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R.V.B., Noviembre de 1931; Junio de 1932; Enero de 1933; Junio de 1934

Noviembre de 1931

 

Mis palabras para usted, hermano mío, son: Ha alcanzado en esta vida una mayor liberación de lo anticipado por su alma y por Quienes vigilan en el aspecto interno de la vida. Le llegó el día de la oportunidad y se valió de ella. Busqué en su aura los puntos que yo debería tratar, y mi mensaje quizás sea algo inesperado: apresúrese. No es el hecho de apresurarse ni preci­pitarse en la experiencia con indebida urgencia, sino la constante y consciente aceleración de la vibración que lleva al poder. Sus expresiones externas no manifiestan plenamente la palpitante vida interna; la actividad de su alma está limitada por sus mo­vimientos en el plano físico. Es necesaria una coordinación más rápida entre lo interno y lo externo, sin sacrificar el equilibrio obtenido ni su excelente eficiencia. Usted sabrá a qué me refiero, porque en sus momentos elevados le preocupa la lentitud con que responde a lo que siente internamente. Posee aplomo, valor y conocimiento y el "camino del discípulo" que debe seguir, pero las células del cuerpo físico deberán tener una sensibilidad más rápida, y esto se hace atrayendo la energía, y no mediante dietas u otros medios del plano físico. Durante los próximos seis meses, envíe al centro laríngeo ‑no a la garganta física, sino al centro que se halla detrás del órgano físico; sobre la columna vertebral, pero totalmente fuera del cuerpo físico‑ la energía, con la cual se pondrá en contacto. Esto deberían recordarlo todos los discí­pulos. Los siete centros de energía se encuentran a unas tres pulgadas (unos 7 ½ cm) detrás de los

 

lugares donde se los ubica generalmente. Si esto se tiene presente, se evitarán muchos peli­gros fisiológicos. Mi consejo para usted, hermano mío, es la rápida reacción espiritual de todas las células del cuerpo...

 

Siga adelante con fortaleza (ya la tiene), en paz (que también la posee) y con aplomo. Los ejercicios respiratorios lo ayudarán mucho.

Junio de 1932

Hermano de antaño:

 

Ha cargado con mucha responsabilidad y ha realizado un gran trabajo con fortaleza. Debe recordar que todos los períodos de tensión sólo son de preparación para hacerse cargo de más trabajo, con creciente eficiencia y rapidez, y también que a todos los discípulos que se entrenan para la etapa inadecuadamente deno­minada "discípulo aceptado", se les enseña a utilizar su propia vibración magnética para reunir a su alrededor su propio grupo, formados por quienes podrán ayudar específicamente. Se les instruye, además, sobre este trabajo, dándoles un cargo responsable en relación con sus semejantes. Por consiguiente, la tarea que a usted le corresponde consiste en entrenar a las personas a fin de que trabajen y se capaciten para colaborar con el Plan. Entrará en contacto con aquellos que no lo necesitan como guía o instruc­tor, y serán aquellos que usted conoce y siente que requieren su entrenamiento y ayuda. Deben aprender a trabajar en forma in­cluyente y con amor inteligente. Introdúzcalos en su aura y man­téngalos en la luz. Observe su creciente capacidad y, posterior­mente, su reacción individual hacia usted. De esta manera llegará a comprender su capacidad vibratoria y magnética. La naturaleza del alma es amor y ésta es la gran fuerza atrayente.

 

Respecto a mi comentario sobre los "discípulos aceptados", debo recordarle que, después de todo, los Maestros no aceptan a nadie. El Maestro sólo reconoce la capacidad y la habilidad al­canzada y luego procura utilizar al discípulo para desarrollar el plan divino. En consecuencia, los discípulos deben preguntarse: ¿El aspecto amor de mi naturaleza atrae a las personas hacia mí en forma personal para poder ayudarlas, o establece una in­teracción egoica entre ellas y yo? Le recomiendo, estudiar y prac­ticar esto. La extensión de su radiación magnética podría muy bien duplicarse, pues no está todavía a la altura de su poder in­terno latente.

 

El mántram que le elegí está destinado a personificar una afirmación del propósito de su vida, y dice:

 

"Conozco la ley y me esfuerzo por llegar a la meta. Nada detendrá mi progreso en el Camino. Cada minúscula vida de mi forma, responde. Mi alma ha emitido ese lla­mado, siendo cada día más claro su sonido. Su espejismo no me retiene. El Sendero de Luz se extiende claramente por delante. Emito mi demanda para que llegue a los corazones de los hombres. Procuro y ansío satisfacer su necesidad. Deme su mano y hollemos juntos el sendero".

 

Su utilidad para mi grupo reside en su equilibrio emocional. Procure no perderlo, suceda lo que suceda  pues significa para sus condiscípulos más de lo que usted cree.

 

 

Enero de 1933

Hermano mío:

 

        Desde mi última comunicación tuvo que encarar muchas si­tuaciones que inevitablemente promovieron su crecimiento y desa­rrollaron su intuición, que va despertando continuamente, y uno de los medios de exteriorizar su comprensión interna reside en llevar un diario espiritual. Extraiga pensamientos simientes de su conciencia y afiance su comprensión de ellos, escribiéndolos y ampliándolos a medida que lo hace. Su meditación diaria puede también utilizarse para ese propósito, y los dos requisitos para la correcta meditación (en lo que a usted concierne) son: la formu­lación de tales pensamientos simientes y hacer un trabajo definido de visualización...

 

La razón de la meditación dada es fomentar un íntimo recono­cimiento intuitivo de la realidad que existe detrás del grupo de discípulos al cual está asociado ahora, debido a su relación con­migo. Otra razón es estimular el centro laríngeo, mediante el cual debe aprender a trabajar durante la tercera etapa de la medita­ción asignada... Vigile con cuidado la práctica de la meditación y, si necesita algún consejo, comuníquese con A.A.B.

 

Usted sabe cuál es su contribución a mi trabajo. Debe ofrecer un punto focal estable; ser un guía y amigo inteligente, y llevar firmemente las riendas del gobierno con impersonalidad y ver­dadera percepción interna.

 

Ésta es su tarea, hermano mío. Debe fomentar además, la im­personalidad en quienes trabajan a su alrededor, y podrá conse­guirlo en la medida que aprenda a ser más impersonalmente per­sonal. La impersonalidad no es difícil para usted, pero aún tiene la difícil tarea de lograr interesarse y establecer contactos en forma personal, pues evolucionará con este método. Lo que hizo es conocido y reconocido, pero usted no espera que se le agradezca.

Junio de 1934

Hermano mío:

 

La puerta de la oportunidad ‑resultado del esfuerzo que se intensificará durante los próximos dos años‑ se abre de par en par para usted. Quizá habrá observado al leer las instrucciones dadas a mi grupo, que estoy cambiando algo mi acercamiento e intensificando más mi interés personal por cada uno. La razón de ello estriba en que al comenzar este cuarto año de trabajo Con­junto, me veo obligado a reconocer su sinceridad como grupo y sus disposiciones como individuos, al cumplir con los requisitos. Esta sinceridad y disposición son voluntarios. Justifican un ma­yor esfuerzo de mi parte, esfuerzo demandado por el grupo mismo. Mi tiempo es muy valioso en este período de actividad mun­dial, pero estoy dispuesto a colaborar con el grupo si continúa demostrando voluntad de servir. Con un poco más de entrena­miento personal, se obtendrá, con el esfuerzo realizado de mi par­te, un resultado fuera de toda proporción.

 

Tengan en cuenta que al dirigir mi pensamiento a ustedes (cuando se comunican en el momento de la Luna llena de cada mes) se producirá inevitablemente un estímulo y una afluencia de energía, lo cual es sólo ahora posible en forma constructiva. Quie­nes enseñamos, debemos  resguardar a nuestros discípulos del poder del grupo que representamos. El riesgo del excesivo estímulo es real y está siempre presente. Por esta razón le será útil estu­diar detenidamente todas las instrucciones que los discípulos de mi grupo (a quienes usted quizás conozca) estén dispuestos a com­partir. Mi interés espiritual y los consiguientes efectos del mismo en forma de energía, abarca toda la serie de enseñanzas dadas individualmente, o al grupo en conjunto. De este modo el poder es aminorado, el grupo se integra más íntimamente y la vida de cada discípulo, sus problemas y sus realizaciones, se convierten en parte de la vida, de los problemas y de las realizaciones grupales. Le recomiendo considerar las siguientes palabras: vida, proble­mas y realización, o presentarlas como dualidad, vida‑conciencia y forma‑actividad.

 

Respecto a esto (elijo mis palabras con cuidado) le recordaré en forma particular, hermano mío, que el discípulo inteligente considera toda expresión externa en el plano físico, como una realización. Nohay fracaso esencial. En esta etapa de la vida del discípulo, quizás no se cumplan a la perfección los requisitos; po­drá haber ciclos de aridez, una condición aparentemente estática y momentos en que el sentido de futilidad es profundo y real. Pero nada de eso será duradero. El aferramiento del alma sobre su instrumento, la personalidad, es demasiado fuerte para que estos ciclos sólo sean episodios transitorios.

 

No intento cambiarle la meditación. Continúe con la que de­lineé en mi última comunicación. Busque el símbolo que aparece por encima de la cabeza

 

de cada uno de sus condiscípulos. Esta forma de trabajar es interesante y actualmente muy progresista. Tenga en cuenta que con la interacción del amor (el que se da y recibe) vendrá súbitamente la revelación. Unas pocas insinuacio­nes sobre este punto, pueden serle de utilidad.

 

1. Vinculando el centro cardíaco con el centro ajna se acre­centará la habilidad para hacer este trabajo. La vincula­ción se efectuará a medida que envía amor a sus condiscípulos y procura enfocar su conciencia entre las cejas (el centro ajna). Aquí ha fallado su técnica...

2. Dirija su energía mental (la portadora de la energía del amor) al centro ajna de cada uno de sus condiscípulos...

3. Estudie con cuidado las instrucciones dadas a sus condis­cípulos y procure adaptarse más definidamente al plan ge­neral. Internamente tiene ahora más libertad que antes y debe procurar mantener libre y simple la vida de su personalidad. Creo que sabrá internamente, por qué acentué en este momento dos palabras: libertad y simplicidad. Constituyen la clave de su servicio exitoso. Evite que nada ni nadie lo aparten y le hagan perder el aplomo interno alcanzado. No vuelva la espalda a ningún gozo o felicidad que pueda llegarle, capaz de acrecentar su eficiencia en el trabajo, donde su alma, su karma y su vinculación con mi grupo, lo han colocado.

 

La aceleración de su capacidad vibratoria ha avanzado satis­factoriamente. Si puede mantener esa aceleración, por el poder de su meditación, sus cuerpos sutiles alcanzarán tal ritmo, que se encontrará equipado para satisfacer las demandas futuras.

 

Siga adelante con firmeza y gozo, hacia el trabajo del próximo año y dé al grupo la medida de su fortaleza, es mi plegaria.

 

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