y el llamado magnético provino de los atentos Her­manos Mayores. Hoy son tan numerosos los discípulos internos y externos y tantos los aspirantes mundiales, que la atracción y el llamado magnético están ampliamente equilibrados, y lo que su­ceda en el desarrollo del mundo y en los reconocimientos de las razas, será resultado de la interacción mutua de ambos intentos (elijo mis palabras con cuidado) –la intención de los Maestros para ayudar a la humanidad y la de los discípulos y aspirantes mundiales para colaborar en esa ayuda.

 

 

Hablando esotéricamente es inminente un punto de contacto, un momento de intercambio espiritual, y de ese momento puede nacer un nuevo mundo.

 

Si eso puede llevarse a cabo, entonces podrá restablecerse en la Tierra la condición finiquitada en días primitivos, cuando la Jerarquía (a fin de llevar adelante el desarrollo mental del hom­bre) se apartó de la escena durante un período. Si este contacto espiritual puede realizarse, significa que la Jerarquía ya no es­tará oculta ni será desconocida, y se reconocerá su presencia en el plano físico. Al comienzo esto ocurrirá lógicamente en pequeña escala y el reconocimiento estará limitado a aspirantes y discípu­los. El nuevo grupo de servidores del mundo acrecentará su acti­vidad en todas las naciones y actuará en todo el mundo.

 

Trato de plasmar en la mente de ustedes dos pensamientos, primero, el restablecimiento de esta relación más estrecha y, se­gundo, el trabajo práctico que cada uno puede efectuar para lo­grar este reconocimiento general. Insistiré en que la actividad final traerá ese acontecimiento espiritual que debe venir del plano externo de la vida física. Los que nos ocupamos del Plan para "los próximos tres años", buscamos ansiosamente a quienes pue­den ayudarnos, a los cuales se los puede exhortar a que realicen ese esfuerzo final que traerá el resultado deseado y anticipado.

 

Como prólogo de lo que tengo que decir, recordaré que sólo hago sugerencias y que nada de lo que digo encierra el menor vestigio de autoridad, y también que soy consciente de la frecuente inutilidad de tales llamados a la colaboración. La historia del mundo del pensamiento evidencia el hecho de que los hombres a menudo se emocionan y se sienten iluminados y ayudados por las ideas y la promesa de un desarrollo futuro, pero cuando se les pide ayuda para materializar la idea, entonces desaparece del pla­no mental su esperanza e interés, o –si llega al mundo de la emo­ción y del intenso deseo— el sacrificio requerido para que renazca la esperanza en el plano físico está ausente, o es demasiado débil para producir el resultado anhelado.

 

Lo que tengo que decir como resultado de mi urgencia en obtener una colaboración más intensa, por parte de quienes le­yeron con interés el folleto Los Próximos Tres Años,* no encierra la más mínima fracción de autoridad. Sólo hago el llamado en la esperanza de que intensificarán su esfuerzo en el lapso de los dos próximos años (uno ha transcurrido ya) porque después de prin­cipios de otoño de 1936 cualquier tentativa sobre esta determinada línea habrá fracasado, o no será ya necesaria esta forma particular.

 

Mi única responsabilidad es poner la oportunidad ante los aspirantes del mundo, señalarles las posibilidades inherentes a esta situación especial, indicar las líneas de actividad práctica y luego (habiéndolo realizado) retirar el poder de mi mente y pen­samiento, dejando a cada aspirante libre para llegar a sus propias decisiones.

El folleto Los Próximos Tres Años hoy sale a cumplir su mi­sión. Su objetivo es educar a la opinión pública. Lleva inspiración y el poder de producir

 

* Tratado sobre Magia Blanca o El Camino del Discípulo, Págs. 293‑316. Tratado sobre los Siete Rayos, T. I, Págs. 144, 158.

separaciones en la vida –separaciones que producirán nuevas actividades y el cese de antiguas actitudes men­tales. Indica un posible acontecimiento –la formación en el pla­no físico de ese grupo de aspirantes y discípulos que, si se les da tiempo y oportunidad, podrá salvar a un mundo afligido y traer luz y comprensión a la humanidad. Sobre esto no es necesario decir más.

Todos leyeron el plan contenido en el folleto y el desafío a la fe, y el llamado a servir está ante ustedes. En los próximos dos años se decidirá si puede realizarse la fusión de los grupos interno y externo de los servidores del mundo, o si debe transcurrir más tiempo antes de que pueda restablecerse la antigua y primitiva colaboración entre la Jerarquía y la humanidad.

Hablo con amor y casi con ansiedad, de la urgencia actual y con un conocimiento más amplio del que ustedes posiblemente puedan tener. Expongo lo que tengo que decir en forma de inte­rrogantes y les pido se los formulen a sí mismos con calma y sinceridad:

 

  1. ¿Deseo en realidad y en verdad el establecimiento de esta interacción más estrecha entre los mundos interno y ex­terno? Si es así, ¿qué estoy dispuesto a hacer para lo­grarlo?

     

  2. ¿En qué forma puedo hacer una contribución definida para este fin deseado? Reconociendo mis circunstancias especiales ¿qué más puedo dar en lo que respecta a:

     

  1. meditación,

  2. comprensión del Plan,

  3. amor a mis semejantes?

     

    No olviden que la meditación clarifica la mente sobre la realidad y la naturaleza del Plan, que la comprensión trae ese Plan al mundo del deseo y que el amor libera la forma que materializará el Plan en el plano físico. Les pido que manifiesten estas tres ex­presiones de sus almas. Todos, sin excepción, si lo desean, pueden servir de estas tres maneras:

     

  1. El objetivo de todo el trabajo a realizar ahora es educar a la opinión pública y familiarizar a las personas refle­xivas del mundo sobre la urgencia y la oportunidad de los próximos dos años. Si esto es así ¿qué hago yo para posibilitarlo? Ampliando esta pregunta:

     

  1. ¿Hablé con quienes pude hacerlo en mi medio am­biente, o me abstuve por temor?

     

  2. ¿Permití que se distribuyera ampliamente el folleto sobre este tema? Sólo podrá distribuirse hasta fines de 1936, por lo tanto, el tiempo es corto.

     

  3. ¿Ayudé en todo lo posible en forma material y fi­nanciera? ¿Puedo hacer más de lo que he hecho hasta ahora para ayudar a satisfacer este requisito?

     

  4. Puedo dar algo más de mi tiempo para ayudar en el trabajo a quienes distribuyen el folleto, o reunir personas para cambiar ideas? ¿Puedo dedicar tiempo todos los días a esta idea y servicio definidos?

     

    Responder a mi llamado involucrará un sacrificio, pero todos aquellos que captan el Plan, agotan sus esfuerzos para elevar a la humanidad a otro peldaño de la escala y hacia una luz mayor. Sus manos deben ser fortalecidas, su trabajo necesita ayuda y cada uno de ustedes puede hacer más de lo que está haciendo, por medio de la meditación, el dinero y el pensamiento, a fin de sal­var al mundo, educar a la opinión pública y traer así el Nuevo Día.

     

     

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