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P.G.C. Enero de 1936, Junio de 1936, Enero de 1937, Octubre de 1937

Enero de 1936

Hermano mío:

 

Antes de iniciar el trabajo con usted, procuraré primeramente aclarar dos cosas. No espero ciega obediencia. No es la modalidad de un verdadero discípulo ni tampoco la suya, y de ello puede alegrarse. Lo que busco es la evidencia de esa experimentación espiritual dispuesta a llevar a cabo, durante determinado tiempo, un ensayo equitativo de esas cosas que no son contrarias a su intuición en desarrollo. Usted va siendo cada vez más consciente de que su independencia espiritual (uno de sus haberes más preciados) puede destacarse demasiado y convertirse así en un obstáculo. Su posición es clara y sólida, pero no reconoce el hecho de que su personalidad no es aún un canal puro; tampoco ha perfeccionado el alineamiento y el ajuste interno con el alma. Hermano mío, ¿no le parece que existe la probabilidad de que su negativa a recibir ayuda externa puede a veces militar contra su progreso? Su extrema cautela quizás conduzca (si la exagera) a un espíritu de aislamiento y separatividad, que puede ser profundamente desastroso para los verdaderos ideales espirituales emergentes.

 

 

Siempre hay alguien a quien puede auxiliar y estimular y ayudarlo a ampliar su conciencia. Ése es su constante esfuerzo y realización, pues usted siempre presta servicio. Análogamente hay quien puede darle -a su debido tiempo y lugar- lo que necesita, a fin de posibilitarle el siguiente paso en el Sendero, y esto puedo proporcionárselo si le interesa iniciar, durante más o menos un año, algunos experimentos conmigo y sujetarse a algunos sencillos enunciados de la verdad. Durante el proceso de experimentación ¿podrá cumplir fielmente las instrucciones impartidas? Puede abandonar las experiencias en cualquier momento. No le pido la devoción de su personalidad ni se le pedirá que haga algo sin explicarle al mismo tiempo la razón y la finalidad. ¿Llevará a cabo mis instrucciones mientras trabaja en mi grupo y evitará la crítica y las conjeturas de carácter demasiado analítico, hasta que el tiempo pueda demostrarle el valor de lo que estoy tratando de hacer? Deme dos años, hermano mío, y en ese tiempo podrá valorar lo que yo y el grupo podemos dar.

 

He querido atraerlo al trabajo grupal por varias razones. Primero, el tipo de mente que posee será de valor para el grupo y puede ayudarme con su capacidad de enseñar, pues es muy versado sobre el aspecto académico del arte divino y tiene mayores conocimientos que los demás miembros del grupo, así como análogamente I.S.G-L. es más profundamente versado en la ciencia de la sicología que cualesquiera de ustedes. Sus preguntas y escritos ocasionales serán valiosos para el grupo.

 

Segundo, si abandona temporalmente su actitud de aislamiento mental que, en cierta medida está basada en el temor -temor de perder el tiempo cuando capta los errores mentales de los demás- la identificación grupal requerida ampliará grandemente su comprensión. Lea lo que digo en las instrucciones generales respecto a este esfuerzo grupal y trate de colaborar -por lo menos durante un tiempo. El valor del trabajo grupal sobrepasará en sus resultados a la enseñanza que le pueda dar. En la nueva era, que ya está sobre nosotros, todo verdadero trabajo es trabajo grupal, subordinándose el individuo al bien grupal.  Todavía debe aprender esta identificación. Los miembros de los nuevos grupos deberán aprender a identificarse con la aspiración y la meta subjetivas del grupo, pero no con el aspecto organización, que siempre se mantiene en segundo plano. Esto no será fácil para usted. Los grupos, como los individuos, tienen tres aspectos activos. El de la organización activa externa, nos es muy familiar. Debe conocer el segundo aspecto de la inclusividad grupal e identificarse con él.

 

Ahora, hermano de tiempos lejanos, le daré la meditación que quiero que practique. Durante seis meses abandone el ejercicio de respiración que estuvo haciendo, lo que denominó aliento abdominal, porque vitaliza principalmente los centros abajo del diafragma, pero en su caso y en forma curiosa, se vitaliza el centro en la base de la columna vertebral... Trato de despertar su imaginación creadora y liberar el sentido que posee, en ciertas zonas, de fuerza especializada.

 

Que la luz brille efectivamente sobre su camino y lo conduzca a una creciente utilidad, es el deseo de su amigo y colaborador, El Tibetano.

 

 

 

 Junio de 1936

Hermano mío:

 

Su alma pertenece al segundo rayo y su personalidad al séptimo. Esta personalidad de séptimo rayo le permite trabajar activamente de muchas maneras en el plano físico, uniendo la realidad subjetiva y la forma externa. La sensación de que hay en usted indicios de una actividad de quinto rayo, se debe por lo tanto a que el rayo de la personalidad en su última vida fue la línea de menor resistencia.

 

Ante todo, hermano mío, quisiera darle las gracias por la forma en que se dedicó a este trabajo y por su colaboración al tratar de fusionar subjetivamente al grupo. Usted ha trabajado bien y tenazmente y, aunque sé que no busca halagos, a veces es de valor saber que nuestros esfuerzos están dando fruto.

 

De ninguna manera resulta fácil trabajar con mi grupo. Cinco de los seis miembros que en la actualidad trabajan en él son egos de segundo rayo. Esto es interesante, porque indica la predominante facultad del grupo para curar y enseñar, que, en último análisis, son los dos objetivos principales que usted debe captar y comprender. La curación no debe tener, necesariamente un objetivo físico. La forma más elevada posible de curación en el momento actual es la psicológica, que lógicamente produce resultados físicos. Cuando un sanador pueda combinar en sí mismo ambos campos de actividad y producir esa síntesis psicológica y la consiguiente curación física, entonces mucho, mucho más, podrá hacerse.

 

Tenemos además tres líneas de fuerza de sexto rayo, las cuales producen ese impulso definido que tiende al éxito final, aunque también impele al fanatismo. Debe precaverse de esto, pues para los discípulos en entrenamiento no es deseable el fanatismo. En este breve análisis de las fuerzas de rayo, presentes en este grupo, evidentemente debe encontrar un punto de contacto. El problema de dos de sus condiscípulos, aunque no definidamente similar, es muy semejante desde el ángulo del alma. Puedo agregar aquí que el punto de evolución de los discípulos y su etapa en el sendero del discipulado es un asunto entre ellos, sus almas y yo, y no es necesario comprometer la atención de ninguna otra persona. Es una especulación enteramente inútil de parte de las personalidades. Sólo he llamado su atención sobre estos puntos de relación, debido al valor que tienen en la integración grupal.

 

No voy a cambiar por el momento su trabajo de meditación. Toma tiempo establecer el ritmo para la meditación y usted no ha trabajado sobre esto durante un lapso suficientemente largo como para obtener sus resultados. El ritmo que debe predominar no es aún el adecuado y no le perjudicará si continúa con estos ejercicios. Esfuércese por aclarar y profundizar su alineamiento entre la personalidad y el alma.

 

 

Enero de 1937

Hermano mío:

 

Ha trabajado arduamente los últimos seis meses y aunque no quiere que lo aliente, su trabajo fue asombrosamente altruista y quiero que sepa que no me pasó desapercibido. Ha trabajado constante y subjetivamente para lograr la armonía y comprensión grupales; se ha esforzado conscientemente para que la fuerza de segundo rayo influya sobre la cuestión de la integración grupal. Al hacerlo se sintonizó con un problema vital del grupo. Este grupo de discípulos (afiliado a mi Ashrama) no puede iniciar su real servicio hasta que sus miembros individuales actúen con inquebrantable unidad. El problema es ayudar subjetivamente en este proceso con verdadera impersonalidad. Muchos discípulos tienden a hacer que sus mentes concretas presionen sobre estas relaciones y a menudo terminan perturbando su ritmo. Todo lo que se necesita es amor, comprensión y nuevamente amor, seguidos, por el silencio, y usted lo ha intentado con éxito. Siga haciéndolo y mantenga siempre un espíritu alerta para que pueda mantener esa elevada norma.

 

Hay mucho que realizar durante el año venidero y todo debe ser abordado desde el ángulo del contacto con el alma, seguido por la eficiencia en el plano físico. Ésta es otra cosa sobre la cual quisiera que trabaje durante los próximos meses, porque constituye para usted el siguiente paso en el sendero del discipulado.

 

Trate de hacer un contacto dinámico con su alma cada mañana (antes de iniciar el trabajo diario), para que el poder y la sabiduría con las que entra en contacto, más la pureza del canal abierto, lo lleven a través de las actividades del día sin recordar continuamente la necesidad de mantener contacto. Éste es uno de los primeros pasos en la nueva concepción del ser. Muchas personas trabajan afanosamente en la tarea de llegar a ser discípulos. En cierta etapa esto es correcto, apropiado y muy necesario, pero debe ser seguido de un contacto consciente, dinámico y rítmico, cada veinticuatro horas. Entonces el impulso establecido deberá ser suficiente para conducirlo a través de su plena vida de servicio. Una vez al día procure acumular el suficiente impulso, si quiere realizar adecuadamente el trabajo.

 

Los otros puntos de contacto diarios no están destinados a ayudarlo personalmente, ni son para su propia renovación espiritual. Constituyen los momentos en que usted se sintoniza con la vida mayor de la Jerarquía y el nuevo grupo de servidores del mundo. Quiero que recuerde esto. ¿En qué forma logrará el estímulo dinámico? Ése es su problema inmediato y, a fin de ayudarlo, le sugiero la meditación delineada más abajo:

 

  1. Alineamiento. Realizado conscientemente y lo más rápido posible.
  2. Mantenga la mente firme en la luz y enfóquese lo más alto posible en la cabeza, y con sus propias palabras ofrézcase al alma a fin de acumular impulso.
  3. Durante tres minutos (pues es un tiempo bastante largo, hermano mío) guarde completo silencio, manteniendo, si es posible, firme la conciencia. Entonces puede producirse el acopio de luz y fuerza espirituales. ¿Cómo se hace? Lo hace el alma, su verdadero yo, atrayéndolo a usted, su personalidad, hacia -proceso de identificación para el cual usted debe esforzarse. Esto es lo que los místicos de la Iglesia Católica denominan el "verdadero silencio de la unión".

 

  1. Entonces, durante un momento, trate de comprender que lo realizado por el alma es un hecho. Ello involucra la renovada actividad del proceso mental.

 

  1. Empleando la imaginación creadora, haga descender esta electrificación (si puedo emplear tal palabra), estimulación e iluminación al cuerpo emocional, purificándolo y esforzándose por disipar sus espejismos. Proyéctela a través del cuerpo astral.

 

  1. Considere que es, en la conciencia del cerebro físico, el receptor consciente de la fuerza y de la sabiduría que usted necesita para prestar servicio.

Siga su vida, preste servicio y espere los resultados.

 

 

Octubre de 1937

 

Su mente inquisidora, hermano mío, es un verdadero bien grupal, pero cuando está envuelta por la ofuscación o las censurables dudas intelectuales, puede permitir la entrada de fuerzas destructoras. Emplee el conocimiento que posee para hacer resaltar los hechos de los cuales está seguro. Apóyese en aquello de que básicamente está seguro, y recuerde que de la síntesis de las complejidades aparentemente contradictorias, vendrá eventualmente la iluminación. Por lo tanto, hermano mío, ¿qué otra cosa me resta, sino decirle que espere con paciencia? En el entrenamiento ocultista sigue siendo una profunda verdad el antiguo adagio de que el poco conocimiento es peligroso". El sendero que conduce a la omnisciencia está lleno de acechanzas y dificultades. ¿Se ha detenido alguna vez a pensar en las complejidades que enfrentan los Grandes Seres al ocuparse de una humanidad que cambia constantemente? Los principios son eternamente los mismos, pero las técnicas y los métodos de presentación varían con cada ciclo, porque el equipo receptor del hombre se altera y mejora constantemente. Este mejoramiento no significa necesariamente un tipo de alumno más dócil sino, a menudo, lo contrario. El Instructor no sólo tiene que inculcar la antigua verdad en forma nueva, sino que debe neutralizar los arraigados hábitos de pensar y la impaciencia de una mente demasiado ávida.

Medite sobre los temas sugeridos a continuación:

 

1er. mes - El empleo de las manos en la curación.

2do.mes - El cultivo de la paciencia en el diagnóstico.

3er. mes - El factor tiempo en la curación.

4to. mes - La abstracción oculta de la personalidad durante la

                 curación.

5to. mes - El reconocimiento del karma en la curación.

6to. mes - La interacción del amor en la curación.

 

 Sugeriría que, después de cada reflexión mensual, resuma en seis afirmaciones breves y concisas las conclusiones a que ha llegado.

 

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