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ENSEÑANZAS SOBRE MEDITACIÓN, ENTRENAMIENTO PARA LA INICIACIÓN (SEM. DEL 22 DE JULIO AL 5 DE AGOSTO 2017)

En la última serie de instrucciones resumí o sinteticé todas las meditaciones (siete en total) dadas al grupo. Traté de mostrarles la secuencia de los puntos de crisis en la vida del hombre que se entrena para la iniciación. La última meditación se denominó: La Cruz como Expresión de la Vida Vertical y Horizontal, representada por dos cruces:

 1. +

 2. x

A estos dos símbolos de la vida del discípulo añadiré otro, el símbolo de la actitud que deberán adoptar durante el ciclo que se inicia.

 3.  O

      +

       x

Observarán que he combinado las cruces de la vida vertical y horizontal con la de la Humanidad, agregándole un círculo en la cúspide de las tres. ¿Qué significa esto hermano mío? Significa lo siguiente:

 

  1. Que la vida vertical de contacto espiritual con el ashrama es vivida constantemente por la meditación, la plegaria y la concentración.
  2. Que la vida horizontal de servicio es vivida con la misma dedicación, y que una constante corriente de energía planeada se exterioriza hacia quienes necesitan ayuda.
  3. El largo apéndice de la triple cruz le advierte simbólicamente al discípulo que debe descender a las mismas profundidades de la vida humana, a fin de preparar a las masas para la reaparición de Cristo y la exteriorización de la Jerarquía.
  4. La esfera en el ápice de la cruz, representa el "lugar de la conciencia del discípulo". Su vida de reflexión, de constante percepción y de firme enfoque de su atención es más elevada que la vida vertical del aspirante y su vida horizontal de servicio, e indica la medida de su actividad consciente en el ashrama. Recuerden que un ashrama en la Jerarquía se halla en un plano más elevado que el del alma.

 

 

Por lo tanto, vive y actúa simultáneamente en tres niveles de actividad y está en proceso de demostrar -hasta donde le es posible y le permite su etapa en el discipulado -los tres aspectos divinos; el aspecto Voluntad, que rige su trabajo dentro de la Jerarquía en relación con el gran movimiento futuro; el aspecto Amor, que rige su vida vertical y produce la firmeza espiritual en la forma; el aspecto Inteligencia, que rige su vida horizontal y lo hace un sabio servidor de sus semejantes. Finalmente, la línea larga que parte desde el punto radiante del foco espiritual, simboliza el Sendero, que parte también desde el punto más alto alcanzado por el discípulo hasta el punto más bajo donde presta servicio.

 

En este símbolo observarán también que el punto de enfoque secundario figura donde se unen y entrecruzan todas las líneas. Este punto representa a la personalidad del discípulo, a la cual debe afluir la radiación superior y desde la cual las energías espirituales se extienden a todas partes. Si estudian y piensan por un momento evidenciarán además, que esta cruz sólo puede poseerla correcta o simbólicamente el hombre que ha construido (o está en proceso de construir) el antakarana. Si no se ha erigido este puente, la conciencia del aspirante no puede enfocarse en el ashrama o en los niveles intuitivos de la conciencia.

 

Con esto comprenderán por qué di la enseñanza sobre el antakarana. Lo hice a fin de que ustedes lo construyeran en forma sistemática y científica. De manera que no repetiré las instrucciones, pues ya las tienen y deben cumplirlas cuidadosamente, recordando que por lo menos han eliminado la brecha entre la personalidad y la Tríada espiritual en cierta medida y necesitan completar y fortalecer ahora el Arco Iris o Antakarana, para luego utilizarlo con facilidad.

 

La simbología del antakarana tiende lamentablemente a complicar la captación de su real naturaleza. Quisiera recordarles que, así como el alma no es un loto de doce pétalos que flota en la sustancia mental, sino que es, en realidad, un vórtice de fuerza o doce energías unidas por la voluntad de la entidad espiritual (la mónada en su propio plano), tampoco el antakarana es una serie de hilos de energía, tejidos lentamente por la personalidad fusionada con el alma, al que se le unen los correspondientes hilos proyectados por la Tríada espiritual, sino que en realidad es un estado de conciencia. Estos símbolos son formas verdaderas y vivientes, creadas por el poder mental del discípulo, pero -en tiempo y espacio- no tienen real existencia. La única y verdadera existencia es la Mónada en su propio plano, emergiendo como voluntad expresiva y activa que, a su vez, es Amor activo cuando establece relaciones, e Inteligencia activa cuando emplea las dos energías superiores. No debe olvidarse que la energía de la inteligencia enfocada en la mente es el instrumento o agente complementario de las otras dos energías monádicas.

 

H.P.B. enseñó que el antakarana es principalmente el canal energético que relaciona las formas y sus fuerzas con sus fuentes originantes, y que a través del plano mental (y sus tres aspectos de la mente) pasa necesariamente el hilo de la vida, vinculando la Mónada, el alma y la personalidad en un todo viviente. Por lo tanto, hablando técnicamente, el denominado puente no es necesario, excepto para un importante factor: existe por parte de la personalidad fusionada con el alma una definida brecha en la conciencia entre la mente inferior y la mente abstracta. La mente superior (por ser el aspecto más bajo de la Tríada espiritual) puede ser considerada como una puerta que permite pasar la conciencia de la personalidad fusionada con el alma a un reino superior de contacto y percepción. Aquí también -como pueden ver- todo es simbólico; no existe tal puerta, sino simplemente un símbolo que indica un medio de acceso.

 

En toda la evolución del hombre espiritual a través de encarnaciones físicas durante incontables centenares de vidas, el proceso es simplemente de expansión de la conciencia para obtener -consecutivamente etapa tras etapa- una percepción cada vez más incluyente. Es conveniente tener presente esto, porque en su oportunidad esta representación simbólica cederá su lugar a la realidad. La tarea -y lo es en realidad- de construir el antakarana y de crear lo que eliminará la brecha, es ciertamente el esfuerzo planeado y consciente para proyectar el pensamiento enfocado del hombre espiritual, desde el plano mental inferior a las zonas de percepción presentidas, aunque no haya establecido contacto con ellas; eso implica el total empleo de la percepción desarrollada e "iluminada" por el alma y el acrecentamiento, deliberado, de su sensibilidad hacia la actividad enfocada del mundo de las realidades espirituales superiores; involucra además dirigir la corriente de pensamientos conscientes hacia el presentido y teóricamente reconocido mundo de los Maestros, de la Tríada espiritual y, finalmente, de Shamballa. Los discípulos deberían recordar que el Camino de la Evolución Superior es mucho más simple que el camino inferior, de allí que la enseñanza sobre el significado y la significación del antakarana -primera creación de la personalidad fusionada con el alma que actúa como un ser unitario- es mucho más sencilla que la que concierne a la personalidad en los tres mundos de la evolución humana.

 

Reflexionen sobre esto, porque de la práctica de la meditación grupal debe surgir esa consciente actitud enfocada que podría considerarse como reflexión -la reflexión es una experiencia definida y efectiva, debido a que la conciencia se mantiene firme en la luz, el antakarana es una realidad para el discípulo y la mente está orientada hacia la Tríada espiritual.

 

Esta reflexión tiene lugar a través de todas las vicisitudes de la vida, registrando automáticamente esos acontecimientos; por lo tanto, construye o crea esa corriente de energía ascendente matizada por las cualidades de la vida y las características de rayo ya desarrolladas. A través de esa corriente pueden pasar a voluntad las cualidades de la vida y las características de rayo ya adquiridas; el discípulo registrará acrecentadamente las "cosas del espíritu", según habla El Nuevo Testamento; en consecuencia adquirirá la facilidad de penetrar en el mundo de la Jerarquía y llegar eventualmente hasta la puerta del Camino de la Evolución Superior, actuando al mismo tiempo en los tres mundos como discípulo servidor.

Con esta simple presentación del antakarana, podrán trabajar con más facilidad el próximo año. Como este proceso o ejercicio de proyección mental forma parte del estado mental normal de ustedes, servirá también para enfocarlos en el plano mental, apartando así su atención del mundo de las emociones y del deseo o aspiración, ubicándolos "en el camino iluminado en el punto de luz, donde la luz brilla y descubre una estrella que fulgura sobre la frente del Iniciador".

 

Les sugiero que tomen las siete meditaciones y trabajen regularmente con ellas. Hace un año les sugerí esto. Pocos de ustedes siguieron mi consejo, no se adhirieron al proceso ni siguieron el ritmo establecido por la secuencia de las meditaciones. Sugiero que dediquen dos meses a cada una de ellas, abarcando así un período de catorce meses, que hagan de la séptima meditación la principal y que la practiquen durante un año. Si hacen esto como se les dice, sin dudar de su eficacia, comprenderán con mucha claridad la proyección -realista y energetizadora- que registrará la conciencia personal.

 

No les daré más delineamientos de meditaciones. El cumplimiento fiel de los ya dados, los ayudará mucho para el resto de sus vidas. Nada más necesitan. (6/173-177)

 

 

 

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