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F.C.D. JULIO DE 1935; DICIEMBRE DE 1935; JUNIO DE 1936; ENERO DE 1937

Julio de 1935

Hermano de antaño:

       Usted y algunos otros han pasado últimamente por momentos de prueba, que es a la vez un período preliminar de consolidación del trabajo de construcción, al que me referí en mi instrucción anterior. Me ocuparé de los "grupos constructores" de los que van apareciendo en la línea de la enseñanza y construyen las formas mentales que incorporarán nuevas ideas y técnicas. Estas cambiarán –durante los próximos dos siglos— la faz de nues­tra civilización, e inaugurarán un período en la historia humana, en el que se probarán métodos y establecerán principios total­mente desconocidos todavía para la mayoría. Dicho período conducirá a la raza hacia una civilización e interacción mutua y cooperadora, que pondrá fin a la actual era de egoísmo y com­petencia.

      Usted es predominantemente un maestro, y necesitó y necesita aún aprender tres cosas:

      Primero, adquirir el interno y divino desapego de quien ve la vida en su verdadera perspectiva. El hombre queda entonces libre, sin que le afecte nada de lo que pueda ocurrir. La actitud ideal para usted es la del Observador que en manera alguna se identifica con lo que ocurre en los planos

 

físico y emocional, y cuya mente es un límpido reflector de la verdad, verdad percibida intuitivamente, porque no hay reacciones mentales violentas o respuestas emotivas; los vehículos de percepción están pasivos y por lo tanto nada contrarresta la actitud correcta. Una vez que alcance ese estado de conciencia, podrá enseñar en forma erudita y sabrá al mismo tiempo lo que debe enseñar.

       Segundo, debe adquirir la creciente capacidad de expresar la verdad por medio de la palabra escrita. Tendrá la oportunidad de llevar al mundo ideas relativamente nuevas; lo que escriba podrá imprimirse y distribuirse. Pero, hermano mío, tendrá que trabajar durante un año para organizar sus ideas y material, a fin de poder llegar a los pensadores del mundo, con nuevas ideas en el campo de la importante ciencia venidera, el nuevo campo de servicio, el campo de la psicología...

       Posee la capacidad de revestir una idea con su ropaje apropiado. Podría escribir un libro que sería una síntesis de las nue­vas ideas psicológicas, subordinadas a un tema central, que domi­naría del mismo modo que la cabeza controla las actividades del cuerpo sobre el cual debe tener lugar el proceso. Éste es el tema central que se le pide llevar a cabo. Debe saber con claridad qué es lo nuevo que trata de dar al mundo. Sólo entonces las nume­rosas y verdaderas ideas  que fermentan con tanta facilidad en su mente, encajarán en el lugar que les corresponde y constitui­rán el molde del ropaje que revestirá su tema de belleza y ex­presión. Durante los próximos años, su principal esfuerzo sub­jetivo debería ser escribir este libro. Debe forjar en el crisol de la vida energética y no ser producto del aislamiento, apartándose de la actividad externa. Su mejor trabajo debe realizarlo a pesar de todos los contratiempos, porque en el anhelo de dar estas ideas al mundo vencerá todos los obstáculos.

       Finalmente, continúe en la tarea de encontrar a esas almas fuertes que pueden pertenecer al nuevo grupo de servidores del mundo, si se los entrena adecuadamente. Entrénese para obtener la habilidad discernidora que le permitirá descubrir a quienes justifiquen el empleo de su tiempo y fuerza, de su pensamiento y energía ‑desde el punto de vista de la Jerarquía y deltrabajo que Ella trata de realizar. Estudie estas palabras porque le pro­porcionarán la clave para el tipo y la cualidad requeridos.

       Subsistirán sus problemas de reajuste hasta resolverlos, y debe continuar con los procesos de desligarse de los contactos dema­siado íntimos con las auras de los demás, haciéndolo también en el campo en que presta servicio. Veo que comprende mejor este problema y que le es más fácil consagrarse. Está aprendiendo rá­pidamente, hermano mío, y tendrá una amplia compensación a medida que el trabajo prosigue. Siga adelante hacia una más ple­na liberación y, por lo tanto, hacia un mayor poder para servir.

 Diciembre de 1935

Hermano mío:

        Le dije anteriormente que su sensibilidad general es responsable de gran parte de la dificultad en la línea telepática y en conexión con su condición física. Hoy, con palabras personales, le hago saber que comprendo muy bien lo que ha sufrido últi­mamente. La vida ha sido peculiarmente dura en los últimos seis meses, pues se sintoniza fácilmente con todo lo que lo rodea.

        El sendero de los Salvadores del Mundo es siempre arduo; el camino de los Sensitivos Divinos está lleno de sufrimiento y do­lor. Éste es el camino que usted eligió seguir, y quizá tal cono­cimiento y su recuerdo, pueda ayudarlo a resistir. También, puede ser de gran ayuda si recuerda que hay ciertas vidas en que la meta principal es desarrollar el equipo. Luego vienen otras vidas en que se emplea el equipo ya preparado. Para usted la vida actual es primordialmente el entrenamiento y desenvolvimiento en conexión con el mecanismo sensorio de respuesta. Está llegan­do a ser sensible y por lo tanto, consciente. El poder de sintoni­zarse con el dolor del mundo y ser consciente de la angustia del mundo (lo cual indica que en el mundo aumenta la respuesta), se desarrolla rápidamente en usted, pero esto es sólo una fase. Se necesita un alma fuerte para conocer las fuentes y las raíces del dolor, ocultas profundamente en el mundo manifestado.

       Le sugiero que ahora y momentáneamente logre el desapego, sin pensar en él y obligue a su mente a no reflexionar en lo que hace impacto sobre su simpatía que proviene del medio ambiente. Durante los próximos seis meses practique este divino olvido. 

 Ocúpese de satisfacer las necesidades inmediatas del individuo, mientras lleva a cabo lo sugerido en conexión con su trabajo y servicio grupales, y reflexione introspectivamente sobre el Plan y el trabajo del nuevo grupo de servidores del mundo... Mis palabras son, simplemente, de aliento y reconocimiento. Persista en el Camino.

  

Junio de 1936

Hermano y amigo de antaño:

        La tensión durante los últimos seis meses fue grande, pero ya pasó, y ahora el problema debe ser de relajamiento, no sólo en sentido físico, sino en las actitudes mentales internas. Mucho de su sentido de insuficiencia y de incapacidad para llevar ade­lante sus planes favoritos, durante prolongados períodos, tiene por base su mal estado físico, principalmente (como dije con frecuencia) la falta de vitalidad, y no la mala salud. No obstante, el futuro le reserva mucho trabajo exitoso si puede eliminar debi­damente las actividades no esenciales (intensificando en conse­cuencia lo esencial y aplicando cierta medida de disciplina física). Como expresé en mi comunicación anterior, el sendero de los Salvadores del Mundo es arduo, debido principalmente al poder de sufrir que posee el tipo de segundo rayo. Esto lógicamente es en sí mismo el principio de la manifestación y contiene la clave de la existencia. De allí la capacidad que posee la persona que pertenece a este rayo de "sufrir para alcanzar la meta, soportar la carga del mundo, aprender -identificándose con los demás-­ el desapego, el cual neutraliza el dolor a medida que pasa el tiempo". Observe la paradoja involucrada y aprenda su significa­do, pues, hermano mío, es la tarea de su vida.

 Cómo disciplinar su cuerpo físico y fortalecerlo, es su gran problema y tarea inmediata. No insinúo con ello que usted es in­disciplinado. Trato únicamente de puntualizar que los reajustes del vehículo físico, a las exigencias del período y a su ciclo par­ticular de vida, le traerán la liberación para servir. Este servicio hará posible mayor esfuerzo con menor gasto de energía y vita­lidad y, en consecuencia, menos malestar físico. Los grandes psi­cólogos llegan siempre a ser Salvadores del Mundo, porque en­frentan y resuelven su propio problema psicológico, y lo hacen basándose en la técnica de trasmutación.

 Poco puedo decirle, pues está dotado de conocimiento y sa­biduría; en lo que a usted respecta nada puedo indicarle, ya que ese problema lo ha estudiado profundamente y durante varios años he tratado de ayudarlo. Sólo una cosa diré: su problema no tiene tanto que ver con sus propias dotes individuales, como con las condiciones del medio ambiente. En estas condiciones tiene que servir. Es excesivamente sensible a los impactos de quienes lo rodean, tanto de las masas como de los individuos, y no sabe todavía cómo entregarse plenamente y sin embargo res­tringirse, y cómo ir hacia los demás sin abandonar su aplomo. Per­manecer en el ser espiritual, como ya indiqué, es la clave de su problema. Necesita mantenerse así y tener mayor aplomo. El enfoque mental y dinámico le evitará mucho agotamiento. Her­mano mío, si aprende a permanecer siempre en el plano mental, no podrá llegar a usted la mayoría de los que hacen con facili­dad contacto con usted, y que hoy agotan su fuerza. Reflexione sobre esta sugerencia.

 

Enero de 1937

Hermano mío:

 Está a punto de entrar en un período de servicio más pleno. Gran parte de su vida la dedicó a la actividad objetiva, y se ha obligado a sí mismo a satisfacer las necesidades inmediatas. Aho­ra su trabajo tendrá que ser más subjetivo y extenso en sus efectos y alcances. Esto sólo será posible si aprende la difícil lección (difícil especialmente para usted) de no hacer aquello que ya hizo y practicar el discernimiento inteligente, cuidadosa y discretamente. Su trabajo debe ser específico y llevado a cabo en relación con ciertas almas que merecen su atención, debido a que están capacitadas para ser utilizadas en el sendero. Por lo tanto, en el futuro debe dedicar principalmente su trabajo a los discípulos y no a la gente común. Sin embargo, puede trabajar con la masa inteligente y los aspirantes y probacionistas, por su capacidad de llegar a ellos con la palabra hablada y escrita. Su tarea no es llegar a los que no han despertado ni escribir sobre cosas populares, sino que es más específica: trabajar y colaborar con aquellos a quienes se les ha confiado la guía de los "peque­ños". Siente avidez por servir y adquirir conocimientos e infor­mación y ahora debe controlarse. Anteriormente esta expresión tenía valor; en el presente debe ajustarse y controlarse debida­mente; en el futuro aplicará los resultados de esta adquisición.

 En una oportunidad, hermano mío, indicó con acierto una gran necesidad, cuando habló de la "carencia de fuego" que usted evidencia. Como sabe, se debe en parte a causas físicas; pero le recordaré que un cuerpo físico como el que usted posee, puede albergar un fuego de tal intensidad (debido a su refinamiento y pureza), que muchos pueden recibir su calor, a la vez que encender su pequeña llama. No permita que su cuerpo físico sea obstáculo o excusa. Utilice la férrea voluntad con que está dotado y oblíguelo a cumplir las exigencias de su alma y la necesidad de la humanidad.

 Este llamado lo hago a todo mi grupo de discípulos. Todos tienen limitaciones, entorpecimientos y ciertos obstáculos para progresar. Si no fuera así, serían almas liberadas y no estarían en alguna etapa del Sendero de Acercamiento ni bajo mi tutela, como lo está usted ahora. La inmediata necesidad circundante y el pedido jerárquico de ayuda en el trabajo mundial, debería energetizarlo para un renovado y constante esfuerzo, sacándolo del letargo en que le es tan fácil caer. Los discípulos (así como los aspirantes) son propensos a dos cosas, que deben encarar con valor y clara visión:

 

  1. Al letargo, o al fracaso en utilizar los consejos o a la infor­mación disponible para fines experimentales prácticos.
  2. A la autocentralización en forma sutil o manifiesta.

 

Me imagino que se ubicará entre aquellos que, debido al letargo, no realizan lo máximo posible. Le diré que aunque posea este defecto, física o emocionalmente, no lo tiene mentalmente. Es de los que toma el reino de los cielos por la violencia y penetra en él. B.S.D. necesita esta actividad mental en forma dinámica, aunque no reconozca la verdad de mis observaciones.

 Si reflexiona sobre los versículos que le daré para su conside­ración, puede obtener iluminación. Estos versículos no se refie­ren a su reconocido letargo, del cual ya es consciente y no nece­sito ocuparme de ello. Estas frases ocultas tratan de cosas bási­cas y, con frecuencia, desconocidas. Si son conocidas, no se las valora adecuadamente. Los versículos son:

 "Una estrella brillaba en la oscura bóveda azul del firma­mento. Luego otra y otra más pudo verse, hasta aparecer muchos puntos luminosos alrededor de la estrella. El círculo de estrellas giraba y mantenía su posición, y todo era tinie­blas. Cada estrella mantenía su lugar en su pequeña órbita, y lentamente giraba. Su contacto con la periferia del círculo fue adecuado.

 “’Sólo existe un gran círculo', exclamó una voz, 'no mu­chas esferas pequeñas. Algunas estrellas son pequeñas y el tiempo debe nutrir su llama. Otras estrellas son soles y derra­man su luz en todas partes. Busca un sol y nutre su vida. Derrama sus rayos y vive’”.

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