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S.S.P. Mayo de 1934; Noviembre de 1934; Junio de 1935; Enero de 1936

Mayo de 1934

Hermano mío:

 

Trabajaremos juntos por algún tiempo y quisiera ayudarlo. Su primer objetivo consiste en establecer relación comprensiva con los miembros de su grupo y conmigo. Ningún grupo que perte­nece a los Maestros, o está afiliado a Sus ashramas, tal como se ha planeado de acuerdo al nuevo impulso procedente del aspecto interno, actuará adecuadamente, si no existe colaboración volun­taria y decidida entre las unidades que componen el grupo, lo cual no siempre resulta fácil.

 

Se ha estado preguntando por qué razón lo han elegido entre tantos aspirantes para realizar este trabajo particular. En parte por razones kármicas, hermano mío ‑karma ligado al mío en varios puntos, y parcialmente debido a que la luz interna se ha convertido en una llama, por cumplir fielmente el deber asignado, lo cual justifica que nosotros, al buscar por el mundo a quienes nos ayuden, intensifiquemos aún más esa llama. Prestar servicio es y ha sido su objetivo. Lo sabemos, y mi objetivo consiste en aumentar su capacidad de servir. ¿Está dispuesto a aprender y procurar seguir voluntariamente mis sugerencias? En cualquier momento puede dejar el trabajo y retirarse a voluntad. La tarea de servir, que demanda el amor a la humanidad y reclaman los Grandes Seres, no es obligatoria.

 

 

No le ha prestado la debida atención al arte de curar; sin embargo puede, si quiere, curar los trastornos emocionales pro­fundamente arraigados en el cuerpo astral; este latente e incom­prendido poder debe desarrollarlo y utilizarlo. Algunas personas curan a quienes sufren dolencias físicas. Otras actúan en el cam­po de la sicología y se ocupan de dolencias cuya base es más men­tal. Aún otras (usted entre ellas) pueden ayudar a estabilizar los cuerpos emocionales o astrales de los pacientes. Puedo ense­ñarle cómo hacerlo, pero antes debe lograr una mejor organiza­ción para que su alma tenga un canal alineado y despejado, por el cual pueda fluir la fuerza espiritual.

 

Durante algún tiempo deberá dedicarle atención al centro cardíaco. Con ese fin, le será útil la meditación incluida en esta instrucción, practicada por espacio de seis meses...

 

La actividad excesiva de su mente constituye la principal di­ficultad y el mayor obstáculo que impide su utilidad, actividad que no lo lleva a censurar a los demás, sino que lo mantiene en un estado de constante duda y perplejidad respecto a los funda­mentos de acuerdo a los cuales vive la humanidad. Formular pre­guntas que no tienen respuesta hermano mío, es perder el tiempo. Es inútil tratar de definir lo indefinible y medir lo inconmensu­rable de la mente. Por lo tanto, dedíquese a la construcción de ese mecanismo interno de contacto que aún existe en embrión dentro de su círculo personal infranqueable. Tenga en cuenta que dicho mecanismo sólo puede desarrollarse debidamente, por la correcta meditación, el pensamiento constructivo y la práctica de la inofensividad. Una vez desarrollado, comprobará la inutilidad de sus interrogantes, pues conocerá la verdad y ella lo liberará. Piense con sencillez.

 

Le doy, hermano mío, un trabajo especial para los próximos seis meses. En varios de mis libras y escritos, muchas veces me referí a la curación y a los nuevos desarrollos relacionados con el cuerpo etérico. ¿Quiere leerlos y extraer los párrafos que se refieren de algún modo a la curación y los que tratan de quienes están vinculados con el arte de curar? De esta manera prestará un servicio a mi grupo de discípulos y a mí, y hará asequible al grupo, en forma concisa, cuanto he dicho, lo cual constituirá un verdadero servicio.

 

      Le doy este mensaje: No busque la razón de todo lo que se le presenta, sino aprenda a amar y a realizar. Trabaje desde el corazón, no desde la cabeza, y equilibre su desarrollo. Con el corazón y la cabeza alineados' la fuerza curadora podrá fluir poderosamente hacia los demás.

 

 

 

Noviembre de 1934

 

Hermano mío:

 

En estos seis meses poco le he dicho, por ser muy breve el tiempo que trabaja en este grupo. Las puertas de la oportunidad están abiertas de par en par para usted, pues el creciente estímulo que ha recibido por su afiliación al grupo ha aumentado tanto su poder, que su vibración atrajo la atención, allí donde sus pa­labras sobre cuestiones esotéricas hubieran caído en oídos sordos. En esto reside su campo de servicio y de prueba. En su caso par­ticular, debe considerarse la palabra magnetismo. Posee cierto poder magnético definido. Esto lo sabe. Pero ¿sabe a través de qué centro afluirá y por medio de qué cuerpo? Le doy una idea y le indico el campo de conocimiento que a usted le concierne y debería aprender a dominar. Algún día se verá obligado a enca­rar la cuestión y decidir desde qué plano y por medio de qué cuerpo tendrá que trabajar. Usted deberá saber si será mental­mente magnético, si estimulará los cuerpos mentales de aquellos a quienes sirve, o si su magnetismo será astral y nutrirá la na­turaleza emocional de aquellos con quienes entra en contacto. El magnetismo animal no deberá interesarle, pero el que posee podrá consagrarlo al servicio mediante la reticencia y el control. Su meta debería ser el magnetismo egoico o del alma, y desde ese punto de influencia puede algún día trabajar. Pero debido a que el alma magnetiza a los tres cuerpos, debe aprender a ejercer un correcto control y empleo, de lo contrario la fuerza del alma que afluye a través de lo que no está controlado, inevitablemente lo destruirá.

 

Practique la misma meditación. Más adelante le daré otra to­talmente nueva, si practica la actual como debe. Quisiera que lleve un cuidadoso registro mensual. No es necesario que sea extenso sino sincero. Anote específica y sensatamente su efecto emocio­nal sobre

 

  1. su familia,
  2. sus asociados,
  3. aquellos que asisten a sus conferencias o sermones, y sobre
  4. las personas con quienes se pone en contacto diariamente.

 

Observe esto hermano de antaño y anótelo en su diario espi­ritual. Así aprenderá a trabajar y a comprender. Estudie nue­vamente y con cuidado lo que le dije hace algunos meses y, que la claridad de la luz guíe su corazón, sus pensamientos y su aspiración.

 

                              Junio de 1935

Hermano mío:

 

Le voy a pedir que durante los próximos seis meses haga dos cosas. Ante todo, que concentre cada día su energía y no la disipe en tantas actividades desconectadas. La prudente conservación de la energía y la eliminación de la actividad no esencial, son en la actualidad convenientes para usted y le traerán la organización interna de su fuerzas que, en el transcurso de un año, aumen­tarán en gran manera su utilidad para el servicio.

 

En segundo lugar, quisiera que durante la meditación se con­centre en la etapa simple y aparentemente elemental del alinea­miento. La tarea de vigilar cada día el empleo de su energía y la práctica de la meditación sobre el alineamiento, acrecentará grandemente su eficacia. Su alineamiento es débil. Sus móviles son todo lo que puede desearse de acuerdo a su conocimiento; su devoción a la causa de la humanidad es igualmente correcta; su simpatía hacia sus semejantes muy real; su mente está activa y alerta, y se halla profundamente interesado en la vida y en todo cuanto concierne a las relaciones humanas. Pero su coordinación y alineamiento no son buenos. El factor coordinación rige la inte­gración de su personalidad - mental, emocional y física -, mien­tras que el factor alineamiento se relaciona con el control que ejerce su alma, y el establecimiento de una línea directa de con­tacto entre su alma y su cerebro, por intermedio de la mente.

 

Hablando en sentido figurado, carece de un firme contacto entre la mente y el cuerpo astral. Ahí reside el punto débil de su alineamiento. Cuando esté mentalmente alerta, lo cual ocurre con bastante frecuencia, se establecerá una coordinación tempo­raria, lo que podríamos llamar un alineamiento momentáneo; pero en cuanto cesa su actividad mental hay completa ruptura. Entonces actúa como persona sensible, emocionalmente vital y activa, permaneciendo la naturaleza mental apartada del alinea­miento inferior.

 

Le dije anteriormente que podría trabajar como curador si­cológico. Esto es verdad, pero tiene poco conocimiento de la si­cología moderna, por lo tanto, debería leer y pensar más defi­nidamente de acuerdo a líneas académicas, porque lo ayudarán a obtener la necesaria integración y coordinación.

 

     Al alinearse durante la meditación, le pido que haga los ejer­cicios de respiración y centralización que le daré. Sabe muy bien, mi amigo y hermano, que cuantos más discípulos alineados y coordinados haya, mayor será el poder para servir.

 

Por lo tanto, procure practicar el ejercicio de respiración poniendo especial atención en el intervalo y en la línea de pensa­miento que desarrolla en esos intervalos. Esta tarea es algo difícil para usted, sin embargo, el intervalo debería ser la parte más fácil y efectiva en la práctica de la meditación. Un intervalo man­tenido y utilizado adecuadamente, es uno de los pasos prepara­torios hacia el fenómeno esotérico que los instructores orientales denominan samadhi...

 

Durante los próximos seis meses, medite profundamente sobre las seis frases siguientes, manteniendo la conciencia lo más ele­vada posible en la cabeza, procurando mantener la mente firme en la luz y alineada con el cerebro.

 

1. Mes...............   Que la luz del alma ilumine mi mente y derrame luz en el

                             camino de los  demás.

2. Mes...............   Que el amor del alma domine mi naturaleza in­ferior y me

                             guíe en el camino del amor.

3. Mes...............   Que actúe como alma en todas mis actividades y procure

                               que otros inicien la correcta actividad.

4. Mes...............   Enseño el camino a otros. Trato de ponerme en contacto

                                con  almas, no con mentes

5. Mes...............   Sirvo como alma a mis semejantes.

6. Mes................  Entrego la antorcha de la verdad en otras manos y en mi

                                   antorcha  encienden su luz.

 

Si sigue estas sencillas sugerencias, hermano mío, le sorpren­derán los resultados que obtendrá durante el transcurso del año. La sencillez es el modo en que crece el alma. Sea sencillo.

   

      Haga todos los meses un resumen de sus pensamientos y el servicio que presta, a medida que desarrolla los pensamientos si­mientes mensuales. Procure que los seis escritos tengan verdadero valor mental para otros, y trate también, si es posible, que su valor sea magnético  y que exhalen, no sólo comprensión mental sino un llamado emocional. Análogamente cuide también la for­ma en que los expone, pues será el símbolo, en el plano físico, de su alineamiento interno.

 

Enero de 1936

 

En estos últimos seis meses poco pude decirle, hermano mío. La práctica de la meditación y de los ejercicios indicados en la última instrucción tenían que abarcar el trabajo de un año... Le pido que estudie las últimas instrucciones con gran cuidado. Sólo intento darle una nueva serie de pensamientos simientes. Su coor­dinación ha mejorado, pero su alineamiento es débil todavía. Uno de los objetivos que debería tener constantemente en vista, es cultivar con persistencia la actitud del observador, aquel que asu­me y mantiene la posición del perceptor. De esto ya empieza a darse cuenta, pues observo en usted una mayor atención a los deberes cotidianos del discípulo, y una actitud más observadora de sí mismo y de lo que hace, dice y piensa. Esto abarca análogamente, su vida en el plano astral, y ya es consciente de los sueños y experiencias durante las horas que duerme. Recuerde siempre que ambos también forman parte de la gran ilusión. La meta consiste en desarrollar los poderes de observación del alma y cultivar el poder de registrar, por medio del cerebro, las ideas del Perceptor divino.

 

Para alcanzar esta actitud no es necesario que se someta a una constante censura de sí mismo. No obstante, sométase cada día a un breve y exacto análisis. Para uso personal le sugiero una fórmula de recapitulación vespertina... Mantenga la idea del Perceptor divino al practicarla diariamente, y trate de verse a la luz de esa percepción espiritual. No es necesario, hermano mío, hacerlo por la noche si le trae inconvenientes la hora, la fatiga o sus deberes. Hágalo cada veinticuatro horas y cuidadosamente.

 

Los discípulos de todas partes deben trabajar arduamente para la propia perfección, porque la situación del mundo demanda tra­bajadores entrenados y hábiles. Ningún grupo puede ser utilizado para servir al mundo si no actúa en perfecto acuerdo, y esta armonía debe obtenerse como grupo. No se obtendrá mediante el proceso por el cual las personas se abstraen en sí mismas, inhi­biendo y rompiendo el equilibrio grupal, sino por el amoroso olvi­do de sí mismos. Posee internamente gran poder de mantenerse firme, y también la capacidad definida de irradiación. Utilice estos poderes como contribución a la vida de su grupo y, por medio de su radiación amorosa, fortalezca la estructura del grupo y estimule el amor grupal. Le pido definitivamente hacer esto.

 

En   resumen, mis breves instrucciones son:

 

  1. Practique la meditación como hasta ahora.
  2. Siga cuidadosamente la práctica de la recapitulación asignada.

3. Ante todo esté muy atento para llegar hasta mí, si es po­sible, en el momento de la Luna llena y, durante cinco días, piense constantemente en ello. Quisiera que en este año pusiera mayor énfasis respecto a su contacto conmigo, su instructor y amigo.

 

Hermano mío, a quien espero ver en más estrecha relación y servicio, quisiera tocar otro punto que puede ser considerado como crítica. Pero desde mi ángulo y lucidez, consiste en indicarle los obstáculos para su progreso, parecidos a una piedra o roca con la que puede tropezar al recorrer el sendero hacia la luz. Como sabe y le dije, posee una mente censuradora, y responde y reco­noce plenamente las debilidades y deficiencias de su familia y asociados. No permita que esa actitud se acreciente en usted, de­téngala, pues erige barreras entre usted y los demás, obstruyendo y entorpeciendo su servicio.

 

Los pensamientos simientes para meditar son:

 

ler. mes    ‑ El corazón es un centro radiante de amor.

2do. mes  ‑ La radiación que se manifiesta como gozo.

3er. mes   ‑ La voluntad dirigida por el amor y expresada libremente.

4to. mes   ‑ La palabra como expresión de un corazón en reposo.

 5to. mes ‑  El poder inmutable de morar en el centro.

 6to. mes ‑  La personalidad como reflector de la luz del alma.

 

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