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FUNCIONES DEL NUEVO GRUPO DE SERVIDORES DE MUNDO ( SEM 18 AGO AL 1° SEPT. DE 2018)

A fin de lograr una clara idea del trabajo a realizarse du­rante los próximos años, será de valor indicar tres de las activi­dades de este Nuevo Grupo. Su trabajo está destinado a:

 

  1. Producir el equilibrio de las fuerzas que existen hoy en el mundo, responsables del prevaleciente desasosiego y caos, para que la raza pueda volver a un punto de equilibrio.

 

  1. Actuar como intérpretes de las nuevas actitudes y activida­des que, oportunamente, regirán a la humanidad en la Nueva Era.

 

  1. Lograr la eventual síntesis y unificación de las personas com­prensivas y de buena voluntad de un grupo coherente. La ma­yoría de quienes trabajan aisladamente en los diversos cam­pos de la actividad humana (política, religiosa, científica y económica) deben ser puestos en contacto entre sí y hacerles comprender su unidad esencial.

 

El principal objetivo y propósito de los que están asociados con el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo es poner orden en el caos y lograr que las cuestiones ampliamente separatistas de la vida moderna adquieran cierta estabilidad. Entonces los hombres tendrán tiempo para establecer los reajustes necesarios, reca­pacitar y llegar a algunas conclusiones vitales y alcanzar un periodo de relativa quietud donde se puedan establecer nuevos mo­dos de vivir, a fin de percibir y desarrollar cosas más impor­tantes.

 

Existe en la actualidad tanta angustia mental y escasez eco­nómica y están tan profundamente arraigadas las ilusiones, que lo inminente no tiene oportunidad de precipitarse. No es posible que las nuevas ideas, que constituyen los ideales futuros de la raza, progresen realmente. Los que presienten y valoran estas ideas son sólo unos cuantos intuitivos y pensadores, mientras tanto las masas son inconscientes de lo que implica el nuevo orden. Estos pensadores pueden ser orientados hacia la unión y la buena vo­luntad; pero muchos se apoderan de los ideales que les presentan, los adaptan a sus propias ambiciones, los distorsionan y los apli­can erróneamente para sus propios fines egoístas. Imponen me­didas drásticas a los pueblo, para que la opinión pública igno­rante e insatisfecha, acepte dichas ideas.

 

Vivimos en una era de extremismos; extrema riqueza y ex­trema pobreza; extrema ignorancia y extrema cultura; extremo descontento y extrema satisfacción de las ambiciones personales; extremo egoísmo y extremo autosacrificio. Vemos por todas par­tes el desmoronamiento de las instituciones del pasado y el caos, el desastre, la desesperación y el sufrimiento consiguientes. Al mismo tiempo, tenemos el trabajo activo y el vocerío de ciertos idealistas que se aprovechan de la oportunidad que se les presen­ta para llevar a las masas y a las naciones a que desarrollen cier­tas actividades en las esferas religiosa y gubernamental. Los lí­deres autoimpuestos piensan y creen que tales medidas son bue­nas y correctas, pero, en último análisis, son sólo ideales mal in­terpretados, surgidos de una idea vagamente captada, y general­mente la imponen o aplican errónea e injustamente. Las masas -inermes, impotentes, irreflexivas, fácilmente influenciadas, re­gimentadas- oscilan entre estos extremos.

 

Existen en todos los países del mundo personas comprensi­vas y de buena voluntad. Se sabe que existen millares de ellas, sin embargo, los embarga el temor, o un sentimiento de futilidad porque comprenden que el trabajo a realizar es de tal magnitud que sus insignificantes esfuerzos aislados son totalmente inútiles para derribar las barreras del odio y de la separación existentes en todas partes Se dan cuenta de que no hay en apariencia una difusión sistemática de los principios que parecen contener la solución de los problemas mundiales; no conciben la fuerza numérica que constituyen aquellos que piensan como ellos y en con­secuencia, se sienten impotentes por su aislamiento, su falta de unidad y el peso de la inercia que los circunda. Los pensadores poderosos, los demagogos ambiciosos y los hombres que profesan verdadero amor a su país (pero que tienen sus propias ideas res­pecto a la solución de los problemas nacionales), se aprovechan hoy de la inercia general, la depresión y la crisis mundial, para imponer (si es necesario por la fuerza) los sistemas de gobierno y de control que materializarán sus interpretaciones del ideal. Las masas deben aceptar esto y, debido a que normalmente siguen la línea de menor resistencia y no reflexionan, fácilmente se los obliga a obedecer.

 

Los líderes argumentan que las masas no poseen amplia vi­sión, y no saben ni pueden saber lo que es bueno para ellas. Sin duda esto es verdad. Por lo tanto hay que decirles lo que deben hacer y llevarlas ciegamente o por la fuerza, a ese estado o forma de civilización, que los líderes y sus asociados creen (a menudo sinceramente) que es el mejor. Durante el proceso, los que no están de acuerdo o tienen ideas propias, son necesariamente lle­vados al paredón y silenciados, para bien de la totalidad. Ésta es la situación general con ciertas diferencias nacionales de poca importancia, en vista de los problemas básicos. Podrá sentirse y desearse el bienestar de la vida nacional, pero parece ser que los líderes no tienen mucha visión respecto a la integración de esta vida nacional a ese gran todo, denominado humanidad.

 

Es una antigua costumbre que un partido ataque a otro en la vida pública, nacional o política, o que un grupo de pensadores (abogando por sus ideas peculiares) ataque a otro cuyas ideas di­fieren. Durante este proceso los más poderosos destruyen a los más débiles. Se explota a las masas imponiéndoles lo que deben hacer y pensar, y no se realiza ningún verdadero esfuerzo para llevarlas a una correcta comprensión. Lo mismo sucede en el cam­po religioso, pero las diferencias religiosas de la raza datan de tan largo tiempo que no es necesario enumerarlas aquí. El mun­do ha sido reducido a un torbellino y está totalmente desunido y debilitado a causa de los militaristas y pacifistas, comunistas y conservadores, socialistas y nazis, republicanos y fascistas, demó­cratas y progresistas, trabajo y capital, católicos y protestantes, agnósticos y fanáticos, políticos e idealistas, criminales y los que imponen una ley mal interpretada, las masas ignorantes y unos cuantos ciudadanos inteligentes, además de las diferencias socia­les y raciales y los feudos religiosos en ambos hemisferios.

 

Dadas estas condiciones, ¿ cómo puede restablecerse el orden? ¿ Cómo puede estabilizarse la situación económica y llevar al mun­do a una condición en que haya lo justo y lo suficiente para todos? ¿ Cómo pueden subsanarse las diferencias nacionales y eliminarse los odios raciales? ¿ Cómo pueden los diferentes grupos religiosos continuar el trabajo de conducir a los hombres a que manifiesten su divinidad de acuerdo a la tendencia hereditaria individual, y al mismo tiempo convivir en armonía y presentar al mundo un frente unido? ¿ Cómo se pueden evitar las guerras y lograr que reine la paz en la tierra? ¿ Cómo puede establecerse una verdade­ra prosperidad, resultado de la unión, la paz y la plenitud?

 

De una manera solamente: Por la acción unida de las per­sonas comprensivas y de buena voluntad que hay en todos los paí­ses y en todas las naciones. Constante y silenciosamente, sin prisa ni pausa deben hacer tres cosas:

Primero, descubrirse unos a los otros y ponerse en contacto. Así se contrarrestará el sentido de debilidad y de incapacidad. Éste es el primer deber y tarea del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

Segundo, dilucidar y esclarecer esos principios básicos que con­ducen a una vida correcta, a la buena voluntad y a la armonía, reco­nocidos y no aplicados por las personas que hoy piensan correctamen­te. Es preciso formular estos principios en términos simples y con­vertirlos en acción práctica.

Tercero, educar dentro de tales principios al público en general. Firme, regular y sistemáticamente es necesario enseñarle los princi­pios de hermandad e internacionalismo, basados en la buena voluntad y en el amor hacia sus semejantes, en la unión de las religiones y en la interdependencia colaboradora. Es preciso que los individuos de toda nación o grupo, aprendan a desempeñar su parte importante con bue­na voluntad y comprensión; el grupo debe hacerse cargo de la respon­sabilidad que tiene con los demás grupos, debiendo explicarse y acen­tuarse la responsabilidad que tiene una nación con otra y todas las naciones para con el mundo de naciones.

 

Éste no es un proyecto impracticable, ilusorio o místico. No socava, ni ataca a ninguna autoridad o gobierno. No intenta de­rrocar gobiernos ni derribar partidos nacionales o políticos. Re­quiere un inteligente y práctico esfuerzo. Exige la colaboración de distintos tipos de mente, y de distintos ejecutivos entrenados. Las personas de buena voluntad de todos los países deben ser descu­biertas, y registrados quienes responden a estos ideales, a fin de mantener correspondencia. Es preciso solicitar y sistematizar su colaboración. Oportunamente, este proyecto demandará la ayuda de conferenciantes y escritores, que trabajen con los mismos ideales, pero con diferentes métodos. Se les deberá dar libertad para que trabajen en la forma que crean más conveniente a su nación de acuerdo al conocimiento que poseen de su país y a la manera más efectiva de hacer conocer a sus compatriotas estas verdades fun­damentales. Ellos y todos los hombres y mujeres de buena volun­tad formarán el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Un grupo central, elegido entre ellos, sintetizará el trabajo y lo coordinará, dando al mismo tiempo la más amplia libertad a los servidores y trabajadores individuales.

 

Este proyecto requerirá paciencia y mucha colaboración. Los Miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo deberán ser descubiertos por la forma de reaccionar frente a estos ideales, ser entrenados sobre las nuevas premisas, educados en la técnica del recto pensar, para actuar sin agresividad, eliminando los anta­gonismos de cualquier tipo; se les debe enseñar la manera de expresar y obtener los ideales fundamentales de unidad mundial, síntesis económica y colaboración religiosa. Es necesario aplicar la Ley del Amor, expresada inteligentemente, en todas las rela­ciones humanas.

 

La tarea de educar a los hombres y mujeres de buena voluntad debe proseguir lo más rápidamente posible, sin embargo, se ha de llevar a cabo sin interrumpir la armonía. No se debe interferir con proyectos y preferencias nacionales, ni despreciar al gobierno nacional cualquiera que sea. Tampoco se utilizará el nombre del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo para ninguna actividad política. Semejante acción significaría continuar con los métodos caducos y perpetuar los antiguos odios. No deberá atacarse a nin­gún partido o grupo, ni criticar a dirigente o actividad nacional alguna. Durante mucho tiempo se han utilizado dichos métodos y no han logrado establecer la paz en la tierra. Los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y los que se asocian a ellos no apoyan a partido, no están a favor ni en contra de grupo alguno y tampoco aceptan control alguno. Tal es la posición impe­rativa que deben adoptar. No tienen tiempo, energía ni dinero para atacar o contraatacar. Sin embargo, su actitud no constituye una “resistencia pasiva”. Trabajan para equilibrar las fuerzas del mundo y para acrecentar el grupo de quienes postulan la buena voluntad, la comprensión y la hermandad.

 

El mundo de los hombres puede ser dividido hoy en dos grupos principales. Los que luchan a favor de un partido político, forma de gobierno nacional, tendencia religiosa, social o econó­mica, se oponen a todo lo que no está de acuerdo a su tendencia y aquellos que van en contra del otro grupo. El partidismo, la lu­cha a favor o en contra, y el espíritu partidista, caracteriza al mundo moderno de los hombres. El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo no tiene tiempo ni se interesa en esas actividades que conducen a la separación, división y lucha. Apoya todas esas ten­dencias que llevarán oportunamente a la formación de un tercer partido, libre de odios políticos y religiosos y no es conocido ni comprendido, siendo relativamente impotente para impresionar definidamente el pensamiento del mundo. Sin embargo si hay ha­bilidad en la acción y adhesión a los principios de colaboración armónica, puede, en pocos años, demostrar verdadero poder o influencia.

 

Sólo así el trabajo podrá entrar en un segundo ciclo de in­fluencia destacada y definida y únicamente será posible si quie­nes tienen visión no escatiman esfuerzos y sacrifican su tiempo y dinero para llevarlo a cabo. Este grupo se ubicará entre explo­tados y explotadores, antagonistas y pacifistas, pueblos y gober­nantes, sin apoyar a nadie ni demostrar parcialidad, sin fomen­tar desórdenes políticos ni religiosos y tampoco nutrir odios indi­viduales, nacionales o raciales. Será el intérprete de las correctas relaciones humanas, de la unicidad básica de la humanidad, la her­mandad práctica, la inofensividad positiva en la palabra hablada o escrita, y apoyarán esa síntesis interna de los objetivos que reco­nocen el valor del individuo y, al mismo tiempo, la significación del trabajo grupal. La difusión de estas ideas y de los principios de buena voluntad traerán la formación de este tercer grupo en los asuntos mundiales.

 

En el curso de pocos años, si el trabajo se lleva a cabo sobre estos conceptos, la opinión pública se verá forzada a reconocer la potencia de este movimiento orientado hacia la paz, la compren­sión internacional y la mutua buena voluntad. La fuerza numé­rica de los hombres y mujeres de buena voluntad será oportuna­mente tan grande que podrá ejercer influencia en los aconteci­mientos mundiales. Entonces habrá suficientes personas enro­ladas en la causa de la buena voluntad que afectará definidamente el curso de los asuntos mundiales.

 

No se hablará ya de vano pacifismo, pues no es un sueño místico que espera la acción de Dios y que el futuro enderece las cosas. Tampoco es una idea irnpráctica e inaplicable. Es un plan para la formación de un grupo cuyos miembros pertenecen a todas las naciones, poseen un espíritu de buena voluntad y una percep­ción interna tan clara sobre los principios que deberían regir las relaciones humanas en los asuntos mundiales, que pueden tra­bajar poderosamente para la paz y la comprensión humana. Es un proceso sistematizado de educación, mediante el cual los hom­bres y mujeres de todas partes serán entrenados para vivir como exponentes de buena voluntad en todos los sectores de la vida, y es increíblemente poderoso el poder de la buena voluntad inteli­gente para subsanar las dificultades en cada sector de los asun­tos humanos. Pero hasta ahora, ese creciente espíritu de buena voluntad no ha sido inteligentemente desarrollado, aplicado y sis­tematizado. Actualmente, en todo el mundo, miles de hombres y mujeres pueden ser entrenados de esta manera y llevados a una colaboración recíproca, para que se lleve a cabo eventualmente una unidad de esfuerzo en pro de la paz y de las relaciones armó­nicas. El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo trata de descu­brir a esa gente y unificarla en un grupo coherente.

 

Para finalizar podría decirse que el Nuevo Grupo de Servi­dores del Mundo trata de colaborar en la restauración del equi­librio mundial y de la paz, mediante la actividad -coordinada, definida y aplicada- de ese grupo que emerge y constituirá un tercer grupo o “partido intermedio” (citando una frase empleada en política), entre los que luchan a favor o en contra de cualquier grupo, organización religiosa, afiliación política o forma de go­bierno.

 

Este grupo trabajará para llevar firmemente la conciencia de la humanidad hacia la rectitud y la paz. La rectitud será con­siderada como el establecimiento consciente de correctas relacio­nes con nuestros semejantes. Cuando se evoque y se active la con­ciencia de la masa se tendrá una opinión pública equilibrada y tan fuerte que ningún país tolerará la crueldad, la opresión y la obe­diencia obligada, penada por la ley, el propio engrandecimiento egoísta a expensas de los desamparados, la ambición personal y la guerra.

 

Llegará un momento en la historia de la humanidad, en que un sinnúmero de personas habrá despertado a los valores espiri­tuales más sutiles, y las antiguas tendencias y actividades jamás volverán a prevalecer tan ampliamente. Este futuro período en la vida de la humanidad corresponderá a esa etapa de la vida del discípulo y del cristiano en que ya no es la víctima de sus tenden­cias y costumbres erróneas, sino que comienza a dominarlas im­poniendo su voluntad iluminada sobre su naturaleza inferior. Por primera vez en la historia esta etapa puede ser desarrollada en la actual humanidad. Una de las principales funciones del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo es producir el cambio de tenden­cias, fomentar el crecimiento de una verdadera opinión pública, educando a las personas reflexivas sobre los principios de la buena voluntad y las correctas relaciones que, a su vez, educarán a las masas. De esta manera será posible beneficiarse de la tendencia que emerge hacia la rectitud y la buena voluntad que hoy están definidamente presentes, aunque débiles y, hasta ahora, incom­prendidas.

 

La segunda función del Nuevo Grupo de Servidores del Mun­do consiste en interpretar los ideales y objetivos que deberían gobernar a la raza, y familiarizar al público con las posibilidades inmediatas. Por estos medios despertará oportunamente en las masas una respuesta inteligente, un fervoroso deseo y una correcta actividad. Así la idea de los pocos llegará a ser el ideal de los muchos, y aparecerá finalmente como un hecho activo en la con­ciencia humana. Los nuevos impulsos internos que lo impelen, deben revelarse al intelecto humano: La tendencia creciente hacia la hermandad (de la cual nuestras modernas empresas filantró­picas son un ejemplo), el ideal del bienestar grupal, en oposición a los objetivos individuales de una clase egoísta y ambiciosa, y la enunciación de esos principios que deben gobernar y gobernarán el próximo ciclo mundial -estas interpretaciones y su correcta e inteligente aplicación deben llevarse a cabo. Por medio de esta forma de educa a las masas, la nueva era comenzará a hacer sentir su potencia. Las actividades del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo conducirán al establecimiento de dos hechos impor­tantes. Hasta ahora, son simplemente teoría para las masas, pero para unos pocos, es un conocimiento comprobado. Tales activi­dades son:

 

  1. La realidad de un inteligente Plan en desarrollo, subyacente en todo el proceso evolutivo del mundo y que la historia y la expansión de la conciencia humana lo demuestran infali­blemente.

 

  1. La realidad de la inmortalidad, o la persistencia de la vida cuando se ha retirado del cuerpo.

 

Si se capta el propósito subyacente en los sucesos mundiales y si la esperanza de la inmortalidad llega a ser un hecho aceptado y conocido, ambos reconocimientos darán lugar a grandes cam­bios en las actividades y en los gobiernos mundiales. Entonces, los asuntos mundiales y las condiciones modernas de vida se verán en su verdadera perspectiva. No es necesario extenderse sobre esto; pero cuando se perciba que el crecimiento de la buena voluntad en el mundo emerge normalmente como algo inevitable, y cuando todo lo que sucede sea considerado en relación con el eterno futuro, impartirá a nuestras mentes implicaciones de profunda magnitud para la raza.

 

 

 

La tercera función del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, de importancia inmediata en la actualidad, consiste en reunir un grupo flexible de hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo. Los que responden a estas ideas y no reaccionan anta­gónicamente a estas verdades deben relacionarse entre sí. Tal grupo existe en la actualidad. También existe el núcleo de trabajo. Su número debe aumentar constantemente y su utilidad desarro­llarse por medio de la educación, continuamente impartida durante los próximos cinco años, sobre los principios básicos de la bue­na voluntad. Para entonces se habrá desarrollado el suficiente impulso que hará posible iniciar la correcta actividad. Entonces el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo estará en condiciones de moldear a la opinión pública.

 

 

d. REGLAS PARA EL PROCEDIMIENTO

 

Esta es la tarea que tiene ante sí el Nuevo Grupo de Servido­res del Mundo. ¿ Cuál sería el procedimiento inmediato?

 

Se sugiere el siguiente. La forma de aplicarlo variará de vez en cuando en cada país.

 

Los hombres y mujeres de buena voluntad dispuestos a es­cuchar, a considerar y a trabajar, deben ser descubiertos y pues­tos en contacto.

 

A estos hombres y mujeres de buena voluntad debería im­partírseles un entrenamiento intensivo, por medio de folletos, con­tacto personal, correspondencia, conferencias y debates y, con el tiempo, si fuera posible, mediante un periódico que será, literal­mente dicho, el órgano del Nuevo Grupo de Servidores del Mun­do. Dará información sobre las actividades que fomentan la buena voluntad, la comprensión internacional, la educación mundial y la realización científica.

 

Al final de ese período debería haber en el mundo un número suficiente de personas sensibles a estos principios y oportunida­des, que puedan hacer un impacto definido en la conciencia pú­blica. De esta manera aumentará rápidamente el contacto entre los verdaderos intelectuales del mundo. La educación de dichos pensadores deberá ser llevada a cabo por los Servidores del Mun­do de acuerdo a las siguientes reglas:… (15/506-514)

 

 

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