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I.S.G-L. MARZO DE 1934; AGOSTO DE 1934; MARZO DE 1935; NOVIEMBRE DE 1935

Marzo de 1934

Hermano mío:

 Varias cosas quiero decirle hoy y hacerle diversas sugerencias. Después de una vida de intenso y útil trabajo externo, comienza ahora, por el resto de su vida, a dedicarse en forma más intensa e interna. Su trabajo será cada vez más subjetivo, pero no dismi­nuirá su utilidad, que deberá aumentar a medida que trascurran los años. Más adelante le daré algún trabajo que podrá ser de ventajosa utilidad para sus semejantes, pero aún no ha llegado el momento.

 Usted y otros dos discípulos de mi grupo comienzan a trabajar conmigo, teniendo a la vista un fin definido. Todos ustedes son muy individualistas y durante años permanecieron solos, teniendo como tarea trabajar como una unidad en la línea de servicio elegida. Para estas almas constituirá un problema cuando llegue el momento de fusionar sus identidades en el alma de un grupo, infringien­do y negando su aislamiento personal.

 Sin embargo, en su caso, este aislamiento no se debe a tendencia separatista alguna de la mente inferior, porque tal condición es contrarrestada por su amor profundamente arraigado a los Maes­tres y a la humanidad. Es resultado de la soledad esencial que acechó su sendero, igualmente que el de todos los discípulos, y el desarrollo de esa

 

reticencia instintiva es un aspecto del equino ne­cesario de quienes luchan por llegar al Portal de la Iniciación. Aún debe cumplirse el voto de silencio que hacen los discípulos, pero al mismo tiempo se debe cultivar el poder de compartir el conoci­miento y la experiencia, más lo adquirido por la iluminación. De acuerdo a la luz que afluye desde el Centro de Luz, todo lo que concierne a la personalidad y al servicio debe quedar revelado. No deben existir secretos; sin embargo, las revelaciones que llegan a medida que uno avanza por el sendero deben mantenerse en la cá­mara secreta del corazón, donde sólo podrán saberlo quienes com­parten los mismos secretos. Debe cultivarse el silencio respecto a la relación con el grupo, los Maestros y la Jerarquía, más los co­nocimientos que usted comparte con quienes huellan el Camino a la par suya. También debe abstenerse de impartir el conocimiento que posee, porque es peligroso para quienes aún no están en el sendero del discipulado. Debe desarrollar la habilidad de actuar para divulgar información. Menciono esto para que sepa que su actitud es correcta, y también comprenda que el actual ciclo de soledad es aún objetivamente real, pero subjetivamente ha ter­minado. ¿Entiende hermano mío qué quiero significar?

 Hay dos obstáculos que deben considerarse. Uno, es su con­dición física, otro, su polarización emocional. Esta última con­dición, como bien sabe, es en gran parte responsable de la primera. A medida que aprenda a transferir la fuerza de su alma, de abajo del diafragma a los centros superiores (problema que enfrentan todos los discípulos en entrenamiento), mejorará su condición fí­sica. En consecuencia, una de las primeras cosas que tendrá que hacer es cerrar el centro plexo solar, para impedir la entrada de fuerzas del plano astral y, en cambio, abrirlo para dar entrada a las fuerzas desde los niveles del alma, por intermedio del centro coronario. Además, debe aprender a actuar más poderosamente desde el centro entre las cejas, el ajna.

 El centro cardíaco y el plexo solar son los dos centros más desarrollados; le sigue el centro laríngeo. ¿Cómo efectuar el cam­bio del plexo solar al centro ajna? Por la meditación adecuada y la respiración correcta. Le pido, por lo tanto, que durante los próximos meses siga la rutina sugerida más adelante, durante unos minutos -por lo menos quince- cada día. Esto no deberá in­terferir cualquier meditación que decida practicar, siempre que procure mantener un punto focal en la cabeza. Todo trabajo realizado conmigo, por lo menos en el presente, debe hacerlo en la cabeza, manteniendo firmemente la conciencia allí. Le sugiero que trabaje de la manera siguiente:

 1.    Comience su meditación, imaginando (grande es el poder de la imaginación creadora) que lleva conscientemente al centro ajna las fuerzas que entran por el centro plexo solar.

a.      Inhale y cuente hasta seis, e imagínese que reúne, por la acción de la inhalación, la fuerza del plexo solar en la cabeza. Imagínese que asciende hasta allí por la colum­na vertebral.

b. Piense, mientras cuenta hasta ocho, que esas fuerzas del plano astral se pierden y fusionan en un mar de amor inteligente. Mientras ascienden por la columna vertebral, se mezclan con la fuerza activa del centro cardíaco que va despertando.

c.  Exhale, contando hasta seis, e imagínese que estas fuer­zas se exteriorizan, por medio del centro entre las cejas, hacia el mundo de los hombres. El centro entre las cejas es el de la triple personalidad integrada y consagrada. Por lo tanto, tenemos:

                  Inhalación................. contar 6........... Reunir las fuerzas en la cabeza.
                        Intervalo.................... contar 8........... Las fuerzas se mezclan y fusionan.
                        Exhalación................ contar 6........... Bendecir al mundo.
                        Intervalo.................... contar 8........... Reconocimiento del trabajo realizado.

Más adelante puede aumentar las cifras, pero esto es suficiente por ahora y para el principiante que lea es­tas instrucciones. Esto contribuirá a cerrar el centro plexo solar y a estabilizar el cuerpo emocional, e inci­dentalmente debería mejorar su estado físico general.

2.   Al terminar el intervalo final, manteniendo la conciencia firme en la cabeza, diga la siguiente invocación

‘‘Que la energía de mi Yo divino me inspire y la luz del alma me dirija. Que sea conducido de la Oscuridad a la Luz, de lo Irreal a lo Real; de la Muerte a la In­mortalidad”.

 3.   Manteniendo siempre la conciencia en la cabeza y visualizando una esfera de vívido color azul eléctrico profundo y viviente, diga las siguientes frases, procurando comprender su significado:

“Permanezco en el Ser espiritual y, como alma, sirvo.

Permanezco en la Luz, y a medida que esa luz brilla a través de toda mi forma, irradio esa luz.

Permanezco en el amor de Dios y, a medida que ese amor afluye desde el corazón y a través del mismo, magnetizo a quienes trato de ayudar”.

 4.    Reflexione durante cinco minutos sobre la significación espiritual de las cuatro palabras siguientes: Estabilidad, Serenidad, Fortaleza, Servicio, tomando una para cada semana del mes. Por espacio de seis meses, conviértalas en parte de su misma naturaleza, ayudando así a cerrar el plexo solar y a trasmutar su fuerza.

 Mediante la obediencia voluntaria al trabajo sugerido (y no a mí, hermano mío), obtendrá el creciente poder para vivir con gozo y servir. Sé que éste es su elevado y consagrado móvil. Con­serve el vinculo conmigo por el poder del pensamiento y no por el amor y la devoción, que ya los posee, mi amigo de antaño, y no es necesario que desarrolle esos aspectos de su naturaleza. Reconstruya su cuerpo físico mediante el relajamiento, la luz del sol y la quietud. Lea mucho y estudie principalmente cuestiones internacionales y cosas que conciernen a toda la humanidad. En lo que se refiere a su personalidad, pertenece al primer rayo, y le es fácil comprender esquemas generales y planes amplios. Pro­cure ver el cuadro del mundo en conjunto y transfiera el foco de su atención, del pequeño individuo al Plan mayor. Investigue la psicología de los grupos, pues ya tiene amplio conocimiento de la psicología de los individuos. Estudie ahora la psicología del mundo y los movimientos de las masas. Juntos avanzamos hacia un ma­yor conocimiento, y mi trabajo con usted, como Individuo, no es tanto enseñarle sino estimularle. Reciba mi bendición.

 

Agosto de 1934

Hermano mío de antaño:

 Hasta yo mismo estoy tanteando el camino con este grupo particular de discípulos. Me veo en la necesidad de trabajar len­tamente. No cambiaré el trabajo asignado hasta que el grupo esté más desarrollado. En todo grupo pequeño de discípulos siem­pre uno de sus miembros posee un definido punto de contacto, atrae fuerza integradora, así como un Maestro en el centro de su Ashrama es la energía integradora y cohesiva. Usted puede servir así en este grupo de discípulos, porque durante muchos años ha seguido el Camino. Tiene, por lo tanto, una responsabi­lidad específica hacia el grupo, la que cumple manteniéndose firme en la luz, elevando constantemente su corazón al Señor de su vida y constituyéndose en canal de luz y amor para su con­discípulos. Esto es todo lo que le pido y lo único que debo decirlo hoy.

 

Marzo de 1935

Mi hermano y amigo:

 (Esto fuimos durante muchas vidas, aunque no lo recuerde su cerebro físico). El último año fue muy difícil para usted, como también lógicamente para todos los sensitivos cuyo cuer­po físico está mal equipado y no puede soportar la presión mo­derna o disponer de la fuerza espiritual interna que lleva. Le fue también particularmente difícil establecer el vínculo interno con sus condiscípulos, y de esto se dio cuenta y le preocupó. La dificultad se debe a que su polarización es esencialmente la del hombre que está dedicado a la Jerarquía y ha establecido su vínculo con Ella. Su orientación es, hablando esotéricamente, ha­cia Shamballa. Empleo esta frase porque significa algo inteligi­ble para usted. No trato de ser más explícito, porque sé que comprenderá el significado de lo que digo. Sirve y ama a sus semejantes, como también nosotros, los instructores del aspecto interno, les amamos y servimos; su acercamiento a la humani­dad y a sus condiscípulos es por conducto de Aquellos a quienes sirve en el “Camino Iluminado del Señor de la Vida”.

 Usted trabaja con seres humanos y trata de integrarse en mi grupo, porque yo, a quien conoce y ama, se lo ha pedido. Esto le ayudará, pero debe realizar algo más importante. A medida que se da cuenta del estado de su alma, tiene que llegar a com­prender que sirve con nosotros, pero no simplemente porque se le pide que lo haga. Otorgue a sus hermanos de grupo ese gran don de amor que posee fundamentalmente y está aún en proceso de expresarse plenamente. La palabra que le dirigí anteriormente resume su problema. Le dije que está pasando egoicamente del sexto Rayo de Devoción al segundo Rayo de Amor-Sabiduría, al cual yo pertenezco. Su personalidad de primer rayo le otorga poder sobre los hombres; sabe que posee este poder y ha tratado de utilizarlo con sabiduría. Su polarización egoica de sexto rayo, le ha servido para aumentar la fuerza dinámica y centra­lizada de su fuerza de primer rayo. Esta condición comienza a cambiar y este período de transición le trae grandes sufrimien­tos. Pero su tarea es efectuar esta transición y corporificar la fuerza de amor-sabiduría antes de terminar esta vida y, hermano mío, éste es un requisito que puede cumplir. Cuídese de sufrir excesivamente por los demás y por las condiciones gene­rales de la vida, y para este inteligente desapego puede ayudarlo su energía de primer rayo.

 Desde el punto de vista de la mente, tal actividad del alma y cambio de enfoque, obligará a que sus tendencias idealistas se expresen enseñando. El idealismo es el don principal de la fuerza de sexto rayo. La enseñanza es una expresión de la ener­gía de segundo rayo. Esta combinación de idealismo y enseñan­za es para usted el camino.

 Desde el ángulo del cuerpo emocional, esta transición mar­ca el cambio vital del trabajo personal al impersonal. Ha des­arrollado grandemente la capacidad de ser impersonal, porque su naturaleza inferior de primer rayo le hace fácilmente imper­sonal, si así lo quiere. Pero debe aprender como todos los discí­pulos, la lección de ser impersonalmente personal. Esto no es fácil de obtener. Para usted la meta es un apegado desapego. Para ayudarle a aprender esta lección fue puesto en mi grupo de discípulos, el cual puede (al menos por un tiempo) pro­porcionar el “campo de juego” a su alma. Amar a sus condiscí­pulos, identificarse impersonalmente con la vida subjetiva del grupo y trabajar rítmicamente con ellos, le será algo difícil, pero muy valioso. Le pido que lo intente hermano mío, y que persiga este objetivo a pesar de todas las objeciones de la personalidad. Dentro de pocos años comprenderá mejor los planes que le re­servo.

 Desde el punto de vista del cuerpo etérico, esta transición del alma, o reenfoque de las energías provenientes del plano del alma, trasferirá a la cabeza y al corazón las energías acumu­ladas y vertidas mediante la zona distribuidora del centro plexo solar -zona intermedia entre los centros inferiores y los supe­riores. Esto se efectuará a medida que trate de vivir más cons­cientemente en el reino del alma, y se oriente hacia el mundo más definidamente como alma, lo cual en manera alguna afec­tará sus actividades externas, pero seguramente establecerá re­lación más profunda con sus semejantes, a los cuales verá cada vez más en nosotros, y a nosotros en ellos. Reflexione sobre es­tas ideas, pues quiero que trabaje con más eficacia y libertad.

 Ya le expuse la responsabilidad que tiene con mi grupo de discípulos y su función en el mismo. El poder por el cual este grupo particular debe integrarse viene por su intermedio. Cada uno de mis discípulos tiene algo que dar al grupo como un to­do. . . Repito que la fuerza que se expresa como energía amo­rosa, magnética y coherente, debe afluir hacia todos los de este grupo por intermedio suyo; le pido que reflexione sobre esta tarea.

 La única meditación que le sugeriré es en esta línea. Refle­xione profundamente sobre la tarea grupal y estudie cuidadosa­mente todo cuanto he dicho acerca de la actividad grupal y las técnicas de los nuevos grupos. Este experimento sobre la activi­dad grupal que intenté iniciar, es de verdadero valor potencial; para acrecentar su éxito le pido su ayuda. Haga de la idea y de los ideales del trabajo grupal, en la nueva era, durante los pró­ximos seis meses, el tema principal de su estudio. No se lamen­tará de haberlo hecho.

 

Noviembre de 1935.

Hermano mío y colaborador

 Los últimos pocos meses constituyeron para todos los discí­pulos, en un sentido más real y significativo, un intenso período de prueba, experimento y sufrimiento. Lógicamente usted no es una excepción. Sin embargo, no se entristezca ni piense de­masiado sobre sus reacciones respecto a lo ocurrido. No he sen­tido ansiedad de que pudiera flaquear o abandonar de algunamanera su fogosa aspiración. Sobre esto no hay que temer. Pero esa tensión podría llegar a ser tan fuerte que todos sus poderes los dedicaría simplemente a mantenerse firme y no le quedaría fuerza para vivir gozosamente -esto lo he considerado con mu­cha detención.

 No hay causa alguna para el desaliento. Hoy, en esta hora de tensión mundial y de necesidad, buscamos discípulos capaces de vivir gozosamente sin preocuparse respecto a su capacidad para ponerse a la altura de la oportunidad. Buscamos a quienes no sienten confusión ni ansiedad por no estar a la altura de esa oportunidad, o por no vivir a la altura de su propia visión respecto al discipulado. Viva de acuerdo con nuestra visión, her­mano mío, y sepa que el tiempo no tiene importancia; el alma crece y expande la flor de su vida mientras va hacia el Sol, y envía su belleza y aroma al mundo de las almas y de allí al mun­do de los hombres.

 Ahora sólo quiero hacerle una insinuación. Su devoción cen­tralizada es bien conocida y la poderosa vibración de su aspi­ración, comprendida. Que esa devoción sea trasmutada en un amor omniabarcante hacia todos los seres, de manera que abar­que en su radiación a lo visible y lo invisible, a lo conocido y lo desconocido, a lo amado y lo que necesita ser amado. Tal estadio de conciencia se irradia desde el Señor de la Vida.

 Vigile un poco sus fuerzas físicas y no viva a tan alta ten­sión. Durante los Próximos meses relájese un poco y procure tener momentos de distracción que darán a su alma oportunidad de ocuparse de sus asuntos, en su propio elevado nivel. Luego puede retornar a su morada, la triple personalidad, con mayor fuerza y más poderosa vibración. El discípulo olvida esto fácil­mente por la intensidad de su anhelo de establecer contacto con su alma, obtener la iluminación y la realización y hacer contacto consciente con su Maestro. Recuerde que este contacto, una vez realizado en el sendero del discipulado, nunca se interrumpe. Por lo tanto, apóyese en esta creencia, descanse y, a veces, dis­tráigase.

 Como ya es costumbre en lo que a usted respecta, le dejo practicar su propia meditación. Le sugiero, sin embargo, que la centre alrededor del problema de la vida grupal, en su signifi­cado puro y esencial, y que trate de cumplir las reglas que esta­blecí para la vida grupal.

 

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