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Las Seis Etapas del Discipulado, IV Parte

A medida que estudiemos las distintas etapas del discipulado, por las que todos debemos pasar, descubriremos que una de las cosas que acontecen es la irradiación de la vida diaria, irradiación que emana del mundo del significado, en el cual el discípulo aprende a vivir consciente y constantemente. Uno de los problemas que preocupan al Maestro, respecto a Su grupo de discípulos, es enseñarles la profunda significación de lo familiar y también la importancia de las verdades que subyacen en todo lo trillado. Quizá ésta es la tarea más difícil de todas, debido a la habitual reacción a lo familiar y a la necesidad de dos cosas: Probar que lo familiar oculta una realidad importante y que al penetrar en el "mundo del significado" el discípulo descubre que puede penetrar en la primera etapa del período de preparación para el discipulado aceptado.

 

La primera etapa que debemos estudiar es el "período del discipulado primario". Al ocuparme de ella análogamente con las demás, recordaré que encaro el tema desde el ángulo de lo que el Maestro debe hacer y no desde lo que tiene que hacer el discípulo. Se ha escrito tanto sobre este tema, desde el punto de vista del discípulo, y se han publicado tantos libros, que la familiaridad respecto al tema milita en contra de la verdadera comprensión. El esfuerzo por comprenderlo se ha enfocado sobre el discípulo y los problemas de su personalidad y su carácter. 

 

 No podré detallar el trabajo. Mi intención es sólo demostrarles, hasta donde sea posible, que un Maestro prepara a un probacionista para que pueda pasar del sendero de probación al sendero del discipulado. Deseo señalar aquí que me referiré al período que abarcan todas las etapas del discipulado, desde la primera hasta la de adepto. En la cuarta etapa el discípulo egresa del grupo de su Maestro y se convierte en lo que esotéricamente se denomina "un aspecto fijo de la Jerarquía". Esta frase no tiene significado para ustedes. El discípulo queda bajo la influencia de Shamballa, y el método de preparar personas para que se asocien a ese primer centro mayor, es muy distinto del método de prepararlas para participar en el trabajo del centro llamado Jerarquía. Uno implica el desarrollo del amor y la conciencia grupal; el otro el desenvolvimiento de la voluntad y la obtención del estado que Patanjali llama "unidad aislada". Esta frase no tiene sentido para quien no ha recibido la tercera iniciación. Tampoco expondré la preparación para las diversas iniciaciones y sus diferenciaciones específicas, sino que me ocuparé del desarrollo de lo que se denomina intimidad ashrámica", del acceso del discípulo al mundo de las almas y del desenvolvimiento de su conciencia en relación con la Jerarquía, y también del desarrollo de la sensibilidad y el consiguiente y consecuente progreso en la creatividad -no la creatividad de la forma, sino la de la vibración, su impacto sobre el mundo de los hombres y la consiguiente y posterior aparición de los organismos de respuesta, contrariamente a las formas creadas. Quisiera que reflexionen sobre este pensamiento.

 

El desarrollo de la sensibilidad es difícil de comprender. Los miembros del grupo de un Maestro y Su Ashrama tienen que llegar a ser más sensibles -sensibles al Maestro y a Sus consagrados trabajadores. No se puede ser sensible ni llegar a ser ordenado por un proceso o entrenamiento ordenado. Muchos hombres y mujeres son sensibles, pero lo ignoran, debido a que se preocupan demasiado de las cosas externas y objetivas y de la vida de la forma. Lo explicaré de otra manera. Lo que se dicen a sí mismos y a los demás -mediante las palabras o los actos de su vida es tan bullicioso que les dificulta ser lo que son y reconocerse como seres espirituales. El Maestro puede llegar a conocerlos a ustedes por los momentos tranquilos de aspiración, por lo que demostraron durante años como su tendencia fija en la vida, y por la forma en que reaccionan en momentos de crisis o tensión, lo cual le sirve de guía. La tarea del Maestro consiste en estimular al discípulo para que en todo instante sea lo que el Maestro sabe que él es en sus momentos más elevados. Quizás es una forma sencilla y casi infantil de explicarlo, pero da una idea general de lo que deseo significar. El Maestro lo hace debido a la gran necesidad mundial, especialmente en estos momentos, de trabajadores descentralizados, progresistas, amorosos e inteligentes. Muchos alcanzarán la etapa en que pueden llegar a ser sensibles, si logran acallar las ruidosas afirmaciones de la personalidad y permiten penetrar la luz del alma. Sólo así se puede conocer y tomar contacto con el Maestro. Cuando lleguen a olvidarse de sí mismos y de sus reacciones, interpretaciones y demandas personales, entonces descubrirán cómo y en qué forma cl Maestro trata de impresionar a los discípulos y al grupo al que ustedes pueden estar afiliados. Entonces serán sensibles a esa impresión y facilitarán, según se dice, la actividad del Maestro por medio de un profundo y sincero interés en la vida esotérica, excluyendo la propia individualidad y también la del Maestro. Muchos métodos podrán entonces ser revelados, que ayudarán a establecer la interacción entre el discípulo y el Maestro.

 

Debido a que todos los rayos son subrayos del segundo rayo, trataré principalmente de los métodos de segundo rayo para trabajar con los discípulos, los que forman la base de todas las otras técnicas. Las diferencias que pueden aparecer residen en la aplicación de los procesos según el tipo de rayo, y en el énfasis sobre ciertos centros. Nuevamente les sugiero que reflexionen sobre esta frase, pues contiene mucha información para quienes se dejan llevar por la luz de la intuición. Además, me ocuparé de la relación que existe entre un Maestro y Su grupo y el discípulo individual, y no tanto de las actitudes y procedimientos del discípulo. Como verán, éste es un nuevo punto de vista.

 

Básica y esencialmente, las actitudes del discípulo no tienen realmente tanta importancia en comparación con el efecto que la Jerarquía y sus técnicas producen en él. Los resultados son inevitables porque dependen de dos factores importantes:

 

1.    La impresión jerárquica dirigida se impone recién cuando el hombre se ha preparado a sí mismo por la autodisciplina, a fin de responder a esa impresión porque está llegando al final del sendero.

2.    La respuesta grupal. Significa respuesta en dos direcciones:

  1. A la necesidad humana percibida, que conduce a consagrar la vida al servicio.
  2. A la impresión del alma, que conduce a la sensibilidad espiritual.

Establecidos estos dos factores -aunque desconocidos para el discípulo en su conciencia incipiente- es irrevocable la influencia del alma sobre la personalidad. Sólo entonces, el Maestro puede empezar a trabajar y la respuesta será efectiva, real y duradera.

Enumeraré a continuación las etapas que trataremos:

1.    La etapa en que el Maestro hace contacto con el discípulo mediante otro discípulo en el plano físico. Ésta es la etapa del discipulado primario.

 

2.    La etapa en que un discípulo más avanzado dirige al discípulo desde niveles egoicos o del alma. Ésta es la etapa del Discípulo que está en la Luz.

 

3.    La etapa en que, de acuerdo a la necesidad, el Maestro hace contacto con el discípulo mediante:

  1. Un vívido sueño.
  2. Una enseñanza simbólica.
  3. La forma mental de un Maestro.
  4. El contacto directo con el Maestro, en la meditación.
  5. Una entrevista en el Ashrama del Maestro, recordada nítidamente. Es definidamente la etapa del Discípulo que ha sido Aceptado.

 

4.    La etapa en que, habiendo demostrado sabiduría en el trabajo y la comprensión del problema del Maestro, se le enseña al discípulo cómo (en caso de emergencia) puede llamar la atención del Maestro y así extraer de Su fuerza conocimiento y consejo. Este acontecimiento es instantáneo y prácticamente el Maestro no pierde tiempo. Esta etapa tiene el raro nombre de: Discípulo que está en el Sutratma o Hilo.

 

5.    La etapa donde se le permite al discípulo conocer el método por el cual puede evocar una vibración y un llamado, que le permite entrevistarse con el Maestro. Esto se otorga únicamente a esos discípulos a quienes se les puede confiar que utilizarán el conocimiento sólo para las necesidades del trabajo; ninguna razón o dificultad personal los impulsará a emplearlo. A esta etapa se la denomina Discípulo dentro del Aura.

6.    La etapa en que el discípulo puede oír al Maestro en cualquier momento por estar siempre en estrecho contacto con Él. En esta etapa se lo prepara definitiva y conscientemente para una iniciación inmediata o -habiéndola recibido- se le confía un trabajo especializado en colaboración con su... A esta etapa se la denomina Discípulo dentro del corazón del Maestro.

 

7.    Hay una etapa posterior de más estrecha identificación, donde se produce una mezcla total de Luces, pero no hay una paráfrasis adecuada de los términos empleados, que defina este nombre.

 

Debería observarse que las seis etapas mencionadas fueron traducidas e interpretadas para la comprensión occidental y no deben considerarse como traducciones de términos antiguos.

 

Etapa I.  El Periodo del Discipulado Primario

 

Esta etapa es tan definidamente exotérica que muchas personas la dejaron muy atrás. El primer indicio de que un hombre ha llegado a esa etapa (desde el punto de vista de un Maestro) es que "la luz resplandece" en determinada vida; esto atrae la atención del Maestro hacia esa persona. Podría decirse que cuatro etapas constituyen el preludio del interés del Maestro, y cuando las cuatro están presentes y unidas en forma simultánea, sucede lo siguiente:

 

1.    La intensa aspiración del hombre en el plano físico le permite  repentinamente establecer contacto con el alma. Cuando esto tiene lugar se intensifica momentáneamente la luz en la cabeza.

2.    Aumenta grandemente el karma de la vida del hombre y -aparte de su karma individual- por primera vez participa conscientemente y se hace cargo de una parte del karma de su grupo. Esta dual actividad kármica produce un verdadero vórtice de fuerza en el aura del grupo, que atrae la atención jerárquica.

3.    El siguiente punto no es fácil de explicar o captar. Se ha dicho que el alma está en profunda meditación la mayor parte del ciclo de vidas de cualquier individuo, y sólo cuando se ha logrado integrar en cierta medida la personalidad, la atención se aparta de sus propias consideraciones internas y asuntos egoicos, y se dirige a su sombra. Cuando esto acontece, afecta definidamente al grupo egoico, y el Maestro (cuyo rayo es el mismo que el del alma implicada) se da cuenta de lo que esotéricamente se denomina "un alma que mira hacia abajo". En el sendero del discipulado el ego es siempre consciente de la personalidad que se esfuerza por progresar, y llega la etapa en que (hacia el final del Sendero de Evolución) el alma recapitula el proceso evolutivo de involución y evolución. La energía del alma desciende y la fuerza de la personalidad asciende, y esto tiene lugar a través de descensos y ascensos conscientes. Me refiero aquí al proceso que lleva a cabo el alma bajo el impulso jerárquico, no al proceso en que la personalidad invoca al alma bajo una imperiosa necesidad, producida en la conciencia inferior por la gradual cesación del deseo.

4.    Así se va construyendo gradualmente el antakarana y se relaciona conscientemente la "Luz mayor y la luz menor", estableciéndose o creándose un sendero de luz y energía entre estos dos aspectos divinos. A medida que pasa el tiempo aparece en el grupo egoico lo que se conoce técnicamente por "la vinculadora luz" o "el puente de radiación". El Antiguo Testamento menciona este sendero cuando dice: "el Sendero del justo es como una luz brillante que fulgura cada vez más hasta que el día sea con nosotros". En libros esotéricos se lo describe en los siguientes términos: "antes de que el hombre pueda hollar el sendero, debe convertirse en el sendero mismo".

 

 

Estas cuatro etapas fueron descriptas en "El Antiguo Comentario", con los siguientes términos:

 

"El punto de luz resplandece. Crece y mengua. El punto se convierte en línea mediante la iniciación del vórtice, y desde el centro de la fuerza rotativa surge una voz invocadora y clara.

 

"Aquel que trabaja silenciosamente, solo y sin temor (porque la parte no está sola y el grupo no siente temores), mira abajo, capta la luz, refleja la fuerza giratoria y escucha la voz.

 

"Entonces desde el punto silencioso de poder surge el Verbo: Aquiétate. Guarda silencio. Sabe que soy Dios. Ahora comienza el trabajo requerido.

 

"Entre el Gran Uno y el pequeño aspirante se establece la comunión; el intercambio comienza; la mente ocupa el lugar que le corresponde. Realmente se construye el sendero".

 

Cuando los cuatro aspectos de la actividad interrelacionada están presentes, comienzan a tomar forma y a establecerse "hábitos espirituales". Su efecto conjunto sirve eventualmente para atraer la atención del Maestro. El contacto es aún demasiado débil, y el aferramiento del alma sobre la personalidad lo es también, como es aún demasiado débil para justificar que el Maestro haga algo directamente con el aspirante. La etapa es de misticismo puro y de propósito espiritual egoísta. Carece del reconocimiento de la relación grupal, no tiene conocimiento de la tendencia grupal ni un verdadero deseo altruista de servir. Sólo hay un vago deseo de liberación, de integridad y de perenne felicidad personales. Esto tiene que convertirse en emancipación, cohesión y alegría grupales.

 

Por lo tanto, la primera etapa de entrenamiento de este tipo de aspirante, consiste en relacionarlo con un discípulo más avanzado, que lo conducirá gradualmente adelante y le prestará la ayuda necesaria. Por esta razón se le asigna un discípulo que está más cerca del aspirante, aunque más lejos de la perfección, puesto que está aprendiendo a servir. Esta etapa de desarrollo abarca un período de información oculta e investigación esotérica y, por lo general, está distribuida en varias vidas. El aspirante en esta etapa va de un instructor a otro, de acuerdo a su tendencia, oportunidad y necesidad. Es un ejemplo de inestabilidad, estando vigilado cuidadosamente por el discípulo que ha trascendido esta etapa particular de volatilidad; su tarea es asegurarse que el aspirante eluda esta "red de futilidades", como se denomina a veces, y que se alcance gradualmente en la etapa posterior de investigación interna.

 

Durante este período el Maestro no se interesa mayormente por el aspirante. Pasará mucho tiempo antes de ser admitido ante Su presencia y tener contacto personal. El discípulo que supervisa esta etapa intermedia, informa al Maestro en raros y distanciados intervalos. Cuando el aspirante ha llegado al punto en que "puede entrar en la luz del Ángel", el Maestro comienza a hacerse cargo de su entrenamiento. Desde ese momento el discípulo está irrevocable y definitivamente preparado. Esto tiene lugar en la tercera etapa, la del Discipulado Aceptado.

 

Todas estas etapas se relacionan con una de las iniciaciones, denominada la primera: Periodo del Discipulado Primario, se relaciona con la primera iniciación, y está conectada con el plano físico y, como repetidamente he dicho, un gran número de personas la dejó muy atrás. Todos los verdaderos aspirantes han recibido la primera iniciación. Este hecho se demuestra por el

 

intenso esfuerzo para introducirse en la vida espiritual, seguir una orientación determinada hacia las cosas del espíritu y vivir por la luz de ese espíritu. Creo que la mayoría de quienes leen mis palabras reconocerán estas determinaciones, como móvil básico de sus vidas) Esta etapa es la analogía del proceso de individualización en la época lemuriana, y a la etapa del discipulado primario se la denomina a veces el "período de conciencia lemuriana", que conduce de la etapa atlante de un "Discípulo en la Luz", a la etapa aria del Discipulado Aceptado, en la cual se emprende conscientemente la verdadera preparación para la tercera iniciación, pues para entonces se habrá estabilizado la integración y el hombre habrá alcanzado la plenitud y madurez de conciencia y estará dispuesto a someterse, sin reserva, a la impresión jerárquica.

 

No es necesario extendernos más sobre esta fase preliminar, en este cansador aunque inspirador sendero del discipulado. Este tema es muy conocido en el mundo, acentuando casi indebidamente la purificación, servicio y devoción. La razón de que diga esto se debe a que se da por sentado que forman parte de la expresión exotérica de la vida de todo verdadero aspirante. No son causas esotéricas, sino efectos exotéricos de actitudes internas.

 

A medida que continuamos nuestros estudios sobre las etapas del discipulado, deseo reiterar que la mayoría de los aspirantes del mundo y las personas muy evolucionadas, con conciencia humanitaria, han dejado muy atrás la primer etapa. Hay muchas personas que han llegado a ser "discípulos aceptados", y ésa, como bien saben, es la tercera etapa y por lo tanto detrás de ellos han quedado tres experiencias:

 

1.    La etapa del "discipulado primario" -elemental, probatoria e inquietante. A veces se la define como la "etapa en que se sacuden las raíces del hombre-planta", etapa donde las raíces (hasta ahora bien arraigadas) son removidas y el aire y la luz perturban la paz de las edades, la paz de la muerte, la edad de la piedra, la tumba de la vida.

 

2.    La etapa del "discípulo que está en la Luz", la cual trataré más adelante.

 

3.    La primera iniciación precede siempre a la etapa del discipulado aceptado. Ningún Maestro acepta a un discípulo y lo introduce en su Ashrama si no se ha producido en él, el nacimiento del Cristo. Como lo expresa la fraseología cristiana, Saulo debe convertirse en Pablo. El niño dentro de la matriz del tiempo emerge en el mundo de los hombres y, desde el punto de vista de total identificación con la materia (la madre) se convierte en él mismo, y trata conscientemente de hollar los caminos de la vida y llegar a ser lo que es. Esto es una repetición esotérica del proceso físico de convertirse en un individuo aislado. Entre las etapas de "individualidad aislada" y de "unidad aislada" tenemos lo que se denomina "identificación aislada". Esta etapa y sus implicaciones esotéricas nos conciernen. La de unidad aislada describe la etapa alcanzada por el Maestro; la de individualidad aislada es la del discípulo; la de identificación aislada (con el alma) es la del discípulo que ha llegado hasta, e inclusive, la tercera iniciación:

 

  1. La unidad aislada es la consumación de la conciencia aria. La identificación aislada está relacionada con la conciencia atlante, desde el ángulo de la analogía superior.

 

  1. La unidad aislada tiene conexión con el plano mental, está regida por el quinto rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y es un reflejo de la voluntad de conocer. La identificación aislada tiene conexión con el plano astral, está regida por el Sexto Rayo de Devoción o Sensibilidad Idealista, y es un reflejo -deformado e inestable- de la voluntad de amar. La individualidad aislada tiene que ver con la expresión en el plano físico, está regida por el tercer Rayo de Inteligencia Activa y es un reflejo -también deformado e inseguro- de la voluntad de Ser.

 

En el plano búdico, el plano de la divina intuición, estas tres expresiones inferiores y sus prototipos superiores se armonizan, y el trabajo de expansión, de las tres iniciaciones, segunda, tercera y cuarta, produce absorción, fusión y un proceso combinado entre discípulo y alma (eventualmente entre la humanidad y la Jerarquía), que prepara para establecer un mayor contacto entre el hombre y la mónada. Cuando esto tiene lugar, el alma, la creadora del reflejo y la sombra, es descartada, porque ese punto de conciencia ha servido su propósito. Se produce la destrucción del cuerpo causal y sólo queda la forma plenamente consciente y el espíritu. Sin embargo, hasta que el hombre haya recibido las iniciaciones superiores, no puede comprender la significación de estos comentarios.

 

 

 

Referente a ello quisiera recordarles que si bien trato de entrenar a muchas personas en la actualidad, para mayores expansiones de conciencia, escribo principalmente para el futuro y para esos discípulos que en años venideros leerán mis palabras y  encontrarán su camino hacia los Ashramas de los Maestros. La  Jerarquía construye para el futuro, no se ocupa del presente. Todo lo que realiza es con la intención de abrir el camino hacia un mundo más amplio y expansivo. La humanidad se preocupa por cosas del presente; la Jerarquía trabaja y hace planes para el futuro; Shamballa se dedica totalmente al Eterno Ahora y a la vida dinámica, que ha creado el pasado y controla el presente -el centro de la ilusión- y el futuro. Quizá puedan obtener una idea o imagen de la vida condicionadora de Shamballa si estudian la era actual del vivir humano. Hay personas con conciencia lemuriana enfocadas en el pasado y preocupadas por el plano físico, y también las hay de conciencia atlante, emocional en esencia y enfocadas en el presente, y aun otras que tienen conciencia definidamente aria, están mentalmente enfocadas y se ocupan del futuro. Los tres tipos constituyen una sola raza de hombres y forman la totalidad del género humano. (5/650-659)

 

 

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