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Invocación - Evocación: Necesidad Evolutiva fundamental

Estas dos palabras describen ese algo misterioso -emanación, demanda silenciosa, impulso innato hacia la luz- innato en todas las formas, que produce interacción y relación, siendo la causa de la penetración en la luz y de todo progreso o avance, en el sendero de la conciencia en expansión. Lo mismo sucede en la planta que se abre camino de la oscuridad del suelo a la luz del sol; en el niño que se desprende, por impulso de la vida, de la matriz de la madre; en el ser humano que se esfuerza por ir hacia los reinos de mayor conocimiento y hacia una vida física efectiva; en el aspirante que pasa del Aula del Aprendizaje al Aula de la Sabiduría; en el discípulo que penetra en el reino de la luz y vida del alma; en el iniciado que pasa de un grado a otro en la Jerarquía de la Liberación; en el Cristo que pasa a la Cámara del Concilio de Shamballa, y en el Señor del Mundo que emprende esos procesos que Lo conducirán a los reinos de la vida divina -sobre la cual el iniciado más elevado de nuestro planeta no tiene el menor concepto. Todo se produce como parte de un gran sistema de invocación y evocación, de demanda y respuesta, y todos son característicos del "método de vida" que rige a la graduada Jerarquía del Ser en nuestro planeta. 

 Este evolutivo impulso hacia adelante, en el Camino Iluminado, de la oscuridad a la luz, de

lo irreal a lo real y de la muerte a la inmortalidad, es un anhelo innato en todas las formas.

 

Constituye una de las más sutiles y menos comprendidas leyes del universo, relacionada con el

principio Vida, del cual nada sabemos todavía; subyace en la Ley de la Evolución, al igual que en

la Ley del Karma, siendo en realidad la Ley del Propósito de la Vida del Logos planetario; es una

expresión de Su intención dinámica, pues obliga a toda sustancia, en manifestación en tiempo y

espacio, a accionar y reaccionar de acuerdo a Su voluntad; de esta manera permite que Su forma -el

planeta, compuesto por los siete reinos de la naturaleza- exprese la intención logoica mientras dura

el "Gran Aliento", del cual tiempo y espacio son dos aspectos. Afecta al átomo más pequeño y al

más excelso Ser, dentro de la esfera de Su conciencia y del alcance de Su vivencia; afecta a los

reinos subhumanos sin que ellos se den cuenta y (en lo que les concierne) es lo que a veces se ha

denominado "La Ley de la Vida del Sol" . Después de haber alcanzado la etapa de integración de la

personalidad, la familia humana reacciona al propósito divino con acrecentada conciencia. Una vez

construido el antakarana y recibidas las iniciaciones superiores, el iniciado colabora en ese

propósito con plena comprensión e intención. Ya no reacciona simplemente a sus propios anhelos

internos que le obligan a invocar siempre el aspecto superior de la vida y de la conciencia, que

presiente tener por delante. Ahora conoce, ve, participa en el Plan; se relaciona con la Intención

divina por medio de la comprensión de la Doctrina o Ciencia de Tensión, se apropia de la Intención

divina hasta donde puede captarla. Esta interacción recíproca produce la mutabilidad de la forma y

la inmutabilidad de la naturaleza divina, características de esas conciencias que se han liberado de

la prisión de la forma.

 

En otra parte (Reaparición de Cristo, páginas 157-158 ed. inglesa) he dicho que: "La

definición de la religión, que en el futuro demostrará mayor exactitud que cualquiera de las

formuladas hasta ahora por los teólogos, podría ser expresada de la manera siguiente:

Religión es el nombre asignado al llamado invocador de la humanidad y la respuesta,

a esa demanda, evocada por esa Vida más grande.

 

En realidad significa que la parte reconoce su relación con el Todo, además de la constante

demanda para aumentar la percepción de dicha relación, lo cual produce el reconocimiento, por parte

del Todo, de la demanda formulada. Es el impacto producido sobre esa Vida, por la vibración de la

humanidad -orientada específicamente hacia esa Gran Vida de la cual se siente parte- y el impacto,

en respuesta de ese "amor omniabarcante", sobre esa vibración menor. Recién ahora el impacto

producido por la vibración humana puede ser sentido tenuemente en Shamballa; hasta hoy su más

poderosa actividad alcanzó solamente a la Jerarquía. Religión, la ciencia de invocación y evocación,

en lo que concierne a la humanidad, constituye el Acercamiento (en la futura nueva era) de una

humanidad polarizada mentalmente. En el pasado la religión ha tenido un atractivo emocional. Se

ocupaba de la relación del individuo con el mundo de la realidad y de buscar a aquellos que aspiraban

a la divinidad. Su técnica consistió en capacitar al hombre para revelar esa divinidad, lograr una

perfección que justifique esa revelación y desarrollar la sensibilidad y la respuesta amorosa al

Hombre ideal, resumida en el Cristo para la humanidad actual. Cristo vino para poner fin a este ciclo

de acercamiento emocional, existente desde los días atlantes. Demostró en Sí mismo la perfección

visualizada y dio a la humanidad un pleno ejemplo de todas las posibilidades latentes en el hombre,

hasta esa época. Entonces el logro de la perfección de la conciencia crística se convirtió en el

objetivo principal de la humanidad."

 

La actividad de los anteriores Instructores y los Hijos de Dios manifestados, fue únicamente

la presentación de los distintos aspectos de la perfección divina que el Cristo sintetizó en Sí Mismo.

 

Pero Él hizo mucho más que eso. Si hubiera sido sólo ésto lo que Él realizó, habría presentado a la

humanidad el cuadro de una realización estática, o sea la culminación de la perfección, tal como lo

exigía en esa época el estado evolutivo del hombre; en realidad no hubiera presentado un gran

Personaje y al mismo tiempo su evolución detenida. Esto era lógicamente imposible; pero la religión

que El fundó nunca reconoció este hecho ni consideró lo que subyace más allá del Cristo, cual era la

naturaleza de Su transfondo subjetivo y Su punto de realización, y si Él tenía aún otras posibilidades.

 

Esta omisión quizás resultó inevitable, debido a que la idea de la evolución fue conocida

relativamente tarde por la conciencia humana. La religión ortodoxa se ha preocupado del

acercamiento, mediante la emoción y la aspiración, a este Personaje Perfecto, pero no ha visto más

allá del Personaje, hasta la Realidad que Él representa. Cristo Mismo lo previno como una

posibilidad y trató de soslayar, cuando señaló a Sus discípulos que podrían "hacer cosas más grandes

que las que Él había hecho", porque Él "iba al Padre" . En estas palabras señaló más allá de Sí Mismo

al ser que era responsable de Su Ser y el Camino de Evolución Superior -tema que la iglesia nunca ha

tratado satisfactoriamente. En las palabras que anteceden, Él señaló un estado del ser que nunca

demostró en la tierra, debida a la falta de preparación del hombre, y a que Él Mismo también estaba

"en Camino".

 

El Camino de Evolución Superior tiene también dos fases como las tiene el Camino

Iluminado. En las primeras etapas del desarrollo de la conciencia crística y en la obtención de la

tercera iniciación, la Transfiguración, el aspirante y el discípulo iniciado atraviesan la primera parte

del sendero del discipulado. A1 hollar el Camino de Evolución Superior (aún empleamos, este

término tan engorroso) el discípulo iniciado recorre el camino del antakarana y el Camino de las

Iniciaciones superiores. Al hacer este enunciado, les recordaré nuevamente que la tercera iniciación

es considerada por la Jerarquía como la primera iniciación mayor, mientras que las dos iniciaciones

anteriores son consideradas sólo de naturaleza preparatoria.

 

El entrenamiento dado, en preparación para éstas y las consiguientes expansiones de

conciencia, revela al iniciado la naturaleza del alma, el alcance (amplio y universal) de la

conciencia divina y su relación con el Padre, la Mónada, que le permite convertirse en alma en

manifestación, en tal medida, que su percepción se transforma definitiva e inalterablemente en la

del alma; en la cuarta iniciación, el cuerpo-alma, el vehículo causal, ya no es necesario; luego

desaparece, se disipa y destruye totalmente, dejando así al iniciado, libre para hollar el Camino de

Evolución Superior y seguir los pasos de Cristo: El fué el primero de nuestra humanidad planetaria

que abrió la senda (¿y no es ésta una frase muy común?) hacia las esferas superiores de la

revelación.

 

Quisiera también recordar aquí que durante esta etapa de la evolución humana, estas

variadas fases existen simultáneamente; esto explica ampliamente la diferencia y las relativas

dificultades que caracterizan a todas las religiones del mundo y a todas las relaciones. La demanda

emocional por parte de las masas es necesaria, y su meta -algo alejada- es la conciencia del alma y

el control por el alma. Constituye el camino místico de las primeras etapas preparatorias de la

Ciencia de Invocación y Evocación. Es el método que debe seguir en la actualidad la humanidad

común, ampliamente atlante en su acercamiento y naturaleza; ella debe aprender a hollar el

Sendero convirtiéndose en el Sendero Mismo, y así desarrollar el mecanismo y las capacidades que

le son inherentes a la Mente divina, que "hila el hilo de conexión de la luz y relaciona a todos los

seres dentro del círculo no se pasa planetario".

 

A1 convertirse en el Sendero, hablando simbólicamente, y por un proceso de reorientación,

el aspirante que trata de hollar el Camino Iluminado de la purificación y del discipulado, alcanza

un punto en que esa luz y ese sendero le han llevado a una meta específica. Entonces, la luz que ha

generado dentro de sí mismo y que está aprendiendo rápidamente a emplear, le revela el Camino de

Evolución Superior, la realidad de una meta aún mayor y más grande que Cristo denominó "el

Hogar del Padre".

 

En la cuarta iniciación, por primera vez en su experiencia, llega a ser consciente de que

existe un vacío o brecha, que lo separa de su meta distante. Esto constituyó la parte principal de la

agonía en la Cruz. Hubo una fusión de agonías en ese momento supremo, si puedo describir así lo

ocurrido. El Maestro Jesús, crucificado allí, sintió la agonía de la necesidad humana y renunció a

Su propia vida; dió todo de sí (hablando también simbólicamente) para satisfacer esa necesidad. En

ese momento Cristo influyó sobre Su gran discípulo y también pasó simultáneamente por una gran

experiencia iniciática. Su agonía, en la ansiedad por recibir la revelación y una acrecentada

iluminación (a fin de ampliar sus facultades como Salvador del mundo), le reveló las nuevas

posibilidades, por las cuales - cuando las enfrentó confusamente en el Huerto de Getsemaní y más

tarde en la Cruz- toda Su naturaleza se cohibió.

 

Este es un gran misterio, y comprenderlo es tan imposible como saber de lo que estoy

hablando; es conveniente establecer el hecho en la conciencia, que en la iniciación de la

Crucifixión, el Maestro Jesús recibió la cuarta iniciación y el Cristo la sexta iniciación. El Maestro

Jesús alcanzó la experiencia culminante del Camino Iluminado, mientras que Cristo hizo ese

esfuerzo final que Le permitió completar y atravesar "el arco iris" y, por lo tanto, "ir al Padre"

(como Él dijo a Sus discípulos), avanzando hacia la primera etapa del Camino de Evolución

 

El punto práctico que los aspirantes y discípulos deben recordar es que la Ciencia de

Invocación y Evocación entró en una nueva fase cuando Cristo vino y Se presentó ante la

humanidad; entonces impartió la enseñanza que resumía todo el pasado e indicó los nuevos

aspectos de la futura enseñanza. Abrió la puerta al Camino de Evolución Superior, hasta entonces

cerrada, así como Buda resumió en Sí Mismo la realización del Camino Iluminado y la adquisición

de todo conocimiento y sabiduría. Al abrir Cristo esta "puerta mayor, que está más allá de la puerta

menor", introdujo -si puedo expresarlo tan inadecuadamente- la Voluntad de Dios en la Tierra,

particularmente en relación con la conciencia de los hombres. Elevó toda la Ciencia de Invocación

y Evocación al plano mental e hizo posible un nuevo acercamiento a la divinidad. Resulta difícil

presentar un símbolo que aclare esto en la mente, pero el que se da en la página siguiente puede

traer alguna iluminación.

 

Debe recordarse que la inteligencia y el amor estaban presentes en la Tierra, la primera en

mayor grado que el segundo, y que la tarea de todos los Salvadores del mundo (surgiendo del

Lugar Secreto, desde el ilimitado pasado hasta la actualidad) ha sido introducir, organizar y

complementar estos aspectos, energías y atributos divinos, para continuar su desarrollo en el

cuerpo del Logos planetario. De vez en cuando, en la época de Su Aparición, Ellos demostraron a

la humanidad el grado de desarrollo alcanzado. Estos Representantes de la Deidad han pertenecido

a todas las categorías, grados y distintas etapas de desarrollo espiritual; fueron elegidos por Su

aptitud para responder a la invocación y manifestar ciertas cualidades divinas, atraer a Su alrededor

a quienes poseían latentes las mismas cualidades divinas y, por lo tanto, simplificar la enseñanza

que el Salvador del Mundo vino a impartir, traduciendo en el equivalente humano todo lo que era

posible de la inspiración divina. Muchos de Ellos han sido olvidados, aunque Su trabajo tuvo éxito;

otros se han convertido en un mito, debido a la facultad del hombre de crear formas mentales, pero

Su trabajo ha sido recordado y los monumentos y las tradiciones dan constante testimonio; los

grandes Hijos de Dios poseían un gran poder y amor a la humanidad, y aún después de muchos

siglos evocan la atención del género humano y condicionan todavía las reacciones de millones de

 

Vyasa -el Vyasa original, la gran Individualidad evocada por la invocación de los

primitivos hombres - animales- sigue siendo algo más que un nombre, aunque ha salido de nuestro

esquema planetario hace millones de años. Respondió a las invocadoras especies superiores del

reino animal, abriéndoles una puerta hacia el reino humano, y Su trabajo dio lugar al proceso

conocido como individualización. En el transcurso de las épocas han venido estos Hijos de Diós,

evocados por la invocación humana; invocaron a su vez ciertos aspectos de la naturaleza divina,

profundamente ocultos en la humanidad -todos relacionados hasta entonces con la conciencia y la

respuesta de la parte al Todo. Eventualmente, vino Hércules y abrió la puerta al sendero del

discipulado, y Su trabajo está conservado para nosotros en los Doce Trabajos de Hércules, los

cuales resumen las diferentes pruebas a que son sometidos todos los discípulos, previamente a las

distintas iniciaciones. Vino Shri Krishna y abrió la puerta por la cual el género humano pudo pasar

a la segunda Iniciación. Buda, un personaje aún mayor, conocido como "El Iluminado", vino y

demostró a la humanidad la naturaleza del Camino Iluminado, sus revelaciones y efectos en la

conciencia. Representó para nosotros la suprema realización del camino místico. Luego vino Cristo

y realizó un triple trabajo:

 

1. Abrió la puerta para la tercera iniciación.

 

2. Introdujo en la Tierra "la voluntad de Dios en la matriz del amor" (como esotéricamente se lo

denomina).

 

3. Señaló el camino que atraviesa "el ojo de la aguja" y permite entrar en la Pirámide a través del

pasillo (el símbolo de la Tríada espiritual. A.A.B.) que conduce externamente al Camino que

finaliza en Shamballa.

 

Su trabajo fue de naturaleza culminante; demostró en Sí Mismo dos aspectos divinos,

dando de este modo "forma y sustancia al amor"; ésto ha sido secuencialmente fomentado por

varios Salvadores del mundo de menor categoría, que vinieron anteriormente, de los cuales Shri

Krishna fue el más grande.

 

Cristo completó el trabajo de Buda, manifestando en su plenitud, la naturaleza del amor,

permitiendo, como bien saben, la plena expresión del amor-sabiduría en su aspecto dual -un

aspecto demostrado por Buda y otro por Cristo. Pero en el mundo del pensamiento y de la religión

aún no se ha hecho hincapié sobre Su principal trabajo -la revelación del Camino de la Evolución

Superior. Esto implica atraer la prístina voluntad divina y relacionar la Jerarquía espiritual con el

Gran Concilio en Shamballa. Por lo tanto, será evidente que fue el primero en llevar a cabo, etapa

tras etapa, la total revelación de la humanidad a la Jerarquía y de la Jerarquía a Shamballa. Pudo

realizar ésto en virtud de haber construido y terminado el antakarana, facilitando así el trabajo de

todos los futuros aspirantes y discípulos. Hizo posible que su progreso, respecto a la iniciación de

cada etapa del antakarana planetario, no sufriera interrupciones. Presentó el "primer hilo de

sustancia viviente, irradiado por el amor, inteligentemente tejido y energetizado por la voluntad,

que ningún ser humano de nuestra humanidad terrestre ha podido entretejer con el antakarana

planetario. He aquí el secreto de la sexta iniciación -la ascensión- no observado todavía por el

 

Ahora diré algo muy importante. Todo el esquema evolutivo está basado en una serie de

ascensiones, las cuales son el resultado de un procedimiento, una técnica, un método (empleen el

término que quieran) de invocación, aplicado por el individuo, grupo o reino inferior, y la

consiguiente evocación de lo mayor, más incluyente e iluminado. Esto es verdad respecto al

solitario aspirante en el Camino, o a todo un reino de la naturaleza. Los grandes Hijos de Dios

encarnados son necesariamente Aquellos que pueden incluir en Su conciencia reinos enteros o

estados divinos del Ser. Aquí tenemos la clave de cómo la invocación de un grupo "con intención

masiva" puede atraer, y lo ha hecho tantas veces en nuestra historia planetaria, a un Ser que

satisfaga la necesidad, expresada por la invocación, como "camino de salida", y personificar en Sí

Mismo la visión o meta requeridas. (Rayos V, págs. 519-528, ed. inglesa)

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