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TRES MOVILES PARA EL SERVICIO EN EL DISCÍPULO (SEM. 18 AL 28 OCTUBRE 2017)

Móviles para el servicio.

 

Son tres, de acuerdo al orden de importancia:

 

(a) La comprensión del plan de Dios para la evolución, la apreciación de la tremenda necesidad del mundo; la percepción del punto inmediato de realización que debe lograr el mundo, y la consi­guiente concentración de todos nuestros recursos para realizarla.

 

(b) Una meta personal determinada; algún gran ideal - como la santidad - que exige los mejores esfuerzos del alma, o la convic­ción de que existen los Maestros de Sabiduría; la firme determi­nación interna de amarlos, servirlos y llegar a Ellos a cualquier precio. Cuando se tiene una comprensión intelectual del plan de Dios, unido a un fuerte anhelo de servir a los Grandes Seres, se desarrollará en las actividades del plano físico.

 

(c) La comprensión de nuestras capacidades innatas o adquiridas, y su adaptación a las necesidades percibidas. El servicio es de muchas clases, y el que lo presta inteligentemente y trata de hallar su esfera particular y, al encontrarla, dedica gozosamente todos sus esfuerzos en beneficio de la totalidad, es el hombre cuyo desenvolvimiento prosigue constantemente; no obstante, su pro­greso personal queda como objetivo secundario.

 

  1. Métodos de servicio.

 

Son muchos y diversos. Sólo puedo indicar los de primordial importancia.

 

Lo primero y más importante, como frecuentemente he repetido, es la facultad de la discriminación. Quien cree que lo puede intentar todo, que no se detiene ante nada, que se precipita ciegamente donde los más inteligentes se abstienen de hacerlo, que tiene aptitudes para cuanto se ofrezca, que pone celo pero no cerebro para solucionar este problema del servicio, no hace más que disipar fuerza; a menudo su acción es destructiva; malgasta el tiempo de los más avanzados e inteligentes, en corregir sus bien intencionados errores y no sirve a otra finalidad que satisfacer sus propios deseos. Podrá obtener la recompensa de sus buenas intenciones, pero ésta es frecuentemente anulada por las consecuencias de sus imprudentes acciones. Sirve con discriminación quien descubre su propio nicho, grande o pequeño, en el esquema general; quien calcula sobriamente su capacidad mental e intelectual, su condición emocional y sus dotes físicas y luego con todas sus cualidades se dedica a ocupar su nicho.

 

Sirve con discriminación quien juzga con la ayuda de su Yo superior y del Maestro, de qué naturaleza es el problema a resolver y su magnitud, y no se deja guiar por las indicaciones, requerimientos y exigencias, bien intencionados, pero a menudo irreflexivos, de sus compañeros servidores.

 

Sirve con discriminación quien sabe poner el factor tiempo en activi­dad y, comprendiendo que el día no tiene más que veinticuatro horas y que su capacidad no le permite más que emplear únicamente la cantidad justa de fuerza, adjudica inteligentemente a cada uno su capacidad y el tiempo disponible.

 

A esto sigue un inteligente control del vehículo físico. Un buen servidor no es motivo de ansiedad para el Maestro por causas físicas, y puede confiarse en que cuidará y distribuirá su fuerza física de tal manera que siempre estará en condiciones de cumplir los requisitos del Maestro. Nunca falla debido a la incapacidad física. Procura que su vehículo inferior obtenga suficiente descanso y sueño adecuado. Se levanta temprano y se retira a una hora conveniente. Descansa cuando es posible; toma alimento adecuado y sano y evita comer con exceso. Un poco de alimento bien escogido y bien masticado, es mucho mejor que una comida abundante. Hoy la raza humana come por lo general cuatro veces más de lo necesario. Deja de trabajar cuando (por causa de accidente o incapacidad física heredada) su cuerpo se resiste a la acción y reclama cuidado. Entonces busca el descanso, el sueño, toma precauciones respecto al régimen alimenticio, se somete a la atención del médico y obedece sus instrucciones, empleando el tiempo necesa­rio para el restablecimiento.

 

El siguiente paso es constante cuidado y control del cuerpo emocional. Como es bien sabido, éste es el vehículo más difícil de manejar. No se deben permitir los excesos emotivos, pero si que el cuerpo emocional sea atravesado por fuertes corrientes de amor dirigidas hacia todo cuanto alienta. Por ser el amor la ley del sistema, es constructivo y estabilizador y hace que todo progrese de acuerdo con la ley. Ningún temor, ansiedad o preocupación debe agitar el cuerpo emocional del aspirante a servidor. Tiene que cultivar la serenidad, la estabilidad y el sentimiento de que puede confiar y depender de la Ley de Dios. Su actitud habitual debe tener por característica la confianza gozosa. No siente envidia ni depresión ensombrecedora, codicia ni autoconmise­ración sino que, convencido de que todos los hombres somos herma­nos y que todo cuanto existe es para todos, sigue su camino imper­turbable.

 

Viene luego el desenvolvimiento del vehículo mental. Al controlar el cuerpo emocional, el servidor asume la actitud de eliminación. Su objetivo es entrenar el cuerpo emocional para que se trasforme en incoloro; establecer una vibración estable, que sea clara, blanca y límpida como un lago en un apacible día estival. Al preparar el cuerpo mental para el servicio, los esfuerzos del aspirante van en sentido opuesto al de la eliminación. Procura acumular información, proporcionarle conocimiento y hechos, entrenarlo intelectual y científica­mente, para que pueda probar con el tiempo que tiene una base sólida para la sabiduría divina. La sabiduría debe reemplazar al conocimien­to. Sin embargo, se requiere conocimiento, como paso preliminar. Deben recordar que el servidor pasa por el Aula del Aprendizaje antes de ingresar al Aula de la Sabiduría. Al entrenar el cuerpo mental el aspirante trata, por lo tanto, de adquirir el conocimiento en forma ordenada, acumular lo que le hace falta, captar progresivamente las facultades mentales innatas acumuladas en vidas anteriores y, final­mente, estabilizar la mente inferior, así la superior podrá controlar y la facultad creadora del pensamiento proyectarse a través de la quie­tud. Del Silencio del Absoluto fue proyectado el Universo. De la oscuridad surgió la luz. De lo subjetivo emanó lo objetivo. La quietud negativa del cuerpo emocional lo hace receptivo a las impresiones superiores. La quietud positiva del cuerpo mental lo conduce a la inspiración superior.

 

Habiendo tratado de controlar y utilizar inteligentemente a la personalidad, en sus tres aspectos, quien ama a la humanidad busca la perfección en la acción. No embargan su atención los magníficos sueños de martirio y de gloria ni las efímeras quimeras espectaculares del servicio, sino que se preocupa de aplicar instantáneamente todos sus poderes al deber inmediato, objetivo de sus esfuerzos. Sabe que la perfección del plano inmediato de su vida y de los detalles del trabajo ambiental proporcionará precisión al plano mediato, dando por resultado un cuadro de rara belleza. La vida progresa a pasos cortos, cada uno dado en el momento oportuno, y cada momento inteligentemente utilizado lleva muy lejos y a una vida bien empleada. Quienes guían a la familia humana someten a prueba, en los pequeños detalles de la vida cotidiana, a aquellos que solicitan servir, y quien demuestra actividad fiel para desempeñar las cosas aparentemente no esenciales, será transferido a una esfera de mayor importancia. Cómo pueden Ellos, en caso de emergencia o crisis, confiar en quien realiza un trabajo desprolijo y despreocupado, en los asuntos de la vida diaria.

 

Otro método de servicio es la adaptabilidad. Esto implica la disposi­ción para retirarse cuando alguien más capaz es enviado a llenar el lugar que él ocupa o (a la inversa) la capacidad de pasar de un trabajo sin importancia a otro de mayor importancia, cuando otro menos competente puede hacer con igual facilidad y buen criterio el trabajo que él estaba realizando. Demuestran sabiduría los servidores que no se valoran ni demasiado alto ni demasiado bajo. El trabajo es deficiente cuando una persona incapaz ocupa un puesto; pero también cons­tituye una pérdida de tiempo y de poder cuando trabajadores hábiles ocupan posiciones donde su capacidad no puede ser empleada plena­mente y los menos dotados podrían desempeñarse bien. Por lo tanto, quienes sirven deben estar dispuestos a permanecer toda la vida desempeñando un puesto, no espectacular ni aparentemente impor­tante, pues quizás sea su destino, y donde puedan servir mejor; pero también deben estar dispuestos a pasar a un trabajo aparentemente más valioso cuando lo pide el Maestro y las circunstancias --y no los proyectos del servidor-- indiquen que ha llegado ese momento. Mediten sobre esta última frase.

 

  1. Actitud después de la acción.

 

¿Cuál debe ser esta actitud? Total desapasionamiento, completo olvido de sí mismo y absoluta dedicación al siguiente paso a dar. Servidor perfecto es quien hace todo cuanto es capaz para cumplir con lo que cree que es la voluntad del Maestro y el trabajo que debe realizar en colaboración con el plan de Dios. Luego, habiendo hecho su parte, prosigue su trabajo sin preocuparse del resultado de su acción. Sabe que ojos más sabios que los suyos ven el fin desde el principio; que una percepción interna más profunda y amorosa que la suya, valoriza los frutos de su servicio y que un juicio más profundo que el suyo comprueba la fuerza y la magnitud de la vibración establecida, ajustando la fuerza de acuerdo al móvil. No se envanece por lo que ha hecho, ni se siente indebidamente deprimido por lo que no ha realizado. Hace en todo momento lo mejor que puede y no pierde tiempo en contemplación retrospectiva, sino que sigue adelante per­sistentemente, hacia el desempeño del siguiente deber. Cavilar sobre las acciones pasadas y pensar retrospectivamente sobre las antiguas realizaciones, es contrario a la evolución, pues el servidor procura trabajar con la ley de evolución. Esto es algo importante que se debe tener en cuenta. El servidor inteligente, después de la acción, no se preocupa de lo que dicen sus compañeros servidores, con tal que sus superiores (sean individuos encarnados, o los Grandes Seres mismos) estén satisfechos o guarden silencio; despreocupándose por el resul­tado inesperado si lealmente hizo lo mejor que sabía; tampoco le interesa el reproche ni la desaprobación mientras su yo interno per­manece sereno y su conciencia no lo acusa; no se preocupa si pierde amigos, parientes, hijos, la popularidad de que antes disfrutaba o la aprobación de los colaboradores que lo rodean, con tal de no perder el sentido interno de contacto con Quienes guían y dirigen; no se queja si aparentemente trabaja en tinieblas y si es consciente del poco resultado de su trabajo, con tal que la luz interna se intensifique y su conciencia no tenga nada que reprocharle.

 

Resumiendo:

 

 

El móvil se puede condensar en pocas palabras: El sacrificio del yo personal por el bien del Yo Uno.

 

El método también se puede concretar: Inteligente control de la persona­lidad y discriminación respecto al trabajo y al tiempo.

 

La actitud resultante será: Total desapasionamiento y un creciente amor por lo invisible y lo real. Todo se alcanzará practicando persistentemente la meditación ocultista. (2-248/53)

 

2. Sirvió debido a un sentido rígido del deber; ahora debe aprender a servir con espontaneidad amorosa que supera todo...

 

...Puede ocurrir también en su vida (como ocurre en la vida de todos los verdaderos servidores) un intervalo o ciclo de experiencia que neutralice temporariamente el presente ciclo de influencia, pero debe ser considerado únicamente como preparatorio, a fin de obtener un mayor poder para prestar servicio. (5-118)

 

3. Usted debe perder de vista las lejanas posibilidades espirituales en el servicio que presta en ese momento. (5-127/8)

 

         4. Su campo de servicio va ampliándose y es siempre la recompensa por el servicio prestado. (5-200)

 

5. No busque a quienes debe servir, pero sirva a todos cuantos piden su ayuda. No los busque usted. (5-274)

 

6. Trata de servir altruistamente y todo irá bien. (5-274)

 

7. Debe dedicarse al trabajo y no a usted. Esto atañe a los discípulos de todos los grados, en probación, aceptados o iniciados. Se lo necesita a usted en el arduo trabajo venidero y debe mantener el instrumento en buenas condiciones. (5-276)

 

8 Adelante, hermano mío, sin mirar atrás, con los ojos fijos constantemen­te en el Camino del Servidor del mundo. Camino difícil, con muchos altibajos y muchas colinas escarpadas y valles en sombras, pero hay reposo y sombra en el valle y el sol brilla en las colinas. (5-349)

 

9 Algunas personas... están constituidas de tal modo, que llegan a ser públicamente servidores y centros de luz para sus semejantes. Su influencia y poder son grandes. Otros trabajan (con igual poder) desde un centro tranquilo de relativo retiro, y manejan, si puedo repetirlo, una fuerza análo­ga ...Ponga su fuerza y su luz detrás de los trabajadores que sirven a la Jerarquía en el campo de batalla de la vida. (5-402/3)

 

10. Sé que su ideal será llevar una vida interna más intensa, y una vida más vital de servicio, pero una depende de la otra. (5-492)

 

11. El éxito de todas las grandes empresas se basa en las pequeñas cosas, en las tareas menores fielmente cumplidas por el discípulo que se liberó de toda ambición personal. (5-562/3)

 

12. Debe estar preparado para las pruebas y dificultades, hasta que se haya probado a sí mismo, las que raras veces vienen por donde se las espera. Su mayor protección es cumplir y llevar a cabo el siguiente deber y concentrarse sobre lo emprendido. Evite todo lo que esté fuera de la periferia del trabajo y considere que lo demás es una desviación para usted. (5-566)

 

13. Día tras día únase con su alma; día tras día conságrese al trabajo que debe emprender; días tras día trate de relacionarse más profundamente conmigo, con mi Ashrama y con sus hermanos de grupo; días tras día analice el servicio prestado hasta la fecha, a la luz del alma, entonces, hermano mío, con mi ayuda y bendición, avance con nuestro reconocimiento de que es uno de nuestros haberes espirituales. Trabaje para llevar la luz del amor y de la orientación espiritual a quienes usted está llamado a servir. ...Apoyándose en su propia alma. (6-431)

 

14. En este momento trato de puntualizar la necesidad de que reconozca más definidamente que el camino al santuario interno es el camino del servicio externo. Este servicio no debe tener por móvil las exigencias de la época ni las cuestiones financieras, ni los dictámenes de la personalidad. Podrá o no prestarlo en el lugar donde lleva a cabo su trabajo externo y será necesario cambiar su ubicación y circunstancias, pero el discípulo - si es fiel a su alma y a su Ashrama - sirve a sus semejantes como esoterista y también como humanista y sicólogo. (6-544)

 

15. Los estudiantes deben recordar que no es suficiente tener devoción al Sendero o al Maestro. Los Grandes Seres buscan colaboradores y trabajado­res inteligentes, más que devoción a Sus Personalidades, y al estudiante que camina independientemente a la luz de su propia alma lo consideran un instrumento en el cual se puede confiar, más que un fanático devoto. La luz de su alma le revelará al aspirante serio la unidad que subyace en todos los grupos y le permitirá eliminar el veneno de la intolerancia que contamina y obstaculiza a tantos; le hará reconocer los fundamentos espirituales que guían los pasos de la humanidad; lo obligará a pasar por alto la intolerancia, el fanatismo y la separatividad que caracterizan a las mentes pequeñas y al principiante en el sendero, y lo ayudará a amar en tal forma que comenzará a ver con más veracidad y ampliará su horizonte; le permitirá estimar en verdad el valor esotérico del servicio y le enseñará sobre todo a practicar esa inofensividad que es la cualidad sobresaliente de todo hijo de Dios. La inofensividad que no pronuncia ninguna palabra que perjudique a otra persona, que no tiene ningún pensamiento que envenene o produzca un malentendido, y que no efectúa ninguna acción que pueda herir al más insignificante de sus hermanos - virtud principal que permitirá al estudiante esotérico hollar sin peligro el difícil sendero del desarrollo. Cuando se acentúa el servicio al semejante y la tendencia de la fuerza vital se exterioriza haciael mundo, entonces no existe peligro y el aspirante puede meditar, espirar y trabajar sin riesgos. Su móvil es puro y trata de descentralizar su personalidad y apartar de sí mismo el foco de su atención, dirigiéndolo al grupo. De esta manera, la vida del alma puede afluir a través suyo y expresarse como amor a todo los seres, sabe que es parte de un todo y la vida de ese todo puede afluir conscientemente a través de él, conduciéndolo a la comprensión de la hermandad y de su unicidad en relación con todas las vidas manifestadas. (13-22/3)

 

16. Los discípulos aprenden a trabajar con el plan, trabajando; aprenden a descubrir la conciencia interna que se expande en la humanidad, desarro­llando una creciente sensibilidad hacia el mismo y también a descubrir a los colaboradores del Plan, por el viejo y probado método de la prueba y el error. Cuanto menos evolucionado y trabajador es el discípulo, mayor es el número de pruebas y de errores. (13-278)

 

 

 

 

Comentarios  

+1 #1 Elena Moreno de Filo 18-10-2017 23:55
Gracias por estos envíos,tan precísos e,interesantes
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