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MATERIALIZACION DEL PLAN: FASES, ETAPAS Y DISCIPULOS INVOLUCRADOS (Sem. 9 al 24 Marzo 2018)

 1. En la percepción del plan y su materialización posterior, se hallan involucradas unidades humanas, y forzosamente debe utilizarse a los hom­bres. Se da una visión de las grandes posibilidades y también hay indicaciones de cómo pueden convertirse en hechos, y esto es todo lo que pueden conceder los Grandes Seres. Los pormenores y el método para concretar el ideal y el trabajo necesario, se deja a los hijos de los hombres. El trabajo de completar los detalles y tomar la acción necesaria recae sobre el discípulo organizador y transmisor del Plan. El discípulo debe recordar aquí que está - con sus pequeños planes - regido por la misma ley que rige a los Grandes Seres en sus enormes empresas, y que cuando trata con las personas y manipulan la ecuación humana, surgen las dificultades.

 

Las unidades de trabajo se dividen en tres grupos:

 

  1. Los que perciben el Plan y están encargados de desarrollarlo.

     

  2. Los que pudiendo ser utilizados no ven los grandes resultados.

     

  3. Los que no perciben nada más que las cosas que atañen a sus propios intereses egoístas.

     

    Los maestros pueden hacer contacto con el primer grupo. Trabajan con tales unidades de la familia humana y esperan obtener un éxito relativo. Oyen el sonido y tienen la visión del Plan. El segundo grupo debe ser utilizado en la mejor forma posible por los discípulos del mundo. El último grupo debe ser contrarrestado desde el punto de vista de la energía, y utilizado sólo cuando es necesario.

     

    Una de las condiciones principales que tiene que cultivar un discípulo para percibir el plan y ser utilizado por el Maestro, es la soledad. En la soledad la rosa del alma florece; en la soledad puede hablar el yo divino; en la soledad las facultades y la gracia del yo superior pueden arraigarse y florecer en la personalidad. En la soledad puede también el Maestro acercarse e imprimir en el alma serena los conocimientos que El trata de impartir, la lección que debe ser aprendida, el método y el plan de trabajo que el discípulo debe captar. En la soledad se oye el sonido. Los Grandes Seres tienen que trabajar por medio de instrumentos humanos, y el plan y la visión se hallan muy entorpecidos por el fracaso de tales instrumentos. (4-105/6)

     

    2. Poco a poco el cuadro de las posibilidades y del Plan se desplegará ante ustedes, a medida que sus mentes acrecienten la sensibilidad y sus cerebros respondan mejor a los impulsos mentales. Poco a poco los discípulos del mundo reproducirán en el plano físico lo que existe subjetivamente. Apare­cerán en la tierra paulatinamente grupos de almas iluminadas que podrán colaborar con los Maestros mediante un perfecto y libre intercambio, porque su facultad responsiva ha sido científicamente entrenada y desarrollada. Su poder para trabajar a tono o al unísono con la Jerarquía, colaborar con la vida grupal de muchos otros grupos de discípulos y transmitir luz y revelación al mundo de los hombres, será más adelante un hecho consumado, estando ya más activamente presente, siendo más poderoso de lo que creen. Un poco de visión, hermano mío, allana el camino del discípulo, por eso me he detenido un poco más en las posibilidades que, debido a nuestra previsión, nosotros consideramos realidades manifestadas. Nada puede detener el éxito eventual del Plan; sólo es cuestión de tiempo. (5-42)

     

    3. La dificultad de los constructores espirituales y arquitectos del Plan, sólo aparece realmente cuando lo que construyen se convierte en propiedad pública y queda, en consecuencia, sujeto a la crítica y a la ayuda externa. Entonces se hace difícil la tarea de preservar la pureza original de la idea y del propósito.

     

    Prepárese para expandir el trabajo. Pero debe expandirlo de acuerdo al Plan y no a las emergencias que surjan, pues está construyendo en colaboración con los Constructores internos y las dos estructuras deben ser contrapartes. Refle­xione sobre esto, y no se detenga en las cosas no esenciales. (5-161)

     

    4. (El discípulo)

 

Oportunamente comprende que, en relación con la humanidad, la planificación de la Jerarquía se agrupa en ciertas y definidas fases de actividad - todas relacionadas, todas tendiendo a la exteriorización del Plan en cual­quier siglo, ciclo o período mundial determinado, y son:

 

  1. La fase del Propósito, que se origina en Shamballa y es registrada por los Miembros mayores de la Jerarquía.

     

  2. La fase de la Planificación jerárquica, que es la formulación del Propósito en términos de posibilidad, inminencia, adecuación y dis­ponibilidad de los discípulos, además de las energías para comple­mentar el Plan.

     

  3. Luego viene el Programa, donde el ashrama particular involucrado en la complementación del Plan, lo toma y lo reduce a etapas formativas de impresión y dirección humanas, condiciones necesarias para el surgimiento del Plan y, de las dos fases de este acondicionamiento. Cada una tiene dos aspectos, la destrucción de todos los obstáculos y la presentación del Plan.

     

  4. El surgimiento del Diseño jerárquico (basado sobre el reconocimiento del propósito, el cuidadoso planeamiento y un programa detallado y cabalmente pensado), tanto en las mentes de los discípulos del ashrama que están involucrados en la complementación del Plan, como entre los intelectuales de la Tierra. Ambos grupos tienen como tarea - el primero, conscientemente y el otro inconscientemente - intro­ducir en la conciencia de las masas el diseño de las cosas que vendrán, tarea nada fácil, como lo demuestra el actual estado de los asuntos mundiales.

     

  5. Después viene la fase final de la Precipitación, cuando se ha realizado todo el trabajo subjetivo sobre la base de la posibilidad y cuando el diseño y una parte del programa son reconocidos por los pensadores mundiales en cada nación, sea en forma antagónica o favorable. Habiendo llegado a su etapa final, sigue entonces por propio impulso la planificación.

     

    Estas son alguna de las ideas que subyacen en la insinuación particular que les di, en lo que al discípulo concierne. Su énfasis estará de acuerdo a su desarrollo y etapa de evolución; algunos discípulos pueden ayudar al Maestro en el proceso de planificación, porque van siendo sensibles a la impresión de Shamballa; otros están absorbidos en formular el programa e impartir algu­nos de sus rasgos a discípulos más limitados, poniéndolos así a trabajar. La Jerarquía siempre conserva un grupo de discípulos cuidadosamente elegidos que se dedican a trabajar exclusivamente de acuerdo al diseño; ésta es una fase muy importante del trabajo y requiere un espíritu de síntesis y la habilidad de controlar las corrientes de energía jerárquica. Los discípulos que no están tan adelantados y que, por lo tanto, se hallan más cerca del pensamiento humano, en un momento particular de la historia, emprenden la supervisación de la precipitación del Plan. Su trabajo es lógicamente mucho más exotérico, pero es de gran responsabilidad, porque cuando el Plan ha alcanzado la etapa de la complementación humana, pueden surgir errores y desaciertos.

     

    En cada ashrama se encuentran esos discípulos cuya tarea consiste en hacer los reajustes necesarios del diseño y los cambios que exige el programa a medida que se lleva a cabo el proceso de precipitación. La libertad humana, por ley, no puede ser infringida. La ejecución del Plan y su desarrollo es, en último análisis, un asunto de la entera humanidad, una vez que ha alcanzado la etapa de precipitación, la cual depende de las respuestas de los cerebros humanos, del reconocimiento de la necesidad y de su origen. Eso no debe olvidarse. (6-316/7)

     

 

 

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