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MEDIOS DE CONOCIMIENTO : EL HOMBRE (SEM 21 FEB AL 7 MARZO 2018)

El hombre, en el plano físico, es el símbolo exotérico de una idea subjetiva interna.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 966)

 

Para llegar a la esencia de Dios en su grandeza, uno debe penetrar primero en su

propia esencia en su pequeñez, pues nadie puede conocer a Dios sin antes conocerse a sí

mismo. Ve a las profundidades del alma, el lugar secreto del Más Elevado, a los orígenes, a

las alturas; ya que todo lo que Dios puede hacer, está concentrado allí.

(Meister Eckhart)

 

Uno de los medios principales por el cual el hombre llega a comprender esa gran

totalidad llamada Macrocosmos –Dios, actuando mediante un sistema solar- es comprender

por sí mismo el mandato délfico “Hombre, conócete a ti mismo”, enunciado inspirado y

destinado a dar al hombre la clave del misterio de la deidad. Mediante la Ley de Analogía o

Correspondencia, los procesos cósmicos y la naturaleza de los principios cósmicos se

manifiestan en las funciones, la estructura y las características de un ser humano. Están

expuestos pero no explicados ni detallados. Sirven únicamente para dirigir al hombre por el

sendero en el cual podrá descubrir y observar futuros signos e indicaciones más definidas.

(Tratado de Magia Blanca, p.18 – ed. inglesa)

 

El hombre siempre se interesa profundamente en sí mismo y, antes de llegar a

desarrollarse debidamente, debe comprender científicamente las leyes de su propia

naturaleza y la constitución de su propia “manera de expresarse”.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 550)

 

Es interesante recordar que a través de los tres aspectos (o reflexiones del ser divino),

el hombre se pone en relación con el universo existente y, por tanto, con Dios, inmanente en

naturaleza. El cuerpo físico nos pone en contacto con el mundo tangible. La naturaleza

emocional nos permite decir: “Elevo mi corazón hacia el Señor”. La mayor parte de la gente

vive en la naturaleza del corazón y en el cuerpo sensible; así que es a través del corazón

como encontramos el camino del corazón de Dios. El Amor sólo puede revelarse a través del

amor. Cuando, por un uso y una comprensión correctos, la mente es finalmente dirigida y

convenientemente orientada, entra en contacto con la mente de Dios, la Mente Universal, el

Propósito, el Plan y la Voluntad de Dios. Así es como el hombre está “hecho a imagen de

Dios” (Gén. I, 26). (De Belén al Calvario, p. 88 del texto inglés)

 

El estudiante inteligente obtiene la sabiduría por la línea interpretativa; quien se

conoce a sí mismo (como manifestación objetiva, cualidad esencial y desarrollo

comprensivo), conoce también al Señor de su Rayo y al Logos de su sistema. Por lo tanto

sólo es cuestión de aplicación, expansión consciente e interpretación inteligente; además

debe abstenerse sensatamente de hacer afirmaciones dogmáticas, y ha de reconocer que la

analogía se encuentra en la cualidad y en el método empleado, más que en ajustarse

estrictamente a una acción específica en un determinado momento de la evolución.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 98)

 

Un Logos solar obtiene, por medio de la Voluntad, lo que un Logos planetario logra

por medio de la sabiduría o buddhi, y el hombre, en su pequeña escala, por medio de manas.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 288)

 

El hombre es un ente coherente en manifestación objetiva en el plano físico, durante

muy breves períodos, simplemente porque aún trabaja por medio de manas y no de la

sabiduría. Los períodos de un Logos planetario –el cual es manas perfeccionado y trabaja por

medio de la sabiduría- son más extensos y, desde el punto de vista del hombre, duran eones.

 

Su vida constituye la base de la relativa duración de los ciclos egoicos del hombre. El ciclo

de objetividad de un Logos solar permanece durante el mahamanvantara mayor o ciclo solar,

porque está basado en la voluntad, así como en la sabiduría y en manas. Por consiguiente, se

verá que:

 

a. Manas o la inteligencia constituye la base de la manifestación separatista del

 

b. La sabiduría o buddhi es la base de la manifestación grupal de un Hombre

 

c. La voluntad constituye la base de la Vida Una, que sintetiza todos los grupos.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 288)

 

Desde el plano búdico (en el sentido planetario o solar) provienen la vitalidad y el

impulso que energetizan al vehículo físico denso a fin de realizar una actividad coherente e

intencionada; por consiguiente, en el plano mental es donde primero se siente este impulso y

se establece el contacto entre ambos. Aquí hay un indicio que servirá a un propósito si se

medita sobre él. El estudiante debería estudiar el lugar y el propósito del plano mental y su

relación con el Logos planetario y el Logos solar. A medida que investiga más

estrechamente la naturaleza de su propio cuerpo etérico, debe ampliar ese conocimiento

hasta los niveles superiores esforzándose por comprender la constitución de la esfera mayor

de la cual es una parte. Cuando la naturaleza de sus centros y la acción efectiva sobre su

propio cuerpo físico denso sean mejor captadas, llegará a comprender más plenamente el

correspondiente efecto producido en el cuerpo del Logos.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 552)

 

Analogía entre el Logos y su reflejo, el Hombre:

 

1. Ambos se encuentran en manifestación objetiva en el plano físico.

 

2. Ambos se encuentran en el punto de mayor involución.

 

3. Ambos son prisioneros de la materia y están desarrollando la conciencia

(conciencia egoica) en el plano físico –el hombre en el físico solar y el Logos en

el físico cósmico.

 

4. El hombre ha de procurar que el Dios interno ejerza el pleno control consciente.

Por medio de este control debe dominar las circunstancias, hacer de su medio

ambiente un instrumento y manipular la materia. El Logos hace lo mismo en los

niveles cósmicos. Ambos están muy lejos de la realización.

 

5. Ambos trabajan en la fuerza eléctrica, con ella y por medio de ella.

 

6. Ambos están sometidos a las leyes que rigen la forma; por lo tanto, están regidos,

en tiempo y espacio, por el Karma, la Ley de las formas. Esta tiene que ver con

la cualidad, así como la fuerza tiene que ver con la vibración.

 

7. Ambos trabajan por medio de formas compuestas de:

 

a. Tres tipos principales de formas: Una forma mental, primer aspecto de la

manifestación; una forma astral, segundo aspecto; y una forma física, tercer

aspecto. La vibración mental establece la clave del ritmo y trata de utilizar y

coordinar el cuerpo físico según la Voluntad. Esta vibración mental se ocupa

de la conciencia o la vincula a las tres formas en una sola dirección; rechaza y

causa la separación en otras. La vibración astral concierne a la cualidad, al

ritmo atractivo. Es el elemento psíquico. La vibración física constituye el

punto de reunión de la conciencia con la forma material. Esta última es el

resultado producido por la unión de la clave del ritmo con la cualidad del tono.

 

b. Siete centros de fuerza que mantienen a las tres formas en un conjunto

coherente y causan su vitalización y coordinación. Ponen la triple unidad en

correlación con su centro principal de conciencia en los planos superiores, ya

se trate del cuerpo causal del hombre, del Logos planetario o del Logos solar.

c. Millones de células infinitesimales, cada una de las cuales personifica una

vida menor, se halla en constante actividad y rechaza las otras células a fin de

mantener su individualidad o identidad; sin embargo, están unidas entre sí por

una fuerza central atractiva. Así se producen las formas objetivas de un cristal,

un vegetal, un animal, un planeta y un sistema.

 

Finalmente ambos actúan en forma dual y cada uno manifiesta atracción y repulsión.

 

La atracción de la materia por el Espíritu y la construcción de una forma para uso del

Espíritu es el resultado de la energía eléctrica del universo, la cual –en cada caso- pone las

vidas o esferas menores al alcance de su influencia. Es la fuerza magnética mediante la cual

la vida del Logos mantiene unido su cuerpo de manifestación. La fuerza magnética del

Hombre celestial, el Logos planetario, extrae del “círculo no se pasa” solar lo que necesita

para cada encarnación. La fuerza magnética del Ego reúne, en cada nacimiento, materia de la

esfera o del esquema particular, dentro del cual el Ego tiene su lugar. Así, sucesivamente,

encontramos, en toda la escala descendente, que las vidas menores circulan dentro de las

vidas mayores.

 

En consecuencia, tenemos (durante un período de atracción y repulsión, o ciclo de

vida) lo que llamamos Tiempo y Espacio; y esto es verdad tanto respecto al ciclo de vida de

un Logos como de una hormiga y de un cristal. Existen ciclos de actividad en la materia

producidos por alguna Voluntad energetizadora; entonces se conoce el Tiempo y el Espacio.

Hay ciclos de no ser en que tiempo y espacio no existen y la Voluntad energetizadora se

retira, pero debemos recordar que esto es relativo y se ha de considerar desde el punto de

vista de una vida determinada o ente involucrado y del grado de conciencia alcanzado. Todo

debe ser interpretado en términos de conciencia.

(Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 249-251)

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