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INSTRUCCIONES PERSONALES A UN DISCÍPULO (Sem. 30 de Mayo al 16 de Junio 2018)

Julio de 1933

Hermano mío:

 

Tiene la posibilidad de dar un definido paso adelante, que le permitirá asumir las responsabilidades de la vida cuando nuevamente deba hacerlo, con plena conciencia de lo que usted es y debe hacer. El período de andar a tientas en el sendero, sólo con la débil luz de la aspiración iluminada, está lentamente cediendo su lugar al seguro conocimiento de una mente iluminada. A veces me pregunto "¿Qué impide la entrada de luz y comprensión más plenas?"  Le respondo: "La sensibilidad, que lo hace constantemente autoconsciente (consciente de la personalidad) de sus propios haberes y que, como aspirante, a veces parecen estorbarlo".

Recuerde, hermano de antaño, que a una personalidad consagrada no debe parecerle tan grande el hecho de que le impida ver aquello a lo cual está consagrada, ni constituir un obstáculo porque no pudo alcanzar sus ideales elevados.

Ha llegado un momento en su vida en que debe ajustarse a la antigua regla y convertirse en un sannyasin, el que recorre el Camino sin apegos. Usted está en el mundo, pero no es del mundo; ahora debe morar en ese elevado y secreto lugar donde la divinidad es siempre sentida. Unos consideran que es practicar la Presencia de Dios; algunos, caminar en la luz del alma, y otros, recorrer conscientemente el sendero. No tiene importancia su denominación. Para usted es la constante transferencia del corazón a la cabeza, y creo que ya lo sabe.

Continúe los ejercicios de respiración con cuidado y atención. Trate también de fortalecer el cuerpo físico. Le sugiero además el siguiente ejercicio, para practicarlo en algún momento conveniente, aunque no durante la meditación de la mañana.

 

1.        Haga siete largas y profundas respiraciones, sin apretarse la nariz.

2.        En cada respiración pronuncie, al inhalar, las palabras siguientes: "Tengo poder y fortaleza". Durante el intervalo acumule todo lo que pueda, el prana de color anaranjado-dorado; luego, cuando exhala, envíelo por un acto de la voluntad al centro laríngeo, detrás de la nuca.

3.        En el  intervalo,  entre la exhalación y la inhalación (mientras el centro laríngeo es sometido al prana de color anaranjado-dorado), diga: "Que la Palabra surja por mi intermedio".

4.        Entone el OM muy suavemente.

 

Únase a las almas, hermano mío, pero apártese de las personalidades. Las almas curan y ayudan mutuamente a sus personalidades. Las relaciones de la personalidad son agotadoras y desvitalizadoras. Algo más le diré dentro de seis meses cuando se haya adaptado mejor al trabajo.

 

 

Enero de 1934

Hermano de larga data:

 

Los últimos seis meses fueron para usted un período de cambio, reajuste y dificultades. La prueba de la intuición, a la cual usted y otros fueron sometidos, no era su principal problema. Su intuición actuó y le hizo ver con claridad las implicaciones grupales, como sucedió en el asunto del Dr. ... La larga prueba de la resistencia que ha soportado, constituyó para usted y muchos otros, una prueba de real importancia y significación. El poder de seguir adelante, cuando la incapacidad y los impedimentos físicos piden a gritos la cesación del esfuerzo, la entereza de mantenerse firme cuando nos abruma el sentido de futilidad, la capacidad de actuar como alma apartada de las reacciones personales, son para usted la realización deseada. Que así sea, hermano mío. Esto lo ha exigido para sí, pero recuerde que la realización del grupo debe ser el incentivo que conduce al éxito. No le interesa básicamente liberarse de los problemas de la personalidad. Ningún móvil adecuado ni suficiente proporciona tales problemas, que justifiquen tensión y esfuerzo. Pero servir al grupo y llegar a ser un canal para que entre la luz y el amor espirituales en el organismo viviente del grupo, constituirá para usted el móvil requerido, y debe tenerlo en cuenta en los momentos de máxima tensión y esfuerzo.

 

Ha llegado a una etapa de desarrollo en que la ayuda a los demás debe ser su constante exteriorización, empezando por su círculo hogareño y extendiéndose a sus condiscípulos y medio ambiente. Para usted no es cuestión de acrecentar el trabajo, sino de constante presión interna del pensamiento constructivo. En todos los grupos cada unidad contribuye con algo al contenido del pensamiento grupal. Su contribución es verter devoción mental, estimulando así el claro fulgor de la aspiración y el amor grupales. Lo que tiene que dar debe descender del nivel abstracto, místico o egoico de la conciencia. El contacto debe hacerse en el plano físico, mediante la percepción del cerebro físico. En los próximos meses trabaje, por lo tanto, para   fortalecer su alineamiento, vinculando conscientemente cerebro-mente-alma y produciendo una interrelación y percepción más profundas y estables. Mientras lo practica emplee la imaginación y, durante tres minutos cada mañana, permanezca frente a la ventana, visualizando su cabeza (dentro y alrededor de ella) como un centro de fuerza en el cual afluye un rayo o haz de luz desde el alma, la Superalma. Vea que este haz afluye al centro coronario desde el alma a través de la mente, adquiriendo así intensidad mental; por medio del cuerpo astral, atrae la aspiración y la devoción elevadas, y a través del cuerpo etérico, vitalizándolo en todas sus partes, afluye así a la cabeza. Manteniendo allí ese haz, divídalo en dos y envíe uno, por un acto de la voluntad, a su centro esplénico. (Nota: Está ubicado un poco hacía la izquierda y debajo del centro cardíaco, arriba del plexo solar y casi debajo de las costillas izquierdas). Envíe el otro al mundo, por un acto de la voluntad como corriente de fuerza, a través de las manos, en actitud de bendecir.

 

 

Agosto de 1934

Mi hermano y colaborador:

 

Todos los períodos de presión y tensión terminan cuando el alma, que está experimentando, aprende a vivir dentro de sí misma, a servir y trabajar y a pensar y sentir con la conciencia, siempre abstraída en el "lugar secreto del Altísimo". Sabrá a qué me refiero, porque es una de las lecciones que su alma le ha estado enseñando durante los últimos doce meses. Física, mental y emocionalmente, fue experimentado y probado, aplicándosele también las pruebas que corresponden a las personalidades alineadas. La marca del verdadero aspirante es que las tres partes de su naturaleza inferior estén más o menos vinculadas con la superior, produciendo así la unidad, que da por resultado dos cosas:

 

1.        Las tres partes de la personalidad pueden reaccionar, simultáneamente en cierta medida, a la vida y a la energía del alma.

2.        Las dificultades y experiencias  (kármicas o educativas, de prueba o purificación) se sienten en los tres cuerpos al mismo tiempo.

 

Esto está bien, pero complica el progreso del discípulo, porque tiene que luchar en los tres campos de batalla a la vez. Le digo esto para alentarlo...

 

Es todo lo que tengo que decirle, hermano mío. Que la paz sea con usted.

Enero de 1935

Mi viejo hermano:

 

¿Se ha dado cuenta cuán intensos fueron los momentos de prueba a que han sido sometidos los miembros de este grupo de discípulos? ¿Tiene una idea de cuán activa ha sido la disciplina a la que todos, incluso usted, se sometieron voluntariamente?

Primero, tuvimos el espejismo que descendió temporalmente sobre el grupo y sus efectos sólo ahora comienzan a dispersarse. A esto siguió un período de dificultades personales por las que pasaron casi todos los miembros. Le sorprendería ver todo como lo veo yo. Sería de valor para ustedes si explicara en qué forma fueron disciplinados varios del grupo y seriamente sometidos a:

 

La disciplina de la recuperación.

La disciplina de la adaptación.

La disciplina de la incapacidad física.

La disciplina del aislamiento interno.

La disciplina de la purificación astral.

La disciplina de la recuperación de la verdad.

La disciplina de la luz.

 

He enumerado las disciplinas que anteceden a fin de demostrar tres cosas:

 

1.        La diversidad de disciplinas a las que un aspirante puede ser sometido.

2.        La realidad de la vida grupal y la similitud de la actividad y entrenamiento internos.

3.        La emergente realidad de que ninguno de ustedes está verdaderamente solo. A todos se los observa y vigila y en los planos internos caminan juntos; las  circunstancias externas de cada uno pueden diferir, pero el entrenamiento y el objetivo son uno. La soledad terminará cuando quede establecida la continuidad de conciencia del grupo interno.

 

El objetivo de su trabajo para los próximos meses, hermano mío, debe ser la descentralización, que lo liberará de sí mismo. Debe cuidar inteligentemente el cuerpo físico y su adaptación, de modo de capacitarlo para un mejor servicio. ¿Podría combinar ambos objetivos aparentemente contradictorios? Observará en qué forma sutil insinué ambos objetivos en mi última instrucción. Su cuerpo físico ha demandado atención. Préstele la necesaria, pero no sienta ansiedad. Las circunstancias ambientales y la presión de su vida diaria han militado contra el desapego, y esto lo sabe. Pero ha aprendido mucho en los últimos dos años sobre usted mismo y los demás, y enfáticamente le digo que el trabajo de los próximos seis meses deberá poner en sus manos los valiosos resultados del proceso de la disciplina -si encara sus problemas con adecuado espíritu y consagra otra vez su vida al servicio.

 

Le haré una sugerencia práctica, hermano mío, respecto al estudio asignado al grupo. Quizás pueda captar con mayor claridad las ideas subyacentes en el Padre Nuestro, si lo adoptara como tema de estudio y trabajo de enseñanza. Aprendemos enseñando. Sus alumnos y usted se beneficiarían mucho si reflexionaran, conjuntamente, sobre la fórmula mágica que encierra esa antigua plegaria. La significación más profunda y esotérica que puede surgir en su mente no debe, imprescindiblemente, impartirla a su grupo, pero podrá proporcionarle mucho. Si enseña de esta manera, sus pensamientos adquirirán forma, y cuando éstas sean posteriormente revestidas con palabras, podrán ser de real beneficio para sus hermanos de grupo. Esto es sólo una sugerencia. Reiteraré, como siempre, que mi trabajo con este grupo no debe ser considerado como autoritario o dogmático. Debido a que poseo un conocimiento más amplio de la verdad y por mi capacidad de conocerlos a todos en el plano interno, sólo sugiero, pues temo ejercer indebida influencia.

En mi última instrucción señalé que el campo de batalla en su caso estaría en los tres cuerpos simultáneamente. Esto acrecienta su problema, pero también su oportunidad. Le daré una fórmula de meditación basada en el reconocimiento de este hecho y lo ayudará a obtener un alineamiento más perfecto y una mayor liberación del canal interno de contacto. Continúe como hasta ahora con los ejercicios de respiración y tenga en tales momentos la ventana abierta. Esta meditación debe practicarla con el conocimiento de que usted es el Alma, el Cristo Interno.

Elimine todo temor, hermano mío. Puede alcanzar finalmente la continuidad de conciencia espiritual, que es uno de sus más preciados sueños, pero debe proceder con cuidado. Los sueños son a veces una garantía de la realidad.

 

 

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