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S.S.P. Diciembre de 1936; Agosto de 1937; Mayo de 1938.

 

Diciembre de 1936

Mi hermano y amigo:

 

Uno de los secretos de la verdadera vida, el cual empieza a surgir en su conciencia, es el de ser. Éste debe ocupar el lugar del hacer. La vida se ha ordenado de tal modo en usted que la actividad es su forma de expresarse y la línea de menor resis­tencia. Las exigencias de la época y la necesidad del mundo lo obligaron a mantenerse definidamente activo en un ambiente bas­tante amplio. Así nuestras almas disponen de nuestros principales modos de vivir. Sin embargo, se va dando cuenta poco a poco de que "manteniéndose en el ser espiritual" (más que en alguna actividad específica) puede expresar las profundas tendencias bási­cas de su vida y ser de utilidad en su medio ambiente. Ésta es, predominantemente, la lección de su vida y, hermano mío, recién la está empezando a aprender.

 

Su tónica es radiación, y usted puede irradiar. Su meta es ser ni más ni menos que un canal. Éste es el requisito sobresaliente y la demanda que su alma hace a su personalidad. Creo que ya sabe esto, y el estudio de los rayos de su alma y personalidad, debería aclarar la razón de por qué es así en esta vida.

 

 

El rayo de su mente, el cuarto, controla su personalidad, lo cual significa que posee el poder de reaccionar a la iluminación del alma. El objetivo de su meditación debiera ser luz. Sin em­bargo le indicaré que, en su caso, debe mantener en todo momento una reflexión tranquila y un recogimiento interno. Esto le per­mitirá ser un canal para la afluencia de luz a su personalidad y, por medio de ella, a su medio ambiente.

 

     En consecuencia, no voy a darle una meditación definida sobre la luz, pero le pediré que haga de la luz el tema de su recapitu­lación diaria. No la llamaré recapitulación vespertina, porque no importa la hora en que la practique, con tal que lo haga una vez cada veinticuatro horas, tomando una o dos preguntas de la recapitulación y reflexionando profundamente sobre ellas durante los próximos seis meses. Luego responda mensualmente a una de las seis preguntas que aquí formulo:

 

ler. mes- ¿Cuál es para mí el significado práctico de la palabra luz?

      2do. mes‑ ¿De qué manera puede mi vida ser iluminada?

     3er. mes‑ ¿ Cuál es el factor que produce iluminación y cómo

                        actúa normalmente este factor en mi vida?

     4to. mes ‑ ¿Qué efecto tendrá en mi vida diaria una mente iluminada?

     5to. mes ‑ ¿Qué efecto debería producir mi vida como Por­tadora de Luz en

                        mi medio  ambiente?

 6to. mes ‑ ¿Estoy en contacto con otros Portadores de Luz, y de qué manera?

 

Que sus respuestas a estas preguntas sean breves, pero com­pletas. Sí hermano mío, exactamente así: "Breves, pero com­pletas”,  porque mayormente esto es cuestión de terminología lacónica y de concisa definición. Continúe la meditación grupal, pero escriba estos breves informes no sólo para su propia ilu­minación, sino también para la de sus hermanos de grupo.

 

En relación con los rayos de su personalidad, le indicaré que el rayo del cuerpo mental es el cuarto, lo cual le facilita la tarea de responder a la luz del alma, porque proporciona una naturaleza mental que reacciona fácilmente al segundo rayo de su alma, por pertenecer a la misma línea de fuerza. También hace que su men­te sea un punto focal para la fuerza del alma en su personalidad de quinto rayo, que es en sí el rayo mental. La construcción del antakarana no debería constituir para usted un verdadero pro­blema.           

 

      Su cuerpo astral es de sexto rayo, lo cual le proporciona una actitud unilateral hacia la vida y, principalmente en su caso, hacia las cosas del mundo espiritual. Está definidamente "en camino" y avanza con satisfactoria sencillez. Este rayo le permite,

Si lo desea, hacer un contacto    relativamente  fácil con el alma.  Sus rayos, por lo tanto, son:

 

  1. El rayo del alma, el segundo de Amor‑Sabiduría.
  2. El rayo de la personalidad, el quinto de Ciencia Concreta.
  3. El rayo de la mente, el cuarto de Armonía a través del Conflicto.
  4. El rayo del cuerpo astral, el sexto de Devoción o Idealismo.
  5. El rayo del cuerpo físico, el tercero de Inteligencia Activa.

 

Por lo tanto ¿qué constituye su mayor dificultad?; usted no está satisfecho de su progreso, y con razón.

 

     La razón principal reside en su personalidad de quinto rayo, porque acentúa la mente censuradora y  analítica, lo cual conduce a observarse y a criticarse, a argumentar consigo mismo y contra las circunstancias ytambién reside en su cuerpo físico de tercer rayo, que pertenece a la línea mental, acrecentando la actividad de su personalidad censuradora. Sin embargo se critica a sí mis­mo y ello puede ser tan erróneo e innecesario como criticar a otros. Si deja que su alma influya más definidamente sobre su personalidad, actuando por medio de su mente de cuarto rayo y de su cuerpo astral de sexto, estudiando y utilizando estas líneas de menor resistencia, avanzará rápidamente hacia la meta que se ha fijado en esta vida ‑la integración alma y personalidad.

 

No se desaliente, hermano mío. Si usted y los hermanos de grupo trabajan sobre las ideas de los rayos y se consideran como totalidades unificadas y no como unidades compuestas, pronto estarán preparados para el trabajo grupal de curación. Éste es mi proyecto.

 

 

RECAPITULACIÓN SOBRE LA LUZ

 

  1. ¿ Qué constituye una recapitulación?

  1. ¿ Que constituiría según mi criterio, la recapitulación

      del día, con la idea de que predomine la luz?

  1. ¿ En una recapitulación se me pide que vuelva a ha­cer y a experimentar, o debo asumir la posición del Observador que se mantiene "firme en la luz?".

  2.¿ Puedo aprender a caminar en la luz y alcanzar así fi­nalmente la     iluminación?

  3.¿Puedo ver mentalmente cómo me mantengo en la luz de mi alma y conocer el significado de una constante re­flexión?

  4.Si empleo esta recapitulación sobre la luz, como debe em­plearse, ¿cuál será el efecto en mi vida y la vida del grupo al que sirvo?

  5.¿Puedo decir, sinceramente, si como personalidad sé man­tenerme apartado y arrojar luz sobre los problemas coti­dianos de mi vida?

  6. ¿Por qué razón quiero caminar en la luz?

  1. ¿Por qué busco iluminación personal?
  2. ¿ Por qué quiero ayudar a iluminar a quienes me ro­dean?

  7. Si esta recapitulación es un método científico definido pa­ra producir resultados   subjetivos con cambios objetivos, ¿cuáles serán estos resultados y cambios?

  8.¿Encontraré en mi estudio la base que indique la posibi­lidad de mi iluminación e intensificaré mi capacidad para el servicio y mi creciente utilidad  en el sendero?

 

 9. ¿Es de importancia mi progreso en el sendero? ¿Por qué?

  1. Si es verdad que el ciego debe avanzar por el tacto, y los que tienen vista, viendo y manteniéndose libres y desape­gados, ¿por qué entonces, poseyendo vista, no camino más definidamente en la luz?
  2. ¿Es mi mente el órgano de visión para el hombre espiri­tual, y ofrezco este órgano para que lo utilice el yo superior?

12. ¿Puedo mantener la mente firme en la luz?

13. En la recapitulación diaria ¿qué parte desempeñó la iluminación?

  1. ¿Cómo defino la frase "luz del alma"?
  2. Luz es la cualidad del alma. En esa luz:

       a. ¿Puedo olvidar al fragmentario yo personal?

       b. ¿Puedo reconocer al único Yo en todos los yoes?

  1. Se dice que existe un arquetipo, un canon, un rayo, una meta y una luz que  resplandece en el sendero. Compren­diendo esto, ¿conocí la despreocupación que debería ilu­minar mi camino?

17. ¿Cómo se refleja la luz en mi vida?

18. ¿Reconozco a mis compañeros peregrinos en el camino de la luz?

19. ¿Puedo atraer conscientemente luz cuando otros la nece­sitan ?

20. ¿Soy el redentor de la naturaleza inferior? ¿De qué ma­nera ayuda la luz en tal redención?

21. ¿ Hubo algún momento durante el día, en que la luz haya afluido a través mío?

22. La naturaleza del alma es luz. La experiencia de esta luz se alcanza

         mediante el control mental. ¿Qué significa para mí control mental?

23. ¿En qué problemas y ocasiones evoco la luz más fácil­mente?

24. ¿He aportado hoy luz a otros?

25. Si he manifestado luz, ¿lo he hecho en forma consciente, o simplemente afluyó a través mío?

26. ¿Qué actividades y defectos de mi naturaleza inferior de­ben ser eliminados para que la    luz ilumine mi camino?

27. ¿Qué obstaculiza principalmente el logro de mi ilumi­nación?

28. ¿ Cómo puedo utilizar la luz para ayudar a mis semejantes?

  1. ¿Cómo puedo ayudar realmente a mis semejantes?

 

 

 

Agosto de 1937.

Hermano mío:

 

En  los últimos seis meses ha logrado usted un definido progreso y es ahora para mi grupo una fuerza interna y estable, co­mo no lo fue hasta ahora. Mantenga esta estabilidad y absténgase de criticar, que en cierta y real medida lo ha logrado, procurando que esa estabilidad no se cristalice en una condición estática y que la abstención de criticar no interfiera la facultad de analizar li­bremente.

 

Este grupo de discípulos está mejor alineado e integrado que antes; si dicha integración progresa y la relación se establece con más firmeza, podremos continuar el trabajo que, en último análisis, depende de ciertas relaciones correctamente establecidas entre:

 

  1. Los miembros del grupo y yo, vuestro hermano Tibetano.
  2. El grupo como un todo, y la Jerarquía.
  3. Este grupo de discípulos, y otros grupos de mi ashrama.
  4. Los miembros individuales del grupo.

 

Quisiera que reflexione sobre estas cuestiones.

 

Le dije que me ocuparía de los rayos de los vehículos de la personalidad en venideras instrucciones, para que perciba con más facilidad su problema individual y, en consecuencia, se capa­cite con más rapidez para servir. Como bien sabe, el rayo de su personalidad es el quinto, el de su mente, el cuarto, y el de su cuerpo físico, el tercero: 5‑4‑3. Éstos rayos son los de Conocimien­to Concreto, de Armonía a través del Conflicto (expresado en su caso por la naturaleza mental) y de Inteligencia Activa. Por lo tanto, si piensa con claridad percibirá por qué su cuerpo físico es tan buen mecanismo de respuesta para la impresión mental, y por qué el problema de su vida está ligado a la ubicación o medio ambiente en el plano físico, donde se halla su personalidad. Sus problemas derivan más de las circunstancias y medio ambiente que de usted mismo. ¿No es así, hermano mío? Esta situación no es muy común como parece. Está singularmente libre de comple­jos internos y responde también singularmente a las circunstan­cias externas. Reflexione sobre esto, porque le aclarará más el camino de la vida y facilitará en gran manera su progreso en el Camino.

 

Lo que le inhibe que afluya libremente la luz del alma a través suyo y en su medio ambiente, no reside particularmente en alguna reacción mental o astral, sino en la respuesta de su personalidad a las condiciones ambientales externas. Esta respuesta produce un vórtice externo de fuerzas en su aura, de allí la oportunidad para que su mente de cuarto rayo produzca armonía a través del conflicto y también la habilidad en la acción, verdadero signifi­cado de los nombres subsidiarios de este rayo, llamado con fre­cuencia el rayo del Arte o de la Belleza. Es el rayo de la vida creadora y no del arte creador. La vida creadora produce belleza y armonía en la vida externa, para que otros puedan ver la reali­zación.

 

¿Cómo puede obtener esta habilidad en la acción? ¿Cómo fa­cilitar la expresión de su predisposición a producir armonía, a pesar y a causa del conflicto? Por medio de una meditación fuer­temente mental, que atraiga la luz del alma, que en su caso es amor‑sabiduría, haciéndolo con tal poder, que la combinación de sabiduría y habilidad en la acción (para manifestar armonía), hará surgir el canon interno del tema externo de su vida cotidia­na. Le diré que usted es más fuerte en la línea de la sabiduría, que en la del amor y, de acuerdo a nuestro plan de análisis indi­vidual, quedaría ubicado en el 'Camino búdico" en vez del "Ca­mino crístico". Para desarrollar esto en forma efectiva, debería concentrar la atención sobre el tema de vivir en forma inte­ligente y hábil al expresarse en su medio ambiente, que lo hará, en forma notable, un extrovertido, lo enfocará en la vida del plano físico y pondrá su conciencia cerebral (y en consecuencia, su actividad externa) en línea con la sabiduría y el deseo del alma.

 

No es necesario dedicar mucha atención a su condición astral o emocional. Enfoque su atención interna en dos aspectos de su naturaleza, el alma y el cerebro, utilizando la mente iluminada. Verá, por lo tanto, por qué formulé las preguntas en mis últimas instrucciones y le pedí respuestas definidas.

 

Le asignaré una meditación de cuarto rayo, que debe practicar­la con cuidado hasta que tenga noticias mías; llévela a cabo rápi­damente, en un punto de tensión y fusión, y hágalo dinámicamen­te, poniendo en ella todo el poder de su voluntad iluminada...

 

Continúe con confianza, hermano mío, sabiendo que todo va bien. Tiene dos grandes problemas en el plano físico, que usted reconoce y yo conozco. Resuélvalos durante los próximos seis me­ses, si le es posible, con la ayuda de las ideas que hoy le impartí.

 

Mayo de 1938.

Hermano mío:

 

Creo que será motivo de gran satisfacción para usted saber que algunos miembros de mi grupo iniciaron un definido trabajo grupal de curación. Usted se halla en la línea activa, y le será de especial beneficio, como ningún otro ejercicio, colaborar para con­tribuir a integrar su personalidad y alma en una unidad activa. Por esta razón, sólo me propongo darle, un breve ejercicio respira­torio, que le pido practicarlo regularmente antes de la meditación grupal. Este ejercicio ayudará a los distintos cuerpos a adquirir un ritmo que facilitará el descenso de la fuerza curativa, la cual (en este trabajo grupal) debe proceder del alma. El grupo no tra­baja realmente con el prana etérico, como lo hacen la mayoría de los curadores comunes...

 

Este ejercicio establecerá una armonía grupal más estrecha, y es un servicio de naturaleza especial que usted prestará al grupo, y sería una especie de impacto rítmico sobre el paciente, que formará así un sendero de luz, por el que puede afluir la energía curadora.

 

       Las últimas instrucciones están llenas de sugerencias, que se le irán aclarando y le serán útiles a medida que las estudie y le trai­gan una acrecentada inspiración. Quisiera que lo haga a la luz de la experiencia adquirida y de las nuevas asignaciones dadas a mis discípulos.

        Durante los próximos dos años deberá hacer varios cambios importantes, tanto en su vida como en su medio ambiente. Está preparado para reconocerlos y obtener de ellos el desenvolvimien­to interno que debe otorgarle y le otorgará, el correcto manejo de las situaciones que se presenten.

 

Nada más tengo que decirle por ahora, hermano mío.

 

NOTA:Este discípulo está todavía afiliado superficialmente con el tra­bajo del Tibetano y, ocasionalmente, establece contacto con Él. Dice el Tibetano que en su caso se permite esta afiliación, porque "ha vivido plenamente de acuerdo a la luz que en él reside y que su fracaso (si así puede llamárselo) se debió a que recién comenzaba a recorrer el sendero del discipulado".

 

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