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I.A.P. JUNIO DE 1938; ENERO DE 1940

Junio de 1938

Hermano de antaño:

 Los últimos años fueron para usted de ardua actividad y servicio, de disciplina y dificultades personales y de duro trabajo, acompañado de muchos trastornos externos e internos, de lo cual se dio cuenta. Quizás le ayude y conforte saber que esto es conocido en el aspecto interno y que no ha perdido el tiempo ni actuado en vano. Fue para usted un período de alivio y liberación, aunque no lo capte.

 Desde 1917 he observado su progreso y trabajo. Esto le indicará cuán despacio trabajamos quienes tratamos de ayudar y guiar a nuestros discípulos. Pero los discípulos se desarrollan solos, palpando su camino y descubriendo su propia línea particular de acercamiento al centro de donde surge la luz, respondiendo firmemente, en la soledad, al llamado del deber y del servicio.

  Sin embargo, ha llegado el momento en que puede trabajar con visión más clara, en estrecha colaboración con y desde el Centro interno, y no por sí solo. Se ha convertido ahora en parte de mi grupo de discípulos, y este conjunto seleccionado de hermanos, permanece a su lado; también yo trato definidamente de darme a conocer y de

 

acercarme en forma servicial y comprensiva. Mi ashrama y todos los que están afiliados al mismo, van vinculándose más estrechamente y forman esotéricamente un grupo.

 Debe comprender que al realizar juntos este trabajo, lo hacemos con abierta y total franqueza, sin ocultar nada. Se sacarán a luz los éxitos, los fracasos y las debilidades, y los consideraremos juntos en la clara luz proveniente del Centro. Tal es el método de los grupos de la nueva era. Nuestra meta es obtener el máximo impersonalismo imparcial, pues tal actitud nos libera para prestar un servicio más profundo.

 Me comunico con usted hermano mío, como si fuera un trabajador entrenado, que ha comprobado su disposición y capacidad de servir y de sacrificarse por sus semejantes. Nuestro objetivo es actuar como grupo consagrado a prestar un servicio unido, donde quedan sumergidas todas las personalidades y sólo la luz del alma resplandece. De esa luz le llegará la luz para resolver sus problemas, tanto los individuales como los que surjan en conexión con el grupo o con el campo elegido para su servicio. Sin embargo, quiero llamarle la atención únicamente sobre dos cosas:

 Primero, a medida que trabaja, sirve y lucha por entrenarse, debe exteriorizarse hacia otros más decididamente, ofreciéndoles la oportunidad de servir y ayudar en el trabajo que usted está tratando de llevar a cabo, no importa cuán inexpertos sean ni de cuántos defectos adolezcan. Reflexione sobre esto y procure trabajar a nuestra manera; nosotros, los instructores y guías del aspecto interno lo hacemos siempre así. Le hemos ofrecido la oportunidad y usted debe ofrecerla a otros.

 Segundo, no debe sentirse oprimido ni angustiado por el peso de la ignorancia y la falta de desarrollo de la masa que ve a su alrededor. La atmósfera psíquica de los países en los que actúa es peculiar y muy difícil para los discípulos que trabajan con nosotros, los colaboradores de la Gran Logia Blanca. Es más fácil para los discípulos que trabajan en conexión con la Hermandad... (una rama de nuestras actividades). Sin embargo, estos discípulos no trabajan con los intelectuales, tampoco con los precursores de la raza, ni con los aspirantes reflexivos. Trabajan con la aspiración espiritual que se manifiesta como cualidad, en el rebaño, en las masas y no en el individuo ni con él. Tampoco trabajan con el tipo de personas a las cuales usted puede llegar. Menciono esto porque conozco muy bien el profundo desaliento que puede embargarlo a medida que reacciona a la masiva impresión psíquica. Libérese de ello  teniendo la seguridad de que la Gran Logia Blanca trabaja para los aspirantes, y la Hermandad... lo hace para las masas ignorantes y analfabetas. Es un solo trabajo que fue delegado a distintos grupos, los cuales actúan en la más estrecha asociación posible.

 No le asignaré ningún trabajo especial, porque su tiempo está plenamente dedicado a prestar servicio. Le sugiero una meditación...

  

Enero de 1940

Hermano mío:

 Creo que su mayor peligro en la actualidad reside en el espejismo derivado de su soledad. Hay ciertos espejismos que surgen como resultado de una vida espiritual interna demasiado cerrada y restringida y de una impuesta introspección. Por no tener con quien hablar y por estar muy alejado de sus hermanos espirituales, se encuentra muy solo; su situación es la del que enseña y da, por eso se encuentra aislado y se ha alejado quizás en forma indebida, aunque inevitable, desde el ángulo de la personalidad, lo que trae como resultado la creación de una forma mental poderosa de aspiración, interpretación y metas y objetivos espirituales. Pero esto constituye hermano mío, una forma mental que, por muy elevada que sea su naturaleza, puede dar por resultado un pronunciado espejismo y control alucinante que llegará hasta hablarle y condicionarlo psicológicamente; debe precaverse de él; mantenerse alerta; reconocerlo como algo de su propia creación, al cual debe condicionar y controlar usted y no viceversa. Creo que sabe a qué me refiero.

 Libérese de ese espejismo en bien del servicio que tan eficientemente nos presta. Aprenda a reconocer que el tiempo es corto y que usted, sus condiscípulos y también A.A.B., sólo deben hacer lo que es de utilidad para todos, lo cual ya está en marcha. Iniciar un nuevo esfuerzo, cuando es breve el tiempo para terminar aquello de lo cual es responsable, puede ser un espejismo de carácter muy entorpecedor. Le doy las gracias por el servicio prestado y le pido que siga adelante en las líneas que tan firmemente ha establecido.

 NOTA:      Este discípulo lucha todavía, embargado por una gran soledad, en uno de los países latinos, llevando a cabo el trabajo del Tibetano con mucho éxito.

 

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