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EL SISTEMA ENDOCRINO ES LA TANGIBLE Y EXOTERICA EXPRESION DE LA ACTIVIDA DE LOS SIETE CENTROS. (Sem. 1 al 14 FEB. 2018)

  1.  Las investigaciones médicas modernas mencionan mucho el "desequi­librio" de las glándulas endócrinas, y muchas dificultades físicas son adjudi­cadas a este frecuente desequilibrio. Pero detrás de estas condiciones del sistema glandular subyace el básico desequilibrio de los centros. Sólo cuando hay una correcta comprensión de las fuerzas y su recepción y consecuente empleo, se logrará el correcto equilibrio, y el sistema endocrino humano controlará al hombre físico en la forma designada. (17‑71)

 

2. Los centros, como ya saben, rigen el sistema endócrino, que a su vez controla las siete zonas principales del cuerpo físico y es responsable del correcto funcionamiento de todo el organismo, produciendo efectos fisioló­gicos y sicológicos. (17‑111)

 

 

  3. El sistema endócrino es la tangible y exotérica expresión de la actividad del cuerpo vital y sus siete centros. Los siete centros de fuerza se encuentran en la misma zona en que están localizadas las siete glándulas principales, y cada centro de fuerza provee, de acuerdo a la enseñanza esotérica, el poder y la vida de la correspondiente glándula que, en realidad, es su exterioriza­ción.

 

Centros                                   Glándulas

Centro coronario                   Glándula pineal

Centro ajna                            Cuerpo pituitario

Centro laríngeo                     Glándula tiroides

Centro cardíaco                    Glándula timo

Centro plexo solar                Páncreas

Centro sacro                          Gónadas

Centro en la base de la

columna vertebral                 Glándulas adrenales

     (17‑112)

 

 

4. Del estudio de las glándulas (un estudio que se halla en su infancia, que apenas merece llamarse "embrionario") y su relación con los centros, mucho se podrá aprender más adelante, y se realizarán grandes trabajos experimen­tales. Desde el punto de vista del esoterista, que acepta la realidad de los centros, las glándulas son, por excelencia, el principal factor determinante, en conexión con la salud general del individuo; indica no sólo su desarrollo sicológico, en un mayor grado de lo que hoy se comprende, sino que producen (tal como lo sospecha la ciencia médica ortodoxa) un poderoso efecto sobre todo el sistema orgánico; su influencia, mediante la corriente sanguínea, llega a todas las partes del cuerpo y extremidades. Las glándulas son el resultado de la actividad de los centros, y primero, finalmente y siempre, efectos de causas internas predisponentes, y a través de los centros y sus glándulas afiliadas, el alma construye ese mecanismo en el plano físico que llamamos hombre físico. (17‑156/7)

 

5. Relacionado con estos centros, y reaccionando al unísono con ellos, tenemos el sistema endócrino o glandular, a través del cual ‑ durante la encarnación ‑ la vida o energía fluye ininterrumpidamente y correctamente dirigida, en el caso del hombre altamente desarrollado, o fluye con interrup­ciones y mal dirigida, en el caso del hombre común o subdesarrollado; mediante este sistema de control glandular, la forma humana responde o no a las energías del mundo circundante. En conexión con este tema de curación, el hombre puede estar enfermo, sentirse mal, o bien y fuerte, de acuerdo al estado de los centros y su precipitación, las glándulas. Debe recordarse que los centros son siempre los agentes principales en el plano físico, a través de los cuales el alma actúa, expresa vida y cualidad, de acuerdo a la etapa alcanzada en el proceso evolutivo, y que el sistema glandular es simplemente un efecto ‑ inevitable e ineludible ‑ de los centros a través de los cuales actúa el alma. Las glándulas, por lo tanto, expresan plenamente el grado de evolu­ción del hombre y de acuerdo a ese grado son responsables de los defectos y limitaciones o del haber y perfección logrados. La conducta y el comporta­miento del hombre en el plano físico están condicionados, controlados y determinados por la naturaleza de sus glándulas; ellas a su vez están condi­cionadas, controladas y determinadas por la naturaleza, la cualidad y la vivencia de los centros; ellos, a su vez, están condicionados, controlados y determinados por el alma, con acrecentada efectividad a medida que prosi­gue la evolución. Antes de ser controlados por el alma, están condicionados, cualificados y controlados por el cuerpo astral, y más tarde por la mente. La meta del ciclo evolutivo consiste en que el alma logre este control, acondicionamiento y proceso decisivo; los seres humanos se hallan hoy, dentro de este proceso, en todas las etapas imaginables de desarrollo.

Comprendo que gran parte de lo antedicho es bien conocido y constituye una repetición. Pero he creído esencial repetirlo para proporcionar una más fresca clarificación en sus ideas. (17‑455/6)

 

 

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