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Meditacion - El Sendero

Grandes palabras raciales fueron emitidas, produciendo los cambios requeridos y significando para los sensitivos un poder de verdadero valor espiritual. La Palabra o sonido para la actual Asia en el pasado fue el Tao, o el Camino. Representaba el antiguo Camino que los Iniciados del Lejano Oriente hollaban y enseñaban. Para nuestra raza, la palabra es Aum, que ha degenerado en el Amén de nuestro vernáculo occidental. Las antiguas escrituras de la India consideran a esta Palabra como indicando peculiarmente la divinidad, el espíritu de vida, el aliento de Díos. Cuál será la nueva Palabra que "surgirá del centro", no lo sabemos, pues no será enunciada hasta que la raza esté preparada. Pero hay una Palabra común de Poder que será puesta bajo la custodia de nuestra raza si estamos a la altura de nuestra oportunidad, y por medio del nuevo nacimiento entraremos en el reino da Dios. Es la Palabra que dará vida al alma oculta en el hombre y lo energetizará en una actividad espiritual renovadora. A medida que la raza acreciente su sensibilidad y los aspirantes del mundo, de todas las religiones, cultiven la facultad (por medio de la meditación) de oir la Voz que puede acallar a las demás voces, y a medida que aprenda a registrar ese Sonido que apaga a todos los demás, podrán, como grupo, reconocer la nueva Palabra que se emitirá". (De Belén al Calvario, p. 59-60) 

 

"El hombre es un punto de luz divina oculto dentro de varias envolturas, así como está

oculta la luz de una linterna, la cual puede estar apagada o encendida. Su luz puede brillar o estar

oculta y por lo tanto no tiene utilidad alguna para los demás. En los Aforismos de Yoga de

Patanjali, libro de texto básico para la meditación, del cual mi libro "la Luz del Alma" es una

paráfrasis y comentario, se asegura que por medio de la correcta disciplina y meditación,

desaparece gradualmente "...lo que oscurece la luz..." y "cuando la inteligencia espiritual... se

refleja en la sustancia mental, entonces se obtiene la percepción del yo". En algún momento de la

historia de cada ser humano, ocurre una crisis decisiva, donde la luz debe ser percibida a través

de una inteligencia correctamente empleada, estableciéndose así el inevitable contacto con lo

divino. Esto lo hace resaltar Patanjali cuando dice: "La transferencia de la conciencia de un

vehículo inferior a otro superior es parte del gran proceso creador y evolutivo". Lenta y

gradualmente, el conocimiento directo se hace posible y la gloria que está oculta detrás de toda

forma puede ser revelada. El secreto está en saber cuándo ha llegado este momento y aprovechar

la oportunidad".

 

La meditación es, en consecuencia, un proceso ordenado por el cual el hombre descubre

a Dios. Es un sistema bien probado y constantemente empleado que invariablemente revela lo

divino. Las palabras importantes aquí son: "proceso ordenado". Hay ciertas reglas que seguir,

ciertos pasos precisos que dar y ciertas etapas de desenvolvimiento que experimentar, antes de

que el hombre pueda cosechar el fruto de la meditación. Es una parte del proceso evolutivo

según hemos visto y como todo lo demás en la naturaleza, lento pero seguro, e infalible en sus

resultados. No hay desengaños para el hombre que está dispuesto a obedecer las reglas y trabaja

de acuerdo a un sistema. La meditación exige autocontrol en todas las cosas, y a no ser que la

práctica de la meditación vaya acompañada de otros requisitos del "proceso ordenado" (tales

como autocontrol y servicio activo) fallará en su finalidad. El fanatismo no es necesario. Esto

aparece bien claro en el Bhagavad Gita.

 

"No hay meditación para el hombre que come poco ni para el que come mucho; para el

que duerme excesivamente o demasiado poco. Pero aquel que es frugal en el alimento y

ordenado en el trabajo, en el sueño y en el despertar, la meditación (lega a ser el destructor de

todo sufrimiento"".                           (Del Intelecto a la Intuición, p. 50-1)

 

"La meta de la meditación es lograr la capacidad de ponerse en contacto con el divino yo

interno y, por medio de este contacto, llegar a la comprensión de la unidad de ese yo... y con el

Omni-yo, no sólo teóricamente sino como una realidad en la naturaleza. Esto se produce cuando

se alcanza el estado llamado samadhi, en el cual la conciencia del pensador se transfiere de la

conciencia del cerebro inferior a la del hombre espiritual o alma, en su propio plano. Las etapas

de esta transferencia pueden ser descritas como:

 

1. Transferencia de la conciencia del cuerpo, la conciencia saliente instintiva del hombre físico,

a la cabeza. Esto requiere retirar conscientemente la conciencia en un punto dentro del

cerebro, en la cercanía de la glándula pineal, y centrarla consciente y definidamente allí.

 

2. Transferencia de la conciencia de la cabeza o cerebro, a la mente o cuerpo mental. En esta

transferencia el cerebro permanece agudamente alerta, y el retiro de la conciencia se efectúa

conscientemente por medio del cuerpo etérico, utilizando el brahmarandra, o abertura en la

cima de la cabeza. En ningún momento el hombre está en trance, inconsciente o dormido.

Emprende este proceso de abstracción o retiro y lo efectúa activamente.

 

3. Transferencia de la conciencia del cuerpo mental al cuerpo del ego, el alma, alojada en el

cuerpo causal o loto egoico. Entonces se produce una condición en que el cerebro, el cuerpo

mental y el cuerpo egoico, forman una unidad coherente, pasiva, alerta, positiva y firme.

 

4. Así se puede entrar en el estado de samadhi o contemplación espiritual, donde el alma

observa su propio mundo, percibe la visión de las cosas tal cual son, se pone en contacto con

la realidad y "conoce a Dios".

 

Luego viene la etapa en que el hombre espiritual transmite al cerebro; por conducto de la

mente, lo que ha visualizado, visto, hecho contacto y conocido; de esta manera el conocimiento

forma parte del contenido del cerebro y queda disponible para ser utilizado en el plano físico.

 

Esta es la meta del proceso de la meditación, y los resultados en sus muchas variaciones,

son el tema del Libro Tercero, y se producen de acuerdo a los ocho métodos de la yoga, tratados

en el Libro Segundo. Únicamente la devoción a Ishvara o verdadero amor de Dios, con las

cualidades asociadas de servicio, amor al semejante y paciente constancia en obrar bien, llevarán

al hombre por este difícil sendero de disciplina, purificación y arduo trabajo".

(La Luz del Alma, p. 141-2)

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