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" CORAZÓN, GARGANTA Y OJO ", FORMAN EL MECANISMO QUE TODOS LOS DICÍPULOS EMPLEAN DURANTE ÉSTE CICLO MUNDIAL. (SEM. 18 AL 28 DE OCTUBRE 2017)

3. Constante Contemplación.

 

Observarán que no se ha empleado la palabra "meditación". La idea es otra. El proceso de meditación, que involucra el em­pleo del pensamiento y la construcción mental de la forma, pa­ra poder completarla, perfeccionarla y estar de acuerdo con la forma mental del grupo de condiscípulos del discípulo, y por consiguiente con el Plan, ha sido completado por el hombre de acuerdo a su capacidad. Ahora, con firmeza, debe contemplar lo que ha creado, y con igual firmeza inspirarlo con la necesaria vida, para que pueda cumplir su función.

 

Cesa de razonar, pensar, formular y construir en materia mental. Simplemente vierte su vida en la forma y la proyecta para cumplir su voluntad. En la medida en que pueda contem­plar y mantenerse firme, así su creación cumplirá su intención y actuará como su agente.

De acuerdo a cómo enfoca su atención en el ideal, por el cual creó la forma mental, y puede vincular la forma y el ideal, así en una sostenida visión, durante ese tiempo, servirá su propó­sito y expresará su ideal. En esto reside el secreto del éxito de toda colaboración exitosa con el Plan.

 

Ahora estudiaremos un poco las palabras "corazón, gargan­ta y ojo", porque tienen una peculiar significación. Forman el mecanismo que todos los discípulos emplean durante el ciclo mundial que rápidamente se aproxima.

 

Es muy cierto que en esta época no existe un grupo nume­roso de discípulos en encarnación, y que aún está en embrión el mecanismo de la mayoría de quienes actúan en el nivel del discipulado. Sin embargo, hay que recordar que el ciclo mundial recién fue inaugurado y abarcará un vasto período de tiempo. Hay actualmente más o menos cuatrocientos discípulos acepta­dos en el mundo –es decir, hombres y mujeres que realmente saben que son discípulos, saben cuál es su trabajo y lo están rea­lizando. No obstante, hay muchos centenares (de la generación actual de gente joven) que están en vísperas de ser aceptados, y millares se hallan en el sendero de probación.

 

 En todos los grupos verdaderamente esotéricos debería for­marse un grupo donde exista una comprensión intelectual de este mecanismo del corazón, la garganta y el ojo. Debería estar constituido por quienes se someten a una disciplina y entrena­miento, cuya utilización sería para ellos un hecho demostrado en la naturaleza. Quisiera llamarles la atención sobre estas palabras y pedirles que las estudien cuidadosamente.

 

El mecanismo del cuerpo físico se utiliza de dos maneras: Primero, involuntariamente, y no se comprende cómo, por qué y cuándo se lo utiliza. El animal emplea un mecanismo similar, en muchos sentidos, al que utiliza el hombre. Ve, oye y funciona or­gánicamente, en líneas similares al humano, pero le falta la com­prensión mental y la vinculación entre la causa y el efecto, lo cual caracteriza al reino superior de la naturaleza.

 

Existe un estado similar de cosas en las primeras etapas del sendero del discipulado y en las etapas finales del sendero de probación. El discípulo llega a ser consciente de capacidades y poderes que aún no están inteligentemente bajo su control. Ex­perimenta destellos de percepción interna y conocimientos que parecen inexplicables y sin valor inmediato. Hace contacto con vibraciones y fenómenos de otros reinos, pero es inconsciente del proceso mediante el cual lo ha logrado, e incapaz de renovar­los o volver a experimentarlos. Percibe fuerzas activas en su cuerpo etérico. A veces puede localizarlas y, por lo general, ad­mite teóricamente que hay un despertar a la actividad conscien­te, una séptuple estructura que es una forma simbólica y pode­rosa, cuando se la emplea. No puede todavía controlarla y es in­capaz de atraerla a una inteligente cooperación con sus propó­sitos e ideas, a pesar de todos sus esfuerzos. Lo único que puede hacer es registrar tales fenómenos y anotar esas experiencias, te­niendo siempre en cuenta que en las primeras etapas de su des­arrollo sólo se registran en su conciencia cerebral las vibraciones más groseras y materiales. Sencillamente debe esperar y tratar mentalmente de purificar sus vehículos y eliminar todo aquello que cree puede desfigurar su visión. Este período puede ser largo o corto, depende de que el aspirante entre por primera vez en la conciencia subjetiva o retome el hilo de una empresa anterior, lograda parcialmente.

 

Quisiera aclarar aquí, a todos los verdaderos y sinceros as­pirantes, que en el entrenamiento a darse en las próximas déca­das, el desarrollo de la visión y el oído astral, serán completa­mente eliminados, o si existen, tendrán que ser oportunamente superados. El verdadero discípulo se ha esforzado por centralizarse  en el plano mental con el objeto de elevar aún más su conciencia a la amplia e incluyente percepción del alma.

 

Su objetivo consiste en incluir lo superior, y en esta etapa no es necesario recobrar esa facultad astral que, como bien se sabe, poseían las razas poco evolucionadas de la tierra y la mayo­ría de los animales superiores. Posteriormente, cuando sea adep­to, podrá actuar en el plano astral, si así lo desea, pero debe re­cordar que el Maestro trabaja con el aspecto alma de la huma­nidad (y de todas las formas) y no con sus cuerpos astrales. Esto ha sido frecuentemente olvidado por los instructores, tanto de Oriente como de Occidente.

 

Al trabajar con las almas se lleva adelante la verdadera téc­nica de la evolución, porque el alma de las formas, en cada reino de la naturaleza, es responsable del trabajo de desarrollo de la forma y dentro de ella. Permítanme, por lo tanto, expresar que el objetivo principal consiste en llegar a ser consciente del alma, cultivar la conciencia del alma y aprender a vivir y a trabajar como almas. Aconsejaría, hasta que llegue el momento en que puedan utilizar su mecanismo a voluntad, entrenar sus mentes, estudiar las leyes que rigen la manifestación y aprender a in­cluir todo lo que ahora abarcamos con el término "superior" –tér­mino erróneo, aunque satisfactorio.

 

Segundo, cuando el hombre utiliza voluntariamente el ins­trumento subjetivo y sabe cómo utilizarlo, cuándo lo debe utilizar, y puede dejar de hacerlo y volver a emplearlo a volun­tad, entonces cambia totalmente su estado y aumenta su utilidad. Por el empleo de la mente, la humanidad ha llegado a percibir los propósitos y la utilización del mecanismo físico. Ahora, me­diante el empleo de una facultad más elevada, característica del alma, obtiene un control voluntario e inteligente de su instru­mento, y aprende a comprender los propósitos para los cuales di­cho instrumento existe. Esta facultad superior es la intuición.

Quisiera agregar en forma destacada, que únicamente cuan­do el hombre llega a ser intuitivo es de utilidad en el grupo de un Maestro, y recomiendo a todos los aspirantes que estudien muy detenidamente el significado y significación de la intuición. Cuando ésta comienza a actuar, entonces el discípulo puede pa­sar de la etapa de probación a la de aceptación, en el grupo de un Maestro.

 

Quizás se pregunten cómo puede conocer y comprobar esto el probacionista. Al probacionista se le da mucho entrenamiento sin que conscientemente lo reconozca. Se le indican las tenden­cias erróneas, a medida que trata sinceramente de entrenarse pa­ra el servicio, y cuando el análisis del móvil se hace con honestidad, sirve en forma asombrosa para sacar al seudo discípulo del mundo astral o emocional, y elevarlo al mundo de la mente. Es en este mundo mental donde por primera vez se hace contac­to con los Maestros, y es allí donde hay que buscarlos.

 

Pero ha llegado el momento en que la Luz en la cabeza no sólo está presente, sino que puede ser utilizada en cierta medida. El karma del aspirante es de tal naturaleza que puede, mediante el esfuerzo esmeradamente aplicado, manejar su vida,  de mane­ra que no sólo cumple con su karma, desempeñando sus obliga­ciones, sino que tiene la suficiente determinación para permitir­le solucionar los problemas y cumplir también con las obligacio­nes del discipulado. Desempeña con correcto móvil su servicio en bien de los demás; comienza a ejercer y a hacer sentir su po­der; pierde de vista su propio interés por el ajeno. Cuando esto sucede se producen ciertos acontecimientos esotéricos.

 

El Maestro consulta con algunos de Sus discípulos más avan­zados, si es aconsejable admitir al aspirante dentro del aura del grupo, y mezclar su vibración con la del grupo. Si se llega a al­guna decisión, en el término de dos años, un discípulo avanzado actúa entonces como intermediario entre el Maestro y el aspi­rante recientemente aceptado. Trabaja con el nuevo discípulo aminorando (si así puede expresarse) la vibración del Maestro para acostumbrar a los cuerpos de aquél a las aceleradas vibra­ciones superiores. Plasma en la mente del discípulo, por medio de su ego, los planes e ideales del grupo, y observa su reacción a los acontecimientos y oportunidades de la vida. Podría decirse que asume por el momento y en forma práctica, los deberes y la posición del Maestro.

 

El aspirante ignora durante todo este tiempo lo que ha sucedido, y es inconsciente de sus contactos subjetivos. Sin em­bargo, reconoce en sí mismo tres cosas:

 

Acrecentada actividad mental. Alprincipio esto le traerá mu­cha dificultad y le parecerá como si estuviera perdiendo el con­trol de la mente en vez de adquirirlo, pero sólo es un estado tran­sitorio, y gradualmente asumirá el mando.

 

Acrecentada respuesta a las ideas y crecientecapacidad pa­ra visualizar el Plan de la Jerarquía. Esto, hasta cierto punto, lo convertirá en un fanático en las primeras etapas. Continuamen­te será arrastrado por ideales, ismos, modos de vivir y nuevos sueños, en bien del mejoramiento de la raza. Se afiliará a un cul­to tras otro, porque quizás ello posibilitará la llegada del mile­nio. Pero después  de un tiempo recobrará su equilibrio y el pro­pósito asumirá el control de su vida. Trabajará en su propia ocupación, y contribuirá a la actividad del todo, de acuerdo a su capacidad.

 

Acrecentada sensibilidad psíquica. Indica crecimiento y al mis­mo tiempo una prueba. Puede ser seducido por los poderes psí­quicos y tentado a desviar su esfuerzo del servicio especializado a la raza, hacia la explotación de los poderes psíquicos, utilizán­dolos para el propio engrandecimiento. El aspirante debe pro­gresar simultáneamente en todos los aspectos de su naturaleza, pero hasta no actuar conscientemente como alma o psiquis, y emplear la inteligencia cooperadora, los poderes inferiores deben estar pasivos, los cuales pueden ser utilizados sin peligro por los discípulos avanzados e iniciados. Son armas e instrumentos de servicio que deben ser empleados en los tres mundos por quienes aún están atados a esos mundos por la Ley de Renacimiento. Quie­nes han pasado por la gran Liberación y "cruzado ocultamente el puente", no necesitan emplear los poderes inherentes a los vehículos inferiores, pueden utilizar el conocimiento infalible de la intuición y la iluminación del principio Luz.

 

Existen falsos conceptos, en las mentes de las personas, res­pecto a la forma en que el Maestro permite al discípulo darse cuenta que ha sido aceptado. Se ha generalizado la idea de que se le comunica y se le acuerda una entrevista, en la cual el Maestro lo acepta y le designa un trabajo. Pero no es así. La Ley oculta rige tanto para el discipulado como para la iniciación, y el hombre progresa ciegamente. Espera pero no sabe, pero tie­ne la esperanza de que así sea; aunque no tiene ninguna seguri­dad tangible, llega a la conclusión, por el estudio de sí mismo y de los requisitos, que quizá ha alcanzado el estado de discípulo aceptado. Por lo tanto, actúa sobre tal suposición y vigila sus actos, cuida sus palabras y controla sus pensamientos, de modo que ninguna acción, palabra innecesaria o pensamiento maléfico, rompan el ritmo que él cree haber establecido. Sigue con su trabajo, pero intensifica la meditación; investiga sus móviles; trata de equipar su cuerpo mental; coloca ante sí el ideal de servicio, procurando siempre servir; entonces (cuando está tan absorbido en el trabajo que tiene entre manos, que se ha olvidado de sí mismo) repentinamente un día ve a Aquél que durante tanto tiempo lo ha estado observando.

 

Esto puede acontecer en dos formas: ya sea en plena con­ciencia vigílica, o porque el cerebro físico registra la entrevista tal como participó en ella durante las horas de sueño.

 

Paralelamente al reconocimiento de este evento los discípu­los llegarán a otros reconocimientos:

 

       I. El acontecimiento se reconoce como un hecho, fuera de  toda controversia. Ninguna duda queda en la mente del discípulo.

II. Sabe que no debe mencionarlo. Pasarán meses o años, antes de hacerlo, y entonces lo dirá sólo a quienes son también reconocidos como discípulos o a un compañero de tarea que está bajo la misma influencia grupal, cuyoderecho es saberlo, dere­cho sancionado por el Maestro del grupo.

III. Ciertos factores que rigen la relación del Maestro con el discípulo son gradualmente reconocidos y empiezan a regir ca­da vez más la vida del discípulo:

 

1. Reconoce que los puntos de contacto con su Maestro es­tán regidos por la emergencia y la necesidad grupales, y tienen que ver con su servicio grupal. Paulatinamente se da cuenta que su Maestro podrá interesarse por él, sólo hasta donde su ego pueda ser utilizado en el servicio, por medio de la personalidad en el plano físico. Empieza a darse cuenta que Él trabaja con su al­ma y que ésta y no el yo personal, está en relación con el Maes­tro. Por lo tanto su problema, problema de todos los discípulos, se va aclarando cada vez más, el cual consiste en mantener abier­to el canal de comunicación entre el alma y el cerebro, mediante la mente, de modo que el Maestro pueda comunicarse inmedia­tamente y con facilidad. A veces tiene que esperar varias sema­nas antes de poder ser oído por el discípulo, porque el canal as­cendente está cerrado y el alma no está en relación con el cerebro. Esto sucede especialmente en las primeras etapas del discipulado.

2. Descubre que él mismo cierra la puerta en la mayoría de los casos, mediante el psiquismo inferior, la incapacidad física y la falta de control mental; en consecuencia halla que debe tra­bajar constante e incesantemente con su yo inferior.

3. Percibe que una de las primeras cosas que debe hacer es aprender a discriminar entre:

 

La vibración de su propia alma.

La vibración del grupo de discípulos con quienes está aso­ciado.

La vibración del Maestro.

 

Los tres son indiferentes y es fácil confundirlos especialmen­te al principio. La guía más segura para los aspirantes cuando hacen contacto con una vibración y estímulo superiores, consis­te en suponer que quien hace contacto con ellos es su propia al­ma, el Maestro en el corazón, y no (algo muy halagador para or­gullo de la personalidad) que el Maestro trata de llegar a ellos.

4. Descubre además que no es costumbre de los Maestros adular o hacer promesas a sus discípulos. Están muy ocupados y son demasiado sabios; tampoco les dicen que están destinados a desempeñar  altos cargos, ni que son sus intermediarios y que de ellos depende la Jerarquía. La ambición, el amor al poder y la autosuficiencia, características de muchos tipos mentales, ponen a prue­ba al aspirante luchador, y recibe de su personalidad todo lo que necesita en ese sentido. Estas cualidades lo engañan y desvían, forzándolo a situarse en un pedestal de donde finalmente tendrá que descender. Los Maestros no dicen nada que pueda nutrir el orgullo en Sus discípulos, ni pronuncian palabras que fomenten en sus chelas el espíritu de separatividad.

 

5. El discípulo muy pronto se da cuenta que los Maestros no son fácilmente accesibles. Se hallan tan ocupados, que difícilmen­te disponen de tiempo para comunicarse con el discípulo, y úni­camente una emergencia, en el caso de un principiante en el sen­dero del discipulado, utilizan la energía necesaria para ponerse en contacto. Con los discípulos antiguos y probados, los contac­tos son más frecuentes, se logran con más facilidad y tienen re­sultados más rápidos. Sin embargo, debe recordarse que cuanto más nuevo es el discípulo exige mayor atención y considera que debe recibirla. Los servidores antiguos y más experimentados tra­tan de cumplir con sus obligaciones y llevar a cabo el trabajo mediante el menor contacto posible con el Maestro. Procuran ahorrarle tiempo y, frecuentemente, consideran que una entre­vista con Él es una demostración de fracaso de su parte, y por lo tanto les produce desazón ocupar el valioso tiempo del Maes­tro, obligándolo a emplear Su energía en proteger el trabajo de cualquier error, y al discípulo de algún daño. El objetivo de todo discípulo avanzado es desempeñar su tarea y relacionarse con el centro de fuerza espiritual, su grupo, y estar así en con­tinuo contacto con el Maestro, sin entrevistas ni contactos feno­ménicos. La mayoría sólo espera establecer contacto con Su Maes­tro una vez al año, generalmente en la época del plenilunio de mayo.

 

6. Encuentra también que la relación entre Maestro y dis­cípulo está regida por la ley y que existen grados y etapas de­finidos de contacto en la relación deseada. Éstos pueden ser enu­merados, pero no dilucidados:

 

  1. La etapa en que el Maestro hace contacto con el discí­pulo por medio de otro chela en el plano físico. Ésta es la eta­pa de "el breve período de chela".

     

  2. La etapa en que un discípulo más avanzado dirige al chela desde el nivel egoico. Ésta es la etapa denominada "el che­la en la Luz".

     

  3. La etapa en que, según la necesidad, el Maestro hace con­tacto con el chela, mediante:

     

  1. Una vívida experiencia en el sueño.

  2. Una enseñanza simbólica.

  3. La utilización de una forma mental del Maestro.

  4. Un contacto en la meditación.

  5. Una definida y recordada entrevista en el ashrama del Maestro. Ésta es definidamente, la etapa de discípulo aceptado.

     

  1. La etapa en que habiendo demostrado su sabiduría en el trabajo y apreciado el problema del Maestro, se le enseña al discípulo cómo (en una emergencia) atraer la atención del Maes­tro y así extraer Su fuerza y conocimiento y recibir consejos. Esto es algo instantáneo y no le ocupa prácticamente tiempo al Maestro. Esta etapa recibe el nombre peculiar de "el chela en el Hilo o Sutratma".

     

  2. La etapa donde se le permite conocer el método por el cual puede originar una vibración y un llamado que le otor­gará una entrevista con el Maestro. Esto únicamente se le conce­de a esos chelas dignos de confianza, de quienes se puede esperar la utilización del conocimiento sólo para las necesidades del tra­bajo; ninguna razón ni aflicción personal los impelería a utili­zarlo. El chela es denominado en esta etapa "el discípulo den­tro del aura".

     

  3. La etapa en que puede atraer la atención del Maestro en cualquier momento. Se halla siempre en estrecho contacto. En esta etapa el chela es preparado definidamente para una inicia­ción inmediata, o habiendo recibido ya la iniciación, se le da trabajo especializado para hacerlo en colaboración con su... Esta etapa se describe como "el discípulo dentro del corazón de Su Maestro".

     

         Existe una etapa posterior de identificación aún más íntima, donde se produce una mezcla de Luces, pero no hay términos ade­cuados para expresar el nombre. Las seis etapas mencionadas han sido parafraseadas para la comprensión occidental y en ningún sentido deben considerarse como traducción de palabras antiguas.

    Éstas son algunas de las enseñanzas que conciernen a los discípulos y su reconocimiento, y es de valor que los aspirantes reflexionen sobre ellas. Se ha de comprender que aunque el buen carácter, la elevada ética, la sana moral y la aspiración espiritual, son requisitos básicos inalterables, sin embargo, es necesario al­go más para adquirir el derecho de entrar en el ashrama del Maestro.

     

    Haber adquirido el privilegio de ser, una avanzada de la con­ciencia del Maestro, requiere altruismo y la entrega de sí mismo, para lo cual pocas personas están preparadas; el hecho de ser atraído dentro de Su aura, de manera de formar parte inte­grante del aura grupal, presupone una pureza que pocos pueden cultivar; poder escuchar al Maestro y merecer el derecho de ponerse en contacto con Él a voluntad, requiere sensibilidad y fi­na discriminación, y pocos están dispuestos a pagar el precio. No obstante hay una puerta abierta de par en par para todos los que quieran llegar, y ningún alma dedicada y sincera que llene todos estos requisitos será rechazada. (4/126-134)

     

 

Comentarios  

0 #1 Priscilla Caro 12-12-2017 23:31
Corazon, Garganta, Ojo, MDK
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