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LAS CRISIS QUE CONDUCEN A LA INICIACIÓN. LAS CRISIS DEL ALMA.

Así como hay cinco períodos de crisis en la vida del hombre cuando se esfuerza por

alcanzar la culminación de la iniciación (denominadas las cinco iniciaciones), existen cinco

períodos similares de crisis en el proceso de tomar forma en los tres mundos; tres son de

mayor importancia: el primero, el tercero y el quinto. Cuando una alma (hablando también

simbólicamente), actuando bajo el impulso divino, encarna y se somete a la experiencia

racial a fin de desarrollar ciertas cualidades manifestadas, se producen también cinco

períodos de crisis. Hablo aquí en términos de la humanidad como un todo, a medida que el

género humano expresa lo que llamamos "estado humano de consciencia". No me refiero al

alma individual, si puedo emplear este inadecuado término. Estos cinco períodos de crisis

señalan la transferencia de la vida del alma de una raza a otra. Cada vez que esto sucede se

produce un desarrollo racial y la raza se apropia, más o menos conscientemente, de otros

vehículos de expresión. La clasificación dada a continuación demuestra las apropiaciones

que caracterizan a las cinco crisis raciales.

 

1. En la civilización Lemuriana ….... la apropiación del cuerpo físico y sus cinco

Sentidos

 

2. En la civilización Atlante ……..... la apropiación del cuerpo astral

 

3. En la actual raza Aria ……........... la apropiación del cuerpo mental y el desarrollo

intelectual subsiguiente

 

4. En la raza futura …….....……...... la apropiación e integración consciente de la

triple personalidad

 

5. En la última raza …….....……...... la expresión, en toda su plenitud, del alma y sus

vehículos, y cierta medida de manifestación espiritual

 

…Estas etapas transcurren durante un período tan extenso y están tan estrechamente

relacionadas que cada una de ellas y cada período permiten realizar el siguiente, y sólo las

mentalidades analíticas ven o tratan de ver la diferencia que existe. El reflejo de esta

quíntuple experiencia en la vida individual del aspirante común inteligente, que responde y

saca provecho de la civilización y la educación de la época actual, se efectúa en el siguiente

orden:

 

1. La apropiación de la envoltura física. Tiene lugar entre los cuatro y los siete años,

cuando el alma que hasta ese momento sólo había influido, toma posesión del vehículo

físico.

 

2. Una crisis durante la adolescencia, en la que el alma se apropia del vehículo astral. La

gente no reconoce esta crisis y sólo el psicólogo común la percibe tenuemente debido a

las momentáneas anormalidades que presenta, aunque no distingue la causa sino

únicamente los efectos.

 

3. Una crisis similar ocurre entre los veintiuno y los veinticinco años, en que el alma se

apropia del vehículo mental; entonces el hombre común debería empezar a responder a

las influencias egóicas, y en el caso del hombre evolucionado frecuentemente lo hace.

 

4. Una crisis entre los treinta y cinco y los cuarenta y dos años, en que se establece el

contacto consciente con el alma; la triple personalidad comienza entonces a responder

como unidad, al impulso del alma.

 

5. Durante los restantes años de vida debería establecerse una creciente y fuerte relación

entre el alma y sus vehículos, lo cual conduce a otra crisis entre los cincuenta y seis y

los sesenta y tres años. De esa crisis dependerá la futura utilidad de la persona, de si el

ego continuará utilizando los vehículos hasta la vejez, o si tendrá lugar un retiro

gradual de la entidad que mora internamente.

 

En el transcurso de las épocas, hubo muchos ciclos de crisis en la historia de la vida

de un alma, pero estas cinco crisis mayores pueden ser delineadas con claridad desde el

punto de vista de la visión superior. (Rayos II, pp. 52-3)

 

Desde el ángulo de… [las] influencias de rayo, tenemos (en la vida del aspirante) una

recapitulación del triple proceso que podríamos denominar "un proceso de desarrollo de las

consciencias lemuriana, atlante y aria". En el Sendero de Probación, el rayo del cuerpo

físico debe subordinarse a los poderes que emanan de esos rayos egoicos que afluyen desde

la hilera externa de pétalos del loto egoico… los pétalos del conocimiento. En el Sendero del

Discipulado el cuerpo astral es subyugado por el rayo del alma a medida que afluye desde la

segunda hilera de pétalos, los del amor. En el Sendero de Iniciación, y hasta la tercera

iniciación, el rayo del cuerpo mental es subyugado por la fuerza de los pétalos del sacrificio,

que están en la tercera hilera… Después de la tercera iniciación, la entera personalidad

compuesta de los tres aspectos, se hace sensible a la energía del fuego eléctrico puro o vida,

a medida que afluye a través del cerrado "capullo que se halla en el corazón del loto

egoico"… Tal es el programa para la humanidad en lo que respecta al desarrollo de la

consciencia humana. (Rayos II, pp. 31-2)

 

El problema de los discípulos consiste en expresar la dualidad amor y voluntad, a

través de la personalidad. Esta afirmación es la verdadera enunciación de la meta del

discípulo. El objetivo del iniciado es expresar la Voluntad de Dios mediante el desarrollo del

amor y el sabio empleo de la inteligencia. El precedente enunciado proporciona la base para

definir las tres etapas del desarrollo del ego –individualización… iniciación… identificación.

(Rayos II, pp. 21-2)

 

Estas tres palabras, individualización, iniciación e identificación, abarcan todo el

proceso de la carrera del hombre desde el momento en que entra en el reino humano hasta

que sale de ese reino en la tercera iniciación y actúa libremente en el quinto, el reino de Dios.

 

Para entonces, habrá aprendido que la consciencia es libre e ilimitada y que puede actuar en

la forma o fuera de ella, según el mandato del alma o de acuerdo a cómo puede servir más al

Plan. Entonces el alma ya no está condicionada por la forma. (Rayos II, p. 34)

 

Por lo tanto, se observará que existen aquí dos puntos de identificación… Uno marca

la etapa donde la forma, la materia, la sustancia, el tiempo y el espacio son factores

dominantes que aprisionan al alma dentro de su tipo de consciencia. Esto significa la

identificación con la vida de la forma. El otro significa la identificación con todo lo que está

fuera de la expresión de la forma y liberado de ella. (Rayos II, p. 36)

 

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