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CHARLAS A LOS DISCIPULOS, SEGUNDA PARTE (Sem. 30 de Mayo al 16 Junio 2018)

Cabe ahora preguntar: ¿Cómo puede lograrse esto en forma práctica en un grupo de discípulos que ansían sinceramente colaborar y ayudar en este trabajo? Trataré de darles una respuesta clara.

 

Se han comprometido voluntariamente a trabajar juntos cuando les ofrecí la oportunidad. Aspiran a la solidaridad grupal, basados en que son almas. Esto, con el tiempo, deberá manifestarse subjetiva y esencialmente en forma de intercomunicación telepática grupal, como comprensión también grupal de los problemas y dificultades de cada uno, y como oportunidad grupal para ayudarse mutuamente. Esta ayuda no puede ni debe venir en virtud del esfuerzo o del contacto personal, tampoco por el planteamiento de problemas relacionados con las circunstancias y el carácter, ni por consejos o sugerencias En el grupo de un Maestro no se consideran las personalidades, en lo que a cada uno respecta. Al mismo tiempo cada uno debería aprender a fortalecerse y ayudarse mutuamente, evitando toda intromisión de la personalidad. Cada uno debe aprender a transmitir a un condiscípulo la cualidad del rayo de su propia alma, estimulándole a fin de acrecentar su valentía, adquirir una pureza de móviles más sutil y un amor más profundo, evitando vitalizar las características de su personalidad; también debe pensar que él y los demás son almas y no seres humanos limitados.

 

Tenemos, en consecuencia tres objetivos ante nosotros:

1.    Unidad grupal…, mediante el pensamiento, el conocimiento exotérico de cada uno y el constante envío de pensamientos de amor.

 

2.    Meditación grupal…, como grupo de contemplativos, arraigando a este grupo en el reino de las almas y fortaleciendo a todos los individuos involucrados.

 

3.    Actividad grupal..., que dará por resultado la ayuda mutua sobre los problemas específicos del carácter, pero no los circunstanciales. Reflexionen sobre esta diferencia hermanos míos.

 

Más adelante, cuando el grupo esté realmente consolidado, deberá empezar a funcionar externamente y su vida hará sentir su presencia. Deberá procurar acrecentar constantemente la potencia espiritual de todos los grupos con los cuales puedan estar relacionados o asociados los miembros de este grupo. Me refiero a todos los grupos que pertenecen a la nueva era y trabajan en líneas espirituales. Oportunamente traerá como efecto la curación de los diversos males del género humano -físicos, emocionales, psicológicos y mentales.

 

Hay ciertas reglas sencillas, pero precisas, que deberán regir la vida interna espiritual de los neófitos en entrenamiento para las distintas etapas del discipulado. Permítanme hacer sugerencias para este trabajo sencillo e inmediato.

 

Ante todo, los discípulos deben practicar regularmente la meditación. Cada meditación es apropiada para el discípulo implicado y varía de acuerdo al rayo, grado de evolución y etapa del discipulado, por ser el objetivo inmediato. Estas meditaciones no pueden darse aquí, sino como sugerencia para su empleo y aceptación. En alguna etapa de la meditación, procuren vincularse conmigo, pero esta vinculación debe tener lugar después de haberse esforzado para lograr y haber logrado el alineamiento con el alma. Por esta razón es esencial que se vinculen después del alineamiento para evitar el espejismo y la ilusión del plano astral, donde miles de formas mentales y entidades imitan a los Instructores y a los Maestros. Durante su meditación dediquen un breve período para tratar de vincularse con sus condiscípulos, enviándoles amor, fuerza del alma y ayuda.

Descubrirán, además, que es de valor llevar lo que se puede llamar un diario espiritual. Esto no significa que deban anotar diariamente los acontecimientos del día, ni lo que tenga relación con lo que sólo concierne a la personalidad. Tengan en cuenta esto. En el diario deberán anotar lo siguiente:

 

1.    Toda experiencia espiritual obtenida, como ser por ejemplo, el contacto con alguna Presencia, es decir, la de su propia alma, el Ángel de la Presencia, el contacto con algún discípulo y, oportunamente (cuando lo justifiquen la vida el trabajo y la disciplina), el contacto con un Maestro. Regístrenlo en forma imparcial, manteniendo una actitud científica y buscando siempre una explicación práctica antes de aceptar una mística. Un espíritu agnóstico (no ateo) es de real valor para el principiante, pues lo resguarda de las celadas del mundo ilusorio y del psiquismo inferior.

 

2.    Toda iluminación que les llegue, que arroje luz sobre algún problema y revele el camino que cada uno o el grupo debe seguir. Toda intuición -corroborada por la razón- que lleve hacia el conocimiento y evoque la sabiduría del alma y la registre el cerebro por conducto de la mente.

 

3.    Cualquier acontecimiento telepático entre ustedes y sus condiscípulos. Esta interacción telepática debe ser cultivada, pero vigilada y controlada muy cuidadosamente, manteniendo la más estricta exactitud. De este modo se fomentará el espíritu de la verdad, principio que rige toda verdadera comunicación telepática. Un ashrama trabaja telepáticamente cuando está organizado plena y correctamente.

 

4.    Deben registrar también todo fenómeno de carácter místico y espiritual. Dentro de esta categoría cabe la percepción de la luz en la cabeza. Deben observar su fulgor, su intensificación y amortiguamiento, escuchar la Voz del Silencio, que es la voz del alma, pero no la del subconsciente; anotar los mensajes del alma, o de otros discípulos o servidores del mundo, las expansiones de conciencia que los inicia en la vida consciente de Dios, a medida que se manifiesta a través de cualesquiera de las formas, y deben oír la nota que emiten todos los seres. Un detenido estudio de la tercera parte del libro La Luz del Alma (los Aforismos sobre la Yoga de Patanjali) indicará el tipo de fenómenos que deberá anotarse en este diario.

 

5.    Toda experiencia de carácter psíquico, no incluida en los párrafos anteriores. Las ya mencionadas entran en lo que podríamos llamar psiquismo superior, y conciernen a las facultades psíquicas superiores, al conocimiento intuitivo, a la telepatía mental (no a la telepatía que tiene por base la actividad del plexo solar). Se pueden anotar, además, las experiencias psíquicas inferiores, agradables o desagradables. Sin embargo, deben olvidarse, una vez anotadas, por carecer de importancia.

 

Pasarán días y semanas sin tener nada que anotar, pero no se desconcierten. Se debe cultivar la sensibilidad del mecanismo del alma a la vibración espiritual y desechar la existente sensibilidad a las impresiones psíquicas inferiores. Son tantas las voces que reclaman nuestra atención, tantas las impresiones procedentes de formas físicas y astrales que nos circundan -que registra nuestra conciencia, que las vibraciones y sonidos procedentes del mundo subjetivo y espiritual, se pierden, no se registran ni se anotan. Hallarán interesante observar al término de pocos años, la diferencia en los datos anotados y en el desarrollo de la sensibilidad hacia el tipo correcto de impresión. Esto sólo se logrará después de un tiempo prolongado y de haber eliminado mucho material espurio y una vez reconocido por lo que es: astralismo, falsas pretensiones y formas mentales.

 

Cabe aquí otra pregunta: los discípulos del grupo de un Maestro, ¿qué deben buscar como evidencia de un trabajo grupal exitoso? Primero y ante todo, como bien saben, integridad y cohesión grupales. Nada se puede hacer sin ello. El vínculo subjetivo de los discípulos entre sí, en su propio grupo, y de éste con otros grupos dedicados a un trabajo especial dentro del ashrama, y (como resultado de ello) el surgimiento de un grupo y de una conciencia ashrámica, constituyen objetivos vitales. Se espera que esto también derive en una interacción telepática que dará por resultado un poderoso y exitoso trabajo externo. Estas actividades producirán una circulación grupal de energía, que ayudará a salvar al mundo. Cada uno debe recordar siempre que la pureza del cuerpo, el control de las emociones y la estabilidad mental, son fundamentalmente necesarios, y deberán tratar de lograrlo diariamente. Una y otra vez reitero estos requisitos básicos del carácter y, por fatigosa que sea tal repetición, les exhorto a cultivar tales cualidades. Quiero recordarles también que siendo hombres y mujeres adultos y maduros, no necesitan declaraciones específicas sobre defectos y características. Trato sólo de hacer sugerencias sobre la tendencia del pensamiento. Observen la palabra sugerencia, pues es lo único que haré. El discípulo debe sentirse libre de seguir una sugerencia o insinuación, como mejor le parezca. Podría decirse que todo este trabajo es un experimento en el sentido común esotérico y en la disposición de aceptar una sugerencia. Es una experiencia para la intuición y una prueba para el discernimiento. El trabajo, para el cual los he llamado, constituye también un experimento sobre la impersonalidad, la disposición a trabajar y aprender, la libertad de elegir o rechazar y sobre la observación y las técnicas. Todos tienen su valor.

 

Constituye, además, un experimento para mí. Hasta ahora trabajé con sólo tres discípulos occidentales, de los cuales A A.B. es uno. Los otros dos son totalmente desconocidos para ustedes. Les pido ayuda y colaboración en lo concerniente a las conclusiones que se alcanzarán en estas primeras etapas de trabajo. Les pido también mantenerse unidos -no importa que ocurra ni qué fuerzas traten de separarles. Exhorto a mis discípulos a amarse entre sí, a pesar de las diferencias de carácter y de rayo y a trabajar lealmente unidos para alcanzar coherencia e integridad grupales -sin importar la diversidad de opinión que mantengan ni lo que ocurra en el transcurso del tiempo. Si se pueden mantener unidos en el transcurso de los años y en todo este ciclo de vida, entonces el grupo puede seguir adelante hacia el futuro y trabajar juntos en otros planos, conservando así la energía. ¿Podrán persistir y continuar? ¿Podrán establecer tal interacción telepática que el obstáculo de la muerte no constituya con el tiempo una barrera y persista la continuidad de comunicación?

 

Tales interrogantes surgen y sólo el tiempo responderá. Si hay persistencia en el esfuerzo, un vínculo leal de amor, adhesión al ideal grupal y mutua tolerancia, comprensión y paciencia, quizá pueda este grupo fusionarse en una unidad, que en verdad será un átomo viviente en el cuerpo jerárquico. Todos están en alguna etapa del sendero del discipulado y allí reside la oportunidad.

 

Este es un grupo (muy pequeño en realidad) de discípulos que, por su devoción a la verdad, por su esfuerzo en el cumplimiento de su deber, por su mutua relación kármica y en reciprocidad conmigo, han sido elegidos (a pesar de sus limitaciones y desenvolvimiento deficiente) para trabajar juntos hacia el fin específico de formar un núcleo de poder y energía espirituales, para ayudar a la humanidad. Pero sobre todo es un grupo formado para inaugurar los métodos de la nueva era respecto al trabajo grupal y para el entrenamiento de discípulos y su preparación para la iniciación, junto con otros grupos de todo el mundo que han captado la nueva visión y trabajan inspirados e impresionados por los Maestros. La fundación de las escuelas de los misterios, que más adelante serán restablecidas en el mundo y a la que me referí en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista, puede ser posible si todos se ponen a la altura de la oportunidad. Esto se debe tener en cuenta. El experimento puede fracasar. Fracase o no, de todas maneras se obtendrá algo de verdadero beneficio... Que todos y cada uno estén a la altura de la oportunidad y lleven adelante el trabajo en los tres mundos y en el reino de donde afluye la luz del alma. Es mi más sincero anhelo y deseo.

(5/27-31)

 

 

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