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Los siete centros y la Palabra Sagrada

Como de costumbre dividiremos nuestras ideas en varios subtítulos. Las clasificaciones tienen sus ventajas, sistematizan el conocimiento, contribuyendo a la ordenada disposición del cuerpo mental, y facilitan la memoria por medio de la visual.

 

1. Enumeración de los centros y comentarios sobre los mismos.

2. Crecimiento y desenvolvimiento de los centros.

3. Efecto de la meditación sobre los centros

4. Interrelación de los centros en el trabajo de alineamiento.

Ante todo diré que debo abstenerme de dar cierta información que parece ser la natural consecuencia y el corolario de lo que voy a impartir. Los peligros que encierra el desarrollo irreflexivo de los centros es demasiado grande para aventurarnos a dar instrucciones plenas y detalladas. Tratamos de desarrollar Maestros de Compasión, dispensadores del amor en el Universo. No tratamos de desarrollar Maestros en las Artes Negras ni especialistas en la autoexpresión despiadada, a expensas de los no iniciados. Ciertos hechos ya han sido dados y pueden ser impartidos. Este conocimiento conducirá al desarrollo de la intuición e inspirará, a quienes buscan la luz, a realizar un mayor esfuerzo. Otros deberán ser reservados, porque serian armas muy peligrosas en manos de los inescrupulosos. Por lo tanto, si les parece que lo impartido sólo es suficiente para despertar interés, sepan que ésa, precisamente, es mi intención. Cuando se haya desarrollado suficientemente el interés de ustedes y el de todos los aspirantes, nada les será vedado.

 

  1. 1. Enumeración de los centros.

     

    Los centros físicos, como bien saben, son:

     

  1. La base de la columna vertebral.

  2. El plexo solar.

    3. El bazo.

    4. El corazón.

    5. La garganta.

    6. La glándula pineal.

    7. El cuerpo pituitario.

     

    Esta enumeración es correcta, pero, basado en hechos que impartí anteriormente, daré otra clasificación relacionada con el sistema solar. Estos siete centros pueden reducirse a cinco si eliminamos el bazo y contamos como uno los dos de la cabeza. Los cinco centros así especificados son aplicables a nuestra quíntuple evolución, en este segundo sistema solar.

     

    En el anterior sistema solar se desarrollaron los tres centros inferiores, con los cuales nada tiene que hacer el ocultista; constituyen la base del desenvolvimiento del cuaternario inferior antes de la individualización, pero ya han sido trascendidas, y el fuego divino debe enfocarse en otros centros más elevados.

     

    El bazo.

    El bazo, el tercer centro, tiene una finalidad específica y su analogía en el tercer aspecto o actividad, y en el tercer rayo o Rayo de Actividad (adaptabilidad), siendo la base de todas las actividades fundamentales del microcosmos y las consecuentes adaptaciones de éste al medio ambiente, a sus necesidades y al macrocosmos. Controla los procesos selectivos del microcosmos; toma la tuerza vibratoria y la energía del macrocosmos y la trasmuta para uso del microcosmos. Podemos denominarlo el órgano de transmutación, y cuando sus funciones sean mejor comprendidas se verá que proporciona el eslabón magnético entre el consciente y reflexivo triple hombre y sus vehículos inferiores, considerando a éstos como el no-yo, animados por entidades que los conforman. Su propósito consiste en que la fuerza de la vida establezca contacto con estas entidades.

     

    En su contraparte emocional, el bazo es el órgano de la vitalidad emocional, con la misma finalidad de proporcionar un vínculo. En el plano mental llena en cierta manera idéntico objetivo, sólo que en este caso, por mediación del mismo, las formas mentales son vitalizadas mediante la voluntad energetizadora. Por consiguiente, fuera de estas indicaciones generales, no trataré con mayor amplitud dicho centro. Pocos poseen la facultad de estimularlo por medio de la Palabra, y tampoco es deseable hacerlo. Se desarrolla normalmente si el aspirante progresa como una totalidad: si su cuerpo físico recibe una dosis adecuada de fuerza vital del sol, si su cuerpo emocional es impulsado por elevados deseos y se abre a la influencia de fuerza que desciende de los niveles causal e intuitivo, y si su vida mental es intensa, vibrante y está animada por una fuerte voluntad. Entonces el bazo, con sus contrapartes internas, progresará y estará en condiciones saludables.

     

    Por lo tanto, no trataremos dicho centro en estas cartas.

    Los centros fundamentales.

    Los tres centros fundamentales y de vital importancia desde el punto de vista del hombre medio, polarizado en su cuerpo emocional y que vive la vida normal del hombre mundano, son:

     

    1. La base de la columna vertebral.

    2. El plexo solar.

    3. El centro cardiaco.

     

    Los tres centros principales para el individuo que se acerca al Sendero de Probación y para quien aspira a una vida altruista, después de haber experimentado las atracciones de los tres mundos, son:

     

    1. La base de la columna vertebral.

    2. El centro cardíaco.

  3. El centro laríngeo.

     

    Se ha de dejar que el plexo solar funcione normalmente, pues ha servido su propósito como centro para el enfoque emocional. Así, la actividad del fuego se centraliza más en el laríngeo.

    Los tres centros principales para el hombre que se halla en el sendero, en su doble división, son:

     

    1. El cardíaco.

    2. El laríngeo.

    3. El coronario.

     

    La actividad divina ha desarrollado el centro plexo solar, está controlando todos los centros debajo de éste y ascendiendo en ordenada progresión hasta enfocarse en los centros de la cabeza, a los cuales vivifica.

    Anteriormente dividirnos la vida del hombre en cinco períodos principales, siguiendo el desenvolvimiento de cada uno. Si generalizamos detalladamente podemos aplicar lo mismo a los cinco centros.

     

    Primer periodo - donde el centro de la base de la columna vertebral está más activo, en sentido estrictamente rotativo y no cuatridimensional. El luego interno está enfocado en la vivificación de los órganos genitales y en la vida funcional física de la personalidad.

     

    Segundo periodo - donde el plexo solar es el foco de atención del fuego y la contraparte emocional vibra en forma sincronizada. Dos centros vibran así aunque el ritmo es lento; los otros están activos, y se los puede ver palpitar, pero aún no hay movimiento circular.

     

    Tercer período - donde el fuego divino asciende al centro cardíaco y los tres giran al unísono en forma ordenada y medida. Diré que la vibración de cualquier centro causa la intensificación de la fuerza de todos, y que también en la cabeza hay siete centros (tres mayores y cuatro menores) que corresponden directamente a uno de los centros del cuerpo. Constituyen su síntesis, y cuando son estimulados los centros correspondientes, se produce en ellos un análogo poder rotativo.

     

    Cuarto periodo - señala la definida estimulación del centro laríngeo. La actividad creadora del triple hombre físico, emocional y mental, asciende para prestar servicio, su vida empieza a emitir ocultamente un sonido. El hombre es ocultamente productivo. Se manifiesta y su sonido va adelante de él. Ésta es la afirmación de un hecho oculto perfectamente evidente para quienes poseen visión interna. Se evidencia la coordinación de los centres; se intensifíca la rotación, cambiando ellos de apariencia; se despliegan y el movimiento giratorio se hace cuatridimensional, girando internamente sobre sí mismo. Los centros son entonces núcleos radiantes de luz y los correspondientes cuatro centros inferiores de la cabeza, se hallan análogamente activos.

     

    Quinto periodo - señala la aplicación del fuego a los centros de la cabeza, y su total despertamiento.

    Antes de la iniciación, todos los centros girarán en orden cuatridimensional, pero después de la iniciación aparecen como ruedas llameantes y, vistas clarividentemente, son de belleza extraordinaria. Entonces es despertado el fuego kundalínico, ascendiendo en espirales adecuadas. En la segunda iniciación se despiertan similarmente los centros emocionales. En la tercera iniciación llega a los centros del plano mental. El iniciado puede hallarse entonces ante la Presencia del Gran Rey, el Iniciador Uno.

    Quiero puntualizar que el estudiante debe recordar que aquí solo hay generalizaciones. La complejidad del desarrollo del microcosmos es tan grande como la del macrocosmos. El despertar de los centros y su orden particular dependen de varios factores:

    a. El rayo del Espíritu o Mónada.

    b. El rayo del Ego, Yo superior o Hijo, o el subrayo.

    c. La raza y la nacionalidad.

    d. El especial tipo de trabajo a realizar.

    e. La dedicación del estudiante.

     

    Centros fundamentales del hombre común

    Centro                                      

                                           Plexo solar                                                                  cardíaco

                                                                                                                                

    Base de la columna vertebral

     

    Centros fundamentales del hombre evolucionado

     

    Base de la columna vertebral

                                                                                                                                 Centro laríngeo

                                   Centro cardíaco

     

    Centros fundamentales del hombre en el Sendero

     

    Centros de la cabeza

     

    Centro laríngeo

                                                                                  Centro cardíaco

     

    Por lo dicho se darán cuenta que, para el desarrollo de los centros, no tiene objeto dar reglas ni formular métodos con el fin de hacer circular el fuego, hasta que el trabajo en el plano físico esté a cargo de instructores entrenados, dotados de gran conocimiento y de facultades clarividentes. No es deseable que los aspirantes se concentren en alguno de los centros, porque corren el riesgo de sobreestimularlos. Tampoco que se esfuercen en dirigir el fuego a un punto determinado; el manejo ignorante produce demencia y enfermedades mentales. Si el aspirante sólo desea lograr el desarrollo espiritual, sinceridad de propósito y compasivo altruismo, y si con serena dedicación se aboca a subyugar el cuerpo emocional y a ampliar el mental, y cultiva el hábito de pensar en forma abstracta, por lógica, se producirá el desarrollo deseado de los centros, evitándose todo peligro. Cuando estos triángulos constituyen los senderos del triple fuego, emanando de la base de la columna vertebral, cuando se logra el entrelazamiento y el fuego circula en el sendero, de un centro a otro, en forma correcta, y cuando esto lo efectúa el rayo primario del hombre en el orden debido, entonces el trabajo ha terminado. El quíntuple hombre ha logrado la perfección para el actual ciclo mayor y ha alcanzado la meta.

     

    (Obsérvese que este orden se ha de mantener también en los centros de la cabeza).

     

    Mañana encararemos un estudio más especifico de los centros y los describiré parcialmente, indicando el efecto que produce en la vida el despertar de estas ruedas.

    25 de junio de 1920.

    2. Crecimiento y desarrollo de los centros.

     

    Nuevamente enumeraré los centros, considerando esta vez sus correspondencias síquicas, e indicaré los colores y la cantidad de pétalos.

     

    1. Centro en la base de la columna vertebral. Cuatro pétalos. Están dispuestos en forma de cruz, irradiando fuego de color anaranjado.

     

    2. Centro plexo solar. Diez pétalos. Color rosado con mezcla de verde.

     

    3. Centro cardíaco. Doce pétalos. Color oro resplandeciente.

     

    4. Centro laríngeo. Dieciséis pétalos. Color azul plateado, predominando el azul.

     

    5. Los centros de la cabeza son dos:

     

    a. Entre las cejas. Noventa y seis pétalos. La mitad del loto de color rosa y amarillo; la otra mitad, azul y púrpura.

     

    b. En la cima de la cabeza. Doce pétalos principales, de color blanco y oro, y 960 pétalos secundarios, dispuestos alrededor de los doce pétalos centrales. Esto hace un total de 1068 pétalos, en los dos centros de la cabeza, o sea 356 triplicidades. Estas cifras tienen un significado oculto.

     

    Esta descripción se ha tomado del libro "La Vida Interna". Se refiere a los centros etéricos, los cuales son la manifestación, en el plano físico, de los correspondientes vórtices en el plano emocional, a través de los cuales actúa la vitalidad emocional. Tienen su contraparte mental, y al despertarlos, como ya mencioné, mediante el crecimiento y desarrollo de los mismos, viene la final vivificación y la resultante liberación.

     

    La conexión entre los centros, el cuerpo causal y la meditación, está oculta en la siguiente indicación: la desintegración del cuerpo causal se efectúa mediante la rápida rotación e interacción de estos centros y la intensificación de su fuerza por medio de la meditación -la meditación ocultista ordenada. Cuando el fuego interno circula por cada centro y el kundalini asciende en espiral, exacta y geométricamente, de un vórtice a otro, la intensificación interactúa en tres direcciones:

     

    a. Enfoca la luz o conciencia del Yo superior en los tres vehículos inferiores, haciéndola descender para expresarse plenamente y ampliar su contacto en los tres planos de los tres mundos.

     

    b. Hace descender, del triple espíritu, cada vez más fuego, realizando para el cuerpo causal lo que el Ego hace para los tres vehículos inferiores.

     

    c. Obliga a la unificación de lo superior con lo inferior, y atrae la vida espiritual. Cuando se ha realizado esto, cuando cada vida consecutiva percibe una acrecentada vitalización de los centros y cuando el kundalini, en su séptuple capacidad, hace contacto con cada centro, entonces, hasta el cuerpo causal resulta inadecuado para la afluencia de vida que desciende de lo alto. Los dos fuegos se unen, si puedo expresarme así, y con el tiempo el cuerpo egoico desaparece; el fuego consume el Templo de Salomón, se destruyen los átomos permanentes y todo queda reabsorbido en la Tríada. La esencia de la personalidad, las facultades desarrolladas, el conocimiento adquirido y el recuerdo de lo que ha ocurrido, forman parte del bagaje del Espíritu y, con el tiempo, llega al Espíritu o Mónada en su propio plano.

     

    Ahora permítanme enumerar aquello sobre lo cual no es posible dar mayor información, porque implica demasiado peligro:

     

    1. El método para despertar el Fuego Sagrado.

    2. El orden de su progresión.

    3. Las formas geométricas que adquiere al elevarse.

    4. El orden en que se desenvuelven los centros, de acuerdo al rayo del Espíritu. La complejidad es excesiva.

     

    Se habrán dado cuenta que cuanto más se estudia el tema, más abstruso se hace. Se complica por la actuación de los rayos, por el lugar que el individuo ocupa en la escala de evolución, por el despertar desigual de los diferentes centros, en relación al tipo de vida que lleva el hombre; su complejidad aumenta por la triple naturaleza de los mismos (etérica, emocional y mental), por el hecho de que algunas personas tienen un centro emocional completamente despierto, el cual se manifiesta etéricamente, aunque la contraparte mental esté aún pasiva; otros tienen sus centros mentales despiertos, no el emocional, que etéricamente se halla pasivo. Esto pone de manifiesto, en consecuencia, cuán grande es la necesidad de instructores conscientes y clarividentes, capaces de trabajar inteligentemente con los estudiantes, estimulando los centros dormidos o perezosos, por medio del conocimiento y los métodos científicos, alineándolos de manera que la corriente afluya alternativamente entre los vórtices externos y el centro interno. Más adelante el instructor podrá entrenar al estudiante para que despierte sin peligro el fuego interno, lo cultive y trasmita científicamente, instruyéndolo sobre el orden requerido para su circulación por el sendero de triángulos, hasta llegar a los centros de la cabeza. Una vez que el kundalini haya recorrido esas líneas geométricas, el hombre es perfecto, la personalidad ha servido su objetivo y se ha alcanzado la meta. Por eso todos los centros tienen un número de pétalos múltiplo de cuatro, porque el cuatro es el número del yo inferior, el cuaternario. La cantidad total de pétalos en los centros (si eliminamos el bazo, que tiene un fin determinado, y los tres órganos inferiores de la procreación) es de mil ciento diez, número total que representa la perfección del microcosmos -diez el número de la personalidad perfecta, cien el número de la perfección causal y mil el número de la realización espiritual. Cuando cada pétalo vibra en todas las dimensiones, se alcanza la meta para este manvantara. Entonces el loto inferior e halla en todo su esplendor y refleja al superior con precisión.

     

     

    26 de junio de 1920.

     

    Efectos de la meditación ocultista sobre los centros.

     

    Estudiaremos hoy los efectos de la meditación ocultista sobre los centros y su consiguiente vivificación, presentando una meditación iniciada siempre con el empleo de la Palabra Sagrada, pronunciada de acuerdo con la regla.

     

    Nos referiremos también a la meditación practicada bajo la dirección de un Instructor. Por lo tanto, el individuo meditará en forma correcta o lo más correcto que pueda; por eso hoy consideraremos el factor tiempo en relación con los centros, porque la tarea es lenta y necesariamente gradual. Haré aquí una pausa, para insistir que es necesario recordar que en todo trabajo realmente ocultista, los efectos esperados llegan siempre muy lentamente. En el caso de que un individuo, en una encarnación dada, progrese en forma espectacular, se debe a que está poniendo de manifiesto algo adquirido anteriormente (la manifestación de las facultades innatas, adquiridas en pasadas encarnaciones) y se está preparando para un nuevo periodo de esfuerzo lento, cuidadoso y minucioso. En la vida presente recapitula los procesos superados en el pasado y pone los cimientos para un esfuerzo renovado. Este esfuerzo lento y laborioso, método general para todo cuanto evoluciona, no es al fin y al cabo más que una ilusión de tiempo, debido a que actualmente la conciencia de la mayoría está polarizada en los vehículos inferiores y no en el causal. Los estados de conciencia se suceden unos a otros con aparente lentitud, y en esta progresión lenta reside la oportunidad para el Ego de asimilar el fruto de estas etapas. Toma largo tiempo para establecer una vibración estable y un tiempo igualmente largo para desintegraría e imponer un ritmo más elevado. El crecimiento constituye un largo periodo de construcción, para una final destrucción, de organización para una posterior desorganización, de desarrollo de ciertos procesas rítmicos, a fin de romperlos y luego obligar al antiguo ritmo a que ceda su lugar a otra nuevo. Lo que la Personalidad ha tardado muchos cientos de vidas en establecer, no será fácilmente alterado, cuando el Ego actuando en la conciencia inferior- trate de efectuar un cambio. La trasferencia de polarización del emocional al mental, de éste al causal y, más tarde, al triple Espíritu, necesariamente implica un período de gran dificultad, de violento conflicto, tanto interno como con el medio ambiente, de sufrimiento intenso y de aparente oscuridad y desintegración; todo esta caracteriza la vida del aspirante o del discípulo. ¿Cuál es la causa y por qué es así? Las siguientes razones ponen de manifiesto por qué el sendero es tan difícil de hollar y el proceso de ascender la escala se hace (a medida que se alcanzan los escalones más altos) más complicado y difícil. Se debe:

     

    1. Disciplinar a cada cuerpo por separado, a fin de ser purificados.

    2. Reajustar y alinear.

    3. Repolarizar.

    4. Reconstruir prácticamente.

    5. Dominar cada subplano, del cuarto en adelante, pues en el cuarto se inicia la vida del aspirante.

    6. Despertar gradual, cuidadosa y científicamente cada centro; intensificar la rotación y electrificar la radiación (sí se me permite utilizar este término y aplicarlo a los centros), y manifestar su fuerza a través de la dimensión superior.

    7. Vincular magnéticamente cada centro etérico plenamente alineado con los centros correspondientes de los cuerpos mental y emocional, de modo que no se entorpezca la afluencia de fuerza.

     

    . Despertar nuevamente cada centro mediante el Fuego Sagrado, hasta que las radiaciones, la velocidad y los colores, se hayan armonizado con la nota egoica. Esto es parte del trabajo de Iniciación.

    Debido a que todo cambio se hace gradualmente, responde a la misma ley que rige el crecimiento cíclico del macrocosmos:

     

  1. Primeramente se produce el choque entre el ritmo viejo y el nuevo.

     

    2. A esto le sigue un período en que gradualmente domina el nuevo, eliminando al viejo y estabilizando la nueva vibración.

     

    3. Finalmente se produce la desaparición, y luego la repetición del proceso.

     

    Esta tarea se realiza en los cuerpos y en los centros por la meditación y el empleo de la Palabra Sagrada, lo que contribuye a reajustar la materia, a vitalizaría por el fuego, permitiendo al aspirante trabajar de acuerdo a la ley. Este desarrollo de los centros es un proceso gradual, paralelo al trabajo realizado sobre los cuerpos, al refinamiento de los vehículos y al lento desenvolvimiento de la conciencia causal.

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