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LLAMADO A UN ACTO DE SERVICIO UNIDO

Noviembre de 1939

 

La situación es seria. Mar, aire y tierra están en contra de las Fuerzas de la Luz; son agentes de la sustancia material y pueden ser poderosamente empleados contra las Fuerzas espirituales. Sin embargo, las fuerzas del aire están acrecentadamente de nuestra parte. Los Miembros de la Jerarquía están decididamente determinados a dirigir la corriente que está en camino. Esta civilización será una combinación de lo mejor y lo nuevo que se ha producido hasta ahora y, sin embargo, débilmente presentido por los mejores pensadores del mundo. La marea debe cambiarse a favor de lo que llamamos justicia.

 

 Las simientes del mal residen en todos los países, y quienes guerrean contra lo bueno son numerosos en todos ellos; algunos lo hacen con intención agresiva y planificada o mantienen una actitud y aceptación pasiva, o una neutralidad planificada, como en América, o luchan activamente por quienes están en contra de las fuerzas materiales.

 

Como bien saben, la Crisis Mundial era inevitable, pero el estado de guerra física pudo haberse evitado empleando correctos métodos psicológicos, y se habría resuelto, llevando a cabo correctamente un proceso de transmutación y trasferencia si los aspirantes del mundo hubieran demostrado espíritu de sacrificio. La necesidad del sacrificio grupal no ha encontrado una respuesta adecuada, excepto en esos casos en que fue impuesta por los gobiernos a sus gobernados. Tal es la penosa historia de lo que sucede hoy.

 

¿Qué puede hacerse para evitar que las Fuerzas de la Luz sean vencidas y arrasadas? No me refiero aquí a la victoria física externa. La verdadera victoria no se producirá a menos que los valores espirituales, que deberían gobernar la civilización humana, emerjan con claridad y poder. Quisiera acentuar el hecho de que la marea debe ser definidamente cambiada antes de fin de año si se quiere evitar un conflicto prolongado. Por lo tanto, les diría que participen  en el enfoque y la reunión subjetiva de los pensadores del mundo, particularmente a los guías de las organizaciones, grupos e iglesias de todo tipo y temperamento, que pueden impeler a sus numerosos adheridos a una actividad uniforme y unida.

 

Actualmente los Maestros de Sabiduría no disponen de tiempo para realizar Ellos mismos la tarea; están abrumados, combatiendo a las fuerzas del materialismo, activas en todos los países; la Jerarquía no puede dejar de incluir en su conciencia a Alemania, aunque esas fuerzas hayan elegido a ese desdichado país como principal punto de partida y empresa; la Jerarquía tiene en Alemania sus agentes trabajando como en otras partes. Los Maestros de Sabiduría están activos disipando la depresión y el terror que abruma hoy a todos Sus Trabajadores en la palestra del mundo, los cuales luchan por permanecer firmes bajo el terrible impacto del pensamiento erróneo y de la desesperación mundial; estos trabajadores son también sensibles (debido a su etapa de desarrollo integrado) a la agonía de la mente, la tensión de la emoción y las devastaciones del dolor físico, sentidas por todos aquellos sobre quienes la guerra ha infligido sus efectos dolorosos y aplicado la mano  del sufrimiento. Tal sensibilidad y respuesta afín, son susceptibles de producir un estado de negatividad y preocupación psíquica, por la situación inmediata entre todos los trabajadores, haciéndolos sordos al llamado de su verdadero deber, o si no propenden a ofuscarse por el dual esfuerzo de prestar servicio eficaz y, al mismo tiempo, luchar contra las reacciones emocionales. Por lo tanto, la capacidad del trabajador de responder a las voces internas y servir en forma desapasionada y altruista, es seriamente obstaculizada.

 

Insto a todos los trabajadores y miembros del nuevo grupo de servidores del mundo a abandonar sus problemas personales. Este es un movimiento de crisis, y tales problemas deben ser resueltos mediante el total auto-olvido. Les pido nuevamente que trabajen con renovado ardor en el servicio gozoso olvidando pasadas debilidades y fracasos ante la urgencia de realizar para el mundo lo que les pido. El servicio prestado se ha hecho últimamente con muy poco gozo. Al expresarme así, no me refiero a la felicidad, que es una reacción de la personalidad,  sino a esa gozosa confianza en la ley y en la Jerarquía que subyace en las palabras bíblicas "El gozo del Señor es nuestra fortaleza", "Levántate y lucha, Arjuna", conservando intacta la llama del amor, no permitiendo que ningún aliento de odio perturbe la serenidad del amor ni quebrante ese aplomo interno que les permitirá emitir la clarinada de la comprensión mundial, que reunirá a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en ayuda de la Jerarquía. Esto terminará con todo odio, separatividad y agresión, los tres pecados principales de la humanidad. Todos los hombres odiaron; todos los hombres fueron separatistas, tanto en pensamiento como en acción; todos fueron y muchos lo siguen siendo, materialistas, orgullosos y deseosos de obtener lo que no les pertenece por derecho. Este espíritu posesivo no es característico de ningún grupo; fue un defecto universal y general, y ha producido la actual situación económica desastrosa, precipitando al mundo a la guerra, al odio y a la crueldad.

 

La fusión de muchas mentes en una actividad dirigida, es hoy de importancia suprema; esto está simbolizado en la unión existente entre dos grandes naciones, Francia y Gran Bretaña. Unidad del pensamiento y el propósito dirigidos es la garantía del futuro e inevitable éxito. El poder del pensamiento masivo es omnipotente. La potencia de la actividad mental enfocada y dirigida es impredecible. Si aceptan esta premisa y esa afirmación, entonces actúen de acuerdo con ello.

 

El Espíritu de Paz se cierne cerca de la humanidad, esperando la oportunidad de hacer sentir Su Presencia. El Espíritu de Paz no es un concepto abstracto, sino una potente Individualidad, y maneja fuerzas que hasta ahora no le son familiares a nuestro planeta. Grandes Fuerzas esperan la hora en que puedan funcionar como Liberadores y libertadores del género humano. Pero la puerta por la que entrarán debe ser abierta por la humanidad y lo será mediante un acto unido de la voluntad, expresado por alguna fórmula de palabras y por el sonido. Se llevará a cabo por la actividad simultánea de los hombres y mujeres de buena voluntad y por los aspirantes y discípulos del mundo. La puerta no será abierta sino por un acto de invocación, respaldado por la voluntad enfocada. Es esencial la determinación dirigida del hombre o grupo, que emplea la fórmula, plegaria o invocación sugerida.

 

Les pediría que lleguen a tantas personas como puedan, por medio de todo canal disponible, e inicien, si es posible, una actividad definida en la próxima Navidad y también en el momento de la Luna llena de enero para hacer dos grandes llamados a las Fuerzas de la Paz y de la Luz, a fin de que ayuden a la humanidad. Les pediría que se pongan en contacto con dirigentes y trabajadores -importantes o no- en todos los países, pidiéndoles asociarse a su manera y con su propia gente, y hacerlo en la mayor escala posible -por lo menos tan grande como la del esfuerzo hecho por ustedes en 1936.

 

Los tiempos están maduros para responder a estas ideas; el dolor y la angustia del mundo abrirán los corazones y los bolsillos. La idea de una demanda para Navidad y el llamado a la plegaria y a la invocación del Príncipe de la Paz, tendrá el poder de evocar la reacción deseada, y servirá también para fusionar en una unidad más estrecha a todos los que reconocen el trabajo que la Jerarquía trata de realizar. Les pediría que soliciten ayuda en todas partes y que permitan que estas ideas se desarrollen en el mundo sobre una base útil y oportuna. Exhorten a todos los que conocen, pues por su intermedio se puede llegar a millones de personas e impelerlas a iniciar la actividad deseada.

 

A aquellos de ustedes que pueden valorar y utilizar la Gran Invocación, les sugeriría un empleo renovado y fervoroso. Sin embargo podría sugerirse como alternativa la invocación siguiente:

 

"Oh Señor de Luz y Amor, ven y gobierna al mundo.

Que el Príncipe de la Paz aparezca y ponga fin a las guerras de las naciones.

Que el reinado de la Luz, el Amor y la Justicia comience.

Que haya paz en la Tierra y que empiece en nosotros mismos."

 

(13/144-148)

 

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